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Altruismo.

Autor/autores: A. Pérez-Poza
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Una conducta que beneficia a otras personas puede responder a motivos muy diferentes, se podría señalar la intención franca de ayudar, obtener reconocimiento, evitar sentimientos de culpa, esperar reciprocidad y otras razones similares. Quienes presentan conductas altruistas pueden obtener recompensas internas (satisfacción por haber ayudado a alguien, aumento de su autoestima. . . ).

Esto es inevitable, y además deseable, ya que aquí residen algunos de los principales motivacionales. Definiremos conductas altruistas como aquellas que: . Benefician a otros provocando o manteniendo efectos positivos. . Quienes las llevan a cabo lo hacen voluntariamente con la intención de ayudar a otros sin anticipar recompensas a corto o largo plazo. . La conducta supone más costes externos que beneficios externos.

Palabras clave: Altruismo


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Altruismo.

A. Pérez-Poza.

Hospital Universitario “Miguel Servet".

página 1
 
[25/2/2003]



Definición de conductas altruistas

Una conducta que beneficia a otras personas puede responder a motivos muy diferentes, se podría señalar la intención franca de ayudar, obtener reconocimiento, evitar sentimientos de culpa, esperar reciprocidad y otras razones similares.

Quienes presentan conductas altruistas pueden obtener recompensas internas (satisfacción por haber ayudado a alguien, aumento de su autoestima. . . ). Esto es inevitable, y además deseable, ya que aquí residen algunos de los principales motivacionales.

Definiremos conductas altruistas como aquellas que:

. Benefician a otros provocando o manteniendo efectos positivos.
. Quienes las llevan a cabo lo hacen voluntariamente con la intención de ayudar a otros sin anticipar recompensas a corto o largo plazo.
. La conducta supone más costes externos que beneficios externos.


Teorías sobre el altruismo. Filosofía

En los planteamientos de los filósofos existen 3 posturas:

Existe en los seres humanos un sentimiento natural de benevolencia, de simpatía y humanidad opuesto al propio interés. En esta tradición se puede situar la filosofía de pensadores como Hume, Rousseau y Schopenhauer entre otros

La base de la moralidad está en la razón. Favorecer a los demás es el desarrollo razonable y ético del comportamiento. Esta posición es la defendida por Kant

Se fundamenta la moralidad en el egoísmo, en el amor propio. Los humanos precisan de grandes controles sociales pues en condiciones naturales sólo buscan su propio interés. Este pensamiento está representado por Hobbes.


Teorías sobre el altruismo. Psicoanálisis

Para la teoría psicoanalítica no existen, originalmente, motivanciones altruistas.
El recién nacido es todo “ello”. Si el niño renuncia a la satisfacción lo hace por el principio de la realidad cuyas exigencias acepta porque son ineludibles, impuestas por los padres. Más tarde, con la resolución del complejo de Edipo, a las exigencias del principio de realidad se unen las normas y prescripciones de la propia conciencia moral, que el niño interioriza por identificación con los progenitores. Esta conciencia moral, el “super-yo”, juzga el pensamiento y la conducta y castiga las trasgresiones a través de sentimientos de culpa, vergüenza o falta de autoestima.

Desde esta perspectiva si las personas realizan conductas aparentemente altruistas lo hacen motivadas por sentimiento de culpa, por tendencias autodestructivas o para resolver conflictos internos.
Por ejemplo, la continua ayuda a los demás puede ocultar agresividad o avaricia o puede ser una forma de satisfacer necesidades o deseos no tolerados en uno mismo (al favorecerlos en otros la persona los disfruta ya que se identifica con ellos).
Por tanto la teoría psicoanalítica se sitúa en la orientación de Hobbes.

Freud en 1917 describió por primera vez el concepto de altruismo en “Teoría de la libido y narcisismo”. En 1946 Anna Freud acuñó la expresión “renuncia altruista” para describir la psicodinámica del comportamiento altruista en un grupo de sujetos inhibidos que mostraban impulsos de origen neurótico a hacer el bien a los demás.
Los psicoanalistas consideraban toda forma de altruismo como fundamentada en el masoquismo. Últimamente se ha revisado este concepto para incluir una forma normal de altruismo.

El altruismo normal debe ser claramente diferenciado de la relación de objeto patológicamente narcisista y/o masoquista. Las personas capaces de altruismo normal reconocen y respetan los deseos autónomos del objeto y disfrutan contribuyendo a su placer o éxito. El altruismo parental maduro implica la capacidad de distinguir entre lo que el niño desea y los que el niño realmente necesita. Este altruismo parental normal se sostiene en la capacidad del progenitor para tolerar la inevitable agresión del niño cuando se frustran sus deseos por una buena razón que es evidente para el progenitor pero no para el niño.


Teorías sobre el altruismo. Aprendizaje

Para este enfoque abordar la cuestión del altruismo es realmente paradójico, ya que por definición la conducta altruista es aquella que beneficia a los demás en ausencia de recompensas.

Al principio el niño es controlado por refuerzos o guías externas pero, poco a poco, va sustituyendo las sanciones y demandas externas por controles internos.

Para Banduras el ser humano es un elemento activo, puede crear sus propios refuerzos y se implica activamente en los procesos de atención y codificación del comportamiento del modelo en el aprendizaje por imitación. El refuerzo no es necesario en el aprendizaje por observación, sí lo es para la reproducción del comportamiento del modelo

En definitiva, las conductas altruistas se llevan a cabo en beneficio propio, que están en función de gratificaciones, deben ser situadas dentro de la tradición que asienta en el propio interés la motivación última de dichas conductas.


Teorías sobre el altruismo. Enfoque cognitivo

El desarrollo moral progresa a través de una secuencia: la moralidad es externa en el niño y si actúa prosocialmente lo hace para satisfacer las reglas impuestas por los adultos, para evitar el castigo o para obtener recompensas personales.
Más tarde puede llegar a comprender que es necesario el entendimiento entre los miembros de un determinado grupo o sociedad. La conveniencia de llevar a cabo conductas a favor de los demás, de esta forma también se puede esperar y exigir ayudas a los otros.

El ser humano puede llegar a elaborar principios de valor universal que están más allá del propio interés individual. Planteado así estamos ante una teoría claramente influenciada por la filosofía de Kant.


Teorías sobre el altruismo. La etología

El altruismo puede considerarse una manifestación de estrategias eficaces para la supervivencia que forman parte del potencial genético actual del ser humano.
Las conductas altruistas no son exclusivas de los seres humanos. Por ejemplo, entre los primates los babuinos se enfrentan a una muerte segura atacando a un leopardo, pero con ello consiguen que la manada escape.
Un comportamiento altruista que conlleva costes en el potencial reproductivo de un sujeto puede ser, sin embargo, seleccionado o favorecido si aumenta el potencial reproductivo de sus parientes, y con ello la probabilidad de mantener una parte de sus genes y de transmitirla a posteriores generaciones. Beneficiar a los individuos emparentados es, a su vez, la defensa de sí mismo. el mayor exponente es la conducta materna hacia los pequeños.

Recientes investigaciones demuestran que los seres humanos no están capacitados para identificar a los individuos relacionados genéticamente. Por ello, se trataría más bien de una predisposición para comportarse de manera altruista hacia aquellas personas con las que uno se relaciona establemente.

La predisposición a comportarse de manera altruista puede considerarse una sobregeneralización de la disposición preprogramada a ayudar a los familiares. No se heredan conductas altruistas, sino mediadores o motivadores de la conducta altruista, fundamentalmente la empatía, una respuesta afectiva congruente con el estado emocional de los demás que predispone a la ayuda.


Motivadores internos. Factores afectivos. La empatía.

Actualmente muchos investigadores son partidarios de considerar la empatía como motivador fundamental de la conducta altruista.
La empatía es una respuesta afectivo-cognitiva activada por el estado de otra persona y congruente con él que orienta la conducta.

La evidencia empírica sobre la tendencia de los seres humanos a empatizar con los estados emocionales de los demás es tan firme que según Hoffman puede proponerse una base constitucional. Ante el sufrimiento de otra persona la activación en el observador es similar, aunque menos intensa que la producida por una amenaza directa hacia él mismo y las expresiones afectivas son semejantes a las de la víctima.

Cuando se incrementan las señales de sufrimiento de la víctima el nivel de activación empática en el observador aumenta y la intensidad del arousal se relaciona estrechamente con una mayor rapidez en la intervención y con una mayor capacidad de autosacrificio en la ayuda.

Para Piliavin la motivación del observador activado empáticamente es reducir su propio malestar personal (razones estrictamente egoístas). El que esta motivación le lleve a decidir prestar ayuda o inhibirse depende de la previsión de costes o beneficios que el sujeto pueda hacer.

Entre los costes personales de la ayuda se señalan los siguientes: tiempo, esfuerzo, riesgo físico, dinero, sanciones y pérdida de recompensas sociales.

En el otro lado de la balanza se encuentra el beneficio personal de la conducta de ayuda: reducción de la activación fisiológicas y los costes personales que se derivan de no ayudar (mantenimiento del arousal, sentimiento de culpa . . . )


Piliavin no explica:

- por qué las personas reducen su ansiedad ayudando al otro, cuando la huída sería la forma más efectiva de reducir el propio malestar.
- tampoco permite interpretar la evidencia de personas que intervienen en situaciones de emergencia con un altísimo coste como la amenaza para su propia vida.

Batson coincide en el papel de la activación fisiológica y también admite la intervención de factores situacionales en la decisión pero considera que la activación empática produce una motivación altruista de reducir el malestar de los demás.

Por tanto se proponen dos tipos de reacción distintos ante la situación de necesidad del otro:

- la empatía centrada en sí mismo (ansiedad), caracterizada por inquietud personal, sentimiento de alarma y angustia
- la empatía centrada en la víctima, caracterizada por sentimientos vicarios de sufrimiento, que evocan compasión, sentimientos de bondad, deseos de ayudar, etc.

Los estudios en los que se ha manipulado experimentalmente la atribución de la causa de la activación empática apoyan la motivación altruista de la empatía. Harris y Huang diseñaron un estudio en el que mientras los sujetos se encontraban realizando una tarea intelectual, una persona con una pierna vendada entraba en la sala, se tropezaba y caía gritando de dolor. Aun grupo de sujetos se les indujo a pensar que se activación se debía a un ruido desagradable que se estaba produciendo en la sala; al otro grupo no se le dio ninguna información. Si la activación provoca ayuda, ésta sólo se llevaría a cabo si era atribuida al dolor de la víctima. En efecto los sujetos que fueron inducidos a atribuir su activación al ruido aversivo ofrecieron menos ayuda que los demás.


Otros afectos

Aunque la empatía es el predictor afectivo más importante, otras reacciones emocionales también median en el comportamiento altruista por ejemplo el proceso de autoevaluación de la conducta, respecto a la norma, puede generar sentimientos de orgullo, satisfacción, vergüenza o culpa.

Diversos estudios muestran que los sujetos que se siente culpables tienden a llevar a cabo conductas de ayuda a los demás, aunque no necesariamente hacia la persona a la que se ha infligido un daño.
La mera anticipación de sentimientos de culpa o de satisfacción puede generar conductas altruistas.


Factores cognitivos: normas sociomorales

Para Kohlberg a juicio moral más evolucionado mayor probabilidad de conducta altruista.
Algunos investigadores parecen confirmar esta tesis, pero otros han obtenido resultados contradictorios. Para Blasi una persona puede tener un nivel elevado, utilizar en su razonamiento principios éticos universales y, sin embargo, no actuar de acuerdo con estos principios. De hecho individuos con un nivel de razonamiento moral primario también llevan a cabo comportamientos altruistas. Los datos más concluyentes sobre este tema los aportan las teorías del desarrollo al demostrar la existencia de esta conducta en niños de edad preescolar.

El nivel de juicio ético no es condición necesaria, si bien en cualquier estadio del razonamiento moral un sujeto puede decidir que es correcto ayudar a otra persona, los individuos en los estadios más elevados tendrán un mayor sentido de responsabilidad personal para llevar a cabo la acción.
Igualmente la investigación demuestra que la responsabilidad implica una disposición hacia la conducta altruista, pero no aportan evidencias de que su conocimiento active, de hecho, la conducta.

Estas dificultades han orientado a autores como Schwartc a atribuir un mayor peso a las normas personales específicas. Las personas, a los largo de la interacción social, construyen normas personales, como expectativas sobre sí mismas en diversas situaciones, y su no cumplimiento lesiona el autoconcepto a través de sentimiento de culpa y autodesprecio.
La evidencia empírica sobre el papel de las normas es débil para afirmar que éstas sean el elemento motivacional esencial pero se puede mantener que los sentimientos de deber moral que generan las normas, sobretodo las personales, pueden ser predictoras importantes de dicha conducta.

Capacidad de toma de perspectiva

Los niños a medida que avanzan en edad reconocen mejor el punto de vista de los demás y pueden interpretar mejor sus intenciones, sentimientos, pensamientos y conductas. Desarrollan progresivamente la capacidad mental para ponerse en el lugar de los demás.

Esta capacidad ayuda a tener sentimiento empáticos, a reconocer las necesidades de otras personas, a tener en cuenta sus motivos, . . . . y de esta forma favorecer la conducta prosocial y altruista.
Para inferir que otro necesita ayuda, un proceso cognitivo relevante es la habilidad para ponerse en su lugar.


Variables individuales

En este punto 2 preguntas nos parecen importantes:

. ¿Existen características estables en ciertas personas que las hacen ser consistentemente altruistas?

. ¿Determinados procesos de socialización pueden explicar estas diferencias individuales en la predisposición a empatizar en la orientación hacia los demás?


Personalidad

Los resultados obtenidos cuanto a la consistencia del comportamiento altruista no son concordantes:

- unos constatan que en determinadas personas la conducta altruista se activa relativamente estable en diferentes situaciones.

- otros encuentran una consistencia mínima

Rushton ha comprobado que los niños que ayudan en una situación, no sólo lo hacen en otras circunstancias sino que existe consistencia con otras conductas prosociales, son también más cooperativos y compasivos.

Staub pudo describir un factor que denominó orientación prosocial formado por los siguientes componentes: valores de ayuda y de igualdad, autoatribución de responsabilidad, nivel de desarrollo moral y responsabilidad social, en oposición a valores de vida confortable, ambición y maquiavelismo. Este factor correlacionó con medidas de conducta de ayuda en varias situaciones experimentales.
De la revisión realizada por Fuentes puede concluirse que las personas con una alta disposición empática llevan a cabo más conductas altruistas.

Los individuos que tienen un concepto positivos de las personas tienen una mayor disponibilidad para la ayuda que quienes creen que la gente busca siempre su propio provecho (Krebs).

Las personas que tienen una autopercepción positiva tienden más a ayudar, sobretodo si se consideran a sí mismo altruistas.
Si el sujeto considera que carece de la competencia para saber qué ocurre y qué es necesario hacer para prestar la ayuda adecuada es mucho más probable que no tenga conductas altruistas.

Elementos cognitivos que también influyen:

. el tipo de creencias sobre las habilidades para influir en los sucesos
. la conciencia sobre el locus de control interno o externo
. la capacidad para generar planes o estrategias
. el recuerdo de experiencias pasadas


Socialización

- La importancia de las relaciones con las figuras de apego ha sido reiteradamente demostrada.

- Los etólogos consideran que el origen filogenético de las conductas prosociales están en la relación madre-hijo, individuo-familia e individuo-grupo.
- La especie ha incorporado determinados resortes (como la empatía) que impulsan al individuo a actuar altruísticamente ante determinados signos que expresan necesidad.

Existe una predisposición, preprogramada genéticamente, presente ya en el recién nacido como demuestra la existencia de empatía desde los primeros momentos de la vida pero su desarrollo depende de las condiciones y experiencias que ofrezca el entorno.

1 Los niños nacen preorientados socialmente y necesitados de vínculos afectivos estables con algunas personas (PREPROGRAMACION GENETICA)

2 Si los adultos le ofrecen un repertorio de conductas adecuado (íntimas, frecuentes, estables, desformalizadas) se vinculan con ellos (APEGO)

3 En la experiencia relacional con las figuras de apego adquieren CONFIANZA BASICA. Seguridad para abrirse a otros contactos con el entrono físico y social. APRENDEN (base instrumental necesaria) el uso y significado de formas de comunicación íntimas, informales; el uso y significado de expresiones emocionales; aprenden también a pedir cuando se sienten necesitados y a satisfacer las necesidades de los demás.

4 Los niños generalizan estas experiencias a otras relaciones sociales, especialmente a aquellas que impliquen afectos: amistad, relaciones sexuales, enamoramiento, situaciones de necesidad de los demás . . .


La conducta altruista y prosocial es la respuesta a estado de necesidad que provocan una reacción afectiva; las personas que han tenido experiencias relacionales en las que éstas reacciones afectivas y la respuesta de ayuda subsiguiente han tenido lugar son las que mejor captan estos estados afectivos, más fácilmente participan de ellos de forma vicaria (empatía) y finalmente más tienden a ayudar a quienes lo necesitan.


SOCIALIZACION. SEGURIDAD DEL VINCULO

- Los niños clasificados como seguros a los 12 y 18 meses son más sociables tanto con adultos como con sus iguales, muestran más preocupación por los estados de necesidad de los otros y menos problemas de conducta que los inseguros (Londerville y Main). Esta relación se mantiene en la edad preescolar y escolar.

- Entre las consecuencias del abuso físico y del abandono emocional en la infancia se encuentra la inseguridad del apego, la incapacidad para interpretar adecuadamente las señales de necesidad de los otros, para reaccionar de formar apropiada.

SOCIALIZACION. SEGURIDAD DEL VINCULO

- Los niños maltratados tiende a interpretar las expresiones de angustia de los demás como irritantes, lo que reactiva respuestas de miedo, rabia y hostilidad en lugar de empatía, compasión y ayuda.

- Main y George han observado las reacciones de niños víctimas de maltrato físico de 1 a 3 años ante el llanto y las señales de inquietud de sus compañeros. Los niños víctimas de malostratos expresaron patrones alterados de conducta, con respuestas de temos, cólera, agresión o ambivalencia.

SOCIALIZACION. refuerzo Y MODELADO

- El refuerzo social de la conducta prosocial altruista por parte de los padres y educadores se relaciona con una mayor tendencia a ayudar a los demás.

- Influye positivamente unos padres prosociales y altruistas ya que los modelos de imitación más efectivos son los de las personas que se consideran más competentes y afectuosas.


Las personas que arriesgaron su vida para ayudar a judíos durante la 2ª Guerra Mundial y los jóvenes activistas de los derechos humanos de los años 60, por poner unos ejemplos entre otros, demostraban una fuerte identificación con modelos parentales de fuertes convicciones morales, que se preocupaban por los demás y actuaban consecuentemente.

SOCIALIZACION. DISCIPLINA PARENTAL

Otro aspecto muy importante en el proceso de socialización es el tipo de disciplina utilizado por los adultos para regular el comportamiento infantil.

Mientras la afirmación de poder (que se caracteriza por el uso de la fuerza física o la retirada de privilegios) y la retirada de amor (que incluye técnicas en las cuales los padres expresan su enfado ignorando al niño, rechazándole, negándose a hablarle. . . ) no favorecen el desarrollo moral, las técnicas de inducción (en la que los padres explican al niño las razones por las que determinadas conductas están mal, resaltando las implicaciones y efectos dolorosos de la conducta del niño en otras personas) consiguen una mejor internalización de la moral y se relaciona de forma positiva y clara con las conductas prosociales.

SOCIALIZACION. ASIGANCION DE RESPONSABILIDAD

Los niños que son inducidos a asumir responsabilidades tempranamente (tareas familiares acordes a sus habilidades) manifiestan mayor sentido de la responsabilidad social, altruismo y preocupación por los demás esto genera sentimientos de competencia, promueve una mayor capacidad empática y un concepto de sí mismo como persona altruista.


Factores situacionales. Presencia o ausencia de observadores

Un resultado consistente en la literatura es el descenso de la conducta altruista cuando en la situación existen otros observadores.

Latané y Darley realizaron una serie de estudios encaminados a analizar la importancia de este factor. En uno de los experimentos se introducía humo en la sala en que un grupo de personas se hallaba contestando un cuestionario.

Cuando los sujetos estaban solos, el 75% de la muestra avisó de la situación, cuando se encontraban en grupo de 3 el % se redujo a 38 y finalmente, cuando los sujetos experimentales se hallaban acompañados de otras 2 personas entrenadas por el investigador para que mostrasen una actitud de indiferencia, solo el 10% de los sujetos avisaron del peligro.

El descenso de la conducta altruista cuando en las situaciones existen otros observadores puede interpretarse como una difusión de la responsabilidad. La responsabilidad de ayudar disminuye cuando el sujeto piensa que los demás también son capaces de ayudar. Si los espectadores permanecen pasivos el sujeto puede inferir que la situación no es grave y no requiere una intervención de ayuda. Finalmente el miedo al ridículo o a transgredir normas sociales, pensando que los demás pueden juzgar negativamente su conducta, puede inhibir el altruismo.

FACTORES SITUACIONALES

- Si la situación es ambigua y el sujeto no está seguro de que realmente se necesite ayuda de su parte, es menos probable que la ofrezca

- Numerosos estudios demuestran que cuando la persona considera al sujeto necesitado como responsable de su propia situación, es decir, cuando piensan que ésta se halla causada por factores que dicho sujeto podría haber controlado es menos probable que le ayude. Por ejemplo, en una investigación en la que un joven con bastón se caía al entrar en el metro, se comprobó que en el 95% de las pruebas recibía ayuda. Sin embargo, cuando la persona que, en la misma situación, se tambaleaba y se caía era un joven borracho que llevaba una botella la ayuda se redujo a un 50%.


Factores situacionales. personalidad, género y atractivo de la personalidad que necesita ayuda

- Tanto los niños como adultos ayudan más a la gente similar a ellos que a personas diferentes

- Los niños populares entre sus iguales reciben y dan más ayuda que los niños menos populares.

- Tanto niños como adultos ayudan más a las personas que perciben como agradables y atractivas (basado en la creencia de que las personas atractivas son también amables, interesantes, sociables y altruistas)

- Sexo. Los varones ayudan más a las mujeres, mientras que la mujeres ayudan por igual a personas de uno u otro sexo.


Factores situacionales. Reacción previsible de la persona que necesita ayuda

La respuesta de la persona que necesita ayuda también es un factor situacional importante. Quien necesita de los demás puede no considerarlo así, preferir no deber nada a nadie, aceptar ayuda solo de determinadas personas o formas muy concretas de ayuda, ser incapaz de pedir o aceptar se ayudado. Algunas personas se sienten inferiores o deficientes cuando son ayudados, sobretodo si no están en condiciones de reciprocidad. Otros consideran que aceptar ayuda genera o aumenta la dependencia respecto al donante. Todos estos factores pueden paralizar la acción del sujeto dispuesto a ayudar.

Por el contrario la habilidad para pedir ayuda o los signos de aceptación en la persona necesitada favorecen que la conducta altruista se inicie y se mantenga.

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