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Última actualización web: 18/08/2022

Tratamiento institucional de adolescentes con trastornos de conducta.

Autor/autores: Rafael Portugal Fernández
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Trastornos infantiles y de la adolescencia .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El tratamiento específico de los trastornos de conducta en régimen de internamiento escolar apenas cuenta con precedentes en ningún lugar. El Colegio de Educación Especial ?O Pedroso? para Alumnado con Problemas Graves de conducta es una experiencia pionera, al menos en España.

Un colegio para alumnos con trastornos de conducta en régimen de internado, debe contar con un sistema de tratamiento institucional que se aplique en todos los aspectos de la vida de los alumnos y que vaya más allá de los tratamientos que pueden aplicarse en régimen ambulatorio. Las normas de actuación de todo el personal constituyen el tratamiento institucional de nuestro centro. Estas normas de actuación son el desarrollo aplicado de la investigación en modificación de conducta en general, y de la investigación en el tratamiento de los trastornos de conducta en particular.

Palabras clave: Behavior therapy, Conduct disorders, Modificación de conducta, Psychological treatment, Trastornos de conducta, Tratamiento psicoterapéutico


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Tratamiento institucional de adolescentes con trastornos de conducta.

Rafael Portugal Fernández*; Alberte Araúxo Vilar**; Iria Espiño Díaz***.

* Especialista en psicología Clínica.
** Médico psiquiatra.
*** M. I. R. de psiquiatría.

Servicio de psiquiatría del hospital Profesor Gil Casares. complejo Hospitalario Universitario de Santiago.

PALABRAS CLAVE: Trastornos de conducta, tratamiento psicoterapéutico, Modificación de conducta.

(KEYWORDS: Conduct disorders, Psychological treatment, Behavior therapy. )

 

Resumen

El tratamiento específico de los trastornos de conducta en régimen de internamiento escolar apenas cuenta con precedentes en ningún lugar. El Colegio de Educación Especial “O Pedroso” para Alumnado con Problemas Graves de conducta es una experiencia pionera, al menos en España. Un colegio para alumnos con trastornos de conducta en régimen de internado, debe contar con un sistema de tratamiento institucional que se aplique en todos los aspectos de la vida de los alumnos y que vaya más allá de los tratamientos que pueden aplicarse en régimen ambulatorio. Las normas de actuación de todo el personal constituyen el tratamiento institucional de nuestro centro. Estas normas de actuación son el desarrollo aplicado de la investigación en modificación de conducta en general, y de la investigación en el tratamiento de los trastornos de conducta en particular.

Abstract

A few precedents on children conduct disorders’ treatment at school milieu were reported. The “O Pedroso” school, a boarding school for students with severe conduct disorders, is a galician pioneering proposal, that allows an institutional broaching of mental and school problems, attending them as a whole, all over the time. The centre rules of action implicate all of personnel –teachers, educaters and caregivers-, taking shape its institutional processing. These norms of action are the development applied of the investigation on behavior therapy, as so as the particulary investigation on conduct disorders’ treatment.



Planteamiento general

1 – INTRODUCCIÓN

El Colegio de Educación Especial para Alumnado con Trastornos Graves de conducta “O Pedroso” está situado en Santiago de Compostela. Se trata de un colegio público, dependiente por lo tanto de la Consellería de Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia.

“O Pedroso” abre sus puertas en el curso 2001-02, aunque no es inaugurado oficialmente hasta el curso siguiente, cuando se publica el decreto de creación del centro en el Diario Oficial de Galicia. Surge para dar respuesta a un número elevado y creciente de alumnos que, debido a sus trastornos de conducta, se hayan desescolarizados –bien por haber sido expulsados de los centros o en situación de desescolarización funcional-. Debido a que los alumnos provienen de toda Galicia, el colegio funciona en régimen de internado de lunes a viernes. Tiene capacidad para 12 alumnos.

Es necesario dejar muy claro desde un principio, que “O Pedroso” es exclusivamente un colegio de educación especial, no presentando ninguna similitud ni relación con los centros de protección de menores o con los centros de reeducación.

Fruto de un acuerdo con la Consellería de Sanidade se establece un protocolo de colaboración que supone la incorporación al colegio de un psiquiatra y de un psicólogo clínico del Servicio de psiquiatría del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela.

Una Comisión Mixta Educación-Sanidad, en la que está presente el psiquiatra del centro, evalúa las solicitudes de admisión en el mismo y decide quién accederá a él en base a unos criterios previamente establecidos, que contemplan: el diagnóstico del niño, la situación familiar, la edad y las intervenciones realizadas con anterioridad, entre otros.

2 – EVOLUCIÓN

Los primeros dos años fueron de consolidación del centro: ajuste de las normas de actuación, engranaje de las estrategias de intervención multidisciplinares y adecuación al centro y a su entorno.

A pesar de ser un centro para adolescentes con trastornos de conducta, la realidad es que se trata de un colegio público donde los alumnos cursan estudios de Educación Secundaria Obligatoria (E. S. O. ) Y a pesar de ser un colegio público donde los alumnos estudian E. S. O. , los adolescentes están en él, debido exclusivamente a sus trastornos de conducta (no es correcto traducir el inglés disorder por desorden) (1).

¿Cuál es, entonces, el objetivo principal? ¿Que los alumnos terminen la E. S. O. o que mejoren en sus trastornos de conducta? Aunque la norma general es conseguir ambos objetivos, éstos entran en contradicción en lo referente a algunos aspectos organizativos. Y es que hay maneras de actuar que favorecen la adaptación de los alumnos dentro del colegio pero que perjudican la generalización de los aprendizajes. Por el contrario, hay maneras de actuar que favorecen una mayor aparición de conductas disruptivas en el colegio y que hacen más incómodo el trabajo del personal, pero que también favorecen la generalización de los aprendizajes y su mantenimiento en el tiempo. Finalmente decir que el objetivo principal del centro es la mejoría conductual de los alumnos y el mantenimiento de esa mejoría tras la escolarización. Se ha encontrado que los avances en la vinculación afectiva de los alumnos al colegio se asocian con una clara mejoría conductual (2).

 

3- PERSONAL.

El colegio cuenta con una directora, seis profesores, seis cuidadores a tres turnos de dos, dos educadoras y un jefe de internado por las tardes y un vigilante de seguridad por turno. Como se dijo, el equipo educativo-terapéutico se completa con un psicólogo clínico a tiempo completo y un psiquiatra a tiempo parcial.
En este momento, puede parecer que este número de profesionales para atender solamente a 12 alumnos por año es excesivamente costoso. Sin embargo, la investigación apunta a que estas intervenciones mejoran la eficiencia (relación coste-efectividad) (3).

 

4- ALUMNADO.

Los alumnos han de presentar trastorno negativista desafiante y/o trastorno disocial como diagnósticos principales (siguiendo criterios DSM-IV-TR). En una altísima proporción presentan un trastorno por déficit de atención con hiperactividad comórbido (TDAH), no descartándose otras patologías asociadas, como el TOC, síndrome de Gilles de La Tourette, síndrome de Asperger y los trastornos del control de impulsos. Se excluyen aquellos con retraso mental, abuso-dependencia de sustancias psicoactivas como problema médico principal, autismo, psicosis infantil y otras patologías orgánico-cerebrales. Para poder ser escolarizados en este centro debe haberse realizado previamente el tratamiento ambulatorio correspondiente y deben haberse agotado todas las posibilidades de escolarización. Sólo ante el fracaso de esas medidas ordinarias, informadas por escrito por los responsables de salud mental y educación, se procede a la valoración para la escolarización especial en “O Pedroso”.

La edad de los alumnos va desde los 6 a los 18 años como corresponde a un colegio de educación especial. Sin embargo, en la práctica, el rango de edad de los alumnos escolarizados es de 12 a 18 años. Su escolarización en nuestro centro debe comenzar antes del final de la edad de escolarización obligatoria, es decir, de los 16 años. Sin embargo, tratamos de que los nuevos alumnos no superen los 14 años para que al llegar a los 16, si desean abandonar la escolarización, hayan completado el programa de tratamiento. Este programa tiene una duración de dos años (por los motivos que veremos más adelante).


5 – PROGRAMA DE TRATAMIENTO

El programa de tratamiento se sustenta sobre cuatro pilares básicos:

- tratamiento psicofarmacológico. El psiquiatra del centro se encarga de prescribir y seguir la evolución de aquellos alumnos que considera que pueden beneficiarse de tratamiento farmacológico (4). En la mayoría de los casos se trata de medicación para el TDAH comórbido.

- Programa de entrenamiento “El pensamiento prosocial” de Ross y Fabiano (5). Se trata de un programa compuesto por siete subprogramas: solución de problemas, habilidades sociales, pensamiento creativo, control emocional, habilidades de negociación, desarrollo de valores y razonamiento crítico. Está elaborado para el tratamiento de delincuentes a los que la investigación ha mostrado las mismas dificultades conductuales y cognitivas que muestran los adolescentes con trastornos de conducta.

El programa ha sido adaptado por el psicólogo a los intereses y necesidades de una población más joven que la población diana inicial. Debido a las características de nuestros alumnos, especialmente la hiperactividad y los defectos de atención, las sesiones del programa original se han dividido, obteniendo finalmente un número de 120 sesiones. Las sesiones de entrenamiento se engarzan en la actividad educativa y son presentadas como una clase más. Por estos motivos, el programa dura dos años.

- Programa de entrenamiento familiar. Aplicamos en nuestro colegio el programa de entrenamiento familiar de russell Barkley para adolescentes desafiantes (6). Se trata de un programa ambulatorio compuesto por 18 sesiones. La frecuencia de sesiones en el programa original es semanal. Pero debido a que tras cada sesión, los padres deben practicar una serie de ejercicios con sus hijos y a que éstos solamente pasan en casa el fin de semana, nosotros debemos celebrar las sesiones cada tres semanas. Por este motivo, este programa también dura dos años. La importancia del entrenamiento familiar ha sido bien establecida (7-9).

- Normas de actuación del personal. Contamos con unas normas de actuación con los alumnos que son seguidas por todo el personal con el objetivo de convertir las 24 horas del día en actividad terapéutica.

Como vemos, los tres primeros programas pueden llevarse a cabo en régimen ambulatorio. El motivo de esta conferencia será el cuarto programa, por ser específico de un centro donde los adolescentes pasan 24 horas al día, ya sea por estar en un internado escolar (como es nuestro caso), hospitalización u otras situaciones similares.

6 – BASES DE LAS NORMAS DE ACTUACIÓN.

La investigación sobre el tratamiento de los trastornos de conducta suele hacer una distinción teórica entre éstos y la delincuencia. En efecto, la delincuencia y los trastornos de conducta son fenómenos diferenciados. Sin embargo, la investigación, en la práctica, mezcla el estudio de los adolescentes y jóvenes con trastornos de conducta con el estudio de los delincuentes. La investigación con estos tipos de población indica que los programas basados en la modificación de conducta son los que obtienen mejores resultados (10, 11). Es por ello que la base de nuestras normas de actuación es la modificación de conducta.

Las normas de actuación del personal tienen como objetivo establecer un sistema de tratamiento basado en la modificación de conducta con una duración de 24 horas al día. Esto, junto al programa de entrenamiento familiar, hace que el tratamiento se lleve a cabo 24 horas al día, 365 días al año. Datos actuales apuntan a que solamente intervenciones intensas pueden modificar la conducta de adolescentes con trastornos de conducta moderados y graves (12).

Hay que tener en cuenta que las normas de actuación, además de basarse en la modificación de conducta en general, y en los resultados de la modificación de conducta en adolescentes con trastornos de conducta en particular, han de ser sencillas. Y esto es porque el personal encargado de aplicarlas está formado por profesionales ajenos al sector sanitario (profesores de educación secundaria, auxiliares cuidadores y educadores) y no familiarizados con la modificación de conducta ni con la salud mental en general. El personal sanitario, psicólogo clínico y médico psiquiatra, tienen obviamente un contacto directo con los alumnos más reducido.

No se han encontrado programas concretos de actuación del personal destinados a adolescentes con trastornos de conducta en régimen de internamiento. Por ello, el programa ha sido construido específicamente para el Colegio de Educación Especial “O Pedroso”.

Fruto del intento por aunar sencillez con los resultados de la investigación surgen las siguientes normas de actuación.


Normas de actuación del colegio “O Pedroso”

1 - METODOLOGÍA GENERAL

Si queremos que los alumnos muestren progresos debemos atenernos a una serie de resultados obtenidos por la investigación sobre los trastornos de conducta.

El primero de ellos es que es absolutamente imposible que los alumnos mejoren si no mantenemos con ellos una relación positiva. Carecen de motivación interna para cumplir las normas, por lo que es necesario acudir a la motivación externa. Una de las fuentes de motivación externa es el querer agradar a las personas con las que mantienen una relación positiva. Para ello debemos tratarlos con amabilidad y simpatía, aunque sin perder de vista la distancia que hay entre personal y alumnos (es decir, no hay que llegar al “compadreo”).

Debido a las conductas que presentan los alumnos, lo habitual es que se esté atento a las conductas negativas tratando de corregirlas, y se ignoren las conductas positivas o se den por supuestas con una actitud más o menos como la siguiente: “Déjale ahora que está tranquilo, no la vayamos a liar”. Si se quiere fomentar una relación positiva con los alumnos, debemos estar atentos a la conducta positiva y reforzarla con elogios. Aunque todos los adolescentes, y más éstos, parecen no agradecer e incluso repudiar los elogios, no es así. El elogio es un refuerzo fácil, rápido y efectivo.

También debemos estar atentos a sus estados de ánimo. Si un alumno parece afable, podemos acercarnos a él para charlar y hacer comentarios positivos, fomentando la relación. En estos momentos es importante no criticar, no corregir (excepto que se produzca una falta punible) y no hacer preguntas. Sin embargo, no debemos hacer elogios forzados.

Si en otro momento el alumno parece que no está de buen humor, es mejor no establecer este tipo de relación.

Los momentos positivos deben alargarse tanto como sea posible. La imposición de castigos y correcciones debe ser lo más breve posible para que pasemos más tiempo en relaciones positivas que negativas.

Especial probabilidad de que se produzcan malas conductas la tienen los tiempos muertos. Trataremos de que éstos sean los menos posibles, acabando las actividades a su hora y no antes y agilizando los desplazamientos. También, procuraremos recordar a los alumnos cuál es su siguiente actividad cuando hayan terminado una. La hora del recreo, de ocio, etc. no es un tiempo muerto pues ya están preestablecidas de antemano y el alumno lo sabe. La espera porque un alumno ha olvidado su gorro de baño sí es un tiempo muerto.

Además de esto, esperamos mejorar la conducta de los alumnos a través de los antecedentes y las consecuencias de su conducta. Para que tales planes de modificación de conducta produzcan algún efecto, han de atenerse a los siguientes principios:

A. Inmediatez de las consecuencias. Si queremos que las consecuencias tengan algún efecto sobre la conducta de los alumnos han de ser inmediatas.

B. especificidad de las consecuencias y de las peticiones. Las consecuencias han de ser específicas para la conducta en cuestión. Los elogios y correcciones deben referirse a la conducta concreta y no al alumno en general. Hay que decir “hiciste esto muy bien” y no “eres un tipo estupendo”; “rompiste una puerta y eso es una falta por la que debes ir 45 minutos a tiempo fuera” y no “eres un tipo violento que nunca cambiarás”. De la misma manera, las peticiones han de ser lo más específicas posible. Por ejemplo, “haz tu cama ahora” y no “que esté todo en perfecto orden de revista”.

C. Predecibilidad de las consecuencias. Todos los adolescentes necesitan que su ambiente sea predecible, pero éstos más. Es por ello que debe quedar claro qué cosas se pueden hacer y cuándo y qué cosas no, y las consecuencias exactas para todo tipo de conducta. Ésta es una de las razones para establecer las tipologías que vamos a elaborar.

D. Consistencia de las consecuencias. Es absolutamente necesario que las consecuencias y también las normas, sean consistentes. La consistencia tiene tres apartados:

1. Consistencia situacional. Esto quiere decir que si no se permite escupir en la pared del comedor, tampoco se permite escupir en la pared del aula.

2. Consistencia temporal. Esto quiere decir que lo que está permitido hoy, también está permitido mañana.

3. Consistencia entre personas. Esto quiere decir que lo que un cuidador castiga con 30 minutos de tiempo fuera, un profesor lo castiga con 30 minutos de tiempo fuera.


E. Preferencia por el refuerzo antes que por el castigo. Todos tendemos a creer que el castigo es más poderoso para cambiar la conducta que el refuerzo pero esto es completamente falso. El castigo para la conducta inadecuada no se debe introducir a menos que haya un programa específico para recompensar la conducta alternativa apropiada. Como nos preocupa más lo negativo, tendemos a concentrarnos en las conductas negativas y a buscar métodos de castigo para suprimirlas. El resultado de esto es que acabamos relacionándonos con los alumnos principalmente a través del castigo. Siempre que haya un castigo, debe haber un refuerzo para la conducta alternativa apropiada. El castigo por sí solo, no genera cambios en la conducta. Solamente habrá cambios efímeros (si el castigo es tan grande que atemoriza a la persona).

F. Anticipación y planificación para la mala conducta. Siempre que sea posible, debemos anticiparnos a la mala conducta. Por ejemplo, si sabemos que si P y F están en la misma clase se ponen agresivos, y podemos poner a P en una clase y a F en otra, esto es lo que debemos hacer y no juntarlos y esperar a que ocurra la mala conducta para castigarla entonces.

 

2 - PREMIOS. SISTEMA DE PUNTOS.

Los alumnos recibirán puntos por la realización correcta de las actividades del centro (levantarse, estar en clase, comer, etc. ). Por cada actividad se recibirá un punto si se ha completado con el nivel exigido. Este punto se otorgará al final de la actividad acompañado de un elogio (Ej. “Has estado muy bien y te has ganado el punto”). La cantidad máxima semanal de puntos se prevé en torno a los 100. Sistemas parecidos, que no son economía de fichas, han sido ya apuntados (13).

Estos puntos serán necesarios para acceder a lo que el centro defina como privilegios, por ejemplo, uso del teléfono, acceso a internet, utilización del equipo de música, salidas recreativas no definidas como formativas, uso de videojuegos y todos aquellos que podamos definir. Cuantos más mejor. También podrán usarse para recuperar dinero perdido como consecuencia de las infracciones (10 céntimos por punto). A final de curso, aquellos alumnos que hayan acumulado una cantidad importante de puntos sin gastar (cosa que no queremos que ocurra) podrán canjearlos por un regalo (ej. Una radio).

Cada privilegio ha de tener establecida con total claridad la cantidad de puntos que cuesta. Por ejemplo 25 minutos de videojuegos cuestan 2 puntos (Véase anexo 1). Hay que pagar por el privilegio antes de acceder a él. Los alumnos han de tener puntos para poder acceder a un privilegio. No existe el crédito.

Hay que recordar una vez más que tienen un efecto mucho más poderoso para cambiar la conducta los premios que los castigos y que los castigos no tienen ninguna eficacia si no hay previamente un sistema de premios.

Hay que procurar que el momento de poner castigos sea lo más breve posible y el momento de dar elogios y recompensas lo más largo posible. Solamente si tenemos buena relación con los alumnos, estarán motivados para obedecernos y cumplir “nuestras” normas.

Las peticiones se harán de forma correcta y amable (la metodología no quiere decir que haya que actuar con los alumnos de manera severa y estirada). Sin embargo, cuando hay que hacer una petición formal porque el alumno no parece cumplir, hay que asegurarse de que el alumno nos oye, se le dan instrucciones claras y no ambiguas y comprende que vamos en serio por el tono de voz y el lenguaje no verbal.

3 - CASTIGOS.

Habrá tres tipos de castigos principales:

a. Leve. No ganancia del punto correspondiente a esa actividad.

b. Grave. Los padres de los alumnos entregarán al personal 10 euros de la paga del alumno. El castigo consiste en la pérdida de 50 céntimos.

c. Muy grave. Tiempo fuera. Tiempo mínimo 15 minutos.

La forma de castigo que más favorece el aprendizaje es la amenaza de castigo suave, es decir, con posibilidad de evitar el castigo obedeciendo. Por este motivo, nuestros castigos son suaves y se aplican previa advertencia de la falta que se va a cometer y con información de la manera de no cometerla.

Estos castigos se aplicarán siguiendo la siguiente metodología general, que trataremos de especificar cada vez más para cada situación concreta. Como principio, se aplicará castigo leve para las faltas leves, grave para las graves y muy grave para las muy graves.

Faltas continuas y faltas completas. Llamaremos faltas continuas a aquellas que no se hacen de una vez, sino que pueden continuar. Por ejemplo, no levantarse de la cama es una falta continua porque se puede extender en el tiempo, es decir, un alumno puede no levantarse ahora y puede no seguir levantándose dentro de cinco minutos. Llamaremos faltas completas a aquellas que se cometen por completo en un momento. Por ejemplo, romper un plato, es decir, una vez cometida la falta ya está completa, el plato ya está roto.

Para las faltas completas se aplicará el castigo correspondiente según su gravedad. Se le indicará al alumno en tono firme pero no enfadado (mirándole a la cara y comprobando que nos escucha) la falta cometida y el castigo correspondiente. Por ejemplo, romper un plato por temeridad es una falta grave y se le dirá “Has roto un plato y por lo tanto no ganas el punto de la comida y pierdes 50 céntimos”. El tono ha de ser informativo, no de amenaza.

Para las faltas continuas, se advertirá al alumno (nuevamente en tono firme pero no enfadado, mirándole a la cara para comprobar que nos escucha pero evitando el parecer desafiantes) que si persiste durante el tiempo que estipulemos no ganará el punto. Si transcurrido ese tiempo, la falta continúa se le avisará de que no ha ganado el punto de la actividad y que si persiste durante el tiempo que estipulemos perderá 50 céntimos. Si transcurrido ese tiempo, la falta continúa, se avisará al alumno de que ha perdido 50 céntimos y que si persiste durante el tiempo que estipulemos deberá ir a tiempo fuera durante un tiempo determinado preestablecido. Si transcurrido ese tiempo, la falta persiste se dará la orden de ir a tiempo fuera por el tiempo determinado. Por ejemplo, P no se levanta. Se le dirá “si no te has levantado dentro de 5 minutos no ganarás el punto de levantarse”. Si a los 5 minutos se ha levantado se le elogia por ello “es estupendo que te hayas levantado a tiempo”. Si a los 5 minutos no se ha levantado se le dirá “no has ganado el punto de levantarse. Si dentro de 5 minutos no te has levantado, perderás 50 céntimos”. Si a los 5 minutos se ha levantado no se le dirá nada. Si a los 5 minutos no se ha levantado se le dirá “has perdido 50 céntimos. Si dentro de 5 minutos no te has levantado tendrás que ir 15 minutos a tiempo fuera”. Si a los 5 minutos se ha levantado, no se le dirá nada. Si a los 5 minutos no se ha levantado, se le dirá “como no te levantaste a tiempo irás 15 minutos a tiempo fuera”. El tiempo habitual para dar al alumno para que cumpla una petición es de un minuto, pero siempre que sea posible, ahora.

 

Cuando se pone un castigo no se puede retirar. Por ejemplo, un alumno puede no obedecer a una petición. Tras decirle “has perdido 50 céntimos, deja x o irás 15 minutos a tiempo fuera, el alumno puede obedecer y decir después “venga, no me quites los 50 céntimos, que tú eres mejor que los otros, que no lo volveré a hacer cuando tú estés, etc. ” La respuesta es “cuando se comete una falta hay un castigo que se debe cumplir”. Una vez puesto un castigo, no se debe retirar. Aunque en un momento concreto puede parecer una manera de que un alumno se tranquilice, lo cierto es que lo único que se obtiene es la idea de que una cosa se castiga un día y no otro, o por una persona y no por otra, es decir, que es inconsistente. Además genera una dinámica muy perjudicial de que hay cuidadores, profesores, etc. mejores que otros.

Siempre que el alumno haga algo que pueda ser corregido, se le instará a ello. Por ejemplo, si hace pintadas en una pared, puede pintarla. Se le hará la petición de que corrija el desperfecto. A partir de ahí, esta petición recibirá el tratamiento de cualquier otra. Si la reparación es satisfactoria y atendida a la primera petición se recupera el punto. La reparación es obligatoria.

Los padres de los alumnos deberán pagar por los destrozos cometidos, recomendándose que se les retire de su paga o que hagan actividades para ganar ese dinero (por ejemplo, limpiar los cristales de la casa).

Podrán arbitrarse procedimientos adicionales de castigo para cosas concretas. Por ejemplo, el que utilice los muebles de su habitación para agredir, quedará privado de ellos durante dos semanas. El que utilice los muebles de su habitación para impedir la entrada del personal, quedará privado de ellos durante 3 días. Todo ello además del castigo habitual.

De la misma manera, cuando un alumno perturbe gravemente y de manera continuada una actividad, deberá hacer esa actividad en solitario durante una semana (previa advertencia).

Está especificado en el anexo 1, quién es el responsable de supervisar y otorgar puntos y corregir a los alumnos en cada actividad. Sin embargo, si vemos que un alumno comete una falta en ausencia del responsable, actuará el que la ha visto. Del mismo modo, si una falta es cometida delante de nosotros y el responsable está lejos, podemos actuar nosotros mismos. Siempre informaremos lo más rápidamente posible al responsable.

La combinación de premios y castigos ha demostrado su eficacia (14).

A. Uso del dinero.

A todos los padres se les pedirá lo siguiente:

- Deben hablar con sus familiares y decirles que no deben dar dinero al alumno. Si quieren obsequiarle por su cumpleaños, santo, etc. es mejor que le compren un regalo (que le pregunten si quiere un disco, libro, etc. ) Si aún así insisten en darle dinero, bajo ningún concepto deben dárselo directamente al chaval. Si se trata de una cantidad menor, como una propina, entonces deben gestionarla los padres y añadirla a su paga habitual. Si es una cantidad más importante por motivo de un acontecimiento, que los padres la pongan en una cartilla de ahorro.

- Deben poner una paga semanal al alumno superior a 10 euros.

- Deben entregar cada semana 10 euros de esa paga al personal. (Si les parece mucho, no hay motivo de preocupación. Recuperarán buena parte de esa cantidad el viernes. Y si no la recuperan, es que el chaval se ha portado bastante bien, por lo que el dinero está bien invertido). Estos 10 euros se entregarán en dirección, lugar donde luego es entregado a las educadoras.

Aquel profesional que ponga un castigo consistente en la pérdida de 50 céntimos, lo anotará en las hojas habilitadas a tal efecto en el libro de incidencias. Cada educadora llevará el registro contable de los alumnos que le correspondan. Si una educadora está de baja, mientras no haya un sustituto, la otra tendrá que llevar el registro de todos los alumnos. Si no está ninguna de las educadoras, las sustituirá el jefe de internado. Por este motivo, las educadoras deben elaborar el modelo de registro y enseñar a utilizarlo al jefe de internado al principio de curso. Al final de la semana, cuando cada alumno se va a casa, se le entrega la cantidad sobrante para sus gastos del fin de semana, informando de la cantidad exacta a los padres (aunque éstos no deben dar más o menos dinero al alumno para el fin de semana dependiendo de la cantidad que se le entregue). Esto lo harán las educadoras. Si el alumno debe marchar por la mañana, lo hará la directora (y en su ausencia el secretario) dejando una nota a la educadora correspondiente en la sala de educadoras, en la que reseñará el nombre del alumno, la cantidad que se le entrega, y cuánta de esa cantidad ha sido canjeada por puntos.

Podrán canjearse puntos por dinero a razón de 10 céntimos por punto.

Hay un solo momento para canjear puntos por dinero. El momento para hacer el canje, es cuando el alumno se va a casa el viernes y se le entrega su dinero sobrante (si lo hay). Entonces se le ofrece la oportunidad de hacer el canje si tiene puntos y así lo desea.

Al final de la semana, se le entrega a los padres el dinero perdido por su hijo y no recuperado. Ese dinero es de ellos, no del alumno, pues éste lo ha perdido.

Para facilitar las anotaciones, el libro de incidencias será subido por los cuidadores a su sala después de la comida y bajado a la sala de profesores después del desayuno. Tanto en la sala de profesores como en la de cuidadores, el libro permanecerá siempre en el mismo sitio para poder ser localizado con facilidad.


B. Tiempo fuera.

El tiempo fuera se aplicará inmediatamente una vez cometida la falta. Si no es inmediato pierde eficacia. El espíritu del tiempo fuera es que el alumno queda privado de refuerzos. Suponemos, que si un alumno va a la sala de tiempo fuera queda privado de refuerzos, es decir, no puede acceder a nada interesante.

Se le indicará al alumno la falta cometida y que ha sido castigado con x minutos de tiempo fuera. Se le pedirá firme pero correctamente que nos acompañe a la sala de tiempo fuera para cumplir el castigo. Si no accede, se dará la orden de que lo lleve al personal de seguridad.

Debemos aplicar el procedimiento completo incluso aunque creamos que no vamos a ser capaces de llevar al alumno a la sala de tiempo fuera. Si consideramos que no se va a poder llevar al alumno a la sala, y por ello no damos la orden creyendo con ello evitar problemas, lo único que estamos haciendo es actuar de manera inconsistente, no afrontando los problemas y creando otros mayores para el futuro. Las batallas no afrontadas que hoy son 10, mañana son 100.

En caso de que haya más alumnos castigados con tiempo fuera que salas actuaremos de la manera siguiente. Se informará a cada alumno de la falta cometida y del castigo correspondiente. Se le dirá que no cumple el castigo ahora porque no hay salas libres pero que lo cumplirá en el momento en que quede una. Irán primero los alumnos que antes hayan cometido la falta. En caso de faltas simultáneas, irán primero aquellos que hayan faltado con mayor gravedad. En caso de similar gravedad irán primero los alumnos más jóvenes (a menor edad, más se diluye la conexión entre conducta y consecuencia con el tiempo).

El tiempo fuera se aplica inmediatamente. No se aplaza ni interrumpe porque el alumno tenga que hacer una actividad como ir a comer o que sus padres hayan venido a buscarlo. En el caso de las comidas, se pedirá un bocadillo en cocina para que el alumno coma después.

Si un alumno pide ir a tiempo fuera, el responsable de esa actividad debe evaluar sus intenciones. Si se evalúa que el alumno quiere ir a tiempo fuera para calmarse o evitar conflictos se le acompañará a ello y cada quince minutos se le preguntará si ya quiere salir. En caso de juzgarse que el alumno quiere manipular con esta conducta, no se le permitirá ir a tiempo fuera.

4 - TIPOS DE FALTAS.

Las faltas se clasifican en leves, graves y muy graves. Las faltas leves se castigan con la no ganancia del punto. Las faltas graves se castigan con la no ganancia del punto y la pérdida de 50 céntimos. Las faltas muy graves se castigan con la no ganancia del punto, la pérdida de 50 céntimos (a excepción de las agresiones y otras en las que se perderá la mitad dinero semanal) y tiempo fuera. Todo ello con la progresión prevista para las faltas continuas.

Cuando las faltas se repiten en un mismo periodo, van aumentando en gravedad. Así, si un alumno tira un trozo de comida es una falta leve. Si la vuelve a tirar en la misma comida es una falta grave. Si la vuelve a tirar en la misma comida es una falta muy grave. Siempre se informará al alumno de la falta cometida y del castigo aplicado, “tiraste comida y por lo tanto no ganarás el punto”.

A continuación se describe una tipología de faltas que haremos más exhaustiva con el tiempo:

A. Faltas muy graves.

1. Agresiones y coacciones a alumnos, personal del centro o personas de fuera del centro. 2 horas tiempo fuera. pérdida de la mitad del dinero semanal.

2. Resistirse a ir a la sala de tiempo fuera de tal manera que se haga imposible el cumplimiento del castigo. 2 horas de tiempo fuera en cuanto se pueda y pérdida de la mitad del dinero semanal.

3. Instigar a otros a incumplir normas. 2 horas tiempo fuera y pérdida de la mitad del dinero semanal.

4. Introducir, poseer o utilizar objetos para la agresión. 2 horas tiempo fuera. El objeto se entrega en dirección.

5. Agitación que requiera contención. Tiempo fuera por el tiempo necesario. Mínimo 15 minutos.

6. Fuga del centro. 1, 30 horas tiempo fuera.

7. Sustracciones de objetos. 1 hora tiempo fuera.

8. Participación en peleas. 1 hora tiempo fuera.

9. Impedir el descanso de los compañeros. 1 hora tiempo fuera.

10. Introducir, poseer o consumir sustancias tóxicas o prohibidas. 1 hora tiempo fuera.

11. Participar en peleas.

12. deterioro deliberado de materiales o dependencias (no reparable). 45 minutos tiempo fuera.

13. Amenazar a alumnos o al personal. 45 minutos tiempo fuera.

14. Entrar a escondidas en lugares no autorizados. 30 minutos tiempo fuera.

15. conducta irrespetuosa grave hacia los ciudadanos durante las salidas. 30 minutos tiempo fuera. Se aplicará inmediatamente tras el regreso.

16. conducta irrespetuosa grave hacia el personal del centro o a los alumnos (incluye encerrar a alguien). 30 minutos tiempo fuera.

17. Pagar o tratar de pagar con puntos de otro alumno. 30 minutos tiempo fuera. Si se sabe como los consiguió (robo, extorsión, etc. ) se aplicará su castigo correspondiente y no éste.

18. Intentar la fuga del centro (real, no salir al recinto) o ayudar a otros. 30 minutos tiempo fuera.

19. Escupir al personal o a compañeros. 15 minutos tiempo fuera.

20. Falta leve o grave que se convierte en muy grave por reiteración. 15 minutos tiempo fuera.

 

B. Faltas graves.

1. Introducir o poseer objetos no autorizados no peligrosos. El objeto se entrega en dirección.

2. Causar daños por temeridad.

3. Tirar comida a compañeros o al personal.

4. Salir del centro al recinto sin autorización. Si la salida es al lado del centro desde donde podamos hablarles, se transforma en falta leve continua.


C. Faltas leves.

1. Entrar en lugares no autorizados a la vista del personal (sala de cuidadores, de profesores, etc. ) Continua.

2. Hacer pintadas. Reparable.

3. Tirar comida al suelo. Reparable.

4. Escupir a las paredes o cristales. Reparable.

5. Incumplir las órdenes de profesores, educadores o cuidadores. Continua.

6. Insultar o faltar al personal. Reparable si hay petición de perdón inmediata.

7. Incumplimiento del horario. Continua.

8. Salir de clase sin permiso. Continua.

9. Negarse a tomar la medicación. Continua.

10. Causar daños por falta de cuidado.

11. Encerrarse en el baño, habitación u otras dependencias. Continua.

12. conducta irrespetuosa leve hacia los ciudadanos durante las salidas.

13. Hacer uso abusivo-perjudicial de objetos o sustancias autorizadas (por ejemplo, tirar papel higiénico).

14. Incumplimiento de las normas de uso del comedor. Continua.

15. Incumplimiento de las normas de higiene y aseo personal. Continua.

16. Incumplimiento de las normas de orden en sus habitaciones. Continua.

Ante cualquier falta no prevista se actuará por analogía, es decir, aplicando el castigo de la falta que más se le parezca. Posteriormente, y en las reuniones arbitradas para estos efectos, se comentará la falta para añadirla a la tipología.

5 - MALA conducta MENOR.

Si no queremos estar todo el día castigando a los alumnos y queremos tener la oportunidad de establecer una buena relación, no hay más remedio que ser tolerantes con algunas conductas que constituirían faltas en otras situaciones (15). Si tratásemos de corregir esto que llamamos mala conducta menor, teniendo en cuenta el tipo de alumnos que tenemos, todo el tiempo sería una situación de corrección. Aquellas que definamos como malas conductas menores, no serán castigadas. Sin embargo, tampoco debemos dar a entender al alumno que están admitidas. La mala conducta menor debe ser ignorada. Por ejemplo, si un alumno tira su mochila al suelo cuando va a ir a la piscina, no se le castigará. Pero tampoco se le corregirá ni se le harán comentarios del tipo “vas a romperla”, etc. Hay que actuar exactamente como si no lo hubiéramos visto.

Construiremos una tipología de mala conducta menor que comienza con los siguientes puntos:

1. Tirar objetos suyos al suelo que no se puedan romper.

2. Irse refunfuñando o insultando entre dientes.

3. Golpear las puertas o las paredes sin fuerza suficiente para dañarlas.

Una mala conducta menor, puede llegar a ser una conducta punible. Por ejemplo, golpear una puerta de manera continua. La clave es que si consideramos una mala conducta como menor, debemos ignorarla y hacer como si no la viéramos. Pero si la consideramos punible, debemos corregirla inmediatamente y disponernos a aplicar el procedimiento disciplinario con determinación. Por ejemplo, si veo a un alumno dar un golpe a una puerta, lo consideraré una mala conducta menor, y haré como si en ese momento estaba distraído mirando hacia otro sitio. Pero si el alumno sigue dando golpes y van ya 20, lo consideraré una conducta a corregir y procederé a corregirla inmediatamente diciendo “Fernando, deja de golpear la puerta, que la vas a romper”. Si deja de golpearla, le elogiaré “has hecho muy bien, tenemos que conservar el material para que el colegio sea agradable”. Después trataré de guiarlo a otra actividad, “tus compañeros están jugando al futbolín, no te apetece bajar”. Si sigue golpeándola, le diré “deja de golpear la puerta o perderás el punto del recreo”. Si deja de golpearla trataré de guiarlo a otra actividad, “tus compañeros están jugando al futbolín, no te apetece bajar”. Si continúa golpeándola, le diré “has perdido el punto del recreo, deja de golpearla o perderás 50 céntimos”. Si deja de golpearla trataré de guiarlo a otra actividad, “tus compañeros están jugando al futbolín, no te apetece bajar”. Si continúa golpeándola, le diré “has perdido 50 céntimos, deja de golpearla o irás 15 minutos a tiempo fuera”. Si deja de golpearla trataré de guiarlo a otra actividad, “tus compañeros están jugando al futbolín, no te apetece bajar”. Si continúa golpeándola daré la orden de tiempo fuera por 15 minutos.

 

Anexo I

Aplicación del sistema de puntos.

Las actividades de cada día quedan divididas de la siguiente manera (varían las clases de cada alumno, pero no el horario):

 

 


Anexo I


Cada una de las casillas es una actividad. El que aparece en cada casilla (E – educadoras, C- cuidadores) es el responsable de otorgar los puntos en esa actividad y de corregir las malas conductas.

Cada actividad completada por el alumno de manera satisfactoria será premiada con un punto. En aquellas actividades supervisadas por cuidadores o educadores, éstos se reparten la supervisión de un grupo concreto de alumnos. Al finalizar la actividad (siempre en el momento más cercano al final posible) el cuidador o educador entrega un punto a cada alumno que lo haya ganado reforzándolo con un elogio. Cuando un alumno pida un punto y no lo haya ganado, se le dirá brevemente el motivo por el cual no lo ganó, sin entrar en discusiones de la justicia o injusticia del sistema. En las clases entregará los puntos el profesor y en las sesiones grupales de terapia y en la consulta del psiquiatra, el psicólogo o el psiquiatra. En los recreos de la mañana, serán los profesores, dividiéndose el grupo de alumnos.

Los puntos son un papel con el nombre del alumno y del colegio y un sello del centro al que no tienen acceso. El diseño del punto, realizado por el profesor de matemáticas, es muy atractivo.

Para acceder a un privilegio hay que pagar previamente el número de puntos que cuesta. El acceso a los privilegios se producirá en los tiempos habilitados al efecto. La lectura de libros no será considerada privilegio y tendrá acceso libre.

 

 


Lista de privilegios y precio


Con el teléfono del colegio solamente se puede llamar a la familia o a amigos. Marcará el número el cuidador, teniendo cuidado de que el número sea de un móvil o con un prefijo normal, es decir, que no sean líneas 902, 800, etc. En los videojuegos, otro alumno puede mirar sin pagar.

Con el objetivo de impedir la saciedad de aquellos alumnos que acumulen muchos puntos, con la frecuencia necesaria se harán actividades extra. Cada actividad extra costará el número de puntos que se estipule en concreto para ella.


Conclusiones

Estas normas de actuación son una elaboración teórica. Cada aspecto está basado en los resultados de la investigación sobre modificación de conducta en niños y adolescentes con trastornos de conducta.

La impresión del equipo educativo-terapéutico es que el sistema es efectivo y está permitiendo acceder al cumplimiento de los objetivos. Evidentemente, ningún sistema funciona si el personal no cree en él.

La propia actuación día a día está empezando a revelar los puntos fuertes y los puntos débiles del sistema. Para que un personal no especializado automatice las normas de actuación y para que éstas no parezcan arbitrarias e induzcan al desafío, es necesario no hacer cambios importantes cada poco tiempo. Por estos motivos, el sistema se lleva a cabo tal y como se explicó (con cambios mínimos) durante todo el curso. El verano, ya con las evaluaciones oportunas, es el momento de reforzar los puntos fuertes y de cambiar los débiles.

También están previstas nuevas actuaciones suplementarias que permitan aumentar la eficacia del sistema, al menos durante tres años. Sin embargo, la introducción de estos nuevos ingredientes, ya más complicados desde el punto de vista teórico, dependerá de la continuidad del personal del centro.


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