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Última actualización web: 18/05/2022

Afrontando la violencia marital. El hilo de Ariadna.

Autor/autores: José Antonio Vírseda Heras
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Introducción. La violencia marital es un reto importante para toda sociedad por los efectos perniciosos en todos los integrantes de la familia. Consideramos un tema relevante el estudio de las reacciones de las mujeres a la violencia conyugal. Objetivo. Describir las técnicas de afrontamiento de las mujeres en relación a la violencia conyugal a lo largo del tiempo.

Método. Se utiliza la investigación cualitativa. Se analizan las historias de vida y las entrevistas realizadas en relación a la manera de afrontar los incidentes así como el proceso de violencia. Como muestra se utilizaron cinco mujeres que fueron entrevistadas en una Institución de atención a víctimas del maltrato.

Las mujeres sostenían una relación de más de 10 años. La pareja consumía alcohol. Resultados. Las técnicas de afrontamiento varían de persona a persona sin embargo encontramos algunos patrones similares. Las variaciones son debidas al tiempo transcurrido en la relación, a la calidad de la relación, al compromiso con la relación, a las expectativas futuras, a la gravedad de la violencia y a los recursos disponibles. Las técnicas varían a lo largo de diferentes fases que se pueden delimitar de acuerdo a la concientización de las mujeres sobre el proceso y los sucesos de la violencia. En las fases tempranas las técnicas utilizadas son de un carácter más pasivo, de esperar, de acomodarse a la situación. Las técnicas van siendo cada vez más activas, intentos de comunicación, de resolución de conflictos. Se puede encontrar siempre un punto de quiebre que se describe como darse cuenta, "caer el veinte", entrar en conciencia que inicia una manera diferentes de percibir e interpretar la vida, los sucesos, de ver la pareja, las posibilidades futuras. Activamente se buscan recursos para finalizar la situación violenta, irse preparando para un cambio, demandar, salirse de la casa, iniciar el divorcio.

Palabras clave: violencia marital, Ariadna

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Afrontando la violencia marital. El hilo de Ariadna.

José Antonio Vírseda Heras; Margarita Gurrola Peña; Patricia Balcázar Nava; Martha Patricia Bonilla Muñoz.

Universidad Autónoma del Estado de México.

Resumen

Introducción. La violencia marital es un reto importante para toda sociedad por los efectos perniciosos en todos los integrantes de la familia. Consideramos un tema relevante el estudio de las reacciones de las mujeres a la violencia conyugal.  

Objetivo. Describir las técnicas de afrontamiento de las mujeres en relación a la violencia conyugal a lo largo del tiempo.  

Método. Se utiliza la investigación cualitativa. Se analizan las historias de vida y las entrevistas realizadas en relación a la manera de afrontar los incidentes así como el proceso de violencia. Como muestra se utilizaron cinco mujeres que fueron entrevistadas en una Institución de atención a víctimas del maltrato. Las mujeres sostenían una relación de más de 10 años. La pareja consumía alcohol.  

Resultados. Las técnicas de afrontamiento varían de persona a persona sin embargo encontramos algunos patrones similares. Las variaciones son debidas al tiempo transcurrido en la relación, a la calidad de la relación, al compromiso con la relación, a las expectativas futuras, a la gravedad de la violencia y a los recursos disponibles. Las técnicas varían a lo largo de diferentes fases que se pueden delimitar de acuerdo a la concientización de las mujeres sobre el proceso y los sucesos de la violencia. En las fases tempranas las técnicas utilizadas son de un carácter más pasivo, de esperar, de acomodarse a la situación. Las técnicas van siendo cada vez más activas, intentos de comunicación, de resolución de conflictos. Se puede encontrar siempre un punto de quiebre que se describe como darse cuenta, "caer el veinte", entrar en conciencia que inicia una manera diferentes de percibir e interpretar la vida, los sucesos, de ver la pareja, las posibilidades futuras. Activamente se buscan recursos para finalizar la situación violenta, irse preparando para un cambio, demandar, salirse de la casa, iniciar el divorcio.

Introducción

Dada la importancia de la violencia familiar en general y de la marital en particular por los efectos perniciosos que conlleva en cuanto a múltiples aspectos tanto intra como interpersonales en todos los integrantes de la familia, no es de extrañar que se hayan venido incrementado los estudios para comprender y consecuentemente poder remediar esos efectos y prevenirlos (v. Langhinrichsen-Rohling, 2005; Vírseda, 2000).


Objetivo

Describir las técnicas de afrontamiento que utilizan las mujeres ante la violencia marital a lo largo del tiempo.


Método

Se utilizó la investigación cualitativa.  
Adquisición de información: se realizaron historias de vida por parte de las participantes y se complementaron con entrevistas semiestructuradas.  

Se analizaron las historias de vida y las entrevistas realizadas a las participantes. Se leyeron los textos varias veces antes de iniciar el análisis, se fueron recogiendo los citas que tenían que ver con los modos y formas en que las mujeres intentaban reaccionar a la violencia, así se fueron delimitando diversas categorías; después se fueron ordenando los diferentes modos en cuanto al proceso de la relación de pareja para captar si se daban cambios o permanecían la mismas maneras de reaccionar. Posteriormente se fueron analizando otros casos de la misma manera, se veían las diferencias y semejanzas de los modos de reaccionar de las mujeres para captar diferentes patrones 
(v. Goodley, Lawthom, Clough, Moore, 2004).

Participantes: cinco mujeres que asistían a un centro de atención a víctimas del maltrato. Estas mujeres debían de tener una relación de pareja de algunos años. En todos los casos la pareja de la mujer consumía alcohol.  
A las participantes se les expuso el objetivo de la investigación y estuvieron de acuerdo en participar libre y voluntariamente.


Marco teórico

Como marco teórico se utilizó el enfoque de crisis y de estrés dentro del ciclo de vida de la pareja.
La pareja entra en una fase del ciclo vital importante al pasar a comprometerse en una relación de larga duración, normalmente el matrimonio, en el que se espera construir una familia, tener una vida sexual y emocionalmente plena, en la que se lleva una vida conjunta que tiene que ver con muchos aspectos de la vida como son la economía, las amistades, la expresión afectiva para lo cual la pareja debe involucrarse en la creación de un sistema en el que se tiene normas determinadas, se juegan papeles, se expresan expectativas, se comunican como elementos trascendentales para poder constituir un grupo íntimo cohesivo y perdurable que conlleva la satisfacción de las principales necesidades.
A lo largo de la vida en común se encuentran dificultades y obstáculos que ponen a prueba la estabilidad emocional de la pareja y que retan a unir sus esfuerzos para poder solventar esos retos que se encuentran en el camino o de otra forma la vida se llenará de frustraciones que terminan con la vida en común, el divorcio.

Algunos obstáculos provienen de fuera de la relación, otros provienen de dentro de la misma es decir de ciertas características, de conductas, de interacciones entre los miembros de la pareja que no son consideradas favorables pare el desarrollo de la convivencia.  
La violencia marital se encuentra dentro de estas últimas dificultades que tienen que ver con la relación desde dentro.

Para resolver las dificultades se requieren ciertos patrones de conducta que lleven a la resolución de los conflictos iniciales (crisis) o de los conflictos no superados que se arrastran a lo largo del tiempo creando así ya sea un clima favorable o un clima desfavorable para el desarrollo de la pareja.  

Estos patrones característicos de afrontar los obstáculos (que ocasionan estrés), en nuestro caso la violencia por parte de la pareja, se pueden llamar patrones, tácticas o estilos de afrontamiento (Barnett, 2001; Deci, Ryan, 2005; Lazarus y Folkman, 1984).
Estos patrones de afrontamiento pueden ser muy diversos orientados por objetivos múltiples como puede ser la sobrevivencia, la evasión, la solución.  
Algunos patrones se refieren más a resolver los problemas mejorando la situación (patrones de solución de problemas), buscando apoyos, poniendo en práctica habilidades, otros se centran más en aligerar las emociones del sujeto ante la situación (patrones emocionales) p. e. expresar emociones, distraerse, hacerse más independiente. Unos se relacionan con la competencia propia, otros con la búsqueda de apoyo.

Los patrones son procesos complejos, están constituidos por creencias p. e. sobre la causa de la violencia, sentimientos p. e. sentirse devaluada, conductas y los efectos retroalimentativos de estos patrones en la violencia, es decir, conocer si los patrones cumplen con su objetivo (el cese de la violencia) o no. Los patrones de afrontamiento tienen componentes cognitivos referentes a la valoración que se hace de la situación de si mismo y del futuro, del valor de la pareja, componentes emocionales y conductuales relativos a acciones que en consonancia con los elementos anteriores dejan entrever una vía de actuación que dé seguridad y que se desprenda de la evaluación de la situación global y de las consecuencias previstas tanto de forma realista como exagerada guiada por los propios temores.  

Cuando las dificultades que afronta la pareja les afecta a los dos se tiene la posibilidad de unir los modos de afrontamiento de los dos para potenciar su efecto. Cuando las dificultades provienen de conductas de un miembro de la pareja como es el caso de la violencia marital y cuando uno no quiere (no puede) participar en la resolución de los conflictos que acarrea, entonces un miembro de la pareja, en el caso de la violencia marital la mujer, se encuentra en una situación conflictiva pues parece que el modo de afrontar la situación depende solamente de ella.

Dentro de la violencia marital nos encontramos con la situación de que el maltrato del hombre hacia la mujer acarrea efectos nocivos en los dos. El hombre, aunque parece ser capaz de utilizar otras formas alternativas de interacción con la mujer, pues no todas las interacciones con la pareja son violentas, sin embargo no parece ser capaz de dejar la violencia que poco a poco va mellando la relación por lo que la mujer se enfrenta a la situación y tiene que enfrentarse de alguna manera determinada con la expectativa de detener las interacciones violentas (v. Anderson, Saunders, 2003; Browne, 1993; Duero, 2006; Duero, Limon, 2007; Ferreira, 1991; Glass, 1997; Jacobson, Galtman, 2001; Jasinski, Williams, 1998; LaViolette, Barnett, 2000; Riger, Raja, Camacho, 2002; Virseda, 2000a).  

Estas formas típicas de afrontar la situación violenta son las que vamos a dedicar nuestro esfuerzo de investigación para comprender la evolución de la relación y de la violencia. Distinguiremos estrategia y patrones de afrontamiento, la primera se refiere a la actitud general a largo plazo para lograr la meta (relación sin violencia), que toma en cuenta las variables importantes ara la persona como la importancia de la relación la valoración de la situación, las alternativas etc. , los patrones son los comportamientos sistemáticos que ponen en práctica la estrategia, la cual es más estable que los patrones que suelen ser más variables dependiendo de las circunstancias y de los efectos. Las tácticas son comportamientos aislados a corto plazo que pueden estar en consonancia con los patrones o no.


Resultados

Expondremos tres aspectos, en primer lugar el proceso de afrontamiento, en segundo lugar las variables importante que determinan el proceso y en tercer lugar los patrones de afrontamiento.

* proceso de afrontamiento

Podemos describir el proceso a lo largo del tiempo de la siguiente manera según varias fases, aunque la duración de las fases puede ser mayor o menor dependiendo de las variables que luego mencionaremos. No todas las mujeres pasan por todas las fases, hay formas características de afrontar la violencia.

Fase sorpresa: en primer lugar como el inicio de la violencia es casi siempre inesperado (a veces hay indicios en la época de noviazgo que no se toman en serio) aparece una actitud de sorpresa y de confusión creyendo al mismo tiempo que los incidentes de violencia son temporales, incidentales y de corta duración relacionados con asuntos del contexto que pueden ser manejados.
“Haciendo memoria siempre había cosas que me desagradaban pero que en realidad no les daba la importancia adecuada porque estaba muy enamorada” (Persona A)

Como la violencia se asocia al alcohol, al principio se hace hincapié en el abuso de alcohol y no tanto a la subsiguiente violencia por lo que ésta pasa a segundo término.
Una vez pasados los efectos del alcohol inicia el marido su arrepentimiento verbal mencionado que no recuerda nada y prometiendo que todo va a cambiar. Estos sucesos refuerzan la idea de restar importancia a los incidentes por lo que se va cimentando una actitud de espera pasiva, de esperanza en que la situación se resolverá pronto.

Fase comprensiva: en una segunda fase la mujer se llena de comprensión e intenta aconsejar al marido incitar a la búsqueda externa de ayuda. En esta misma fase puede desarrollarse una cierta autoincriminación de que quizás la mujer esté fallando en algo de la vida marital. Por lo que la mujer se suele concentrar en una adaptación a sus funciones laborales como ama de casa para no dar pie a excusas del marido. Ser una buena esposa y madre es la meta.
“Yo intenté ayudarlo con todo tipo de cosas” (Persona A)

Fase de iluminación: en una tercera fase la mujer se va dando cuenta de que las cosas no cambian sino que en el mejor de los casos empeoran por lo que inicia la duda de si debe seguir soportando esa situación.
Se acrecienta el darse cuenta de la gravedad de la situación y de que no tiene sentido, por lo que aparecen intentos de buscar ayuda externa, de romper el silencio, de retirarse, de la situación aunque sea solamente por breves periodos.
“Me cayó el veinte”, “Empecé a entrar en conciencia” (Persona A)

Fase de ruptura: en una fase final y ante la percepción de que los intentos realizados no llevan al éxito aparece como única salida el salirse de la relación y enfrentarse a los miedos que ha estado retrasando el quedarse sola, buscar una vida independiente etc.
Esta fase podemos dividirla en dos, una retrospectiva relacionada con el rompimiento de los lazos con la pareja y otra prospectiva vinculada al inicio de una nueva vida con las dudas e inseguridades que estas conllevan.
“Ha llegado el momento para realizar un buen cambio”, “nos lo merecemos mis hijos y yo” (Persona A).

En cada fase entran en juego diversas estrategias, variables y diferentes patrones de afrontamiento.

* Variables

Las variables que determinan la puesta en práctica de las diferentes formas de afrontar la situación violenta de la pareja son múltiples, nos concentramos en aquellas que desde la perspectiva de las mujeres en sus historias de vida aparecen como más relevantes.

Algunos determinantes son externos como el apoyo social de otras personas, otros son internos como la autoestima, las creencias y valorizaciones que realiza la mujer en forma activa de la situación, de sus efectos a corto plazo en sí misma y en los hijos y de las consecuencias que se preveen a largo plazo.  

1. Tiempo transcurrido en la relación.  
Cuanto más transcurre el tiempo en la relación, mayor es la probabilidad de que las mujeres se acostumbren al ciclo de violencia y promesas por lo que se percibe un estancamiento en los patrones de afrontamiento que se repiten pero no se rompe el círculo.

2. Calidad de la relación y compromiso con ella
Cuando la relación se percibe a pesar del maltrato como buena aunque solo sea en intervalos, mayor es la tendencia a perseverar en el vínculo utilizando patrones que no acrecienten las posibilidades de la violencia. Cuando el maltrato y por supuesto el alcohol se perciben como dañinos al progreso de la relación, entonces se van creando las condiciones para un ruptura de los patrones repetitivos y la práctica de patrones alternativos.

El compromiso depende de las concepciones que tengan sobre la relación, su importancia. Tradicionalmente el papel de la mujer se relacionaba con la vinculación duradera a una pareja y a los niños.
El compromiso con la relación puede se tal que se acepte la violencia con tal de alcanzar otras recompensas que lleva esa relación. Se aceptan los costos para lograr los beneficios.

3. Cambio de perspectiva 
Mientras que en los patrones repetitivos se piensa en la persona del cónyuge y cómo ayudarle, poco a poco se va cambiando la perspectiva y la mujer se orienta así misma, a preocuparse por lo que la puede pasar, por otros horizontes.
Igualmente se va dando un cambio de posición de sentirse víctima al de sobreviviente, de sentirse culpable a relacionar los problemas con la situación y personalidad del esposo y no tanto con ella. .

4. Gravedad de la violencia 
Episodios de violencia exagerada o sin sentido acrecientan la posibilidad de que los patrones de afrontamiento se intensifiquen en dirección a una exigencia de límites. Este aspecto tiene que ver con los recursos internos y externos.

5. Vinculación con otras personas 
El hablar y comunicar lo que pasa a otras personas aumenta el grado de empuje que necesita la mujer para decidirse a poner límites a la violencia, lo que nos da a conocer la importancia de los apoyos externos. El aislamiento no contribuye a la realización de patrones positivos de afrontamiento.  

6. Relación con las fases 
Mientras que al inicio de la relación se expresa una actitud más propicia a la pasividad y al esperar, lo que lleva consigo el que los principales mecanismos de afrontamiento sean los emocionales aquellos que persiguen como meta el sentirse bien para sobrellevar la situación sin demasiada angustia. En fases posteriores aparecen mecanismos de afrontamiento tendientes a solucionar el problema de la pareja como son comunicarse, entender la situación, resolver el problema y en las fases finales aparecen mecanismos tendientes a solucionar el problema de la mujer, su seguridad su futuro y el de los hijos, entre los que destaca como más eficiente la denuncia, la búsqueda de apoyos y a ruptura.

7. Recursos.  
La relación con los recursos disponibles tanto externos como internos, actuales o potenciales ya ha sido mencionada en los párrafos anteriores.

8. Expectativas
Las expectativas futuras tienen que ver con la valoración de la violencia, de la calidad del compromiso con la pareja así como las perspectivas que se vislumbran de quedarse en la relación o afrontar la vida de manera independiente.

* Patrones de afrontamiento
Dentro de las personas estudiadas podemos distinguir los siguientes cuatro patrones de afrontamiento.

. persona A

Datos de identificación: 37 años de edad. , 10 años de casada, tres hijos de 9, 7 y 5 años.
Trabaja de medio tiempo
Tiene estudios universitarios
Relación con padres e infancia considerada positiva
Tipo de violencia marital: emocional y económica
La violencia y el consumo de alcohol se fueron incrementando con el tiempo

Estrategia: realizar todos los esfuerzos posibles hasta que ya no se pueda más.
Esta persona ejemplifica casi a la perfección el proceso con sus diferentes fases que hemos expuesto anteriormente. La duración de las fases son largas, los patrones pasan de ser pasivos a ser activos para ayudar al esposo y de esta posición a ser por fin activos para zafase de la situación a la que no ve salida positiva.

Patrones de afrontamiento: No darse cuenta por lo que el problema no se veía. Dejar pasar las cosas, callarse, actitud pasiva “yo no le decía nada. . . , y estaba a la expectativa de lo que fuera a hacer”. “Era más fácil dejar las cosas como estaban”
La comprensión de la situación va unida a veces a esa pasividad “a lo mejor él está muy resentido con la vida por lo que le pasó y no tuvo niñez. ”
Reclamar por lo que pasó cuando el esposo estaba ebrio buscando una explicación a lo que le pasaba, a sus sentimientos.
Aconsejar, proponer medidas para solucionar el asunto del beber p. e. terapias, retiros matrimoniales, tés, gotas.
En la segunda parte del matrimonio “ya me atrevía a más, le enfrentaba, no quería aguantar más”.
Este patrón va unido a cierta comprensión de que la situación era unilateral, “sé perfectamente que la culpa no es mía”.
Inicia a pensar en la idea de una separación, el divorcio la desagradaba.
Se hacen intentos de separación para provocar una reacción drástica
Con esta táctica aparece el hacer público las dificultades que se negaban persistentemente. Se realizan varios intentos de irse unas semanas con sus padres
Contarles la verdad a sus padres, a la suegra.

Se realizan actividades preparadoras de acciones futuras: “El año pasado me la pasé guardando dinero porque yo no sabía si iba a necesitar un taxi o medicinas. ”
Otras preparaciones incluyen tener las llaves cerca o llevarlas siempre consigo para alguna emergencia.
Decisión firme de separarse
Consultar a un abogado, llamar a la patrulla para que le dieran un susto
Declarar en público ante su marido, ante su suegra “me voy a divorciar porque yo no aguanto más”

Las siguientes expresiones son ejemplos de las diferentes fases: “Yo callaba así nada más”, “yo no le decía nada”, “no me hacía el clic de lo que pasaba”, “Yo entré en conciencia”, “yo ya no aguanto más”, “Tenía que darme la oportunidad sobre si realmente iban a funcionar las cosas”

Todas las mujeres con este patrón consideran desde la perspectiva final que sus estrategias iniciales eran inadecuadas pues ellas mismas se recriminan el no haber intentado antes una estrategia de mayor énfasis en la solución y no en el aguantar, lo que no sucede en las personas como R.  

. persona

Datos de identificación: 43 años, 8 años de casada, tiene dos hijos, una de 7, otro de 6 años
La relación con los padres y en la infancia es considerada positiva
Tiene estudios universitarios
Trabaja.
Tipo de violencia: física, emocional

Estrategia: hasta aquí llegué
Esta persona es algo más práctica que la anterior, se suprimen los patrones tendientes a aliviar la situación de ella (patrones pasivos) y se concentra en patrones para resolver la situación de ella, se buscan apoyos externos para aumentar los internos. No se busca salvar la situación sino resolverla, se percibe pronto que la situación no tiene remedio y que ella no debe aguantar lo indecible. Acude a diversas instancias como el DIF, Alanon, en los que aprende, busca apoyo y orientación. Les platica a su familia y a los amigos a diferencia de las personas A que intentan mantener durante mucho tiempo el secreto.

Patrones de afrontamiento: callar. actitud de soportar.
Platicar sobre la posibilidad de atender su alcoholismo.
Prepararse, aprendió a manejar por si alguna vez tenía que salir huyendo y para no depender de que él la llevara al médico etc.
Levantar actas
Separación
No le deja entrar a la casa. Divorcio.


. persona AC
Datos de identificación: tiene 11 años de casada, una hija
Relación con la familia de origen es regular
Trabaja
Tipo de violencia: emocional, ocasionalmente también física

Estrategia: a pesar de todo me conviene
Esta persona es consciente de la situación que no es buena a la larga, sabe también que no debería aguantar tanto pero cree conveniente adecuarse a la situación de manera que no se sienta demasiado mal pero buscando los beneficios financieros a favor no tanto de ella sino de su hija. Se da como un pacto con los padres del esposo, tú aguantas a nuestro hijo, nosotros te apoyamos con dinero para la hija y con apoyo emocional para ti cuando el hijo se pase de la raya.
Esta persona también está dispuesta a reaccionar de la misma manera que el esposo, con violencia emocional.
“Pienso que soy muy tonta por aguantar tantas cosas”, “Lo aguanto por necesidad”
“porque no quiero que a mi hija le falte nada y si lo dejo los suegros no me van a apoyar. ”

Patrones de afrontamiento: aguantar. No decir nada para no volver a discutir, a pelear, a enojarse.
Desconexión, viven juntos pero no hay intimidad ni conversación
Evasiones en relaciones fugaces extramatrimoniales. Alguna aventura emocional la ayuda en su autoestima, “el saber que le gusta a alguien”, “es una relación bien bonita como de princesa de cuento. . . me quiere, me mima. . . él me contaba sus penas y yo las mías. . . . me sentía querida porque era muy cariñoso”.
Separaciones, va con la madre, “y esa vez sí dije no es posible y agarré mis cosas y me fui con mi mamá”
Una vez estuvo sola pues él se marchó por trabajo un mes tenía ganas de que él se quedara allá, de que no la extrañara, ella se sentía feliz sola en la casa.
Para hacer más llevadera la convivencia quiere aprender a que no la afecten los problemas de él.

Piensa que “quiere salir adelante sola pero cree que le falta un empujoncito”
“Ya no voy a permitir que me afecte, yo no soy la del problema”
Se da cuenta que el camino es hacer su vida independiente pero cree que las condiciones económicas no se lo permiten

La ayudan en su fortaleza su trabajo “en donde se me olvida todo lo de allá” además de ganar algo de dinero para sobrellevar la situación y la hija.

. persona B

Datos de identificación: viuda, el matrimonio duró 37 años, no tiene hijos
En la familia de origen fue golpeada tanto por la madre como por el padre.
No trabaja
Tipo de violencia: emocional y económica

Estrategia: mi misión es servir a pesar de todo. Así es la vida
Esta persona se caracteriza por ser comprensiva de la situación de violencia que ha sufrido desde pequeña ya en con sus padres y que después continua con su esposo y con la familia de éste.

En este caso predominan los patrones emocionales para aliviar su situación, aunque está plenamente convencida de que no merece ese trato violento pero comprende la situación tanto de sus padres como del esposo.  

Su táctica principal es “hacer todo lo que me pedía”. Procuraba que nadie supiera lo que pasaba.
Es capaz para compensar la situación de violencia de valorizar los momentos de no violencia como muy buenos. Los acontecimientos positivos merecen la pena. Ella se concentra en cumplir su papel en la vida de la mejor manera posible sirviendo.

Patrones de afrontamiento: Callar y obedecer. “Yo callaba, en silencio”
“No quería que supiera nadie”, “yo oscurecía todo, tapaba todo”
“soportar sí, si no qué iba a hacer yo sin ese hombre porque era mi niño, mi esposo, mi padre, mi hermano, todo sentía”
“Me sentía obligada a hacerlo, a obedecer, a tenerlo contento”
“No me defendí, no hablé por miedo, miedo a que ya no estuviera conmigo a mi lado. Porque me amenazaba, me decía que no iba a encontrar a nadie quien me soportara”
Cuando a ella le resultaba difícil el soportar, entonces las promesas de él y su arrepentimiento aliviaban la situación de ella. Ella recuerda con emoción lo que él en sus buenos momentos la decía “tú me salvaste”.
A sus padres nunca les dijo nada por miedo a que su marido fuera agresivo con ellos.
La actitud pasiva la relaciona ella con ser mujer pues dice que “si por medio de una vara mágica pudiera convertirse en hombre le devolvería los insultos y la agresión”.

Esta pasividad incluía una gran actividad para poder agradar a su marido y a las personas familiares de él “. . . les hacía pasteles, les horneaba cosas y todo eso me hacía sentir bien, porque entonces decía “sí sirvo para algo”.  
“Estoy cumpliendo mi misión y siempre andaba yo cumpliendo mi misión en andarles sirviendo en todo. . . ”.
Lo explica así “yo digo que fui enseñada a dar, dar amor, cuidados y sobre todo mi padre me decía que una casada le debía a su marido obediencia, estar pendiente de él, atenderlo”.

“Mostrarse coqueta, creía que si se arreglaba bien, se perfumaba, iba él a cambiar, a fijarse en ella, para ver si así cambiaba, que me viera , agradarle para que le gustara, me perfumaba y me ponía mi talco. . . ”
Aprendió a defenderse algo al acudir a Alanon, ya no se callaba sobre todo con la familia de él. También él la animaba a no dejarse aunque él no la defendía.
A veces renegaba con él diciéndole que el fruto del trabajo, del negocio dependía de los dos y no solo de él aunque sin mucho éxito pues él se resarcía humillándola.

. persona Ro

Datos de identificación: 41 años, 12 años de casada, dos hijos de 11 y de 10 años
Familia de origen: disfuncional
Trabaja
Tipo de violencia: física, emocional

Estrategia: al fin solo sucede el maltrato de vez en cuando (por el trabajo del esposo, viven casi siempre separados)
Esta actitud parece cíclica, en los episodios violentos se da cuenta de que la situación es peligrosa y que lo mejor es alejarse pero en los otros intervalos de alejamiento de los esposos como que se disuelve es postura y entra la reconciliación, la expectativa de que él por fin cambie.

Patrones de afrontamiento: comprender, perdonar, aceptar, centrarse en sus cosas, sus hijos, su trabajo. depresión.
Se dan muchas rupturas e interrupciones del matrimonio pero siempre termina aceptando la situación.
“No quise delatarlo para no hundirlo”
“. . y volví y le dije que solo con la condición de que fuera con mi licenciado y no meterse conmigo para nada, que inclusive iba a ser un extraño para mi, que ni me hablara, él aceptó…. . y él no se fue…ya no me dejo de nada, lo ignoro, lo veo como a un extraño…. a veces quiero creer en él e intento sobrellevarlo……estoy muy segura de que no lo quiero ni quiero seguir con él… pero ni un golpe más. ”
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Discusión

Podemos afirmar que se cumplió el objetivo del proyecto de investigación, pues se detectaron los patrones de afrontamiento característicos de diferentes mujeres para lidiar de manera diversa con la violencia marital por lo que podemos inferir que cada mujer de acuerdo a sus circunstancias tanto externas como internas y a la valoración que hace de la situación presente y futura organiza su vida de modo típico.

El proceso tiene una trayectorias y puntos de quiebre en ella (Vírseda, 2000; 2007; Wheaton y Gotlib, 1997). Estos autores entre otros mencionan dos conceptos importantes a lo largo del ciclo de vida de las personas, el de trayectoria que da continuidad a la dirección asumida y el punto de quiebre que marca el inicio de una dirección distinta (cambio).
Podemos describir que las trayectorias en el curso de la vida de las mujeres maltratadas tiene dos cambios de dirección de la trayectoria normal antes de casarse, el primer punto de quiebre es el inicio y continuación de la violencia que dirige la relación de pareja en un foco antes no previsto e indeseable y el segundo la finalización de la violencia marital que casi siempre va relacionada con la ruptura de la relación, el apropiarse de un camino distinto con un futuro incierto al principio pero aceptado con seguridad según va pasando el tiempo.

En la persona A hay un corte en la trayectoria de vida, ella quiere terminar la relación en interés de sus hijos y de ella misma después de que la estrategia de hacer todos los esfuerzos posibles por conservar y mejorar el matrimonio ya se vuelve imposible. Esta trayectoria es lineal, la violencia va aumentando y en consecuencia también los patrones positivos tendientes a la ruptura relacional como desenlace.  

En la persona B hay una constancia en la trayectoria, no quiere terminar la relación por ella misma a pesar de lo vivido, en lo que ve compensado lo negativo por los aspectos positivos. La mujer conserva sus patrones de adecuarse a la situación y disfrutar los aspectos positivos. El desenlace es un amoldamiento hasta el final.

En la persona AC quisiera terminar si se dieran algunas circunstancias que no vislumbra que se den por el momento. Se mantiene una constancia en la trayectoria pero de manera distinta a la persona B, pues mientras que esta admite la relación, la persona AC procura llevar vida paralela con su esposo en lo que se pueda. El desenlace es un amoldamiento provisional.  

La persona R desde el principio enfoca sus patrones a la terminación de una relación que considera destructiva y que no tiene que tolerar. La persona B no tiene necesidad de cambiar, aunque desearía que fuera de otra manera. El desenlace es una ruptura sin esperar más allá de lo necesario.

La persona Ro aguanta situaciones de agresión muy crudas y siempre acepta, aunque ella se va haciendo cada vez más fuerte hasta que parece que logra la ruptura, aunque no muy convencida a pesar del apoyo intenso que tiene del ambiente. El desenlace parece final pero frágil.

Así pues observamos dos trayectorias constantes, aunque por diferentes motivos y con efectos diferentes (personas B y AC), aunque la constancia en la persona AC no parece que vaya a ser duradera y tres trayectorias con punto de quiebre en la relación (A, R y Ro) mostrando en B una dirección firme hacia la ruptura, en A una dirección hacia una ruptura, pero se dio muchas oportunidades a la relación, en Ro la ruptura se da de una forma no muy convincente.

Los diversos patrones se parecen a las reacciones encontradas en situaciones similares de afrontamiento de diferentes traumas (v Browne, 1993).

Los patrones en las diversas fases corresponden a los elementos secuenciales de las narrativas de las mujeres en cuanto al inicio, al desarrollo y al desenlace de la trama 
(v. Duero, Limon, 2007).

Entre los factores que influyen en el crecimiento de las personas ante acontecimientos traumáticos mencionan Updegraff y Taylor (2000) el estilo de confrontación positivo dirigido a la resolución del problema y no tanto los estilos pasivos o de evitación. En los casos estudiados con final de ruptura de la relación encontramos efectivamente estilos de confrontación de evitación al principio del proceso y los estilos positivos al final del proceso, en los casos de amoldamiento a la violencia (casos de conveniencia) encontramos los estilos de aceptación y reinterpretación positiva de esos autores 
(v. Arata, 1999; Bennett, Cohen, Ellard, 1991; Foa, Cascarali, Zoellner, Feeny. 2000; Griffing, Fish, Sage, Madry, Bingham, Primm (2002); Zink, Jacobson, Pabs, Regan, Fisher, 2006; Woody, 1999).  

Cada patrón de afrontamiento acentúa diferentes formas de comportamiento, diferentes reacciones de la pareja por lo que instaura una trayectoria diferente en la relación en general y en el proceso de violencia en particular.
No existe una trayectopia única sino que hay varias (v. Arriaga y Capezza, (2005)
Los diferentes patrones que se practican son dependientes de varios determinantes, algunos inhiben ciertos patrones, otros los incitan pero sobre todo es importante para la estrategia general el modo peculiar de concebir la relación de pareja y de familia, los recursos internos y externos con los que se cuenta, la gravedad de la violencia como se mencionó en el apartado de las variables.

El proceso de afrontar la violencia es normalmente un asunto complejo que requiere mucha energía, esfuerzo y tiempo, es un reto para las mujeres el encontrar el término adecuado para no hacerse responsables de lo que pasa pero tampoco aguantar más de los que merecen.

Los resultados están en consonancia con los de otros autores (v. Jacobson, Galtman, 2001; Jasinski, Williams, 1998; Josselson, Lieblich, 1993; LaViolette, Barnett, 2001; Weldon, 2001).

Las implicaciones teóricas de los resultados tienen que ver con la construcción de una teoría que pueda determinar específicamente cuáles son los factores que causan las diferentes trayectorias, por lo que también podrían tener relevancia para la práctica de orientación a las mujeres que se encuentran en diferentes fases del proceso considerando las diversas variable que les afectan.  

La forma de estructurar sus vidas es muy diversa, algunas mujeres entretejen lo que pasó en la relación de pareja, los episodios de violencia, otras cuentan más lo del esposo pero hablan menos de sus elementos subjetivos.


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