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Última actualización web: 20/05/2022

Genes y enfermedad de Alzheimer.

Autor/autores: Pedro Noe Ubaldo Pérez
Fecha Publicación: 01/03/2009
Área temática: Psicogeriatría y Trastornos Mentales Orgánicos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

La OMS estima actualmente en el mundo entre 17 y 25 millones de personas con enfermedad de Alzheimer (EA), lo que representa el 70 % de las enfermedades geriátricas con alta prevalencia dentro de las enfermedades neurodegenerativas. Esta entidad constituye un grave problema de salud pública, por su impacto bio-psico-socio-económico. La Medicina Genómica interviene para tratar de solucionar este importante problema.

En este trabajo se hace una revisión bibliográfica sobre la relación entre los genes y la enfermedad de Ahzheimer, para profundizar en su conocimiento. Los estudios que se realizan hoy, permiten dividir a los enfermos de Alzheimer en dos grandes grupos según la edad de aparición, aspecto asociado a factores genéticos. Se sugiere que los factores desencadenantes incluyen también interacciones gen-gen y gen-ambiente. Se concluye que, aún en fase de estudio, existe una relación entre los genes y la EA y también entre esta enfermedad y determinados factores ambientales.

Palabras clave: alzheimer, genes

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GENES Y enfermedad DE ALZHEIMER

Autores:
Dra. Mariblanca Pérez León
Dr. Pedro Noé Ubaldo Pérez


RESUMEN:

La OMS estima actualmente en el mundo entre 17 y 25 millones de personas con
enfermedad de Alzheimer (EA), lo que representa el 70 % de las enfermedades geriátricas
con alta prevalencia dentro de las enfermedades neurodegenerativas. Esta entidad
constituye un grave problema de salud pública, por su impacto bio-psico-socio-económico.
La Medicina Genómica interviene para tratar de solucionar este importante problema. En
este trabajo se hace una revisión bibliográfica sobre la relación entre los genes y la
enfermedad de Alzheimer, para profundizar en su conocimiento. Los estudios que se
realizan hoy, permiten dividir a los enfermos de Alzheimer en dos grandes grupos según la
edad de aparición, aspecto asociado a factores genéticos. Se sugiere que los factores
desencadenantes incluyen también interacciones gen-gen y gen-ambiente. Se concluye
que, aún en fase de estudio, existe una relación entre los genes y la EA y también entre
esta enfermedad y determinados factores ambientales.

INTRODUCCIÓN
La OMS estima que actualmente en todo el mundo existen entre 17 y 25 millones de personas con
la enfermedad de Alzheimer, lo que representa el 70 por ciento del conjunto de las enfermedades
que se producen en la población geriátrica, constituyendo una de las patologías más prevalentes
del grupo conocido como enfermedades degenerativas del cerebro. Esta enfermedad es
particularmente devastadora no solo por el deterioro progresivo tanto físico como mental de la
persona que la padece, sino también por el impacto en la familia, constituyendo un grave problema
de salud pública a nivel mundial, ya que la población cada vez está más envejecida.
Dadas las tendencias demográficas actuales, la enfermedad de Alzheimer ha sido denominada "la
epidemia del siglo", por consiguiente, se encuentra entre las seis afecciones incluidas por la
Organización Mundial de la Salud como prioridades en relación a la Salud Mental.
Por esta alarmante situación se decide profundizar en el estudio de esta enfermedad, se acuerda
recopilar y organizar información bibliográfica actualizada para profundizar en el estudio de la
relación existente entre los genes y enfermedad de Alzheimer.
Constituye por tanto el OBJETIVO de este trabajo, recopilar y organizar la información bibliográfica
actualizada, lo que permite profundizar en el estudio de la relación existente entre los genes y
enfermedad de Alzheimer".

DESARROLLO
La enfermedad de Alzheimer, es una afección cerebral progresiva y degenerativa que afecta la
memoria, el pensamiento y la conducta. La alteración de la memoria es una característica
necesaria para el diagnóstico . También se caracteriza por un cambio en una de las siguientes
funciones del cerebro: lenguaje, capacidad de toma de decisiones, juicio, atención y otras áreas de
la función mental y la personalidad. Constituye el tipo más frecuente de demencia, representando
entre un 50 y un 70% de todas.
La enfermedad de Alzheimer constituye un problema creciente en el orden médico, psiquiátrico,
neurológico, epidemiológico, sociológico y económico, particularmente en los países con alta
expectativa de vida.
Se calcula a nivel mundial que esta enfermedad afecta entre 17 y 25 millones de personas, y esta
cifra llegará a 34 millones de personas en el año 2025, fecha para la cual la población mayor de 65
años aumentará de 390 millones a 800 millones.

En más del 90 % de los casos la enfermedad de Alzheimer se desarrolla después de los 65 años,
con una prevalencia que se duplica cada década sucesiva de la vida, desde un 10 % entre los 60 a
70 años a un 40 % en grupos de 80 o más años.
En la revisión de este tema es importante destacar que "Genómica" es un término acuñado hace
aproximadamente 17 años y hace referencia al estudio no sólo de los genes, sino sus funciones,
relaciones entre sí y con el medio ambiente. Esta disciplina surge, como la fármaco-genética y la
medicina proteómica, con la consolidación, a fines de la década de los 80 del Proyecto Genoma
Humano y nos introduce en un periodo de transición de la medicina, donde el conocimiento
genético específico se torna crítico para brindar un cuidado efectivo a la salud de cada individuo.
El Proyecto genoma Humano es un Programa de Investigación, cuyo objeto principal es identificar
por completo la información genética contenida en cada célula y escrita en el lenguaje del ácido
desoxirribonucleico ADN. La secuencia completa del ADN finalizó en mayo del 2003 y arrojó
interesantes resultados. La secuencia completa tiene aproximadamente 3 000 millones de pares de
bases que codifican para 30 000 genes y sólo el 50 % de éstos tienen las llamadas "Secuencias de
ADN Patrón" que sugiere su posible función.
La búsqueda de nuevos factores genéticos es uno de los campos más activos en la investigación
sobre la enfermedad de Alzheimer, dado que la identificación de los genes implicados en la
enfermedad es necesaria para comprender los mecanismos patogénicos, lo que es a su vez
necesario para el desarrollo de estrategias terapéuticas.
Uno de los primeros éxitos en la búsqueda de genes que estuvieran en el origen de la enfermedad
de Alzheimer fue el descubrimiento en 1987 del ligamiento genético al cromosoma 21.
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno heterogéneo de presentación "familiar" o "esporádica".
Se estima que para los casos esporádicos de la enfermedad de Alzheimer, la magnitud de la
heredabilidad alcanza el 80%.
La forma familiar es rara, con una prevalencia inferior al 0, 1% y se caracteriza por un patrón de
herencia autosómico dominante, iniciándose antes de los 65 años. Según lo hallado hasta la fecha,
las mutaciones que producen la alteración se ubicarían en el gen de la proteína precursora de
amiloide (PPA) y en los genes de la presenilina 1 y 2.
Se ha informado que hay una asociación entre el alelo épsilon 4 de la apolipoproteína E (APO-E) y
la forma esporádica de la enfermedad de Alzheimer. La presencia de este alelo aumentaría 3
veces el riesgo de la enfermedad en individuos heterocigotas y 15 veces en homocigotas. Cada
copia del alelo disminuye en 10 años la edad de inicio de la enfermedad de Alzheimer. La APO-E
favorecería la formación de placas de amiloide beta (A-beta) y estaría relacionada con la
disminución de A-beta 42 en el líquido cefalorraquídeo. El alelo de la APO-E produciría la mayor
parte del riesgo genético en los casos esporádicos de la enfermedad de Alzheimer. La contribución
del resto de los genes evaluados sería inferior. Dado que la forma esporádica no es una entidad
homogénea, es posible que se deba a la acción de varios genes en combinación con factores
ambientales.
La causa de la enfermedad de Alzheimer es compleja y existe una visión prevalente apoyada en
mecanismos que engloban factores genéticos. En las formas familiares se han identificado
diferentes genes cuyas mutaciones conducen a la acumulación involucrada en la B-amiloide. Los
genes descritos hasta el momento asociados como factor causal de la enfermedad de Alzheimer
de tipo familiar son los siguientes:
1. - gen de la proteína precursora amiloide (PPA), localizado en el cromosoma 21.
2. - gen de la presenilina 1 (PS1), localizado en el cromosoma 14.
3. - gen de la presenilina 2 (PS2), localizado en el cromosoma 1.

En resumen, entre los factores genéticos más relacionados con la enfermedad de Alzheimer se
tiene:





Mutaciones que explican los casos de enfermedad de Alzheimer familiar de comienzo
temprano. (del 1 al 5 % de los casos):
o
gen de la Proteína Precursora de amiloide (APP; OMIM -herencia mendeliana humana
en línea- *104760) (Cromosoma 21).
o
gen de la Presenilina 1 (PSEN1; OMIM *104311) (Cromosoma 14).
o
gen de la Presenilina 2 (PSEN2; OMIM *600759) (Cromosoma 1).
Polimorfismos (variantes genéticas) que pueden incrementar la susceptibilidad de padecer
enfermedad de Alzheimer esporádica (del 90 al 95% de todos los casos confirmados:
alelo 4 del gen de la Apolipoproteína E (APOE) (Cromosoma 19)

Un equipo de investigadores del Instituto General para Enfermedades Neurodegenerativas de
Massachusetts (Estados Unidos) ha presentado el primer estudio de asociación genómica basado
en datos familiares en enfermedad de Alzheimer, que ha identificado la localización de cuatro
nuevos genes que podrían aumentar el riesgo de sufrir la forma más común de la fase más
avanzada de la enfermedad.
Los autores del estudio publicado en el American Journal of Human Genetics, han señalado que
"sólo en los últimos cinco años ha sido posible desarrollar las herramientas necesarias para
identificar la totalidad de genes ligados a la susceptibilidad de padecer Alzheimer". Además,
sugieren que los factores desencadenantes incluyen también interacciones gen-gen y genambiente.
Durante el estudio se analizaron medio millón de marcadores de ADN de más de cuatrocientas
familias en las que, al menos, había tres afectados por la enfermedad. En total se hallaron cinco
marcadores que presentaban una asociación genética con el Alzheimer, uno de ellos correspondía
al gen ApoE. Dicho gen está ubicado en una región muy cercana a la del gen presenilina1 y es,
hasta ahora, el único establecido como potenciador del riesgo de sufrir la enfermedad.
Los resultados se validaron comparando datos con otras noventa familias y se confirmó que el
marcador más potente estaba localizado en el cromosoma 14, relacionado con el inicio temprano
de enfermedad de Alzheimer.
Dos nuevos estudios profundizan en la formación y degradación de las placas de amiloide en el
cerebro, que caracterizan de esta enfermedad.
Una de las características de la enfermedad de Alzheimer es la acumulación de péptidos betaamiloide, que forman placas en el cerebro. La Abeta 42, la forma de residuo 42 del péptido betaamiloide, se crea cuando la enzima gamma-secretasa corta una proteína precursora más grande,
la proteína precursora amiloide (APP).
Los moduladores de la gamma-secretasa (GSM) han sido posibles fármacos en el tratamiento de la
enfermedad, pero se sabe muy poco sobre cómo funcionan. Los investigadores, dirigidos por el Dr.
Thomas Kukar, muestran ahora que algunos GSM funcionan al dirigirse de forma directa al sustrato
APP en vez de a la enzima en sí.
Además de reducir la producción de Abeta 42, también descubrieron que los fármacos detenían la
agregación de las proteínas. El resultado global es un ataque doblemente eficaz para reducir la
formación de placas y por ende la misma enfermedad.
Según estos autores, la investigación supone la confirmación de eficacia de una nueva familia de
fármacos dirigidos a sustratos a enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades.
Por otro lado, investigadores de la Case Western Reserve University School of Medicine (Estados
Unidos) han descubierto un mecanismo desconocido hasta el momento por el que la
apolipoproteína E, una molécula cuya mutación se vincula a la enfermedad de Alzheimer, estimula
la degradación de la proteína beta-amiloide en el cerebro. La investigación, que se publica en la

edición digital de "Neuron", podría conducir a una nueva terapia para esta enfermedad
neurodegenerativa.
Explican que la apolipoproteína E (ApoE), proteína transportadora del colesterol, es conocida por
ser un regulador clave de los niveles de beta-amiloide en el cerebro. Los autores creen que es
posible que estos procesos que regulan la actividad de la ApoE influyan en la deposición y
eliminación de las proteínas beta-amiloides.
Se buscaba conocer mejor el vínculo entre la ApoE, la eliminación de la beta-amiloide en el cerebro
y un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Descubrieron que la ApoE aumentaba en gran
medida la degradación de la proteína beta-amiloide dentro y fuera de las células. Esta potenciación
varía según las diferentes formas de ApoE, de modo que la forma ApoE4 no puede promover la
degradación de la proteína beta-amiloide en comparación con otras formas de ApoE.
Según los investigadores, el número de moléculas lipídicas asociadas a la ApoE es también crítica
en su capacidad para estimular la degradación de la proteína beta-amiloide. La activación de los
receptores X del hígado (LXR) para aumentar la expresión de la ApoE con lípidos facilita de forma
significativa la degradación de la proteína beta-amiloide.
Así, el uso de un agonista de los LXR para aumentar las formas con lípidos de ApoE en un modelo
de ratón con enfermedad de Alzheimer dio lugar a un nivel reducido de placas de proteína betaamiloide y una mejora en la memoria contextual.
Los resultados del estudio documentan el importante papel de la ApoE en la estimulación de la
degradación de la proteína beta-amiloide en el cerebro y subrayan la importancia de los lípidos en
el funcionamiento de la ApoE.
Según los autores, el trabajo también explica la observación previa de la inactivación de un gen
que ayuda al cerebro a procesar los lípidos, llamado Abca1, que da lugar a menores niveles de la
ApoE junto con un aumento en los niveles de proteína beta-amiloide y la formación de placas en
ratones.
El Dr. Gary E. Landreth, principal autor del estudio, concluye que "los datos sugieren que los
agentes terapéuticos que aumenten los niveles de formas lipidadas de ApoE, incluyendo los
agonistas de LXR, representan una posible terapia eficaz para la enfermedad de Alzheimer".
Algunos de estos estudios son los primeros resultados que salen a la luz del Proyecto del Genoma
del Alzheimer que promueve el Instituto Nacional de Salud Mental y la Fundación para la Curación
del Alzheimer en los Estados Unidos.
Un estudio descubrió cinco marcadores que mostraban una asociación genética con la enfermedad
de Alzheimer, uno de ellos correspondía con el gen APOE, el único gen asociado con un mayor
riesgo de desarrollar la enfermedad a edad avanzada. Para confirmar los cuatro sitios nuevos, los
investigadores analizaron muestras de más de 900 familias adicionales. El indicador más fuerte se
localizaba en el cromosoma 14 y fue apoyado más tarde por un análisis independiente que
comparaba 1 400 pacientes de enfermedad de Alzheimer con controles sanos.
Según explica Rudolph Tanzi, director del estudio, "la asociación genética del Alzheimer con este
nuevo gen del cromosoma 14, que como APOE parece influir en la edad de inicio, es lo
suficientemente fuerte para garantizar investigaciones de seguimiento intensivas sobre su papel en
el proceso de mortalidad de las células nerviosas en esta entidad".
Los investigadores señalan que este gen también se encuentra cerca del gen de la presenilina 1,
un gen asociado a la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano. Aunque se desconoce si esta
proximidad es una coincidencia, existe algún indicio de que podría controlar la actividad de otros
genes.
Existen marcadores identificados que se encuentran en un gen conocido por causar ataxia
espinocerebelar, trastorno del movimiento que interviene en la mortalidad de las células nerviosas

y un tercero está en un gen que participa en el sistema inmune innato, parte del sistema de
defensa del organismo frente a bacterias y virus.
El cuarto marcador se encuentra en un gen que produce una proteína sináptica, lo que sorprende
si, como dicen los investigadores, se sabe que la pérdida de sinapsis se asocia con la demencia en
la enfermedad de Alzheimer.
Los investigadores seguirán analizando las implicaciones de estos nuevos genes así como el
posible impacto de genes con una menor asociación, también identificados durante este estudio.
Actualmente es posible dividir a los enfermos de Alzheimer en dos grandes grupos en base a la
presencia de factores genéticos. En un primer grupo muy minoritario (menos del 1% de los
enfermos) ha quedado demostrada la presencia de mutaciones de genes concretos (APP y
presenilinas 1 y 2) que se comportan como causa de la enfermedad con una elevada penetrancia.
En un segundo grupo, que estaría formado por aproximadamente el 50 % de los enfermos, es
posible detectar la presencia de variantes de genes tales como el alelo 4 del gen APOE, que se
comportan como factor de riesgo. Esta ponencia se centra en el primer grupo de enfermos en
donde la enfermedad sigue una herencia autosómica dominante y suele iniciarse entre los 35 y los
60 años.
Un grupo de expertos halló, al revisar el mapa genético humano, cuatro zonas más que afectan el
riesgo de enfermedad de Alzheimer y consideran que el hallazgo comienza a apuntar a nuevos y
mejores tratamientos, según se publicó recientemente por un equipo de la escuela de Medicina de
Harvard.
Algunos de los genes, relacionados con la forma más común de la afección, parecen estar
vinculados con los riesgos genéticos conocidos del desorden neurodegenerativo.
"Estamos en la cúspide de un raro momento científico que podría alterar la forma en que
diagnosticamos, tratamos y prevenimos la enfermedad de Alzheimer", señaló Rudolph Tanzi, del
hospital General de Massachussets en Estados Unidos, quien dirigió el estudio.
El equipo analizó las muestras de más de 1 300 familias. Docenas de genes se han relacionado
con la dolencia, entre los que se destaca el APOE4 que aumenta el riesgo de desarrollar la
enfermedad.
Tanzi y sus colegas, realizaron un análisis genético amplio de asociación en el que controló la
actividad de los genes humanos en familias de pacientes afectados y los compararon con los de
familias cuyos miembros no habían desarrollado la dolencia. Los expertos obtuvieron las
indicaciones más fuertes de un tramo del ADN en el cromosoma 14.
"La asociación genética del Alzheimer con este nuevo gen del cromosoma 14, que como el APOE
parece influir en la edad de aparición de la enfermedad, es suficientemente fuerte como para
garantizar seguimientos intensivos de la investigación sobre este papel en el proceso de muerte de
las células nerviosas en la enfermedad", dijo Tanzi.
Como se ha señalado antes, la mayor parte de los pacientes de enfermedad de Alzheimer parecen
carecer de antecedentes familiares. Sin embargo en una pequeña parte la enfermedad aparece de
manera hereditaria, siguiendo un modelo autosomal dominante de transmisión y ocasionando un
debut precoz de los síntomas. La existencia de este tipo de formas ha permitido aplicar con éxito
técnicas de genética molecular al estudio de esta enfermedad. Hasta el momento, 3 genes se han
identificado mediante el estudio de estas formas familiares de inicio precoz, mientras que un cuarto
se determinó mediante el estudio, más laborioso, de formas de inicio tardío de transmisión más
incierta. Finalmente, un nuevo gen ha sido descrito recientemente aunque su importancia se
encuentra sujeta a discusión por diferentes grupos.
En los próximos apartados se discute brevemente la significación de cada uno de estos
descubrimientos. A continuación se hace una pequeña revisión de la identificación del mayor factor

de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer para finalizar con un resumen de los últimos
acontecimientos así como de otros genes que podrían estar implicados en la enfermedad.

El gen de la PPA.
Uno de los primeros "éxitos" en la búsqueda de genes que estuvieran en el origen de la
enfermedad de Alzheimer fue el descubrimiento en 1987 de ligamiento genético al cromosoma 21.
Esto fue importante por cuanto que se sabe que individuos aquejados del síndrome de Down, o
trisomía del cromosoma 21, desarrollan en su mayoría lesiones neuropatológicas que son similares
a las de la enfermedad de Alzheimer, si bien a edades más tempranas. Esto se asocia claramente
a la presencia de una copia adicional del cromosoma 21 y, dentro de este, a la existencia del gen
de la PPA en él. Sin embargo, toda la excitación producida cuando se describió este locus pareció
desvanecerse cuando un análisis posterior descubrió que una parte importante de las familias que
se suponían ligadas al cromosoma 21, no lo eran. Sin embargo, en 1991 el grupo dirigido por John
Hardy demostró definitivamente que el gen que codifica la PPA es el gen que causa la EA en un
reducido número de familias. Las razones que produjeron la confusión que dominó el estudio
genético de la EA se debieron a la relativa falta de sofisticación con que se contaba en la época
para disecar claramente el efecto genético, así como a la existencia de una cierta candidez en la
forma en la que se contemplaba la enfermedad.
Estos primeros análisis se realizaron agrupando un cierto número de familias que, se consideró
entonces, deberían ser homogéneas puesto que todas ellas presentaban una enfermedad de
Alzheimer familiar de inicio presenil y con origen genético. Sin embargo, como se demostró
posteriormente, este no fue el caso. Además, aunque no todas las familias estuvieran ligadas al
cromosoma 21, aquellas que en realidad no lo eran produjeron unos resultados no concluyentes,
posiblemente un error de tipo I (falso positivo) lo que contribuyó a aumentar la confusión.
El número de familias que presentan mutaciones en el gen de la PPA es reducido. Se considera
que entre el 5 y el 10% de las formas familiares de inicio precoz son debidas a este tipo de
mutaciones. Sin embargo, ha permitido centrar la investigación científica en el péptido Ab . Todas
las mutaciones descritas hasta el momento, se encuentran localizadas en o alrededor de, la
secuencia de este péptido en el precursor. Estudios de biología celular han demostrado que,
aunque a través de mecanismos ligeramente diferentes, todas estas mutaciones provocan un
desajuste en el procesamiento del precursor de manera que, como producto final, se produce más
Ab 42(43) del que aparecería en ausencia de las mutaciones . l caso de la enfermedad de
Alzheimer es uno de los más paradigmáticos de este segundo tipo de implicaciones patológicas de
ciertos genomas. Se conoce que existe una forma hereditaria o familiar (de presentación juvenil o
temprana) de la enfermedad de Alzheimer que se presenta en familias muy concretas y bien
caracterizadas. Estos casos no superan el 0, 5 al 1% en todo el mundo. Estas familias pueden ser
divididas por sus alteraciones en determinados genes (de la Presenilina I, de la Presenilina II, de la
Proteína Precursora amiloide (APP), de proteínas mitocondriales, etc. ), existiendo en todos los
casos diferentes alelos anormales para cada gen, propios de una o varias familias. Por otro lado,
hace pocos años se descubrió, estudiando las historias clínicas de familias con problemas del
metabolismo de lípidos, las personas que poseían 1 o 2 alelos APOE4 (la apolipoproteína E es la
encargada de transportar lípidos en el Sistema nervioso Central ­SNC-), tenían una altísima
probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer, en su forma esporádica o tardía, mientras
que los que tenían el genotipo 2/2 parecían estar más protegidos. La razón del daño parece estar
en que las isoformas APOE4 transportan peor los lípidos que las APOE2 a las neuronas y les
producen daños que conducen a la neurodegeneración. La situación de una persona, cuando se
tiene el genotipo 4/4, 4/2 ó 4/3, cuando se esta expuesto a factores predisponentes de Alzheimer
(que todavía no se conocen bien), cuando no se tienen armas eficaces para prevenir o curar la
enfermedad, y cuando la sociedad no acepta del todo y no protege lo suficiente a sus enfermos y
cuidadores puede ser preocupante. Sin embargo lo primero que hay que decir, ES QUE NO SE
DEBEN REALIZAR ESTUDIOS GENÉTICOS PARA CONOCER EL genotipo APOE EN
PERSONAS SANAS Y FAMILIARES SANOS DE ENFERMOS DE enfermedad DE

ALZHEIMER, pues no aportan ningún bien, sino que causarán serios problemas psíquicos a los
individuos que solo estarán pensando en la aparición de la enfermedad de Alzheimer e
interpretarán cualquier alteración como síntoma de esta enfermedad. Al igual que en otras
patologías (cáncer, enfermedades degenerativas, etc. ) en que no existe tratamiento preventivo o
curativo para las alteraciones genéticas o la posesión de determinados alelos de susceptibilidad,
NO ES ÉTICO, COMO LO AFIRMAN ORGANISMOS INTERNACIONALES DE GRAN PRESTIGIO
LA REALIZACIÓN DE DETERMINACIONES DEL genotipo. Estas determinaciones, en los
casos en que son éticamente necesarias, que son muy reducidas en número y restringidas a casos
concretos (p. e. , investigación, diagnóstico diferencial en determinados casos, etc. ) se llevan a cabo
en confidencialidad, con apoyo psicológico si fuera preciso, gratuitamente y pueden ser realizadas
en cualquier centro importante. Hay que desconfiar, evitar y combatir las determinaciones
genéticas carentes de ética anunciadas bajo epígrafes como los de "diagnósticos avanzados",
"prevención" y "nuevos métodos de tratamiento", que, con un gran desembolso por parte de los
pacientes, intentan así aparentar que realizan unos estudios difíciles, muy especializados, médica y
tecnológicamente muy avanzados, casi desconocidos por los profesionales y los hospitales y muy
demandados por la medicina clínica. Se puede estar totalmente seguro de que, en cuanto exista
una posibilidad de prevención o tratamiento para un determinado genotipo, inmediatamente se
podrá realizar el genotipado en todos los grandes hospitales, pues se posee la tecnología
adecuada.
En esporádicos de la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de la enfermedad, los genes
no causan la enfermedad, pero puede influir en el riesgo de una persona tiene de su desarrollo.
Casos esporádicos de la enfermedad de Alzheimer se producen en un menos previsible familiar de
manera que la enfermedad de Alzheimer y, generalmente, no como muchos de los miembros de la
misma familia que adquieran en comparación a las familias con familiares de la enfermedad de
Alzheimer.
En la forma familiar de la enfermedad de Alzheimer, los genes de una persona causan
directamente la enfermedad. Esta forma de la enfermedad es muy rara y sólo unos pocos cientos
de familias en todo el mundo pueden incluir a personas con los genes que causan esta forma de la
enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, las personas que heredan estos genes casi es seguro que
desarrollen la enfermedad, por lo general después de 65 años y, a veces, cuando siendo tan
jóvenes como de 30 años. Por lo menos tres diferentes genes se han encontrado relacionados con
la enfermedad de Alzheimer.
La enfermedad de Alzheimer familiar o hereditaria se presenta en dos formas distintas: la de inicio
temprano -comienza antes de los 65 años- que es de curso rápido, evolución agresiva, y se
transmite en forma dominante, y la de inicio tardío -se manifiesta después de los 65 años- que es
menos agresiva, de evolución lenta y que presenta un patrón de herencia más complejo.
Los resultados del estudio documentan el importante papel de la ApoE en la estimulación de la
degradación de la proteína beta-amiloide en el cerebro y subrayan la importancia de los lípidos en
el funcionamiento de la ApoE.
Según los autores, el trabajo también explica la observación previa de la inactivación de un gen
que ayuda al cerebro a procesar los lípidos, llamado Abca1, da lugar a menores niveles de la ApoE
junto con un aumento en los niveles de proteína beta-amiloide y la formación de placas en ratones.
El Dr. Gary E. Landreth, principal autor del estudio, concluye que "los datos sugieren que los
agentes terapéuticos que aumenten los niveles de formas lipidadas de ApoE, incluyendo los
agonistas de LXR, representan una posible terapia eficaz para la enfermedad de Alzheimer".
Por otra parte es importante mencionar que un equipo de investigadores del Instituto General para
Enfermedades Neurodegenerativas de Massachusetts ha presentado el primer estudio de
asociación genómica basado en datos familiares en enfermedad de Alzheimer, que ha identificado
la localización de cuatro nuevos genes que podrían aumentar el riesgo de sufrir la forma más
común de la fase más avanzada de la enfermedad. Este estudio se publica en el último número de
American Journal of Human Genetics y sus autores han señalado que "sólo en los últimos cinco

años ha sido posible desarrollar las herramientas necesarias para identificar la totalidad de genes
ligados a la susceptibilidad de padecer Alzheimer".
Son los primeros resultados que salen a la luz del Proyecto del genoma del Alzheimer que
promueve el Instituto Nacional de Salud Mental y la Fundación para la Curación del Alzheimer en
Estados Unidos
Investigadores del Instituto de enfermedad Neurodegenerativa del hospital General de
Massachusetts en Estados Unidos han identificado las localizaciones de cuatro nuevos genes que
podrían influir en el riesgo de enfermedad de Alzheimer.


CONCLUSIONES:
Cada vez mayores son los avances científicos de la medicina del siglo actual. La medicina
genómica ha venido a revolucionar los hallazgos que se tenían relacionados con está enfermedad
neurodegenerativa. Las cifras en la enfermedad de Alzheimer han ido aumentando cada vez más y
ocupan un lugar importante entre las enfermedades de la tercera edad. La medicina genómica ha
cobrado vital relevancia en los descubrimientos recientes acerca del Alzheimer , en la interacción
de los genes y el medio ambiente y lo hará en un futuro ya cercano en la identificación de las
causas que la originan, cuyos mecanismos cada vez están más próximos a su desarrollo,
pronóstico y tratamiento médico como se describen en este artículo, cuya finalidad es mostrar los
avances y hallazgos científicos más recientes que tienen que ver en su génesis y elaborados por
los diversos organismos relacionados con su estudio.
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