Por conducta de salud entendemos cualquier comportamiento de un individuo que se dirija a proteger, promover o mantener la salud y que, evidentemente, tiene una importante función en la prevención de la enfermedad. La cuestión que aquí se plantea es que estas conductas han sido estudiadas hasta ahora desde dos puntos de vista: a) la parte ?observable? intentando lograr una objetividad, lo que se ha conseguido mediante descripciones de lo que los sujetos realizan o bien, empleando escalas para realizar mediciones y b) desde el punto de vista social, tratando básicamente con pautas relacionadas con el medio en el que la persona se desenvuelve. Aquí no vamos a seguir ninguno de estos dos caminos, ya que intentaremos explorar el mundo interior del sujeto.Actuar así implica descubrir cuál es el motor de la persona a la hora de realizar estos comportamientos y comprender por qué las conductas de salud pueden verse poco consistentes, es decir, que frecuentemente son abandonadas a pesar de los beneficios a medio y largo plazo que el paciente puede obtener. De ahí que tengamos que estudiar en profundidad los procesos de asimilación subjetiva de ciertas actividades y discernir qué requisitos hacen falta para que una persona tenga un ?estilo de vida saludable?. Para lograrlo contamos con un conjunto de pacientes que siguieron un proceso de psicoterapia, en la que se puso de manifiesto precisamente cómo el paciente vive estas cuestiones, qué problemas importantes se manifiestan en su puesta en marcha y cuándo se produce el abandono. Con ello pretendemos extraer los puntos comunes que pudieran existir entre ellos, para así obtener una ?objetividad? sobre el ?mundo subjetivo?.