Cada vez es mayor el número de pacientes diagnosticados de una enfermedad psicosomática. Lo dificultoso en estos casos estriba no sólo en el psicodiagnóstico, en el cual se ha de tener en cuenta un diagnóstico diferencial muy fino, sino también en la intervención que ha de llevarse a cabo posteriormente. Esta ha de ser, por regla general, conjuntamente llevada por el médico y el psicólogo sobre todo cuando el proceso psicosomático es más severo. A su vez dentro de cada corriente psicológica habrá una tendencia a actuar terapéuticamente de una manera u otra dependiendo de los paradigmas de intervención que cada uno sostenga.Sin embargo el éxito de la psicoterapia con estos pacientes suele estar en conceder importancia a determinados elementos que cada escuela psicológica en ocasiones deja de lado. Ejemplos de ello sería el elemento cognitivo en las terapias de orientación psicoanalítica o los factores inconscientes motivacionales en las cognitivo-conductuales, factores validos y fundamentales en la intervención del paciente psicosomático independientemente de la escuela que se profese. En este trabajo, vamos a tratar de ofrecer unas directrices básicas de intervención que consideramos de utilidad en el tratamiento de los procesos psicosomáticos, como son las intervenciones pedagógicas, el análisis de las cogniciones o los elementos que artificialmente pueden estar sustentando el proceso patológico, entre otras.