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Última actualización web: 17/08/2022

Factores psicosociales asociado al estrés en pacientes con hipertensión arterial esencial.

Autor/autores: Maria Elena Rodríguez Lafuente
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Esta investigación se dirigió a describir como se comporta la vulnerabilidad del estrés y los modos de afrontamientos en pacientes diagnosticados como hipertensos. Se trabajó con dos grupos cada uno compuesto por 34 sujetos, el grupo Estudio son pacientes diagnosticados como hipertensos, el grupo Control aparentemente sanos.

Con edades comprendidas entre 19 a 59 años que fueran a consulta de cardiología del hospital Docente "General Calixto García". Se les aplicó de forma individual el cuestionario de Vulnerabilidad psicosocial, y la escala de modos de afrontamiento. Los resultados evidenciaron que en ambos grupos en la mayoría de los sujetos no eran vulnerables al estrés y que presentaron las mismas estrategias de afrontamiento entre los grupos. Solo se pudo constatar diferencia estadísticamente significativa en las variables edad y escolaridad.

Palabras clave: Afrontamientos, Estrés, Hipertensión, Vulnerabilidad


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Factores psicosociales asociado al estrés en pacientes con hipertensión arterial esencial.

(Psychosocial factors associated to the stress in patients with essential hypertension. )

Laura Anabel de León Serra* ; Maria Elena Rodríguez Lafuente** ; Maritza González Blanco*** Josefa Maria Gutiérrez Cordoví**** ; Maria Elena Alonso Garcías***** .

* MsC. y especialista en psicología de la Salud del “Hospital Hermanos Ameijeiras” y profesora asistente adjunta de la Universidad de La Habana, Cuba.

** MsC. y especialista psicología de la Salud del hospital Hermanos Ameijeiras y profesora auxiliar adjunta de la Universidad de La Habana, Cuba.

*** MsC. y especialista psicología de la Salud del hospital Hermanos Ameijeiras y profesora asistente adjunta de la Universidad de La Habana, Cuba.

**** MsC. y especialista psicología de la Salud policlínico docente Marcio Manduley y profesora asistente adjunta de la Universidad de La Habana, Cuba.
***** MsC. y especialista psicología de la Salud del hospital Hermanos Ameijeiras y profesora auxiliar adjunta de la Universidad de La Habana, Cuba.

PALABRAS CLAVE: Estres, Vulnerabilidad, Afrontamientos, Hipertensión.

(KEYWORDS: Stress, Vulnerability, Coping model, Hypertension. )

 

Resumen

Esta investigación se dirigió a describir como se comporta la vulnerabilidad del estrés y los modos de afrontamientos en pacientes diagnosticados como hipertensos.

Se trabajó con dos grupos cada uno compuesto por 34 sujetos, el grupo Estudio son pacientes diagnosticados como hipertensos, el grupo Control aparentemente sanos. Con edades comprendidas entre 19 a 59 años que fueran a consulta de cardiología del hospital Docente "General Calixto García".

Se les aplicó de forma individual el cuestionario de Vulnerabilidad psicosocial, y la escala de modos de afrontamiento.

Los resultados evidenciaron que en ambos grupos en la mayoría de los sujetos no eran vulnerables al estrés y que presentaron las mismas estrategias de afrontamiento entre los grupos.

Solo se pudo constatar diferencia estadísticamente significativa en las variables edad y escolaridad.

Abstract

This research discribes how the vulnerability of the stress and the ways of confrontations in patients with hypertension.

We work with two groups made of 34 persons. The study group is compound by patients diagnosed as hypertension. The control group by patients apparently sane; with ages from 19 to 59 years old who went to the cardiology consultation of the Teaching hospital “Gral Calixto García”.

The cautionary psychosocial vulnerability was applied to the patients and also the scale of ways of confrontations.

The results showed that in both groups most of the patients were no vulnerable to stress and showed the sama strategies of confrontation among the groups. The only deference, statistically outstanding was in the age and scholarship.



Introducción

La Hipertensión Arterial (HTA), está distribuida en todas las regiones del mundo en atención a múltiples factores de carácter económico, social, cultural, ambiental y étnico, su prevalencia ha ido en aumento, y está asociada a patrones alimentarios inadecuados, disminución de la actividad física, aspectos conductuales relacionados con hábitos tóxicos y el estrés, entre otros. Lo que constituye, sin duda alguna, uno de los problemas médico-sanitarios más preocupantes que enfrenta la medicina contemporánea, tanto en los países desarrollados como en nuestro medio.

Los factores socioeconómicos y psicosociales tienen una influencia muy relevante en la génesis de estas enfermedades. Todas ellas están relacionadas con estados de tensión psicosocial y de conflicto, capaces de introducir cambios biológicos, metabólicos y funcionales; y de esta forma, el organismo reacciona como un todo frente a cualquier agresión de cierta intensidad y duración.

El desarrollo de una política de salud encaminada a la disminución y el control de los factores, que en cada período socio histórico han alterado el proceso salud- enfermedad, hace que en estos momentos las acciones de salud cambien de calidad, con el objetivo de mejorar aún más la expectativa de vida de la población. Por esta razón, se le ha dado prioridad a la lucha contra los factores de riesgo, y es precisamente en este contexto donde surge la necesidad de un sistema de acciones que contribuyan a mejorar el conocimiento y dominio del estrés y sus efectos negativos, de forma tal que puedan enriquecerse las medidas de promoción, prevención, curación y rehabilitación.

Múltiples investigaciones se han venido realizando para consolidar un criterio sólido de cómo y cuánto influyen los factores psicosociales en el origen, desarrollo y control de la hipertensión arterial esencial y el interés se centra especialmente en el estrés.

La relación entre hipertensión arterial esencial y el estrés como factor de riesgo adquiere gran importancia, pues proveer a los pacientes con dicha afección de recursos psicológicos para evitar su descontrol es un arma eficaz de la que pueden disponer estas personas en su lucha por la vida.

El tema del estrés y su enfrentamiento tiene gran relevancia en el momento actual al enfocar los problemas de salud con apoyo en la función que esta línea temática parece desempeñar en el origen y evolución de las enfermedades crónicas no transmisibles (cardiovasculares, cerebrovasculares), así como en los accidentes y las lesiones.

Por todo lo anteriormente expuesto, en este trabajo nos proponemos estudiar algunos factores psicosociales asociados al estrés en pacientes con hipertensión arterial esencial y hacer un análisis acerca de cuáles son los estilos de afrontamiento utilizados por los pacientes con hipertensión y vulnerabilidad al estrés.

Esperamos que los resultados de este trabajo sirvan de orientación al desarrollo y perfeccionamiento de las estrategias de intervención en la hipertensión arterial esencial, como fenómeno asociado a las principales causas de muerte, así como para el desarrollo de estrategias de promoción, protección y prevención de enfermedades en el seno de la comunidad.


El estrés y factores psicosociales

En el siglo XIX, Claude Bernard señala la necesidad, tanto para el animal como para el hombre, de mantener un estado de equilibrio interno frente a los cambios que se sucedían en el medio externo. Este principio, enunciado por Bernard, es retomado por W. Cannon (1935), quien se refiriere a él como homeostasis, y sostiene el criterio de que tanto el animal como el hombre, cuando se enfrentan a una situación que amenaza o pone en peligro su equilibrio interno, tienen dos opciones: o bien optan por la lucha (respuesta de ataque) o por escapar de la situación (respuesta de huida) El Padre de la Cirugía Cardiovascular concibe el estrés como causa potencial de afecciones somáticas, y reconoce, además, que el estrés emocional puede afectar el funcionamiento fisiológico del organismo.

Hans Selye comparte la línea de pensamiento desarrollada por los dos autores antes mencionados y percibe el fenómeno del estrés como algo muy ligado a la respuesta de adaptación del organismo. Así, Selye, entre 1956 y 1976, estudia el llamado síndrome General de adaptación y define el estrés como: “La respuesta no específica que da el organismo a toda demanda que le es hecha (. . . )” Con esta definición trata de mostrar cómo, con independencia del tipo de estresor, el organismo brinda siempre una respuesta biológica no específica, idéntica. Él la nombra estrés y considera que su finalidad es adaptativa y que está dirigida al mantenimiento o restablecimiento del equilibrio. Estas reacciones no específicas forman parte de las tres etapas o fases del síndrome general de adaptación, que son: fases de alarma, de resistencia y de agotamiento. (1)

El estudio del estrés requiere de una visión multidisciplinaria, pues opera a escalas biológica, psicológica y social, con gran impacto sobre la salud en general.

Unos de los principales representantes de la posición transaccional en el estudio del estrés es, sin duda alguna, R. Lazarus (1986), para quien las causas del estrés no pueden buscarse de manera aislada en el ambiente ni en el individuo, sino que esto es algo concerniente a la relación entre ambos, es decir,  “el estrés no se genera por (…) causa del individuo ni del entorno, sino que es consecuencia de la interacción entre ambos”.

Para precisar sus puntos de vista acerca del estrés como proceso transaccional, Lazarus y Folkman, al referirse a la vulnerabilidad al estrés, afirman que una persona es vulnerable al estrés en aquellas situaciones ambientales que pongan en peligro valores u objetivos con los que tenga contraídos compromisos importantes, así como las que signifiquen daño o amenaza, y especialmente, en aquellas situaciones que favorezcan las creencias negativas sobre sus expectativas. Dichos autores definen el estrés psicológico como: “Relación particular entre el individuo y el entorno que es evaluado como amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar (. . . )”(1)
Dentro del enfoque transaccional se ubica la concepción de que nos nutrimos en esta investigación.

Según Zaldívar, Guevara y Roca (1997) (2) el estrés no es más que “un estado vivencial displacentero sostenido en el tiempo, acompañado en mayor o menor medida de trastornos psicofisiológicos que surgen en un individuo como consecuencia de la alteración de sus relaciones con el ambiente, que impone al sujeto demandas o exigencias que objetiva o subjetivamente, resultan amenazantes para él mismo y sobre las cuales no tiene o cree tener poco o ningún control”.


Estrés y enfermedad

La teoría de Selye acerca del síndrome general de adaptación sirve de base a varias líneas de pensamiento acerca de la función que el estrés como proceso puede desempeñar en la determinación de la enfermedad. (3)

El estrés es un estado de desequilibrio psíquico y biológico, que se produce en el organismo con el propósito de crear una mejor adaptación ante las situaciones contradictorias (conflictos, problemas, amenazas, etc. ) con nuestra estabilidad y bienestar.

Las investigaciones sobre el estrés han puesto de manifiesto la importancia de este factor en el surgimiento y desarrollo de numerosas enfermedades; se sabe que el estrés no es una enfermedad en sí, pero propicia su aparición y abre una brecha para que el organismo sea más débil y actúa sobre él globalmente. Diferentes estudios sobre el estrés han puesto de manifiesto la influencia de dicho factor en el surgimiento y desarrollo de múltiples enfermedades, no sólo las llamadas enfermedades psicosomáticas, sino también otras más vinculadas con los factores inmunológicos.
Lazarus considera que el estrés forma parte de un concepto más amplio: la emoción; afirma que el conocimiento de cómo las emociones afectan la salud puede tener una mayor productividad que el estudio del estrés visto de manera unidimensional; y subraya la importancia de estudiar la transacción individuo-ambiente, su respuesta emocional, más que el grado o nivel de estrés que le provoca. (1) (4)

En el estrés, los estados psíquicos que desempeñan la función de mediadores psicológicos generan los estados emocionales externos, y estos, a su vez, a través de mecanismos bioquímicos y endocrinos, desencadenan directamente todos los cambios en el organismo y en la mente del hombre. Es decir, que estos estados emocionales “tratan de salir”, de tener su “válvula de escape”, por cualquier área disponible, en la conducta o en el organismo humano, y estas manifestaciones constituyen la respuesta al estrés. Dicho de otro modo, se trata de una movilización y preparación especial interna ante acontecimientos que tienen lugar y para lo que normalmente no estamos preparados. Esto trae consecuencias físicas y psíquicas desagradables, desajustes de todo el organismo mientras dure la situación, e incluso, pasada esta se puede mantener por más tiempo. Cuando el estrés ocurre reiteradas veces, con gran intensidad, o por largo tiempo, los desajustes, en cualquiera de sus formas, llevan al agotamiento, y en consecuencia, sobrevienen las enfermedades.

Varios investigadores han demostrado que existe una asociación significativa entre algunos estresores psicosociales y el comienzo de la enfermedad.


La vulnerabilidad al estrés

Una persona puede enfermar o no de acuerdo con su capacidad de soportar el estrés, en dependencia de si es más o menos vulnerable. Esta vulnerabilidad al estrés es lo que determina que la persona, aunque presente niveles excesivamente alarmantes, no llegue a enfermar, ni súbita ni paulatinamente, o ante el más mínimo y ligero estrés se quebrante su salud. (5)

La relación estrés-vulnerabilidad es la que determina los efectos sobre la salud. Esta vulnerabilidad es un proceso dinámico y reflejo, el resultado de la exposición previa al estrés y de los cambios en la capacidad adaptativa. Los determinantes del impacto que provoca el estrés están asociados con elementos estructurales de la vida humana: los valores culturales, las condiciones de trabajo, los patrones familiares, el nivel educacional, y en general, la posición del individuo en la organización social donde ama, vive y crea. Esta posición y estructura social puede servir de amortiguador o facilitador de la respuesta al estrés. (6)
Murphy, Moriarty, Weisman, Zubin y Spring, citados por Lazarus y Folkman (1986), realizan estudios en relación con el vocablo vulnerabilidad y lo conceptualizan en términos de insuficiencia de los recursos del individuo.

Pero que la insuficiencia de recursos es condición necesaria, pero no suficiente, para la vulnerabilidad psicológica, por lo que se creará vulnerabilidad psicológica sólo si la relación tiene alguna significación para el sujeto.

Por tanto, la vulnerabilidad psicológica no viene determinada solamente por un déficit de recursos, sino por “la relación entre la importancia que las consecuencias tengan para el individuo y los recursos de que disponga para evitar la amenaza de tales consecuencias”. (7)

Lazarus (1988) señala que debe tenerse en cuenta la susceptibilidad a reaccionar con estrés psicológico ante un amplio grupo de acontecimientos; susceptibilidad que viene determinada por un conjunto de factores personales: los compromisos, las creencias y los recursos. Para Lazarus “Las diferencias individuales (patrones de estrés, afrontamiento y adaptación) se expresan mediante dos conceptos: vulnerabilidad y resistencia. ”
Este autor concibe la vulnerabilidad o propensión como la tendencia de cada individuo a reaccionar ante ciertos tipos de acontecimientos o situaciones con estrés psíquico o con un grado mayor de estrés que otro individuo, y concibe el término resistencia como la presencia de recursos que deben reducir el estrés, en la medida en que dichos recursos facilitan el manejo de situaciones potencialmente estresantes, entre esos recursos de resistencia figurarían los conocimientos, las actitudes, la seguridad financiera, el acceso al apoyo social y la vida en un medio social, donde se tiene conciencia de ser aceptado, valorado y querido.

Zaldívar conceptualista la vulnerabilidad como “la relación existente entre la valoración y significación de las consecuencias que un evento tiene para el individuo, y la valoración que este hace de los recursos de los cuales dispone para afrontarlo, o sea, la relación existente entre la valoración de las demandas y exigencias que aparecen ante el sujeto y la valoración que este hace de los recursos de afrontamiento con los cuales cuenta o cree contar”.

Según señalan, Guevara, Zaldívar y Roca (1997) Si un individuo es capaz de hacerle frente a la situación y de valorar lo que ocurre, es una persona menos vulnerable al estrés, y reconocen que el proyecto de vida le da significado, le da sentido a lo que hace una persona y mientras más estructurado esté, menos vulnerable será esa persona. (2)

Entre los factores evocados como amortiguadores o moduladores de la respuesta al estrés, y que, por tanto, influyen en la vulnerabilidad del individuo, se encuentran la experiencia previa, la autoestima, la fortaleza personal, el control, el apoyo social, el estilo de vida, el modo de afrontamiento, el ambiente y los eventos vitales.


El afrontamiento al estrés

Importante no es sólo saber cómo las personas sufren pasivamente el estrés, sino cómo se enfrentan a él de forma exitosa.

El proceso mediante el cual el sujeto se enfrenta al mundo, a las situaciones emociógenas o estresantes, ha sido llamado en la literatura especializada enfrentamiento o afrontamiento. Se plantea el problema de que el afrontamiento se convierte en un proceso psicológico esencial para prevenir las consecuencias perjudiciales del estrés, por lo que la función que desempeña parece ser relevante para el bienestar psicológico, el funcionamiento social y el proceso salud enfermedad, por lo que constituye un factor que debe tenerse en cuenta en este proceso.

Lazarus y Folkman (1989) consideran el afrontamiento como un mediador de la reacción emocional frente a situaciones estresoras, donde el individuo se ve abocado a la búsqueda de una alternativa de solución. Destacan el carácter dinámico y contextual de dicho proceso, pues, para ellos, este se define como los esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para mejorar las demandas específicas internas y externas, evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos empleados por el individuo. (1) (7)
Estos autores distinguen dos clases de estrategias de afrontamiento, también conocidas como funciones del afrontamiento:

El afrontamiento centrado en el problema, concebido como aquellos esfuerzos dirigidos fundamentalmente a la fuente de origen del estrés para modificarla o eliminarla y buscar una solución satisfactoria para el sujeto. Desde esta categoría, clasifican estrategias tales como: la confrontación, la planificación, la búsqueda de información, el establecimiento de prioridades

Y el afrontamiento centrado en la emoción, referido a los esfuerzos encaminados a regular los estados emocionales que están en relación o son una consecuencia de las situaciones estresantes. Desde esta categoría, clasifican estrategias tales como: la evitación, la atención selectiva, el distanciamiento, la búsqueda de apoyo social, el rechazo y otros. (3)

El proceso de afrontamiento no es siempre constructivo o destructivo en sus consecuencias, sino que sus costos y beneficios dependen de la persona, el momento y el contexto estresante. (Rodríguez Marín 1996). Es más, las consecuencias serán diferentes si las valoramos desde la vertiente fisiológica, psicológica o social.
Por tanto, cuando hablamos de afrontamiento hacemos referencia a los esfuerzos tanto cognitivos como conductuales, que realiza la persona para manejar el estrés psicológico, independientemente de sus resultados.


La hipertensión arterial esencial

En nuestro país existen más de dos millones de personas hipertensas, es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo, y ocupa un primer lugar dentro de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles siendo un factor de riesgo de gran importancia. Por lo que su control conlleva a una mejor expectativa de vida de la población.

En su aparición, se evocan diferentes condicionales, entre las que se hallan, además de las de carácter biológico, las de tipo psicológico, como el estés y el estilo de vida. La HTA ocasiona limitaciones objetivas y psicológicas, a las que se asocian factores emocionales y del comportamiento (8)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), define la HTA como las cifras de presión arterial sistólica mayor o igual a 140 mmHg y de presión arterial diastólica mayor o igual a 90 mmHg en pacientes mayores de 18 años, que no estén tomando medicamentos, y que hayan presentado estas cifras tensionales, en más de tres ocasiones. (9)

La OMS (1984) (32) establece la siguiente clasificación de los factores de riesgo:

- Factores no modificables: edad, sexo, raza, etc. Estos factores siempre acompañaran al sujeto, independientemente de las acciones que sobre él se ejerzan, y afectan –de forma directa e indirecta- el estado de salud de la población.
- Factores modificables: relacionados con el estilo de vida del sujeto (consumo de sal, de alcohol, exceso de peso, sedentarismo, hábito de fumar y factores psicosociales).

Por la elevada prevalencia de esta enfermedad, en nuestro país se diseñó el Programa Nacional de Hipertensión, cuyo propósito es disminuir las cifras de tensión arterial y sus complicaciones por medio de la promoción para el cuidado y el control de la presión arterial, y esto nos obliga a buscar y llevar a la práctica estrategias de intervención, para educar a la población y modificar los estilos inadecuados de vida que influyen en su salud. (9)

En numerosos estudios, se evidencia el hecho de que los factores emocionales, entre otros, están en la base de la tensión arterial elevada y se debate acerca de si esta tensión es el resultado de la forma en que se vive o en que se afrontan los problemas que la vida cotidiana le plantea al hombre, lo cual ejerce un efecto nocivo, y se reseñan la importancia de la predisposición a la reactividad cardiovascular, la raza, la edad de aparición de la enfermedad, el sexo, la raza y los factores relacionados con estilos de vida y condicionamientos culturales; los hábitos alimentarios inadecuados, la obesidad, el sedentarismo, la presencia de adicciones, el nivel socioeconómico y la propensión a padecer estados de estrés.

La psicología de la Salud se ocupa de determinar los factores psicosociales asociados al padecimiento de una enfermedad en cada una de sus fases: patógenia, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación a la persona que padece la afección; y de aplicar tratamientos coadyuvantes o sustitutivos de los tratamientos médicos, lo cual optimiza las condiciones de curación, rehabilitación y adaptación a la enfermedad. (10)

Entre los objetivos de un psicólogo de la salud se encuentran promover la salud y prevenir la aparición de enfermedades a través de la identificación y el control de los factores de riesgo potencialmente dañinos, por medio del uso racional de acciones específicas, para eliminar o disminuir los efectos negativos sobre la salud.

Se ha investigado y demostrado la relación que existe entre factores de riesgo- probabilidad de enfermar, y en ese mismo contexto se ha analizado el fenómeno del estrés como respuesta a los estresores psicosociales, así como su estrecho vínculo con las principales causas de muerte en el momento actual.

En este contexto teórico, esperamos encontrar una respuesta a nuestra interrogante acerca de la relación HTA-vulnerabilidad al estrés. Para ello, me he trazado los objetivos siguientes:

 

Objetivos

General:

Identificar algunos factores psicosociales que están influyendo en el estrés como factor de riesgo en los pacientes con hipertensión arterial Esencial.

Específicos:

1- Describir las diferencias en el comportamiento de los factores psicosociales estudiados en los sujetos con hipertensión y sin ella.

2- Identificar la vulnerabilidad al estrés en los pacientes con diagnóstico de hipertensión arterial esencial y en un grupo de sujetos aparentemente sanos. 3- Identificar en la población estudiada los estilos de afrontamiento más utilizados en cada grupo ante los agentes estresantes que pudieran predecir la aparición de la hipertensión arterial.


Material y método

Se trata de un estudio de corte transversal descriptivo de tipo de caso y control, que se realizo en el hospital Docente General “Calixto García” en el Servicio de Cardiología, y como marco muestral quedo integrado por 68 personas que se agruparon de la siguiente forma: (Grupo Estudio: 34 pacientes con hipertensión arterial; y grupo Control: 34 personas sanas), para el grupo Estudio se seleccionó a personas que padecían de HTA donde los factores psicosociales tienen una gran relevancia, y siendo el principal problema de salud en el contexto de las enfermedades cardiovasculares.

Para dar cumplimiento a los objetivos propuestos contamos con las siguientes técnicas.

1- cuestionario DE VULNERABILIDAD PSICOSOCIAL.
Versión de Pérez Lovelle. Adaptada y estandarizada a la población cubana de la prueba de vulnerabilidad de Miller y Smith. Este cuestionario fue aplicado en función del objetivo 2. (Anexo 1)

2- escala DE MODOS DE AFRONTAMIENTOS. De Folkman y Lazarus (1984), en correspondencia con el objetivo # 3. (Anexo 2)
La escala tiene como objetivo estudiar los modos característicos de afrontación de un individuo ante situaciones conflictivas potencialmente generadoras de estrés.

3- LA ENTREVISTA


Procesamiento del análisis estadístico

Los datos recogidos en ambos grupos fueron procesados con el paquete estadístico SPSS-PC, se realizaron medidas de estadísticas descriptivas (frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas y promedios, y desviaciones estándar para las variables cuantitativas).

Se crearon tablas de dos entradas y se empleó el test de Chi cuadrado para evaluar la asociación entre algunas de las variables de interés y su distribución en cada grupo, Para algunas variables cuantitativas se utilizó el test de T- Student y se cuantificó las diferencias en promedio de dichas variables, entre ambos grupos, considerando que esa diferencia fue significativa si la probabilidad asociada al test fue menor de 0. 05.

Para el procesamiento de la información se creó una base de dato en el programa Excel, y los resultados de la aplicación en los dos grupos estudiados se tabularon de forma tal que permitiera su comparación posterior de acuerdo con los objetivos propuestos.

Los resultados se presentaron en cuadros y gráficos estadísticos.


Análisis y discusión de los resultados

En la variable edad, se evidenció un predominio del rango de 40 a 49 años en la muestra total, lo cual coincide con el rango mayoritario en el grupo de pacientes con HTA. Esto confirma lo registrado en la literatura médica con respecto a que la presión arterial tiende a aumentar durante toda la vida, aunque el ritmo de aumento varía de acuerdo con las diferentes edades. Es de señalar que en la muestra no hubo sujetos mayores de 55 años.

Con respecto a la relación de la edad con los Grupos Estudio y Control, se evidenció una diferencia estadísticamente significativa entre ellos: en el grupo Control prevalecieron los menores de 39 años (70. 5%), mientras que en el grupo Estudio fueron los mayores de 40 años (73. 5%), lo cual coincide con lo señalado anteriormente acerca del aumento de la hipertensión con la edad.

 


Tabla # 1 Distribución de la Edad según Grupos Estudio y Control


Con respecto a la distribución de la muestra en la variable sexo, encontramos que en los dos grupos predominó el sexo femenino: 47 sujetos, para un 69. 1 % (el grupo Estudio con 61. 8% y el grupo Control 76. 5 %). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los sexos.

 


Tabla # 2 Distribución del Sexo en los Grupos Estudio y Control


En la variable raza, estos resultados difieren de los hallazgos registrados en otras investigaciones efectuadas en nuestro país. Caudales (38), encuentra que la HTA era superior en las razas mestiza y negra con respecto a la blanca, aunque no recoge diferencias estadísticamente significativas. Pero en nuestro estudio evidencio el predominio de la raza blanca (73, 2%), que coinciden con los hallazgos obtenidos por Chong (23).

 


Tabla # 3 Distribución de la Raza por grupo de Estudio y grupo Control


En la variable nivel educación Este aspecto ha sido contradictorio en la literatura médica. Caudales registra una tendencia a mayor prevalencia de hipertensión a mayor nivel educacional, mientras que Chong refieren que la hipertensión fue más prevalente en aquellos pacientes con menor nivel educacional, lo cual coincide con nuestros resultados. Podemos hipotetizar, que al tener menor nivel escolar, al sujeto le cuesta mucho trabajo interiorizar los cambios que debe realizar en su estilo de vida, para lograr –y mantener- una buena salud.

 


Tabla # 4 Distribución del Nivel escolar en los Grupos Estudio y Control


En la variable estado civil, se evidenció que en el grupo Estudio (76. 5%) prevaleció el estado civil casado, mientras que solo 8 pacientes (23. 6%) tenían el estatus soltero, que incluye, además, tanto el de divorciado(a) como el de viudo(a).

 


Tabla # 5 Distribución del Estado Civil en los Grupos Estudio y Control


En los sujetos estudiados, la variable ocupación se distribuyó de forma muy similar en los dos grupos, con predominio del vínculo laboral 60 (88, 2 %), mientras que en el grupo Estudio 29 (85. 3%) y en el grupo Control 31 (91. 2%). Estos datos están de acuerdo con la estructura sociolaboral de nuestro país, donde hay un elevado porcentaje de incorporación laboral, en el que la mujer ocupa un lugar importante, pues desde el triunfo de la Revolución se propició su incorporación al trabajo fuera del hogar.

En esta variable, se obtuvo un valor de 0. 94 para el estadígrafo de Pearson; razón por la que no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos.

 


Tabla # 6 Distribución de la Ocupación en los Grupos Estudio y Control


Resultados muy similares a los de esta investigación encuentra Soto en su estudio, donde el mayor porcentaje de los pacientes con HTA estaban vinculados laboralmente.

En la variable vulnerabilidad, predomino la no-vulnerabilidad al estrés, es un hallazgo importante en nuestra muestra: significa que no prevalece el reaccionar ante determinados acontecimientos con un estrés mayor que el desplegado por otro individuo, por lo que la posibilidad de que dicho indicador influya sobre la salud es menor.

 


Tabla # 7 Distribución de la Vulnerabilidad al estrés en los Grupos Estudio y Control


En la escala modos de afrontamiento no se observan diferencias estadísticamente significativas entre los grupos, lo cual sugiere, que tanto los pacientes con HTA como los sujetos sanos estudiados, utilizan similares estrategias de afrontamiento al estrés.

 


Tabla # 8 Distribución de la subescala de Modo de Afrontamiento en los Grupos Estudio y Control


En la subescala confrontación los dos grupos realizan acciones directas, y en cierta medida agresivas, para alterar la situación.

En la subescala autocontrol, la mayoría de los sujetos no la utilizan, y en consecuencia, presentan dificultades en el control de sus sentimientos, lo cual genera agresiones para el individuo, al no saber o no poder utilizar los mecanismos adecuados para el control de sus impulsos, lo que coincide con lo registrado en la categoría nivel de autocontrol de la vulnerabilidad.

El grupo Estudio es el que más utiliza la subescala aceptación, lo cual es muy favorable, ya que el individuo puede actuar positivamente sobre su problema de salud, al reconocer su responsabilidad e implicación en él, lo que le permite asumir una actitud consecuente frente a los cambios de estilo de vida que impone la enfermedad.

 

En cuanto a la subescala huida-evitación, en los dos grupos gran número de sujetos la utilizan, en alguna medida, lo que quiere decir que, en ocasiones, presentan pensamientos negativos, sin acciones directas sobre el problema, pero esto no es frecuente.

Con respecto al estilo de afrontamiento reevaluación positiva, es el más utilizado por el grupo Estudio. En los sujetos sanos que integran la muestra son notables los esfuerzos para crear un significado positivo ante determinadas situaciones; esfuerzos centrados en el desarrollo personal como forma de afrontar el estrés. Es de destacar, que dicho estilo también es utilizado por los pacientes con HTA.

En sentido general, los modos de afrontamiento más utilizados por los dos grupos fueron confrontación y planificación, seguidos por aceptación de la responsabilidad, reevaluación positiva y búsqueda de apoyo social. En el grupo Control, predominó el uso de la reevaluación positiva y en el grupo Estudio la aceptación de la responsabilidad.

Como se observa, los modos más empleados se pueden ubicar como centrados en el problema, o sea, como esfuerzos dirigidos fundamentalmente a la fuente de origen del estrés, para modificarla o eliminarla, y en consecuencia, buscar soluciones satisfactorias.

Se evidenció en la mayoría de los sujetos la utilización de múltiples estrategias, lo cual nos hace pensar que buscan, en cada caso específico, la opción más realista para afrontar los problemas y situaciones estresoras y los acerca a lo que se ha denominado afrontamiento constructivo.

Esto también se constata a través de la poca vulnerabilidad al estrés que presentan los sujetos estudiados, por lo que, al parecer, los recursos de afrontamientos están interviniendo como moduladores en dicho proceso.


Integración de los resultados

En nuestra muestra, encontramos que, en los dos grupos, la mayoría de los sujetos no eran vulnerables al estrés, y aunque dentro de los vulnerables prevalecieron los pacientes con HTA no se demostró que dicho indicador fuera un elemento estadísticamente significativo para diferenciar los dos grupos. Esto se corroboró al analizar las categorías que evalúan el instrumento utilizado y no encontrar diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos.

Este aspecto, por su importancia, debe ser objeto de un futuro estudio que profundice en la relación entre la vulnerabilidad al estrés y la hipertensión arterial esencial, pues son pocos los estudios realizados y sus resultados contradictorios, no obstante el hecho de ser esta una enfermedad crónica, considerada tradicionalmente en estrecha relación con el estrés, y por tanto, con la susceptibilidad del individuo a reaccionar así ante los diferentes sucesos de la vida.

Un elemento que pudiera influir en el resultado anterior está vinculado con las estrategias de afrontamiento empleadas por los integrantes de los dos grupos y que no se diferencian significativamente entre sí. En ellas, priman los estilos centrados en la solución de problemas y la multiplicidad de modos al enfrentarse a situaciones estresantes, lo que pudiera sugerir una utilización racional y realista de cada uno de ellos de acuerdo con el problema, a partir de una correcta valoración de los recursos disponibles.

Debemos incentivar el uso del autocontrol, a través de intervenciones dirigidas a ese fin, para que los sujetos puedan dominar las técnicas apropiadas, pues fue evidente el poco uso del mencionado estilo por las personas que formaron la muestra, lo cual pudiera repercutir en el control de la enfermedad, al presentarse dificultades en el control de las emociones, sentimientos y estados de ánimo.

Con respecto al resto de las variables, la edad, y el nivel escolar, son los factores de riesgo, que de alguna forma están influyendo en las diferencias estadísticamente significativas registradas en la hipertensión arterial esencial.

En este estudio no se demostró la asociación de la HTA crónica con el sexo, la raza, el estado civil, y la ocupación.

Estos resultados ameritan continuar profundizando en el estudio de esta entidad por medio de investigaciones retrospectivas y longitudinales, que permitan dilucidar la real influencia de cada factor de riesgo recogido en la literatura especializada.

Todo lo anterior evidencia la importancia del trabajo de promoción de las conductas saludables, que coadyuva a la necesaria labor de prevención de enfermedades, y cuando ellas están presentes, a la rehabilitación que impida la aparición de complicaciones mayores. En esta sistemática labor es imprescindible la función del psicólogo de la salud con una visión más integradora del proceso salud-enfermedad.


Conclusiones

1. Los factores psicosociales que están influyendo en el grupo de pacientes con HTA y que son factores de riesgo para esta afección son: la edad, el nivel escolar.

2. La mayoría de los sujetos evaluados, tanto en el grupo Estudio como en el Control, no son vulnerables al estrés.

3. Los estilos de afrontamientos más utilizados en la población estudiada fueron la Confrontación y la Planificación, seguidos por la Aceptación de la Responsabilidad, la Reevaluación Positiva y la Búsqueda de apoyo social. En el grupo Estudio predominó la Aceptación de la Responsabilidad, y en el grupo Control, la Reevaluación Positiva, aunque, en este sentido, en los dos grupos no hubo diferencias estadísticamente significativas.


Recomendaciones

1- Ampliar la muestra de estudio.

2- Realizar estudios similares vinculados la Vulnerabilidad al estrés y los Modos de Afrontamiento a otras enfermedades crónicas no transmisibles.

3- Diseñar un programa de intervención con técnicas que fomenten el autocontrol y que propicien la modificación del estilo de vida.


Referencias bibliográficas

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