Existen varias clasificaciones para los factores de riesgo para el consumo de drogas y en casi todas ellas se incluyen los familiares. Algunos de estos no son específicos para el consumo de sustancias, sino que pueden predecir otras conductas desadaptativas. Los factores de riesgo familiares son revisados a la luz del concepto de parentalidad, entendida como el proceso psicológico complejo que a pesar de estar o no constituido en los padres, incide sobre los hijos. Mediante esta revisión se concluye que los factores de riesgo familiares pueden subdividirse en dos tipos, los referidos al ambiente familiar y las alteraciones en el estilo parental.Ahora bien, las prácticas de crianza contemporáneas están marcadas por el creciente aislamiento de las familias respecto a su entorno, el ambiente de competitividad, la concesión de una alta credibilidad a las opiniones científicas en desmedro de la información tradicional transgeneracional y de la propia sensibilidad y empatía de los padres. Para subsanar todas estas potenciales carencias existe un creciente mercado de productos especialmente diseñados para optimizar el desarrollo de los hijos. De tal modo que un ausente o insuficiente ejercicio de la parentalidad puede convertirse en factor de riesgo para el consumo de drogas, mientras que su ejercicio de acuerdo a las exigencias sociales y las sugerencias del mercado, también conlleva el mensaje de que en el consumo están las soluciones.