El hecho de que la demencia se acompañe de alteraciones psicopatológicas y conductuales se conoce desde antiguo. Los gritos, alucinaciones y delirios aparecen ya en la primera descripción de Aloisio Alzheimer de la enfermedad homónima (1) y, con anterioridad, otros autores como Pinel y Esquirol se habían referido a ellos (2).En 1992, la International Psychogeriatric Association (IPA), en una Conferencia de Consenso (Virginia, EEUU), propuso emplear el término ?Síntomas Psicopatológicos y Conductuales de las Demencias? (SPCD) para referirse a los ?síntomas de alteración de la percepción, del contenido en el pensamiento, el estado de ánimo o la conducta que a menudo se presentan en pacientes con demencia?(3).