Es frecuente observar en la clínica muchos problemas físicos que atienden a lo que comúnmente se denomina patología psicosomática, una circunstancia en la que intervienen de modo influyente factores psicológicos en la etiología, mantenimiento y/o curso de el proceso mórbido, es decir que la enfermedad psicosomática es la que se encuentra bajo la influencia demostrable de factores psicosociales (Luban-Plozza, 1997). La cuestión