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LAS EMOCIONES Y SU DINAMISMO, SEGÚN EL ENFOQUE PSICOLÓGICO TOMISTA

Autor/autores: Lamartine de Hollanda Cavalcanti Neto
Fecha Publicación: 17/05/2016
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo:  Comunicación

Médico psiquiatra, profesor de Psicología en el
Instituto Filosófico Aristotélico-Tomista (Sao Paulo, Brasil), especialista en Teología Tomista y doctor en Bioéti

RESUMEN

Las modernas técnicas de neuroimagen vienen aportando nuevos conocimientos sobre la fisiología y la fisiopatología del sistema nervioso central, incluso en lo que dice respeto a las actividades emocionales del ser humano. Los demás enfoques científicos que se interesan por ellas, a su vez, continúan a fornecer nuevos y extensos estudios sobre el tema. Con todo, investigaciones que se interesen por su naturaleza y fundamentos ontológicos no son tan fáciles de encontrar. Así como las investigaciones sobre la genética se interesan más, hoy en día, por decodificar las informaciones que subyacen en las estructuras celulares y condicionan su funcionamiento, hacen falta mayores estudios sobre los aspectos formales (en el sentido aristotélico de forma, o información) de las emociones que permitan mejor distinguirlas entre sí y comprender más a fondo su dinamismo. Sobre este particular, el enfoque psicológico aristotélico y tomista tiene interesantes aportes a fornecer. El presente estudio hace una sintética presentación de los mismos, teniendo en vista las contribuciones que pueden ofrecer a la comprensión diagnóstica y a la terapéutica en salud mental.

Palabras clave: neuroimagen, enfoque psicológico aristotélico y tomista


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LAS EMOCIONES Y SU DINAMISMO, SEGÚN EL ENFOQUE PSICOLÓGICO TOMISTA
Lamartine de Hollanda Cavalcanti Neto
Médico psiquiatra, profesor de psicología en el
Instituto Filosófico Aristotélico-Tomista (Sao
Paulo, Brasil), especialista en Teología Tomista y
doctor en Bioética.
E-mail: lamartine. cavalcanti@gmail. com

Resumen
Las modernas técnicas de neuroimagen vienen aportando nuevos conocimientos sobre la
fisiología y la fisiopatología del sistema nervioso central, incluso en lo que dice respeto a las
actividades emocionales del ser humano. Los demás enfoques científicos que se interesan por
ellas, a su vez, continúan a fornecer nuevos y extensos estudios sobre el tema. Con todo,
investigaciones que se interesen por su naturaleza y fundamentos ontológicos no son tan
fáciles de encontrar. Así como las investigaciones sobre la genética se interesan más, hoy en
día, por decodificar las informaciones que subyacen en las estructuras celulares y condicionan
su funcionamiento, hacen falta mayores estudios sobre los aspectos formales (en el sentido
aristotélico de forma, o información) de las emociones que permitan mejor distinguirlas entre
sí y comprender más a fondo su dinamismo. Sobre este particular, el enfoque psicológico
aristotélico y tomista tiene interesantes aportes a fornecer. El presente estudio hace una
sintética presentación de los mismos, teniendo en vista las contribuciones que pueden ofrecer
a la comprensión diagnóstica y a la terapéutica en salud mental.

Resumen
As modernas técnicas de neuroimagem vêm aportando novos conhecimentos sobre a
fisiologia e a fisiopatologia do sistema nervoso central, inclusive no que diz respeito às
atividades emocionais do ser humano. Os demais enfoques científicos que se interessam por
elas, por sua vez, continuam a fornecer novos e extensos estudos sobre o tema. Contudo,
investigações que se interessem por sua natureza e fundamentos ontológicos não são tão
fáceis de encontrar. Assim como as investigações sobre a genética se interessam mais, hoje
em dia, por decodificar as informações que subjazem nas estruturas celulares e condicionam
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seu funcionamento, se fazem necessários maiores estudos sobre os aspectos formais (no
sentido aristotélico de forma, ou informação) das emoções que permitam melhor distingui-las
entre si e compreender mais a fundo seu dinamismo. Sobre este particular, o enfoque
psicológico aristotélico e tomista tem interessantes aportes a fornecer. O presente estudo faz
uma sintética apresentação dos mesmos, tendo em vista as contribuições que eles podem
oferecer à compreensão diagnóstica e à terapêutica em saúde mental.

Abstract
Modern neuroimaging techniques are contributing to new knowledge about the physiology
and pathophysiology of the central nervous system, including with regard to the emotional
human activities. Other scientific approaches that are interested in them, in turn, continue to
provide new and extensive studies on the subject. However, investigations who are interested
in its nature and ontological foundations are not as easy to find. As well as the investigation
into the genetics are more interested today for decoding the information underlying the
cellular structures and that affect its operation, are needed more study on the formal aspects
(in the Aristotelian sense of form, or information) about emotions enabling better distinguish
them from each other and understand more deeply their dynamism. On this particular the
Aristotelian and Thomistic psychological approach has interesting contributions to provide.
This study is a synthetic presentation of the same, given the contributions they can make to
diagnostic understanding and mental health therapy.

Introducción
El desarrollo de las técnicas de neuroimagen en los últimos años vienen aportando un
gran número de nuevos conocimientos, tanto sobre las estructuras del sistema nervioso
central, cuanto sobre su fisiología y su anatomofisiopatología. Con esto se ha consolidado un
nuevo ramo de la psicología conocido, más generalmente, como neuropsicología, que
algunos agregan a otras corrientes generando, así, neuropsicologías cognitivas, del
aprendizaje, clínicas, diagnósticas y otras más. 1 De igual modo se ha beneficiado la
psiquiatría, a punto de que algunos casi la tomen como sinónimo de neuropsiquiatría en
nuestros días.
Más en particular, estos nuevos conocimientos parecen expresivos también en lo que
1En que pese su aparente novedad, la palabra `neuropsicología' parece tener sido empleada por primera vez en
una conferencia dictada en 1913 por William Osler, en los Estados Unidos. Aparece también como un subtítulo
en un libro de Donald Hebb, publicado en 1949, llamado The Organization of Behavior: A Neuropsychological
Theory (cf. KRISTENSEN, Christian Haag; ALMEIDA, Rosa Maria Martins de; GOMES, William Barbosa
(2001). Desenvolvimento histórico e Fundamentos metodológicos da Neuropsicologia Cognitiva. Psicologia:
Reflexão e Crítica, v. 14, n. 2, p. 259-274. Disponible en: <http://www. scielo. br/pdf/prc/v14n2/7853. pdf>.
Visitado en: 25 oct. 2015.

2dice respeto a las actividades emocionales del ser humano, en que pese la complexidad de
estas últimas. Tanto que, ya desde los últimos años del pasado siglo, se habla de una
neuropsicología de las emociones2 como un nuevo y desafiante campo de investigaciones.
Desde entonces, los estudios se han multiplicado en esa amplia área, 3 y prometen aún
evolucionar "mucho en su capacidad de ayudar en la comprensión del funcionamiento del
cerebro humano". 4
Sin embargo, hay que tener presente que, como recuerdan Hurley, Fisher y Taber, "los
exámenes de imagen funcional cerebral miden alteraciones relacionadas con la actividad
neuronal", 5 y tales técnicas utilizan más comúnmente mediciones indirectas, tales como "flujo
sanguíneo, metabolismo y extracción de oxígeno", 6 o aún medidas del contraste dependiente
del nivel de oxigenación de la sangre, que "constituye la base de los estudios actuales"7 de la
resonancia magnética funcional.
Y no podría ser de otro modo, pues las emociones no son entidades materiales cuyas
imágenes sean capturables. Sea cual fuere la tecnología empleada, hay que estudiarlas
siempre por medio de sus manifestaciones indirectas, sean verbales o comportamentales, o

Véase, por ejemplo, trabajos como el de DAMASIO, Antonio R. (1996). El error de Descartes: la emoción, la
razón y el cerebro humano. Barcelona: Crítica. O el de LAKS, Jerson; ROZENTHAL, Marcia; ENGELHARDT,
Eliasz (1996). Neuropsicologia das emoções. Revista Brasileira de Neurologia, v. 32, n. 5, p. 177-181. O el de
LEDOUX, Joseph E. (1996). The emotional brain: the mysterious underpinnings of emotional life. New York:
Simon & Schuster. También el de PANKSEPP, Jaak (1998). Affective neuroscience: the foundations of human
and animal emotions. New York: Oxford University Press.


3Se puede ver estudios como el del mismo PANKSEPP, Jaak (2015). Toward the Constitution of Emotional
Feelings: Synergistic Lessons From Izard's Differential Emotions Theory and Affective Neuroscience. Emotion
Review, v. 7, n. 2, p. 110-115. Disponible en: <http://emr. sagepub. com/content/7/2/110. abstract>. Visitado en:
23 oct. 2015; o también PANKSEPP, Jaak et al (2014). Affective Neuroscience Strategies for Understanding and
Treating Depression From Preclinical Models to Three Novel Therapeutics. Clinical Psychological Science, v. 2,
n. 4, p. 472-494. O el estudio de CORRADI-DELL'ACQUA, Corrado; HOFSTETTER, Christoph y
VUILLEUMIER, Patrik (2014). Cognitive and affective theory of mind share the same local patterns of activity
in posterior temporal but not medial prefrontal córtex. Social Cognitive and Affective Neuroscience, v. 9, n. 8, p.
1175-1184. O aún el de LINDQUIST, Kristen A. et al. (2012). The brain basis of emotion: A meta-analytic
review. Behavioral and Brain Sciences, v. 35, n. 3, p. 121- 143.
4 MOLL NETO, Jorge; BRAMATI, Ivonei E. (2010). Neuroimagem por ressonância magnética. In: LENT,
Roberto (Org. ). Cem bilhões de neurônios? 2. ed. São Paulo: Atheneu. p. 485. traducción nuestra.
5 HURLEY, Robin A. ; FISHER, Ronald E. , TABER, Katherine H. Neuroimagem clínica e funcional em
neuropsiquiatria (2014). In: YUDOFSKY, Stuart C. ; HALES, Robert E. (Eds. ). Fundamentos de
Neuropsiquiatria e Ciências do Comportamento. 2. ed. Tradução Maiza Ritomy Ide, Marina Dalcorsso Fodra e
Vinícius Ordakowski de Oliveira. Porto Alegre: Artmed. p. 67. traducción nuestra.
6 Ibídem.

7 MOLL NETO y BRAMATI (2010), op. cit. , p. 485.

3 aún por técnicas de laboratorio (tanto por imágenes, cuanto por los demás parámetros por los
cuales puedan ser investigadas).
Tal vez por esta razón, si bien que "más recientemente [. . . ] los estudios de
neuroimagen vienen procurando testear el cuanto medidas cerebrales específicas pueden ser
utilizadas para corroborar el diagnóstico en la práctica clínica", hasta el momento sólo pocos
estudios "aplicaran técnicas de reconocimiento de padrones para la clasificación
individualizada de exámenes de pacientes con trastornos afectivos y psicóticos con resultado
promisores (pero aún preliminares)", como observan Zanetti et al. 8
Y mismo autores como Panksepp, 9 que tiene varios trabajos publicados sobre la
neurociencia de los afectos, no se basan solamente en estudios de neuroimagen u otros
exámenes que recurren a parámetros físico-químicos, pero se sirven también de visiones más
amplias de las emociones, como las presentadas por Carrol Izard en su Differential emotions
theory, 10 por ejemplo, para formular un modelo comprehensivo de su dinamismo.

Por estas razones la literatura psicológica contemporánea continúa abordando las
emociones bajo varios enfoques, como el cognitivo-comportamental, el behaviorista, el
humanista, el fenomenológico, el psicodinámico, además del neuropsicológico, como se
puede verificar mediante un sencillo levantamiento bibliográfico. Sin embargo, estos
múltiples puntos de vista y/o metodologías ni siempre consiguen entrar en un acuerdo, pues
en verdad estudian una de las más complejas realidades del universo visible.
Una de estas dificultades es, precisamente, delimitar bien cual sea la naturaleza de las
emociones, dado que el primer requisito para se estudiar alguna cosa es saber con clareza de
qué se trata, para así adaptar a sus características las metodologías de investigación.
Así es que, si uno las toma como funciones cognitivas, corre el riesgo de confundirse
con otras de las también llamadas funciones cognitivas (imaginación, memoria, atención,
cognición propiamente dicha, etc. ). Pues, una cosa es poseer algo virtualmente, en la mente, y
8 ZANETTI, Marcus Vinicius et al. (2012). Exames subsidiários ao diagnóstico psiquiátrico. In: FORLENZA,
Orestes Vicente; MIGUEL, Eurípedes Constantino (Eds. ). Compendio de clínica psiquiátrica. Barueri: Manole,
p. 110. traducción nuestra.
9 PANKSEPP (2015), op. cit.

10 IZARD, Carrol Ellis (2009). Differential emotions theory. In: SANDER, David; SCHERER, Klaus R. (Eds. ).
Oxford Companion to the Affective Sciences. New York: Oxford University Press. p. 117­119. O también
IZARD, Carrol Ellis (1977). Human Emotions. New York: Plenum.

4otra es poseerla físicamente. En el primero caso, la persona intenta conocer intelectivamente,
en el segundo, ama y desea, u odia y rechaza el objeto de su conocimiento que esté presente a
sus sentidos, o solamente en su memoria y/o imaginación.
Y tenderá con mayor o menor intensidad hacia el objeto conocido, cuanto mayor o
menor sea el empuje, o `e-moción' (del Latín emovere, moción para fuera) que siente. Amar y
desear, u odiar y rechazar, por tanto, no son el mismo que conocer. Ni el mismo que imaginar,
recordar, fijar la atención, pese a que pueda estar asociado a cada una de estas `funciones'.
Si uno parte de una concepción behaviorista, sea metodológica, sea radical, sea
matizada por elementos cognitivistas, puede tender a percibir las emociones como meras
conductas o hechos comportamentales. Aún que no llegue a negar la existencia de los afectos
en sí mismos, podrá por lo menos tender a confundirlos ­ y hasta confundir todo lo que
llamamos de mente ­ con el mismo comportamiento. ¿Cómo explicaría, sin embargo, que
hasta personas imposibilitadas de manifestar actividades conductuales, como un tetrapléjico
grave, o que sufra de parálisis cerebral desde el nacimiento, o hasta en algunos casos de coma,
todavía tengan emociones, aunque muchas veces solamente registrables mediante aparatos?

Por otra parte, mismo que los modernos exámenes de neuroimagen nos puedan
mostrar las alteraciones cerebrales resultantes y hasta concomitantes con los diversos estados
emocionales, ¿cómo distinguirlos claramente entre sí y, sobretodo, de entre la amplia gama de
matices que tiene cada emoción? Cómo diferenciar las interacciones de causa y efecto de una
emoción sobre otra, o sobre conjuntos de otras, y con los procesos cognitivos propiamente
dichos, precedentes y consecuentes, con base solamente en tales imágenes?
Además, las emociones muchas veces dan la impresión de que dependen de
informaciones preexistentes, o de softwares, para hacer una analogía con el lenguaje
informático. Aunque se exterioricen como actos o conductas, parecen tener una especie de
substrato informacional que las posibilita y modula las trasformaciones físicas y conductuales
que las acompañan.

Las propias emociones por veces dan la impresión de ser informaciones que
condicionarán la materialidad del cuerpo, como por ejemplo las expresiones fisionómicas, la
estimulación de algunas glándulas exocrinas, o los patrones reactivos y conductuales
complejos a ellas asociados. Por otra parte, parece haber una capacidad o un potencial de
5 tener emociones que varía de persona a persona, razón por la cual reaccionan con tipos e
intensidades diferentes de emociones frente a hechos y condiciones iguales.
Tantas interrogaciones sugieren que parece hacer falta más estudios sobre la
naturaleza de las emociones, sus fundamentos ontológicos, su clasificación en distintos tipos,
subtipos y matices, su dinamismo interno y con relación a las demás actividades mentales,
bien como sobre estos sus aspectos informacionales, o formales para usar el lenguaje
filosófico.

Pues así como las contemporáneas pesquisas sobre genética que se interesan por
decodificar las informaciones que subyacen en las estructuras celulares y condicionan su
funcionamiento sirven de base para buen número de otros estudios, investigaciones sobre
estos aspectos formales (o informacionales) de las emociones podrían no solamente
complementar los de las demás corrientes y metodologías que para ellas se vuelven, como
servirles de apoyo para nuevos desarrollos.
Es en este sentido que el presente texto se vuelve hacia un enfoque poco frecuente, en
el campo de las emociones, pero que puede aportar significativas contribuciones, o sea, el
abordaje filosófico. Pues por se ocupar de la esencia de sus objetos de estudio, aquello que
son en sí mismos, tanto en su aspectos materiales, cuanto en los formales, y hasta sus causas
más remotas, el enfoque filosófico tiene un aporte específico a ofrecer cuando se trata de
examinar los fundamentos y la naturaleza de un determinado objeto de investigación.
De entre las escuelas teóricas que, directa o indirectamente, se interesaran sobre el
tema, los escritos de Santo Tomás de Aquino sobresalen por revelar una clareza, objetividad y
coherencia con la realidad que le confieren un vivo interés, incluso para nuestros días. Al
examinar su lógica intrínseca, ellos no dejan de sorprender mismo a los estudiosos que
ninguna relación tienen con el Tomismo.
El presente trabajo tiene por fin presentar, en sus líneas generales, lo que la doctrina
tomista llama de pasiones, hoy en día más conocidas como emociones, sentimientos o afectos,
bien como comentar algunas de las contribuciones que dicha doctrina puede ofrecer a su
estudio y manejo.

Presupuestos para la comprensión de la psicología Tomista

6Hace falta, ante todo, intentar contextualizar el lector poco habituado a la
epistemología y la metodología tomista. Tarea nada fácil, mismo que restringiéndola a lo que
se puede denominar de psicología Tomista, dado que sería imposible sintetizar en un solo
artículo, aún que muy sumariamente, todo el cuerpo teórico ofrecido por Santo Tomás de
Aquino sobre la materia.
El lector interesado en conocer lo que dice respeto a dicho enfoque psicológico con
mayor profundidad, además de recorrer directamente a la Opera Omina11 del Doctor
Angélico, tiene a su disposición una extensa bibliografía, de entre la cual se puede destacar
trabajos como los de Alibert, 12 Andereggen, 13 Barbado, 14 Brandão, 15 Brennan, 16 Butera, 17
Canals Vidal, 18 Cantin, 19 Clá Dias, 20 Collin, 21 De Haan, 22 Derisi, 23 DeRobertis, 24 Echavarría, 25

11Disponible, por ejemplo, en <http://www. corpusthomisticum. org/iopera. html>.

12ALIBERT, Charles (1903). La psychologie thomiste et les théories modernes. Paris: Beauchesne.

13ANDEREGGEN, Ignacio Eugenio María (2005). Santo Tomás, psicólogo. E-Aquinas, 3/2, p. 24-36.

BARBADO, Manuel (1943). Introducción a la psicología experimental. 2. ed. Madrid: Instituto Luís Vives de
Filosofía.
14BRANDÃO, José Messias Lins (2012). A atualidade e importância da potência cogitativa, segundo a
doutrina de São Tomás de Aquino. 257f. Tesis (Doctorado Canónico em Filosofía) ­ Universidad Pontifícia
Bolivariana, Medellín.
15BRENNAN, Robert Edward, O. P. (1960). psicología tomista. traducción Efren Villacorta Saiz, revisão José
Fernandez Cajigal. Barcelona: Científico Médica; ídem (1969), psicología general. traducción Antonio Linares
Maza. 2. ed. Madrid: Morata.
16

17BUTERA, Giuseppe (2010). Thomas Aquinas and cognitive therapy: an exploration of the promise of the
Thomistic Psychology. Philosophy, Psychiatry, & Psychology, v. 17, n. 4, p. 347-366.
CANALS VIDAL, Francisco (1987). Sobre la esencia del conocimiento. Barcelona: Promociones
Publicaciones Universitarias.
18

19CANTIN, Stanislas (1948). Précis de psychologie thomiste. Québec: Université Laval.

CLÁ DIAS, João Scognamiglio (2009). La `primera mirada' del conocimiento y la educación: un estudio de
casos. 2009. 246f. Dissertación (Mestrado en Psicologia) - Universidad Católica de Colômbia, Bogotá; ídem
(2010). O primeiro olhar da inteligência. Lumen Veritatis, São Paulo, n. 12, p. 9-31.
20

COLLIN, Henri (1949). Manuel de philosophie thomiste. Psychologie. Reedición de Robert Terribilini. Paris:
Téqui, v. 2.
21

22DE HAAN, Daniel D. (2014). Moral perception and the function of the vis cogitativa in Thomas Aquinas's
doctrine of antecedent and consequent passions. In: VV. AA. Documenti e studi sulla tradizione filosofica
medievale
XXV.
Firenze:
Galluzzo,
p.
289-330.
Disponible
en:
<https://www. academia. edu/10266404/Moral_Perception_and_the_Function_of_the_Vis_Cogitativa_in_Thomas
_Aquinas_s_Doctrine_of_Antecedent_and_Consequent_Passions?auto=download&campaign=weekly_digest>.
Visitado en: 16 fev. 2015.
DERISI, Octavio Nicolás (1980). La Doctrina de la inteligencia de Aristóteles a Santo Tomás. Buenos Aires:
Club de Lectores.
23

24DEROBERTIS, Eugene M. (2011). Prolegomena to a thomistic child psychology. Journal of Theoretical and

7
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Faitanin, 26 Forment, 27 Gardeil (Ambroise), 28 Gardeil (Henri-Dominique), 29 Gilson, 30
Kinghorn, 31 Krapf, 32 Kreeft, 33 Manzanedo, 34 Megone, 35 Mercier, 36 Miner, 37 Rodríguez, 38

Philosophical Psychology, v. 31, n. 3, p. 151-164.
ECHAVARRÍA, Martín Federico (2005a). La praxis de la psicología y sus niveles epistemológicos según
Santo Tomás de Aquino. Girona: Documenta Universitaria, p. 444-451; ídem (2005b). Santo Tomás y la
enfermedad psíquica. In: AA. VV. , Bases para una psicología cristiana. Buenos Aires: Ediciones de la
Universidad Católica Argentina, p. 113-152; ídem (2006). La enfermedad psíquica (aegritudo animalis) según
Santo Tomás. Proceedings of the International Congress on Christian Humanism in the Third Millennium: The
Perspective of Thomas Aquinas. Vatican City: Pontificia Academia Sancti Thomae Aquinatis, p. 441-453; ídem
(2009). Las enfermedades mentales según Tomás de Aquino [II]. Sobre las enfermedades (mentales) en sentido
estricto. Scripta Mediaevalia, n. 2, p. 85-105; ídem (2011), La sensualitas según Tomás de Aquino. Intus-Legere
Filosofía, v. 5, n. 2, p. 23-46.
25

FAITANIN,
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Disponible
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(20--b).
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Disponible
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<http://www. aquinate. net/portal/Tomismo/Filosofia/tomismo-filosofia-a-psicologiatomista. htm. >. Visitado en: 7
jun. 2011; ídem (2007). A metodologia de São Tomás de Aquino. Aquinate, n. 4, p. 122-135; ídem (2008). O
papel dos sentidos internos na teoria do conhecimento de Tomás de Aquino. Aquinate, n. 6, p. 234-241; ídem
(2010). A dignidade do homem: a antropologia filosófica de Santo Tomás de Aquino. Niterói: Instituto
Aquinate. (Cadernos da Aquinate, n. 7).
26

FORMENT, Eudaldo (1990). El personalismo de Santo Tomás. Sapientia. v. 45, n. 178, p. 277-294; ídem
(1982). Ser y persona. Barcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona.
27

28GARDEIL, Ambroise. (1923). La perception expérimentale de l'ame par ele même d'après Saint Thomas.
Mélanges Thomistes. Paris: Vrin, 219-236; ídem (1927). L'estructure de l'âme et l'expérience mystique. Paris:
Gabalda.
GARDEIL, Henri Dominique (1967). Iniciação à filosofia de São Tomás de Aquino. traducción Wanda
Figueiredo. São Paulo: Duas Cidades.
29GILSON, Étienne (1986). Autour de Saint Thomas. Avant-propos de J. -F. Courtine. Paris: Vrin. Ídem (2002).
El tomismo. Introducción a la filosofía de Santo Tomás de Aquino. traducción Fernando Múgica Martinema. 4.
ed. corregida. Pamplona: EUNSA.
30KINGHORN, Warren Anderson (2011). Medicating the eschatological body: psychiatric technology for
christian wayfarers. 445 f. Tesis (Doctorado en Teologia)- Duke University, Durham, North Caroline, USA.
31

KRAPF, Enrique Eduardo (1943). Tomás de Aquino y la psicopatología. Contribución al conocimiento de la
psiquiatría medieval. Buenos Aires: Index.
32

KREEFT, Peter (2014). Practical Theology: spiritual direction from Saint Thomas Aquinas. San Francisco:
Ignatius Press.
33

MANZANEDO, Marcos F (1978). La imaginación y la memoria según Santo Tomás. Roma: Herder; ídem
(2004). Las pasiones según Santo Tomás. Salamanca: S. Esteban.
34

MEGONE, Christopher (2010). Thomas Aquinas and cognitive therapy. Philosophy, Psychiatry, &
Psychology, v. 17, n. 4, p. 373-376.
35

36MERCIER, Desiré Joseph (1942). Curso de filosofia. psicología. Buenos Aires: Anaconda.

MINER, Robert (2009). Thomas Aquinas on the passions: a Study of Summa Theologiae 1a2ae 22­48.
Cambridge: Cambridge University Press.
37

38RODRÍGUEZ, Victorino (1991). Estudios de antropología teológica. Madrid: Speiro.

8 Thompson, 39 Verneaux, 40 Zaragüeta Bengoetxea, 41 entre muchos otros.
Para los que no dispongan de tiempo, otra opción es recorrer a síntesis de la temática
como las que hemos presentado en trabajos anteriores, con la facilidad de que algunos de
estos trabajos están disponibles en internet. 42
Dentro de los angostos límites de un artículo no es posible sino recapitular algunos de
los rasgos generales y fundamentales de la psicología Tomista que nos sirvan de base para las
reflexiones que se harán después. Es lo que haremos aquí.
Como se sabe, los escritos de Santo Tomás sobre lo que hoy en día se llama Psicología
se apoyan, más especialmente, en los fundamentos de la metafísica aristotélica. 43 Ésta concibe
los seres cómo compuestos hilemórficos, es decir, formados por la unión de materia (en
Griego hylé) y forma (morphe), bien cómo por actos y potencias, siendo éstas últimas las que
posibilitan la realización de los primeros. El papel de la forma es especificar la materia, o sea,
tirarla del estado de potencia y ponerla en acto. Ejemplificando, un trozo de arcilla es una
materia que está en potencia para ser una jarra, un plato o una cacerola. Todo depende de la
forma que se le dé.

Pese a que parezca muy simple, este concepto de potencia es un elemento que
posibilita la comprensión de la realidad con recursos que muchas veces hacen falta a los
modernos aparatos de investigación, dado que estos se vuelven principalmente para los
aspectos materiales y actuales de sus objetos, pero son insuficientes para los formales y
virtuales (relativos a las potencias) de los mismos.
39

THOMPSON, Christopher J. (2005). Preliminary remarks toward a constructive encounter between St.
Thomas and clinical psychology. The Catholic Social Science Review, n. 10, p. 41-52.
VERNEAUX, Roger (1969). Filosofia do homem. traducción Cristiano Maia y Roque de Aniz. São Paulo:
Duas Cidades.
40

ZARAGÜETA BENGOETXEA, Juan (1925). Los rasgos fundamentales de la psicología tomista. Madrid: La
Enseñanza.
41

Véase, por ejemplo, CAVALCANTI NETO, Lamartine de Hollanda (2010). Psicologia geral sob o enfoque
tomista. São Paulo: Instituto Lumen Sapientiae; ídem (2012). Contribuições da Psicologia Tomista ao estudo da
plasticidade do ethos. 571f. Tesis (Doctorado em Bioética) ­ Centro Universitário São Camilo, São Paulo.
Disponible en: http://philpapers. org/rec/CAVCDP-2; ídem (2013). A Psicologia Tomista como instrumento de
estudo da plasticidade do ethos. Lumen Veritatis, v. 6, n. 23, p. 56-72. Disponible en:
http://philpapers. org/rec/NETAPT; ídem (2014). Eficácia do belo na educação segundo a Psicologia Tomista.
São Paulo: Instituto Lumen Sapientiae. Disponible en: http://philpapers. org/rec/DEHEDB.
42

Cf. ARISTÓTELES (2005). Metafísica. Ensaio introdutório, texto grego com tradução e comentário de
Giovanni Reale. Tradução (do Italiano para o Português) Marcelo Perine. 2. ed. São Paulo: Loyola. v. 2.
43

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Las potencias son aquellas fuerzas o capacidades que propician la realización de los
actos. Así es que, por ejemplo, un vegetal no se mueve por sí mismo porque no tiene potencia
locomotora (si bien que tenga la vegetativa, que le hace ser un ser vivo), en cuanto que un
conejo, u otro cualquier animal sano, se puede mover porque la tiene. Y el animal, desde que
no sea racional, no es capaz de entender la esencia de las cosas, dado que, a diferencia de los
hombres, le hace falta la potencia intelectiva.

Las potencias del alma y el ciclo de la vida humana consciente
Aplicada esta concepción de acto y potencia a los seres humanos, podemos observar
que estos son dotados de potencias que se conjugan entre sí de manera a propiciarle los actos
necesarios a su vida racional, volitiva, consciente de sí misma y socialmente interactuante.
Santo Tomás44 considera la existencia de cinco potencias en el hombre: las sensitivas
(externas e internas), la intelectiva (que juntamente con las primeras forma el género de
potencias cognoscitivas), las apetitivas (que divide en natural, sensitivas y racional), la
locomotora y la vegetativa.
De entre ellas, pondremos nuestra atención más especialmente en las potencias
apetitivas sensitivas, cuyos actos respectivos son denominados pasiones por Santo Tomás, y
son lo que hoy en día se entiende como emociones. Él las estudia más de cerca en la primera
sección de la segunda parte (I-II) de la Summa Theologiae, en las cuestiones 22 a 48 (si bien
que a ellas se reporte también en otras de la I-II, cómo en la q. 53 a. 1; q. 59; q. 60, aa. 2-5; q.
65 a. 1, por ejemplo).
Para facilitar la comprensión de su naturaleza y papel, con todo, conviene recordar
previamente, aún que de modo conciso, el concepto de ciclo de la vida consciente que se
deprende del enseñamiento tomista. El P. Robert Edward Brennan, O. P. , 45 Dominico
canadiense que se dedicó al estudio del tema, lo desarrolla en términos que podrían ser

Summa Theologiae, I, q. 78, a. 1, co. De aquí en adelante utilizaremos la abreviatura S. Th. para designar la
Summa Theologiae o Suma Teológica. El número romano dice respeto a la parte de la Suma (I=primera), el `q. '
a la quaestio o cuestión en examen, el `a. ' al artículo de la cuestión, y la última letra puede referirse al corpus o
cuerpo de la cuestión (co. ), o a una de las respuestas a las objeciones (ad. 1= ad primam, respuesta a la primera
objeción). La edición de la Summa Theologiae en que nos basamos para el presente trabajo es la del Textum
Leoninum, publicado en Roma en 1888 y disponble en <http://www. corpusthomisticum. org/iopera. html>. Las
traducciones y versiones, salvo expresas indicaciones en contrario, son nuestras.
44

45 BRENNAN (1960). psicología tomista. Op. cit. , p. 173.

10
resumidos de la siguiente manera.
Las potencias o facultades cognoscitivas que poseen los seres humanos los llevan,
primeramente, a procurar conocer la realidad que los circunda. Conociendo, tienden a
apetecer aquello que les parezca más conveniente, o a rechazar lo que les parezca nocivo. Y
apeteciendo (positiva o negativamente), se ponen en acción para obtener lo que desearan, o
para evitar lo que rechazaran.
El ciclo de la vida consciente empieza, pues, con el empleo de las facultades
cognoscitivas. De esa forma, sus sentidos presentativos o externos (visión, audición, olfato,
paladar y tacto, conforme el caso), captan el objeto a ser conocido y lo presentan a los
sentidos representativos o internos (sentido común, imaginación, memoria y cogitativa).
Estos últimos transformarán el objeto en una imagen o phantasma (como prefiere
denominar Santo Tomás, empleando el término griego), 46 del cual el intelecto extraerá las
características singulares para formar una idea abstracta, en el proceso llamado de simple
aprehensión. 47 En seguida, el intelecto retorna a la imagen mental para considerar las
características peculiares del objeto, en el proceso llamado de conversio ad phantasmata, 48
obteniendo, de esa manera, el conocimiento de su singularidad.
En la prójima etapa del mencionado ciclo, sus potencias apetitivas, tanto la natural,
cuanto las sensitivas y la racional, cada una en su nivel biológico y comportamental propio,
llevarán al individuo a reaccionar al conocimiento obtenido, deseándolo o rehusándolo. En la
fase siguiente, su potencia locomotora lo inducirá a moverse y actuar en coherencia con su
entendimiento, con sus apetitos sensitivos y con su voluntad.
Ese ciclo o proceso aparentemente complejo nada más es que lo que ocurre con cada
uno, a cada momento de la vida diaria, cómo cuando se ve y se apetece un alimento, o cuando
se recusa algo nocivo a la salud o a la vida.

Las potencias apetitivas
Los actos que se suceden en el ciclo de la vida consciente dependen, por tanto, de las
46

Cf. BRENNAN (1960). psicología tomista. Op. cit.

Santo Tomás trata del tema en varias partes de su Obra. Se lo puede encontrar, por ejemplo, en la S. Th. I, q.
85, a. 1.
47

48

Véase, por ejemplo, S. Th. I, q. 84, a. 7.

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respectivas potencias que los viabilizan. Si una de ellas no está en su plena disposición, los
actos correspondientes no se darán, o se darán de modo proporcionalmente imperfecto. Es lo
que puede suceder, por ejemplo, con una persona parapléjica, que por defecto de su potencia
locomotora, tendrá dificultades para poner en ejecución lo que sus potencias cognoscitivas y
apetitivas lo hagan conocer, apetecer y desear o rehusar.
De aquí se deprende, por analogía, el papel de las potencias apetitivas. Sin ellas, la
persona podría conocer perfectamente un objeto, pero permanecería inerte delante de él, casi
como un mineral o un vegetal, sin amar ni apetecer u odiar y rechazar dicho objeto. Santo
Tomás examina la cuestión sobre si existe en el alma una potencia apetitiva en cuanto
potencia distinguida de las demás. Y lo prueba con base en el siguiente raciocinio:
A toda forma se sigue una inclinación natural: por ejemplo, el fuego, en virtud
de su forma, tiende a subir y a producir algo semejante a sí. Ahora bien, la
forma se encuentra de un modo superior en aquellos que participan de
conocimiento de que en los que carecen de él. [. . . ] Por tanto, cómo las formas
de los que conocen existen de un modo superior al de las simples formas
naturales, así es necesario que su inclinación sea superior a la inclinación
natural, llamada apetito natural. Esa inclinación superior pertenece a la
potencia apetitiva del alma; por ella, el animal puede tender para aquello que
conoce, y no solamente para las cosas a las cuales se inclina por su forma
natural. 49

Además, como queda claro en la misma cuestión, la finalidad de la potencia apetitiva
es la posesión física del objeto, en cuanto que la de las potencias cognoscitivas es su posesión
por el conocimiento. En consecuencia, el Doctor Angélico distingue los niveles de apetitos de
que son capaces los seres humanos en función de su relación con los estímulos y los actos
relativos a sus tres niveles de vida, que son el vegetativo, el sensitivo y el racional. Es así que
establece tres géneros de potencias apetitivas: el apetito natural, que dice respeto a nuestra
vida vegetativa, el apetito sensitivo, atinente a la vida sensitiva que compartimos con los
animales irracionales, y el apetito racional, propio al ser humano. 50
Brennan51 sintetiza el concepto de apetito u orexis como siendo una tendencia para
49

S. Th. I, q. 80, a. 1, co.

Véase, por ejemplo, S. Th. I, q. 80, aa. 1-2. El lector interesado en profundizar esto punto puede encontrar más
esclarecimientos en BRENNAN (1960). psicología Tomista. Op. cit. , y ídem (1969), psicología general. Op.
cit. ; en ECHAVARRÍA (2001). La sensualitas según Tomás de Aquino. Op. cit. ; en MANZANEDO (2004). Las
pasiones según Santo Tomás. Op cit. , o aún en MINER (2009). Op. cit.
50

51

BRENNAN (1969). psicología general. Op. cit.

algo motivada por un deseo. En el caso del apetito natural, esa tendencia es promovida por la
potencia vegetativa, que propicia la capacidad de nutrirse, desenvolverse y reproducirse.
Cuando la orexis es provocada por los sentidos (externos e internos), entra en acción el apetito
sensitivo, y es ésta la causa de su nombre. El apetito racional o voluntad, a su vez, será
movilizado por el intelecto, y tenderá a coordinar la acción de los otros dos.
Kretzmann da un ejemplo didáctico:
El alma humana, por supuesto, involucra apetitos naturales (por ejemplo, por
alimentos de algún tipo), pero sus modos de cognición sensitivos e
intelectivos traen con ellos apetitos sensitivos, o pasiones (tales cómo por
alimentos de este tipo) y apetito racional, o volición (por alimentos con bajos
niveles de colesterol, por ejemplo). 52

El apetito sensitivo y las pasiones
De entre estos tres tipos de apetitos dirigiremos nuestra atención sobre el que Santo
Tomás denomina de sensitivo:
El término sensibilidad parece ser tomado del movimiento sensible de que
habla Agustín en XII de Trin. , del mismo modo que el nombre de una potencia
se toma del acto, cómo la visión del acto de ver. [. . . ] la operación de la
potencia cognoscitiva se completa cuando las cosas conocidas están en él que
conoce, en cuanto la del apetito se completa cuando él que desea tiende para la
cosa deseada. En consecuencia, la operación de la potencia cognoscitiva se
asemeja al reposo, mas la operación de la potencia apetitiva se asemeja antes
al movimiento. Por tanto, por movimiento sensible se entiende la operación de
la potencia apetitiva. Y así la sensibilidad es el nombre del apetito sensitivo. 53

Él distingue dos tipos de apetito sensitivo. Cuando tiende a obtener bienes necesarios
o convenientes a la subsistencia lo denomina de concupiscible, y cuando busca bienes
difíciles de obtener o combate males difíciles de evitar, de irascible. 54 Tales apetitos serán
desencadenados por la conjugación de la actuación previa de los sentidos externos e internos,
y de entre estos últimos, en especial de la potencia estimativa (en el animal) o cogitativa (en el
hombre), puesto que ésta es la que le confiere la noción de utilidad o nocividad del objeto

KRETZMANN, Norman (2008). Philosophy of mind. In: KRETZMANN, Norman; STUMP, Eleonore. The
Cambridge companion to Aquinas. 14. ed. New York: Cambridge University Press. p. 144-145. Traducción
nuestra, itálicos del original.
52

S. Th. , I, q. 81, a. 1, co. Cuanto al término latino sensualitas, algunos prefieren traducirlo como sensualidad, y
otros, como sensibilidad. Preferimos esta última para evitar confusiones semánticas.
53

54

S. Th. , I, q. 81, a. 3, co.

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conocido al ser del cognoscente. 55

Vale notar que éste conocimiento de la estimativa/cogitativa todavía no es racional, pelo solamente sensitivo, donde el apetito que
desencadena tener el mismo nombre.
Dado que toda potencia propicia la realización de actos específicos, también la
potencia apetitiva sensitiva tiene sus actos, y Santo Tomás los llama de pasiones. Cómo se
deprende de lo que él presenta en los tres artículos de la cuestión 22 de la I-IIae. 56 de la
Summa Theologiae, él las conceptúa como la actividad del apetito sensitivo que resulta del
conocimiento y se caracteriza por las alteraciones corporales que produce.
Cómo demuestra el Doctor Angélico, la palabra pasión tiene tres acepciones, y todas
las tres ocurren en el alma humana:
Primero, en sentido general, para significar que todo recibir implica en
padecer, aunque nada se retire de la cosa [. . . ] En segundo lugar, en sentido
propio, padecer significa recibir algo con exclusión de alguna cosa, lo que se
da de dos modos. Algunas veces es excluido lo que no conviene a la cosa,
cómo cuando el cuerpo de un animal es curado, se dice que padece, porque
recibe la salud, siendo la enfermedad eliminada. En tercero lugar, ocurre el
contrario, y así es que estar enfermo es padecer porque se recibe la
enfermedad, con pérdida de la salud. Y éste es el modo más apropiado de la
pasión. Pues se dice padecer en cuanto una cosa es atraída por aquello que la
produce, y lo que es alejado de aquello que le conviene parece ser lo que más
es atraído para el otro. [. . . ] Ocurre, pues, que la pasión está presente en el
alma en los tres sentidos. [. . . ] Pero [. . . ] cuando la transmutación se realiza
para peor, tiene mucho más razón de pasión que cuando se realiza para mejor.
Por esto la tristeza é más propiamente pasión de que la alegría. 57

Lo que caracteriza, pues, la pasión es el influjo o tendencia que padece el sujeto a
causa de un objeto que le provoca atracción o repulsa, por el hecho o posibilidad de que se le
retire, o acrescente, algún bien o mal. De donde se deduce la propiedad terminológica de la
palabra pasión, escogida por Santo Tomás para caracterizar este hecho tan característico del
alma y del comportamiento humano.
La terminología psicológica contemporánea, y mismo el lenguaje corriente, no
utilizan más el término pasión en este sentido específico. Los psicólogos actuales prefieren
emplear expresiones cómo afectos, emociones y/o sentimientos, y el vocabulario corriente

55

Cf. S. Th. , I, q. 78, a. 4 o I, q. 81, a. 3, por ejemplo.

56

I-IIae. significa prima-secundae o primera parte de la segunda parte de la Summa Tehologiae.

57

S. Th. , I-II, q. 22, a. 1, co.

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tiende a restringir la palabra pasión a las emociones relacionadas al amor. Sin embargo, la
terminología tomista parece muy apropiada, pues pasión viene del término latino passio, e
indica las modificaciones psicobiológicas por las cuales pasa, sufre, la persona sometida a
una emoción, sea ella cual fuere. Así que describe bien la realidad a que se refiere.
Según Brennan, 58 la distinción entre emociones y sentimientos en la terminología
tomista sería tan solamente de grado y no de naturaleza, pues que ambas son pasiones. Las
emociones equivaldrían a las pasiones que producen más alteraciones corporales, cómo
algunas del apetito sensitivo concupiscible y las del irascible, mientras los sentimientos
corresponderían a las pasiones que provocan menos alteraciones corporales, tales como
algunas del apetito concupiscible.
La diferencia se basa, por tanto, en la intensidad de los cambios fisiológicos. Su causa
eficiente, todavía, es siempre la misma, o sea, el conocimiento ofrecido por la sinergia de los
sentidos, especialmente del más elevado de los sentidos internos, que es la potencia
cogitativa, aliada, en el hombre, al intelecto. De ese modo queda fácil entender porque los tres
elementos y etapas constitutivos de las pasiones son: el conocimiento, el apetito o deseo, y los
cambios fisiológicos, dado que cada uno es precursor y causa de los otros.
Esta observación de la realidad psicológica, tan simple en sí misma, nos ofrece, sin
embargo, una visión más clara de la `estructura' de las emociones, permitiendo actuar mejor
en cada uno de sus componentes o etapas, tanto cuanto sea pasible de influencia
intelectivo-voluntaria, bien como en el su conjunto.
Dijimos `tanto cuanto sea pasible' porque tanto el amor o el odio (de los cuales
derivarán las demás emociones, como más adelante veremos), dependiendo de su intensidad,
cuanto las reacciones fisiológicas que les suceden, son menos pasibles de tal influencia, y
hasta por veces cerradas a ella. La llave, pues, para la actuación en las emociones es en su
componente o etapa cognoscitiva, el más asequible de todos.
Aquí se puede agregar otra contribución terminológica. El uso del verbo sentir tanto
para expresar los actos de los sentidos, cuanto para los del apetito sensitivo puede, todavía,
causar cierta confusión, incluso en él profesional de salud mental, dificultando la comprensión

58

BRENNAN, psicología general. Op. cit.

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y manejo de las emociones. Pero el conocimiento de los fundamentos aristotélicos de la
doctrina tomista facilita la solución del problema.
La senso-percepción está relacionada con las potencia cognoscitivas sensitivas
(externas e internas), en cuanto que el sentimiento afectivo/emocional es producto de un
apetito, el cual presupone el conocimiento sensitivo. El sentimiento pasional, además, incluye
una sensación, en general táctil propioceptiva. O sea, la persona siente las alteraciones
fisiológicas dentro de sí, provocadas por sus apetitos, en especial las cardíacas. De ahí la
asociación del término corazón a las emociones, que se pierde en la noche de los tiempos. La
neta distinción entre las potencias (o sea, las cognoscitivas, de una parte, y las apetitivas, de
otra) permite, pues, distinguir con clareza los actos diversos a que dan origen.

clasificación tomista de las pasiones
Otro punto que puede dificultar el estudio y el gobierno de las reacciones emocionales
es la falta de clareza en las distinciones existentes entre ellas. Para solucionar el problema,
hace falta establecer un criterio objetivo que no se base solamente en sus apariencias
exteriores, dado que uno puede estar triste y convencer a los demás que está alegre, o que
tiene coraje, cuando de hecho siente miedo.
Santo Tomás ofrece otro gran aporte en este particular. Siempre con base en
Aristóteles, él clasifica las pasiones según por lo menos tres criterios objetivos. El primer es la
manera con la cual se diferencian entre sí, dividiéndolas en esencialmente diversas y
accidentalmente diversas, 59 o sea, si lo que las diferencia es algo que está en la esencia de la
pasión, como por ejemplo el amor se diferencia del odio, o si solamente se trata de diferencias
accidentales.
Él las clasifica también con base en la naturaleza del estímulo que da origen al apetito
sensitivo y en la manera cómo éste reacciona a dicho estímulo. 60 Este criterio es muy
importante,

pues permite identificar los nexos de causa y efecto cognoscitivo-comportamentales, que son datos fundamentales para cualquier intento de

Tomás de Aquino, Santo. Scriptum super Sententiis magistri Petri Lombardi. Textum Parmae, 1858. Lib. 3,
dist. 26, q. 1, a. 3, co. Disponible en: <http://www. corpusthomisticum. org/snp3026. html>. Visitado en: 30 set.
2015.
59

60

Cf. S. Th. , I-II, qq. 23 y 25.

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actuación sobre las emociones.
Según estos dos criterios, 61 el Doctor Angélico apunta la existencia de 11 pasiones
esencialmente diversas y las subdivide en las que dan origen o derivan de reacciones
tranquillas o concupiscibles, y las que se originan o desencadenan reacciones de emergencia,
atinentes al apetito irascible. Con base en la síntesis de la materia propuesta por Brennan, 62
podemos decir que cuando el estímulo es favorable, si se trata de reacciones concupiscibles,
tenemos las pasiones:
Amor, que es un placer producido por un objeto bueno.
Deseo, que es una inclinación afectiva al bien.
Alegría, que es la posesión afectiva del bien.
Aún en las reacciones concupiscibles, si el estímulo es desfavorable o malo, tenemos
las pasiones:
Odio, que es un desplacer producido por un objeto malo.
Aversión, que es la repulsión afectiva del mal.
tristeza, que es la posesión afectiva del mal.
Cuando se trata de reacciones de emergencia o irascibles, si el estímulo es favorable
pero de difícil obtención, o sea, un bien arduo, tenemos:
Esperanza, que es la inclinación afectiva a un bien obtenible, pero arduo.
Desesperación, que es la inclinación afectiva a un bien arduo, pero inalcanzable.
Y si se trata de reacciones irascibles delante de estímulos malos y difíciles de evitar, se
presentan las pasiones:
Audacia, que es la consciencia afectiva de un mal arduo, pero vencible, del cual se
puede huir o afrontar.
miedo, que es la consciencia afectiva de un mal invencible del cual no se puede

61

Más adelante veremos el tercer criterio.

62

BRENNAN. psicología general. Op. cit. , p. 251 y segs.

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huir.
ira, que es la posesión afectiva de un mal arduo y difícil de evitar.
El Aquinate observa, además, que a cada pasión corresponde una antagónica, cómo de
un polo a otro se pasase. Así, al amor corresponde el odio; al deseo, la aversión; a la
esperanza, el desespero, y así por adelante. Este hecho es muy interesante por permitir actuar
sobre y/o modular el comportamiento humano, sobre todo en las relaciones interpersonales y
hasta las terapéuticas.
Pues nada mejor que oponer a una pasión desordenada y desordenante su antagónica
específica, dado que muchas veces las pasiones hace `oídos sordos' a la voz de la inteligencia,
pero, por connaturalidad, pueden reaccionar o interactuar con más facilidad a otra pasión, o
conjunto de pasiones. Para dar un rápido ejemplo rápido, se podría obtener un resultado
terapéutico comportamental más fácil transformando el amor a una droga que provoque
dependencia en odio a ella, que dando reiteradas argumentaciones racionales.
Esta dicotomía entre las pasiones comporta una excepción en el caso de la cólera o ira,
pues esta emoción se caracteriza por la posesión afectiva de un mal arduo o difícil de evitar, y
no existe una pasión específica para la posesión afectiva de un bien arduo, pues la posesión de
un bien, sea arduo o no, ya de sí provoca la alegría.
Cómo ejemplo se puede mencionar que una persona podrá sentir cólera al ser
reprobada en un examen dificultoso, pero la misma persona sentirá alegría cuando aprobada
en un examen, tenga sido difícil o no, aunque la intensidad de la alegría pueda variar
conforme el caso.
En cuanto a las pasiones accidentalmente diversas, Santo Tomás las clasifica según las
diferencias que se pueden reducir a una misma pasión, o las diferencias que derivan del objeto
de la pasión. 63
De entre las pasiones accidentalmente diversas cujas diferencias se pueden reducir a
una misma pasión (o sea, a una de las esencialmente diversas) se encuentran: la abominación
(o intenso odio), la acedia (intensa

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