Las benzodiacepinas se prescriben ampliamente para diversas patologías somáticas y psíquicas. El 20-25 % de los ancianos las consumen. Son seguras pero su uso continuado puede generar adicción. Se considera uso terapéutico su empleo en casos en que se han mostrado efectivas. Abuso es su empleo para objetivos distintos a aquellos para los que se prescribió (se incrementa la dosis, se toman más tiempo o su uso es de recreo).El consumo no médico en ancianos es raro, pero pueden incrementar la dosis o prolongar el tiempo de la toma. Los efectos secundarios en los mayores pueden ser más intensos y peligrosos; los más importantes son la afectación de la memoria, coordinación, atención y aparición de reacciones paradójicas. La supresión brusca puede provocar sintomatologia como ansiedad, temblores, insomnio, diaforesis o convulsiones. Es necesario evaluar en cada paciente anciano que se prescriben el riesgo del tratamiento.