La resistencia definida como una propiedad del sistema terapéutico incluye a los miembros de la familia, los terapeutas y la institución en que los terapeutas trabajan. Resistencias situadas en cualquier parte del sistema pueden expresarse de manera manifiesta o encubierta, pueden oscilar entre miembros de la familia, o entre sistema familiar y sistema terapéutico.Los factores principales que concurren a la resistencia encuentran su fuente en su empeño natural en lograr la estabilidad y su igualmente natural miedo al cambio. Aferrarse a sus hábitos de relación entre sus miembros y a responder con ambivalencia a la amenaza de perdida de autonomía y control que parece acompañar a la terapia. La resistencia es inevitable, casi siempre va acompañada de un deseo de alivio de la aflicción que lleva a la familia a ponerse en contacto con la institución. La resistencia cumple una función.