La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. No tratada deriva en complicaciones patológicas y produce la muerte prematura. Se diferencian dos tipos de hipertensión, la esencial, sin origen orgánico establecido (90% de los casos), y la hipertensión secundaria, derivada de una enfermedad detectada (nefropatías o endocrinopatías). Se están explorando relaciones entre la hipertensión y distintas variables psicológicas (ira; hostilidad; agresividad; tipo A; síntomas de distrés psicológico; estrategias de afrontamiento; alexitimia; ansiedad; depresión y personalidad). Si bien existen pruebas de una relación entre variables psicológicas y el establecimiento de la hipertensión, las relaciones encontradas son polimorfas y, en ocasiones, contradictorias.A la vista de esta revisión se evidencia la necesidad de nuevos estudios que superen ciertos déficit de los ya realizados, entre otros: potenciar los estudios prospectivos; garantizar un correcto diagnóstico de los sujetos a estudio como hipertensos esenciales; estudiar muestras de sujetos hipertensos sin conocimiento de la enfermedad y antes de haberse aplicado medidas de intervención médicas (para evitar contaminar los datos psicológicos); controlar la edad (se da la inversión del sentido de la relación de ciertas variables a partir de cierto momento cronológico) y el sexo (hombres y mujeres no comparten iguales mecanismos); y estudiar la reversión de los valores de tensión arterial al aplicarse medidas de intervención psicológica que modifiquen los valores de las variables psíquicas implicadas en la patogénesis.