La violencia, como algo inherente e inevitable en ser humano, ha sido objeto de discusión para filósofos, políticos y religiosos a lo largo de la historia. Ahora, en el siglo XXI, el estudio de la agresividad incluye un cariz científico reflejado en estudios neurológicos y psicológicos, llegándose incluso a demostrar alteraciones a nivel del lóbulo frontal en sujetos altamente violentos. La sociedad ha sido la encargada de controlar las con