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Intervención psicológica en un caso de adicción a internet.

Autor/autores: Luis Javier Sanz Rodríguez
Fecha Publicación: 01/01/2003
Área temática: Adictivos, Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Internet es una herramienta de reciente aparición y cuyo uso se ha extendido de manera progresiva durante los últimos años. Del mismo modo, el trastorno de adicción a internet constituye una patología nueva y para la cual no existen todavía unos criterios diagnósticos claramente definidos. En este trabajo vamos a examinar el caso de una paciente con trastorno por uso abusivo de internet definiendo paso a paso todo el proceso terapéutico.

En primer lugar presentamos la historia de la paciente así como la evolución del problema hasta que acude a consulta psicológica. Posteriormente analizamos los resultados de la evaluación realizada mostrando los resultados obtenidos en los diferentes instrumentos aplicados y realizamos el análisis conductual pertinente tratando de explicar la conducta problema. A continuación detallamos el proceso terapéutico llevado a cabo con la paciente y los resultados obtenidos con el mismo durante la terapia.

Palabras clave: Adicción, Internet, Uso abusivo


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Intervención psicológica en un caso de adicción a internet.

Luis Javier Sanz Rodríguez*, Francisco Javier Carmona Monge**, Dolores Marín Morales***

* Centro de Salud Mental de Parla, Madrid (España).

** Fundación hospital de Alcorcón, Madrid (España).

*** hospital La Paz, Madrid, (España).

PALABRAS CLAVE: internet, adicción, uso abusivo

(KEYWORDS: internet, addiction, abusive use)

página 1
 
[2/2/2003]


Resumen

Internet es una herramienta de reciente aparición y cuyo uso se ha extendido de manera progresiva durante los últimos años. Del mismo modo, el trastorno de adicción a internet constituye una patología nueva y para la cual no existen todavía unos criterios diagnósticos claramente definidos. En este trabajo vamos a examinar el caso de una paciente con trastorno por uso abusivo de internet definiendo paso a paso todo el proceso terapéutico. En primer lugar presentamos la historia de la paciente así como la evolución del problema hasta que acude a consulta psicológica. Posteriormente analizamos los resultados de la evaluación realizada mostrando los resultados obtenidos en los diferentes instrumentos aplicados y realizamos el análisis conductual pertinente tratando de explicar la conducta problema. A continuación detallamos el proceso terapéutico llevado a cabo con la paciente y los resultados obtenidos con el mismo durante la terapia.

Abstract

Internet is a recently appeared tool and every year is being used by a largest amount of people. In the same way, internet addiction disorder is a new kind of pathology without clearly established clinical diagnosis criteria. In this paper we are reviewing the case of a patient with an abusive internet use. First, we focus in her life history and the problem evolution prior to the beginning of the therapy. Then, we analyse the results of the psychological assessment showing the data obtained through the different instruments applied and the behavioural analysis developed to explain the problem. Finally, we discuss the therapeutical process and the results we obtained with the intervention 



Introducción.

El progresivo desarrollo de las nuevas tecnologías y de manera pareja a ello los nuevos sistemas de comunicación (sobre todo la telefonía móvil e internet), han permitido incrementar la velocidad del flujo de información y extenderla por todo el mundo. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que también han dado lugar a nuevas patologías relacionadas con el uso abusivo o desadaptativo de estas herramientas tecnológicas. Hace una década eran pocos los que conocían en qué consiste internet, y en tan sólo unos pocos años ha pasado a convertirse en algo habitual en nuestra vida cotidiana y que podemos encontrar en universidades, comercios, bares y, por supuesto, en nuestro propio hogar.

Internet es fundamentalmente un instrumento de comunicación aunque sus aplicaciones se han ido ampliando a lo largo de los años y hoy en día lo podemos emplear como herramienta laboral, sistema de compra-venta, búsqueda de información, y hasta para lograr relaciones personales en contextos de ocio. No obstante, la posibilidad de que los usuarios más vulnerables pierdan el control y sustituyan el mundo real por otro virtual en el que construyan un yo ideal a medida de sus propios deseos nos obliga a prestar atención a una nueva patología adictiva. El usuario puede escoger entre diferentes maneras de emplear la red, por un lado, de manera individual (búsqueda de información, música, programas informáticos, sexo, . . . ) y por otro, de manera colectiva como método de relación social (foros, chats, correos electrónicos, . . . ). Esta última utilidad parece ser la que posee un mayor potencial adictivo ya que en el anonimato de la red es posible presentarse a uno mismo de la manera más beneficiosa para conseguir la relación buscada.

En los últimos años se ha venido planteando la necesidad de definir operativamente e incluir como diagnóstico en las clasificaciones nosológicas las adicciones psicológicas (adicción al juego, a las compras, al trabajo, etc. y más recientemente también a internet). En el caso del DSM-IV-TR (A. P. A. , 2002), el término adicción queda restringido a los trastornos en los que se produce un abuso de sustancias psicoactivas, sin tener en cuenta que otro tipo de estímulos, no químicos, pueden producir cuadros clínicos similares.

 

Presentación del caso.

En octubre de 2001 Noelia E. T. (N. E. T. ), de 47 años, acude sola al Centro de Salud Mental de la Comunidad de Madrid derivada a petición propia por su médico de atención primaria con un problema de uso abusivo de internet.
El comienzo del problema se remonta a hace dos años, cuando la paciente instaló internet en su domicilio. Desde ese momento ha ido incrementando la duración diaria y modificando el patrón de conexión a la red. Inicialmente era tan sólo una conexión puntual a través de un servidor gratuito, para pasar posteriormente a tarifa plana tarde-noche (de 18:00 a 8:00) y finalmente, conexión ADSL con tarifa plana todo el día. Durante este tiempo inició una relación sentimental virtual con otro internauta (Andrés) que le generaba mucha angustia y sentimientos de culpa. La situación ha ido empeorando hasta llevarle a desatender las labores domésticas y cualquier otro tipo de actividades de ocio por llegar a estar conectada incluso dieciocho horas diarias.

 

Evaluación psicológica.

A. Historia clínica

A. 1. Antecedentes biográficos
N. E. T. , de 47 años, en el momento de acudir a consulta es ama de casa y posee un nivel económico medio. Está casada desde hace veinticinco años y vive junto con su marido y sus dos hijos en un municipio madrileño.

No tiene problemas de salud significativos y tan sólo desde hace varios años está diagnosticada de sobrepeso y de hipertensión arterial (para la que sigue tratamiento médico).

La paciente no había tenido ninguna relación de noviazgo anterior a la que mantuvo con quien actualmente es su marido (Joaquín). Cuando comenzaron a salir juntos ella tenía dieciséis años. Se casaron cuando ella tenía veintitrés años y él veintiséis, después de siete años de noviazgo en los que ella vivió en casa con sus padres y él en una pensión. La paciente no se quería quedar embarazada y dejar de trabajar pero lo hizo porque su marido se lo exigió. N. E. T. justifica la actitud dominante de su marido con que su vida ha sido muy dura desde la infancia.

Al principio de la vida de matrimonio N. E. T. se sentía muy sola al estar acostumbrada a trabajar y verse todo el día encerrada en casa pero enseguida, a los nueve meses, se quedó embarazada. Desde que la paciente se convierte en madre dedica su vida al cuidado de sus hijos tan sólo trabajando en empleos ocasionales y de escasa duración.
En cuanto a las relaciones sociales, la paciente se relaciona esporádicamente con varios conocidos pero no tiene ningún amigo íntimo ya que se ha ido distanciando de los que tenía a lo largo de los años de matrimonio. En el momento en que N. E. T. acude a consulta las relaciones más significativas que tiene son los miembros de la familia nuclear (marido y dos hijos) y un chico (Andrés) con quien contacta únicamente a través de internet y teléfono, a continuación se hace una breve descripción de cada una de estas relaciones:

- Andrés (ciber-amante, gaditano, 27 años): Se conocieron en un chat hace año y medio y desde entonces mantiene una relación de noviazgo a través de internet. Desde el principio ella le mintió en la edad (dijo que tenía veinticuatro años) y esa mentira le ha llevado a seguir mintiendo en otras cosas. Para intentar cortar la relación sin tener que delatarse N. E. T. le contó a Andrés que tenía cáncer y que le tenían que operar. Con esta estrategia ella esperaba que él se involucrara menos en la relación, pero él, en lugar de suprimir el contacto, se volcó en ella y le trató de apoyar. Ha llegado a una situación que no sabe como cortar y que le genera mucha culpa. Mantiene contacto telefónico con él casi a diario (a través del teléfono móvil) y él conoce su domicilio e incluso le ha enviado regalos a casa el día de su cumpleaños (su marido ha reaccionado con indiferencia al verlos y sin dar ninguna importancia). Han mantenido cibersexo en varias ocasiones. Él insiste que quiere verla en persona y ella no hace más que poner excusas para evitar un posible encuentro cara a cara "para no hacerle daño".

- Joaquín (marido, 50 años): La relación actual es bastante pobre, hay muy poca comunicación entre ambos. No realizan actividades placenteras en común. No comparten la afición por los ordenadores, ni practican actividades de ocio fuera del domicilio familiar. En ocasiones, lleva en coche a la paciente al Centro de Salud Mental y siempre se queda esperando fuera sin entrar al centro.

- Rubén (hijo mayor, 23 años): Rubén es homosexual, N. E. T. no acaba de aceptar la orientación sexual de su hijo achacándolo a una mala experiencia con una relación de noviazgo con una chica. N. E. T. y Rubén hacen de confidentes el uno del otro, manteniendo una relación muy simbiótica que proporciona poca independencia y autonomía a Rubén quien toma muchas decisiones a expensas de la opinión de su madre. Desde la primera entrevista, N. E. T. resalta el enorme malestar que le provoca la situación actual de su hijo. Rubén, diagnosticado de trastorno depresivo mayor y en tratamiento psiquiátrico ambulatorio (Bestitrán y BZD), se pasa el día encerrado en casa, la mayor parte del tiempo delante de la pantalla del ordenador conectado a internet, sin ninguna motivación por nada que no sea virtual (desinterés por las relaciones sociales, por su futuro laboral, etc. ).

- Ana (hija pequeña, 17 años): desde hace relativamente poco tiempo mantienen una relación conflictiva ya que la paciente se queja de que su hija malgasta su tiempo y su rendimiento escolar ha decaído significativamente.

 

A. 2. Evolución del problema
El problema se presenta por primera vez hace dos años, cuando la paciente comienza a emplear grandes cantidades de tiempo a navegar por la red. Desde entonces las horas se van incrementando hasta alcanzar un nivel medio por encima de las 10 horas diarias. Este aumento coincide temporalmente con la aparición de otra serie de problemáticas familiares (se entera de que su hijo es homosexual, su hijo recibe tratamiento psiquiátrico por un cuadro depresivo. . . ) y el poco apoyo percibido por parte de su pareja. Durante el último año y medio la paciente mantiene una relación sentimental con otro internauta y cada vez se le hace más difícil terminar con ella. Acude a su centro de atención primaria en septiembre de 2001 desde donde su médico de familia le deriva al centro de salud mental para su evaluación y, caso necesario, tratamiento (Tabla 1). Con anterioridad no había recibido ningún tipo de tratamiento para manejar esta problemática.  


Tabla 1.
 

B. proceso de evaluación
Para la evaluación del problema, además de la entrevista psicológica se emplearon las siguientes técnicas e instrumentos:

- escala de Síntomas, SCL-90-R (Derogatis, 1977), nos permite una evaluación general de síntomas psicopatológicos.

- escala de inadaptación (Echeburúa, 1995), que mide la adaptación en diferentes áreas de la vida cotidiana.

- escala de autoestima (Rosenberg, 1965), que evalúa el sentimiento de satisfacción que una persona tiene consigo misma.

- Test de adicción a internet (Echeburúa, 1999), que valora en qué medida el uso de internet puede estar reflejando una dependencia (medidas pre y post).

- Autorregistro diario de conexión a internet que se empezó a aplicar desde la línea base hasta la finalización de la intervención y que recoge la actividad realizada y el tiempo de conexión empleado (en minutos/día): auto-observación mediante catálogo de conductas por intervalo momentáneo.

- Autorregistro de conexión a internet en el cual han quedado reflejados la hora de conexión, el tiempo de conexión, y las emociones y pensamientos después de la desconexión: auto-observación mediante escalas de apreciación.

En lo que se refiere a las variables psicopatológicas, la paciente no presentaba síntomas intensos en ningunas de las escalas que recoge la SCL-90-R. Del mismo modo, no aparecen sentimientos de inferioridad y su nivel de autoestima no es excesivamente bajo. Sin embargo, la imagen de “normalidad” que aparece en algunos de los instrumentos de evaluación no se corresponde con lo que N. E. T. pone de manifiesto en la entrevista y señala en los registros. Por lo tanto, deben tomarse con reservas estos resultados favorables, que pueden ser reflejo del deseo de dar una buena imagen y del miedo excesivo a las críticas. De hecho, como muestran los resultados obtenidos en la escala de inadaptación parece estar afectada de forma significativa en las diferentes áreas de la vida cotidiana (trabajo, tiempo libre, familia, vida social o de pareja), lo que coincide con la elevada media pre-tratamiento en el test de adicción a internet (Tabla 2).

 


Tabla 2.

La distribución del tiempo en la red por actividades (Figura 1), así como la evolución de la duración de la conexión a internet a lo largo del proceso terapéutico (Figura 2) se puede observarse en las siguientes gráficas:

 

 


Tabla 3.



Tabla 4.


Intervención.

1. Descubrir el problema y preparar para el cambio.

Según Miller y Rollnick (1999) en un primer momento “la persona necesita información y feedback, a fin de que pueda aumentar su conciencia del problema y su necesidad de cambiar. Dar un consejo basado sólo en lo que debería hacer desde un punto de vista teórico puede ser contraproducente”. Por ello, el primer objetivo terapéutico planteado fue el de colaborar con la paciente para descubrir el problema y tratar de encontrar respuesta a las demandas iniciales que planteaba:

- “¿Por qué no me he dado cuenta antes del problema?”

- “¿Por qué a pesar de que soy consciente de que lo que hago me está destrozando la vida, no puedo dejar de hacerlo?”

- “¿Por qué no se da cuenta mi hijo de que el también tiene un problema y cómo le puedo ayudar yo?”

Para intentar encontrar respuesta a estas preguntas se utilizó la “metáfora del globo azul” (Luciano y Cabello, 2001), que se pega en la cara y no deja ver con claridad ni el propio globo ni lo que hay además del mismo. Tan sólo hay que cogerlo y ponerlo al lado para verlo y poder contemplar otras cosas.

Para hacer ilustrar el conflicto de ambivalencia en que se encontraba N. E. T. respecto a su adicción a internet se empleó la metáfora de la balanza (Miller y Rollnick, 1999): las personas experimentan motivaciones contrapuestas ya que existen tanto beneficios como costes en ambas partes del conflicto. Existen dos tipos de peso en ambas partes de la balanza. Una tiene que ver con los beneficios percibidos de un curso particular de acciones (tales como estar continuamente conectada a internet). El otro tiene que ver con los costes percibidos o desventajas de un curso de acción alternativo (tales como dejar de conectarse). Otro aspecto de esta balanza es el conflicto de aproximación-evitación: a medida que el peso empieza a ceder hacia uno de los lados, la persona tiende a resituarse en (y cambia el peso hacia) el lado opuesto: “no puedo vivir con ello, y no puedo vivir sin ello”.

Asimismo, se hizo uso de la hoja de balance decisional. Con este ejercicio se trataba que N. E. T. especificara lo que percibe como beneficioso y lo que percibe como costos asociados con una conducta determinada, para aclarar los factores motivacionales contrapuestos, y para estimularle a considerar la posibilidad de cambio. Los elementos de esta hoja de balance no se suman de una forma sencilla. El valor de cada ítem puede variar a lo largo del tiempo. Los elementos de la lista se agrupan entre sí, y un cambio en uno de ellos significa un cambio en el resto.

 

2. Toma de decisiones y afrontamiento de los problemas.

Una de las situaciones que generaba más malestar a la paciente era su relación con Andrés ya que generaba muchos sentimientos de culpa por ser consciente de que estaba mintiendo (tanto a él, como a su marido) y se veía progresivamente más atrapada en una espiral de mentiras que cada vez crecía más. Por ello, se empleó el entrenamiento en solución de problemas como método eficaz para que la paciente tomara decisiones de cara al afrontamiento de los problemas. Este procedimiento no garantiza el que elijamos la mejor solución, pero aumenta enormemente las probabilidades de hacerlo (Caro, 1997). La solución de problemas implica seguir una serie de fases progresivas (D'Zurilla, 1992):

1. Conseguir una buena disposición (Orientación hacia el problema).
2. Definir el problema.
3. Generación de soluciones alternativas.
4. Toma de decisiones (Valorar y decidir).
5. Aplicar y revisar.

Tras explicar a la paciente todos las fases y su aplicación, N. E. T. decidió que debía romper la relación con Andrés. Después se volvió a utilizar el mismo procedimiento para elegir cómo llevar a cabo la ruptura (decirle la verdad, cortar la relación evitando volver a hablar con él, etc. ). N. E. T. se decidió por hablar con él para cortar argumentando que sentía que necesitaba otro tipo de relación pero sin dar más explicaciones. El haber sido capaz de romper proporcionó a la paciente una enorme sensación de alivio y se animó a sincerarse con su familia y contar su relación con Andrés, ahora que estaba ya finalizada. Ante esta noticia, hubo diferentes reacciones: Rubén que ya conocía la existencia de esta relación se alegró por su madre, Ana rompió a llorar y le recriminó que cómo podía haber hecho eso, finalmente, su marido se lo tomó con aparente indiferencia y se marchó a dar una vuelta, después volvió como si nada.

En un primer momento, Andrés se negó a cortar por completo la comunicación y insistió en seguir hablando con ella (a través de llamadas al móvil, mensajes, emails, . . . ). N. E. T. resistió una semana sin responderle pero terminó por coger el teléfono móvil en una de sus llamadas y estuvo casi dos horas hablando con él. Después volvieron los sentimientos de culpa, y volvió a romper definitivamente la relación. Esta vez, Andrés insistió mucho menos en hablar con ella y desde entonces no han vuelto a tener ningún contacto de ningún tipo.


3. tratamiento psicológico de la adicción a internet.
Para la intervención psicológica de la adicción a internet se empleó un programa de tratamiento de orientación cognitivo-conductual (Echeburúa, 1999). Sin embargo, puesto que en la mayoría de los casos la abstinencia en este tipo de adicción no es posible, Young (1999) revisa los modelos de bebida controlada y entrenamiento en moderación para trastornos alimenticios, ya que internet parece tener la misma habilidad para proveer alivio emocional, escape mental y maneras de eludir los problemas que tiene el alcohol, las drogas, la comida o el juego:

1. Control de los estímulos vinculados a la adicción: se trata de limitar el tiempo de conexión (al margen de las obligaciones laborales) a no más de 120 minutos/día, atender el correo 1 vez al día y a una hora concreta, de conectarse en compañía, sin quitar horas al sueño y de eliminar los pensamientos referidos a la red cuando no se está conectado.

2. Romper con los hábitos de conexión: para ello se promovió practicar lo contrario en el tiempo de uso de internet. La técnica consiste en romper la rutina para adaptarse a un nuevo horario. Por ejemplo, si lo primero que hace el paciente al levantarse es chequear el correo, podemos sugerir que lo haga después de desayunar, si se conecta al llegar a casa hacerle conectarse solo después de cenar.

3. Fijar metas: Para evitar las recaídas se elaboró un horario realista que permitiera a la paciente manejar su tiempo (conexiones breves pero frecuentes). El tener un horario tangible puede permitir tener sensación de control.

4. Abstinencia de una aplicación particular: en el caso de nuestra paciente la aplicación más problemática eran los chats. La paciente se podía conectar empleando otras aplicaciones de internet estando restringido el uso de las salas de chat.

5. prevención de recaídas: el objetivo será enseñar a la persona a usar internet de forma controlada. Algunas de las estrategias que se usaron fueron:
- identificación de situaciones de alto riesgo
- Respuestas de enfrentamiento a situaciones problema
- Cambio de expectativas sobre las consecuencias de la implicación en la conducta adictiva
- Creación de un nuevo estilo de vida: promoviendo un equilibrio adecuado entre deberes y deseos.


4. Problemas con relaciones interpersonales.
En la medida que N. E. T. cambia sus hábitos de conexión a internet y encuentra trabajo, su problemática se va centrando casi exclusivamente en la relación con su hijo. En este aspecto, nos planteamos dos objetivos: buscar otras alternativas en el modo de relación con Rubén que faciliten una mayor autonomía e independencia de éste, y reconceptualizar las implicaciones de que la orientación sexual de su hijo no sea la que a ella le gustaría.
Respecto al primer objetivo, N. E. T. estuvo de acuerdo que la manera de manejarse con Rubén no le había dado muy buenos resultados. Las soluciones que ella había intentado encontrar para reducir su desinterés y su falta de motivación o autonomía no habían tenido éxito (regañarle por no hacer nada "productivo", a la vez que realizaba tareas que se supone que eran obligación de su hijo, como hacer la cama; buscarle ofertas de trabajo, tomar decisiones por él, . . . ). La paciente argumentaba que ella había seguido esta estrategia porque si no "las cosas se quedaban sin hacer". Desde un primer momento se trató de desculpabilizar, explicando que estos argumentos eran muy lógicos y que esa actitud podía haber dado resultado pero que lamentablemente no había sido así. El error no era haber actuado de aquella manera ya que podía haber funcionado, sino seguir actuando de la misma manera a pesar de que no daba resultados.

Por ello, enfocamos la situación desde la postura de no interrogarnos acerca de por qué existía o se mantenía el problema sino qué se estaba haciendo y qué otras cosas se podían hacer.

Por lo tanto, no se le pidió a la paciente que no hiciese nada sino que hiciese otras cosas alternativas a las que estaba haciendo: en lugar de decirle que "está a sí porque quiere" y tomar decisiones por él dejar que sea él quien tenga que tomar la iniciativa de buscar trabajo, que tenga que responsabilizarse de tomar la medicación, de realizar las tareas domésticas que le correspondan, etc. En definitiva, abandonar la actitud sobreprotectora que había mantenido hasta entonces.

Los resultados del cambio se hicieron esperar pero acabaron por llegar. Inicialmente Rubén reaccionó con indiferencia pero al ser consciente de que su madre ya no estaba tan encima de él reaccionó adoptando una postura victimista y recriminatoria, cambiando de un discurso caracterizado por el “¡pasa de mí!” a uno nuevo marcado por “¡pasas de mí!”. Asimismo, Rubén intensificó las conductas desadaptativas: dejó de tomar la medicación, disminuyó su aseo personal, incrementó el tiempo que pasaba delante del ordenador, etc. Sin embargo, N. E. T. fue capaz de ser consistente y siguió manejando la situación igual, un punto de apoyo para que permitió que esto fuese posible fue que ahora N. E. T. pasaba buena parte del día fuera de casa en el trabajo y no estaba expuesta durante todo el día al comportamiento de Rubén. Progresivamente, Rubén comenzó a implicarse en otras actividades. Al principio, parecía que lo hacía para fastidiar a su madre (o, al menos, así lo transmitía N. E. T. ) puesto que estas nuevas actividades consistían en quedar con hombres que conocía a través de chats de contactos gays y con los que tan sólo tenía relaciones esporádicas de un día. Sin embargo, esto le exigía asearse más, salir de casa, conoció a gente de Parla con los que quedaba frecuentemente, etc. y poco a poco fue aceptando un grado mayor de responsabilidad y autonomía que llegó a su punto más alto cuando decidió acudir a una entrevista de trabajo (que había encontrado, como no, a través de internet) y consiguió un contrato de seis meses en una entidad financiera.

En lo referente al segundo objetivo, asimilar la orientación sexual de Rubén, el primer paso fue favorecer la explicitación de que N. E. T. no aceptaba que su hijo fuese homosexual. Una vez admitida la realidad, fue posible identificar las emociones que despertaba esa realidad y canalizarlas de la forma más adaptativa posible. Es decir, que su hijo sea gay, genera en la paciente sentimientos como: enfado (porque no se cumplen las expectativas que tenía depositadas en su hijo), tristeza (porque la realidad no es como a ella le gustaría), impotencia (porque no puede hacer nada para cambiar ese aspecto de la realidad), culpa y autorrepoche (atribuyéndose ella misma la responsabilidad). Mientras la paciente no aceptaba esa faceta de la realidad todas esas emociones no se expresaban adecuadamente y en lugar de eso, N. E. T. se sentía decaída, irritable con cualquiera y por cualquier cosa y sólo conseguía disminuir su estado disfórico evadiéndose del problema gracias a internet. Una vez admitida la situación, la paciente pudo empezar a expresar y trabajar esos sentimientos:

- Ejercicios de atribución de responsabilidades (gráficos de tarta) (McMullin, 1986).

- Reestructuración cognitiva de los pensamientos automáticos culpabilizadores (Dryden y Ellis, 1989; Beck y cols. , 1983).

Una vez que los problemas materno-filiales van desapareciendo, N. E. T. pasa a demandar atención acerca de sus problemas de pareja. Para la valoración del estado actual de la relación empleando el modelo triangular de Sternberg (1989) sobre el amor.

Siguiendo este modelo, la relación que N. E. T. mantenía a través de internet con Andrés combina los componentes intimidad y pasión: amor romántico. Se trata de cariño en el que parte de la unión emocional existe la atracción entre los dos miembros. Por el contrario, fuera cuál fuese el grado de pasión que alguna vez habían sentido entre N. E. T y su marido (Joaquín), ésta se había acabado hacia tiempo y hasta la escasa intimidad que alguna vez habían tenido se había esfumado. Llegados a esta situación, ya casi ni conversaban. N. E. T. decía sentir frecuentemente que su vida estaría completamente vacía si no fuese por sus hijos. Según Sternberg se trataría de una relación basada en un amor vacío en el que sólo existe el compromiso: "Es el amor que suele verse en relaciones inertes que han durado años pero que han perdido su inicial compromiso mutuo y atracción física. Si el compromiso no es demasiado fuerte, ese amor casi no puede existir".

El trabajo psicoterapéutico a este nivel consistió en una primera fase conceptual de devolución de información acerca de los factores determinantes de su situación actual, y una segunda fase de intervención dirigida al entrenamiento en habilidades de comunicación y control estimular con el objeto de incrementar los intercambios positivos y reducir las situaciones de generadoras de conflicto (Costa y Serrat, 2001).


Discusión.

En este trabajo se ha tratado de recoger el proceso terapéutico desarrollado con una paciente que inicialmente demandaba asistencia por un problema de adicción a internet. La secuencia de la actividad terapéutica desarrollada en este caso puede aparentar ser la de una multidemanda.

La intervención ha promovido que la paciente adquiera recursos o enriquezca los que ya poseía en su repertorio para afrontar las dificultades que se encuentra en su funcionamiento cotidiano. Dificultades que en algunos momentos resultaban muy incapacitantes y le llevaban a una situación en la que era difícil tomar conciencia y manejar la problemática. Este trabajo ha permitido remitir la intensidad y frecuencia de los síntomas que la paciente presentaba inicialmente, a la vez que ha facilitado un espacio de escucha.

En una revisión de las publicaciones sobre la adicción a internet (Estallo, 2001; Gracia et al. , 2002) se recogen los resultados de un estudio de Young (1996) cuya conclusión es la existencia de un trastorno por dependencia a internet similar al de juego patológico y adapta los criterios de este a términos relacionados con internet de modo que si se cumplen los criterios positivos en cuanto a su número se aplicará un diagnóstico de dependencia a internet. Desde entonces se han realizado otros estudios similares obteniendo conclusiones similares pero en todos, el muestro se realiza mediante grupos auto-seleccionados. Sin embargo, estos resultados deben tomarse con cautela debido al sesgo que supone que los sujetos de todos estos estudios sean voluntarios y recogidos a través de la web mediante un muestreo incidental lo que no nos va a garantizar la validez externa de estos resultados. Asimismo, teniendo en cuenta los reforzadores de ambos de tipos de conducta (juego patológico y uso patológico de internet) podemos afirmar que ambas intervienen mecanismos de distinta naturaleza lo que nos impide equiparar los criterios diagnósticos sin más de la primera entidad nosológica a la segunda.

Por todo ello y debido a un uso cada vez más cotidiano de internet por parte de toda la población, son necesarias nuevas investigaciones que clarifiquen y aporten la evidencia necesaria para poder incluir este trastorno (si finalmente se considera necesario) en las clasificaciones diagnósticas modernas de modo que su diagnóstico no resulte tan dudoso o requiera de etiquetas alternativas para su clasificación.


Referencias.

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Luciano, M. C. , y Cabello, F. (2001). trastorno de duelo y terapia de aceptación y compromiso (ACT). análisis y Modificación de conducta, 113, 399-422.

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Sternberg, R. J. (1989). El triángulo del amor. Barcelona, Paidós.

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