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Última actualización web: 21/05/2022

Algunas creencias en la pareja que generan violencia. El uso del MBTI en la terapia.

Autor/autores: Hilda Beatriz Salmerón García
Fecha Publicación: 01/03/2007
Área temática: Tratamientos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

A través del cuestionario MBTI, creado por Myer Briggs, basado en la teoría jungiana, observamos actitudes que originian violencia en la pareja suponiendo que cada quien tiene la razón y la verdad y que el otro está mal. Esta es una actitud violenta. Recordemos que toda actitud y conducta se fundamenta en una sola idea, esta idea errónea da origen a otras ideas y conforma una actitud, a partir de la actitud vamos a conducirnos y a normar nuestros comportamientos.

Esta idea de un análisis simple del arsenal de actitudes que generan violencias en la pareja ha sido corroborada con un instrumento psicológico que evalúa la tipología. Está basado en la teoría jungiana y elaborado por unas norteamericanas (Myer Briggs). Esta prueba también ha sido utilizada en población universitaria a efecto de conocer diversas tipología y su relación con carreras de la UNAM3. En este escrito, abordaremos algunas posturas emanadas de los resultados de la prueba, que dan fundamento para cuestionar algunas falsas creencias respecto al amor, a la pareja y que son causa de conflicto entre los cónyuges.

Palabras clave: pareja, violencia, MBTI

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Algunas creencias en la pareja que generan violencia. El uso del MBTI en la terapia.

Hilda Beatriz Salmerón García.

Directora de psicoterapia INTEGRAL SC1 
Especialista en terapia de Parejas

Resumen

A través del cuestionario MBTI, creado por Myer Briggs, basado en la teoría jungiana, observamos actitudes que originian violencia en la pareja suponiendo que cada quien tiene la razón y la verdad y que el otro está mal. Esta es una actitud violenta.

Recordemos que toda actitud y conducta se fundamenta en una sola idea, esta idea errónea da origen a otras ideas y conforma una actitud, a partir de la actitud vamos a conducirnos y a normar nuestros comportamientos2.

Esta idea de un análisis simple del arsenal de actitudes que generan violencias en la pareja ha sido corroborada con un instrumento psicológico que evalúa la tipología. Está basado en la teoría jungiana y elaborado por unas norteamericanas (Myer Briggs). Esta prueba también ha sido utilizada en población universitaria a efecto de conocer diversas tipología y su relación con carreras de la UNAM3.

En este escrito, abordaremos algunas posturas emanadas de los resultados de la prueba, que dan fundamento para cuestionar algunas falsas creencias respecto al amor, a la pareja y que son causa de conflicto entre los cónyuges4.

Abstract

THE MBTI, inventory, created by Myer, Briggs based in Jung´s Theory, is employed in partner therapy, trough results, we get many optics about de origin of violence who affected the partner. All begin with a simple idea about what it´s good and whats wrong, the problem begin when we try to change another human because we think it´s the best: that´s violence.



Dada nuestra experiencia profesional en la terapia de parejas y de familias, creemos conveniente revisar algunos mitos con los que llegan las parejas y que desde nuestra óptica generan obstáculos graves de comunicación, mismos que a la larga generan “ruidos” y por ello violencia.

Aquí definimos a la violencia como el lecho de Procusto, en donde “en nombre del amor” unos y otras se “obligan” a ser de la manera en que cada quien cree correcto, a fin de lograr una mejor relación, más satisfactoria y más plena; sucediendo exactamente lo contrario. Se fuerza al otro/a a parecerse más a mi deseo pues de esta manera “de acuerdo con la narrativa del amor que cada uno introyectamos, y que pensamos es lo mejor, casi le cortamos la cabeza al otro”. Otra manera de decirlo, es que “en nombre del amor” se cometen una serie de arbitrariedades y violencias, que lejos de exaltar al objeto amoroso, lo destruyen reduciéndolo a nada, ya que es devorado, demolido.

Habitualmente las parejas llegan a terapia porque ya tienen problemas que no pueden resolver, hablamos de que se encuentran polarizados y no pueden llegar a negociaciones en donde ambos se sientan satisfechos, por el contrario sienten que si ceden “pierden”.

Ambos usan como argumento “lo que es normal” de acuerdo a su familia de origen y en esa medida, comienzan a etiquetar al otro de “raro”, lo que podemos señalar como intolerancia, es decir, la adjetivación hacia nosotros mismos de que somos la medida del mundo, nos torna intolerantes hacia los demás, resulta entonces pura miopía; de esta forma evaluamos lo que es menos que nosotros como poco y, lo que es más como excesivo, sin percatarnos siquiera del lugar donde nos encontramos, pues creemos que estamos justamente en la normatividad. Que somos la normatividad.

Aunada a la intolerancia se encuentra una creencia generalizada que supone que existen personas más objetivas que otras, porque supuestamente no son emocionales, ni sentimentales sino que son más analíticas. Evidentemente, las características señaladas favorecen al hombre, quien “por naturaleza” es más analítico. Ligado a lo anterior, el rol que el hombre juega como jefe de la casa refuerza el mito respecto a que él tendrá el peso en las decisiones, no sólo en las grandes sino también en las pequeñas y minúsculas al grado de querer controlarlo todo pues así no “pierde su autoridad”5.

El punto llega a cuestiones verdaderamente dramáticas cuando cualquier miembro de la pareja solicita al terapeuta el veredicto para que señale al culpable, pues ya lo ha estado platicando con mucha gente (en general sus amigos) y le señalan que efectivamente, se encuentra en lo correcto.


Entonces, tendenciosamente se “anima “ a ir a terapia para que ahora sea el profesional quien le diga frente a su pareja que está bien”.

Los argumentos anteriores se llaman en terapia sistémica, ruidos o interferencia que se prolongan en un círculo vicioso inacabable pues cada sujeto cuenta la historia con los cortes en espacio y tiempo que considera relevantes para dar cuenta de la interpretación de “su verdad”, lo cual agrava el problema pues puede haber largas temporadas incómodas sin resolver el conflicto sino repasando el historial de ellos y generando otros, realizando combinaciones variadas y novedosas que si tienen mayor ingenio, ironía y sagacidad, evidentemente pondrán en aprietos “al contrincante”, más nunca llegarán a una resolución plena, genuina y seria del conflicto.

En este laberinto de emociones, el coraje y la indignación propician que los sujetos estallen y empiecen otra serie de agresiones como la amenaza de abandono pues se encuentran “hartos del otro”, enojados y con el “falso orgullo” herido. El sujeto, al encontrarse tan cargado de emociones, coraje y adrenalina, no mide las consecuencias y dice fácilmente cuestiones que no se cumplen, sino que se van tensando las relaciones, se enfatiza el poder de cada uno y si alguien no cumple, lo cual sucederá, perderá credibilidad ante el otro, entonces tendrá que armarse una escena muy subida de tono a fin de darle credibilidad a lo dicho tantas veces y no cumplido. En este momento los golpes pueden también sobrevenir. Si el daño no es mayor, que acabe en hospital o visita al médico, viene la reconciliación y así nuevamente, una y otra vez. En este punto es donde las personas, algunas deciden acudir a terapia, otras, continúan aferradas a la idea de que nadie puede ayudarlos, y menos un extraño, pues es común el desconocimiento acerca de las terapias o bien confunden las orientaciones psicológicas con las psicoanalíticas, con la médicas o lo que es peor, con el sentido común.

El esquema anterior es señal de la confusión entre simples ideas y creencias que si no modificamos, repetiremos hasta que seamos lo suficientemente humildes y sensatos para concluir que probablemente tengamos un problema que es posible resolver en terapia. Pero esto es difícil de lograr, antes de ello, hay que librar batallas y obstáculos que nos den cuenta de la problemática o al menos un esbozo. No tan fácilmente estamos dispuestos a aceptar nuestros errores y menos a trabajarlos.

Otro error frecuente es que el sentido común nos indica que si mi pareja y yo somos tan diferentes, no podremos funcionar. Han acudido pacientes a solicitar “terapia pues tienen incompatibilidad de caracteres”; utilizan un término jurídico y suponen que es válido en la psicoterapia de pareja también. Este error además de exacerbar la intolerancia, es un mecanismo para disminuir el respeto por la diversidad, por la diferencia que ocasiona una serie de prejuicios que van desde la etnia hasta la diversidad sexual. Obedece a mentes rígidas que intentan separar la multiplicidad, la variedad, la gama con una sola pincelada de blanco-negro, bueno- malo.


Desarrollo

Vayamos abordando una a una de estas ideas erróneas: suponer que si somos diferentes mi pareja y yo no podremos funcionar es falso pues tanto pueden ser exitosas o fracasadas las parejas (complementarias o diferentes o simétricas o iguales). Lo que hace la diferencia entre una pareja exitosa y otra que no es el arte de la negociación y de la intimidad, lo cual excluye el forcejeo y la rebatinga que se generan cuando intento cambiar al otro a partir de otra falsa creencia “si no estás conmigo estás contra mi”, consigna que muchas familias utilizan para trazar el cerco de goma que es la forma técnica de designar la fuerza centrípeta de la familia a los individuos, quienes irremediablemente van a regresar al hogar pues “ahí se encuentra la verdadera familia”. Nunca será suficiente aclarar que muchas veces buscamos parejas que tengan algo de parecido con nuestros padres, nos resulta más familiar y más confiable saber que nos encontramos en un “lugar seguro” o conocido.

Esta es la premisa para iniciar alguna relación de pareja, LOS SUJETOS DEBEN HABER ROTO EL CORDÓN UMBILICAL, lo cual no siempre sucede y hace absolutamente difícil llegar a acuerdos pues ya no intervienen solamente dos sujetos, sino las diferentes familias6.

Nos da miedo modificar hábitos. Pero sobre todo nos aterra “traicionar” los valores de la familia de origen, decir basta y conformarnos como individuos únicos e irrepetibles, nos quedamos en la castración intentando inútilmente ser el deseo de los padres, agradarles, a pesar de que nosotros queremos cosas contrarias7.
Suponiendo que se solucionó la superación del complejo de castración con nuestras familias de origen, quiero centrarme en las ideas erróneas y la solución de conflictos a efecto de evitar las devastadoras consecuencias como son la violencia.

La teoría de los tipos de Jung fue desarrollada a partir de la pregunta: ¿por qué la diferencia?, de dónde tanta diversidad. Jung tiene como trasfondo la historia de la filosofía, la historia de las ideas de Occidente, por qué a un Marx (materialista) se le opone un Hegel (idealista), a un Aristóteles (el científico) se le opone un Platón (utópico), a un Spinoza (matemático, racionalista)se le enfrenta un Hume (empirista). La pregunta supone la diversidad y ésta se encuentra incluida en la respuesta. Porque percibimos de manera diferente. Jung supone tres polos de diferencia: 

1. Por la manera como captamos la energía (puede ser introvertida o extrovertida) E/I, 2. por la forma en que captamos la realidad (puede ser sensación o intuición, ambas irracionales) S/N y por el estilo de tomar decisiones (puede ser sentimiento o pensamiento, ambas racionales)F/T. Los neojungianos agregan una cuarta dimensión relativa a cómo vivimos (percepción o juicio) P/J. De esta forma, a partir de los sustantivos bipolares E/I, S/N, F/T, P/J, obtenemos 4 letras por individuo, la combinación de estas letras nos da 16 tipos: ISTJ, ISTP, ESTP, ESTJ, ISFJ, ISFP, ESFP, ESFJ, INFJ, INFP, ENFP, ENFJ, INTJ, INTEP, ENTP, ENTJ, divididos en 4 temperamentos (Epimeteo, Apolineo, Dionisio y Prometeo)8.

 




El cuestionario realizado por Myer Briggs en Estados Unidos es de inestimable valor pues además de dar cuenta al sujeto de su manera habitual de ser, señala la manera habitual de ser de su compañero y muestra si hay diferencias de tipo o no entre ellos, además de dar cuenta del grado de polarización de los sujetos. Pero a mi juicio lo más importante que el instrumento nos brinda, es la conciencia de que nuestro pequeño juicio no puede ser la norma de lo real (para ello existe la ciencia, el arte, la religión) y sin embargo, pretendemos decirle a las personas cómo son y cómo –a nuestro juicio- deberían de ser.

Es sumamente satisfactorio cuando las parejas se asombran de la capacidad de la prueba por describirlos y de señalarles si son iguales o diferentes, cuando ellos antes habían pensado lo contrario, cuando se habían tildado con adjetivos como “irracional”, payaso y ahora estos quedan explicados perfectamente en una totalidad y lo más fascinante darse cuenta que todos somos irracionales, racionales, que todos tenemos funciones diversas y variadas. Todos somos totalidades, todos, aunque tengamos un tipo psicológico, en momentos de crisis, actuaremos con lo contrario o con la sombra.

Cabe aclarar que efectivamente las funciones pueden tener cierta influencia social. En nuestro país se aprecia más a los extrovertidos que a los introvertidos a quienes muchas veces se les confunde con tímidos y apocados, se prefiere a los sensuales que a los intuitivos (se supone que ésta última es cuestión mística y de charlatanería ) la sorpresa es que ambas funciones son irracionales; se aprecia más a la persona pensante sobre la emotiva y esto es una clara influencia del machismo pues se supone que mientras que el hombre piensa, la mujer siente. También en México se privilegia al sujeto de juicio (rígido, de planes, predecible) sobre el sujetos caóticos, desordenados. En suma, las características deseables obedecen a un sujeto apto para el trabajo, un buen candidato para diferentes puestos, seguramente será un buen partido para el amor o para la vida y esto no necesariamente es cierto pues pueden ser sujetos absolutamente aburridos, predecibles, y con necesidad de controlarlo todo. Lo anterior es un buen ejemplo de cómo todos somos todo, o necesitamos serlo pues no podemos tener el mismo comportamiento en diferentes situaciones, claro que para lograrlo, desde el enfoque jungiano se necesita psicoanálisis que aclare mis máscaras, que destruya mi ego inflado y de cabida al sí mismo o al proceso de individuación.

De la información anterior, podemos aprovechar en terapia varias situaciones que “aclaran u ordenan” las ideas erróneas con las que los sujetos ejercen presión y violencia hacia sus parejas.

1. No es mejor ser introvertido que extrovertido o a la inversa. En la teoría jungiana, aunque claramente mostremos una disposición, será tarea de la vida llegar a la totalidad o a la individuación, conocer nuestros dos polos. Si bien, actuamos preferentemente con un polo, en las situaciones de tensión, límite, o de conflicto actuaremos con la disposición menos utilizada, o con la sombra, de esta forma, tenemos que buscar todo lo que hay en nosotros, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo para trabajarlo, para conocernos y llegar a la plenitud.


Lo que hacemos en la vida y sobre todo en la pareja es exactamente lo contrario, proyectamos en los otros aquellas partes que nos desagradan de nosotros, que no hemos trabajado y entonces además de etiquetar a la pareja, la tratamos como chivo expiatorio, señalando, criticando, juzgando sus actitudes, sus conductas y sus maneras de ser. Siempre existe la pregunta de si nos desagrada tanto la persona con la que vivimos, ¿entonces por qué no la dejamos? Justamente la teoría de los tipos, nos brinda una convincente explicación y es precisamente que nos cautiva, nos atrae nuestra sombra, aunque la despreciemos9. Esto contesta porque muchas parejas ermanecen juntas a pesar de ser tan infelices. Claro que el discurso social gira en torno a temas relativos a: “porque lo/la amo, por los hijos”, etc. sin embargo, la pareja ofrece la mejor de las posibilidades de desarrollo justamente por esta cuestión.

2. No es mejor ser sensorial que perceptivo. Ambas funciones son irracionales y son maneras de percibir el mundo. Ambas proveen importante información respecto a nuestro entorno y nos guía sobre cómo debemos conducirnos. Lo mejor será utilizar ambas funciones pues la sensación se ocupa del aquí y del ahora y la intuición, por el contrario del futuro. Muchas veces criticamos a las personas “por no ser racionales” o “ por no saber lo que quieren”. Estas funciones nos permiten explorar en cuestiones irracionales que todos tenemos sin “perder la cara”, sin tener que ser criticado por ello, estas “conclusiones” a las que llegamos, no tienen un fundamento racional o lógico, simplemente son vibradas, sentidas por el sujeto.  

Sería importante validar en este sentido la parte mágica, espiritual, metafórica que todos los seres humanos tenemos, en mayor o menor medida. Mientras que el sensual se da cuenta en un grupo de qué tipo de relaciones interpersonales se establecen, el intuitivo es un estratega, ambos tienen peligros potenciales, el primero puede darse cuenta del entorno pero no prever el futuro y el segundo puede trazar un plan maestro pero no ver cuestiones tan nimias que derrumben su obra maestra.

3. No es mejor tomar decisiones con pensamiento o con sentimiento, en realidad los sentimientos nos proveen de mucha información y guían nuestra vida y la llenan de colorido como sucede cuando alguien nos cae bien, algo nos gusta y de ahí, la elección de amigos, de pareja, de carrera. Cuando decidimos sólo con lógica dejamos de lado cuestiones trascendentes como la de bienestar, valores, gustos, preferencias, aspiraciones, ambiente, suceptibilidad, empatía, variables que tienen mucho peso ante cualquier decisión por más lógica que resulte. De tal manera debemos combinar ambas funciones para tomar una mejor decisión y no como vulgarmente se cree “sólo hay que pensar”, sino también hay que sentir.

4. No es mejor ser de juicio que perceptivo, si bien para un trabajo es mejor ser lo primero, la vida nos plantea reveses, vicisitudes y tareas que no estaban planeadas y que sentimos no ser lo suficientemente hábiles para vencerlas, sin embargo lo logramos.  

En la vida hay dualidad, textura, matices, colores, y eso significa que no todos los sujetos percibimos lo mismo y no puede entonces haber “algún sujeto objetivo”, pues no tendría razón de ser las ciencias ni las artes ya que este sujeto nos diría qué es la verdad o cómo proceder, lo cual es falso, ni en su tiempo Leonardo da Vinci era capaz de poseer la verdad.

Las valoraciones sobre las preferencias tipológicas se encuentran llenas de historicidad, de sexismo, en síntesis de estereotipos en cuanto a la edad, la clase social, las culturas y subculturas. Es impensable en un barrio bravo que un hombre sea sensible y decida con el sentimiento. Esto no quiere decir que no existe este sujeto, sino que simplemente ocultará a sus conocidos lo que realmente es, y puede tener el peligro de no ser lo que es, negarlo y distorsionarlo a través del ego, de las máscaras y de los complejos, que a la menor provocación, ante el menor tocamiento estallarán en ira, en hipersensibilidad, en agresión, justamente por no trabajar sus zonas conflictivas.

Lo anterior es una propuesta para ser verdaderamente inteligentes. Este es otro prejuicio más, pues todos suponemos que somos inteligentes, podremos tener mal carácter pero jamás pasar por estúpidos. Nuestra sociedad es muy sexista o eres hombre o eres mujer, o usas azul o rosa. La vida, la realidad no es así, es múltiple, es diversa y en sí misma no es ni mal ni buena, simplemente es. En este sentido, por muy racionales y lógicos que seamos no estamos exentos de cometer tonterías, prueba de ello es que la violencia familiar se manifiesta en todas las clases sociales y en todos los niveles culturales. Incluso hay estudios que describen la violencia tan tremenda en los grupos universitarios y de intelectuales. “Lo doctor no quita lo violento… ni lo tonto”, hay que trabajar nuestros contenidos psíquicos, nuestras elaboraciones.


Alternativas

Son muchísimos los caminos hacia la individuación, hacia el conocimiento de nosotros mismos. La pareja es un vehículo para lograrlo, pero estamos tan ciegos que no necesariamente la experiencia del conocimiento del otro es lo más pacífica y armoniosa, está llena de mitos, de prejuicios, y también entra el juego del capitalismo, de la competencia, de quererlo/la cambiar a pesar de que lo/la mutile.  

Fórmulas simplistas y no necesariamente ciertas como: “Alguien hermosa puede obtener un buen partido”, “alguien con dinero, puede obtener una mujer hermosa”, en fin recetas simples que surgen de los medios de comunicación, de los novelas y del imaginario social que exalta algunas cualidades en detrimento de otras.  
Tanto hombres y mujeres tenemos partes masculinas y femeninas, aunque está más devaluada la parte femenina, los hombres también la contienen, de lo contrario ni siquiera podrían llevarse con la madre o lograr vínculos de amistad entre ellos.

Mi propuesta es enseñar la amplitud del mundo o del Weltanschaung, respetando las diferencias, no necesariamente debemos entenderlas para respetarlas, simplemente saber sobre su existencia10.

Hay que recordar que las funciones menos desarrolladas como las más, coexisten y que históricamente estas cambian por lo que no hay verdades absolutas, ni valores eternos, todo depende de la situación, del momento histórico en el que se contemple.

Desafortunadamente creemos ingenuamente que las cosas siempre han sido así y que todos piensan como nosotros, de lo contrario están en un error.


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Notas

1 Miembro del equipo técnico del Consejo para la asistencia y prevención de la violencia familiar en el DF.  

2 Por supuesto que la teoría jungiana, igual que otros psicoanálisis hacen referencia al inconsciente, pero en esta ocasión sólo abordaremos el problema de la conciencia.

3 SALMERÓN, Hilda. Carreras de la unam y su división en área académica correlacionadas con la tipología jungiana . Tipos psicológicos jungianos evaluados por áreas académica y medidos a través del mbti

4 Llamamos cónyuges, por dar variedad al término pero aquí nos referimos a la pareja (casada o no, homosexual o heterosexual, con hijos o no), cuyos miembros decidieron tener vida en común.

5 No es que la mujer no controle, pero socialmente lo hace de otra manera, generalmente a través de las emociones “siguiendo el rol asignado” de armonizar las relaciones entre miembros de la familia, o victimizándose, o sacrificándose por los demás. Estas características si son consideradas “femeninas”.

6 En México abundan este tipo de familias, las cuales, por lo menos se reúnen en días festivos, sino es que también todos los fines de semana, incapacitando a la pareja del poder de decisión, de la capacidad de disfrutar su tiempo libre y cargándola de conflictos propios de las familias extensas, los cuales evidentemente no se han resuelto sino que se prolongarán a todos los miembros cercanos a ellas. Además de que nuestra cultura cargada de machismos tiene muchos refranes que ilustran la mamitis de los hombres “Primero conocí madre que mujer”, “Madre sólo hay una… mujeres muchas”.

7 Ver Carotenuto. Amar traicionar, excelente obra neojungiana que habla de la dificultad que implica ser nosotros mismos por miedo a infligir la primera traición, ciertamente a nuestras familias de origen, a lo que ellas esperan de nosotros y que puede ser absolutamente contrario a lo que nosotros somos.

8 Ver anexo 1

9 Podemos constelar aquellas ideas erróneas que tengamos, por eso hay que trabajarlas y hacerlas conscientes.

10 Con todas las críticas que puedan hacerse a la teoría de la medida, a la psicometría y a las pruebas psicológicas, me parecen medidas científicas, muy superiores a la simple opinión de las personas que ni siquiera conocen su elaboración y ya opinan que es incorrecta o “subjetiva” la medición, cuando lo que hacen no es más que proyectar en disciplinas científicas su muy particular manera de ser.




Anexo 1



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