La divulgación en los medios de comunicación de casos de mobbing ha conllevado el crecimiento confundir los conflictos interpersonales en el trabajo con el mobbing y la aparición de simuladores o falso mobbing, cuya característica es la producción intencionada de síntomas físicos o psicológicos desproporcionados o falsos, motivados por incentivos externos. Es preciso disponer de un marco teórico diferencial, porque el mobbing es considerado accidente de trabajo, ya que se trata de acreditar la relación de causalidad existente entre los procesos de alteración de la salud del trabajador y la actividad laboral.