Son cada vez más las profesiones que desarrollan conductas disfuncionales tanto entre los miembros que pertenecen al mismo entorno laboral, como entre el profesional y el usuario, el cual impone, cada vez más, demandas, tareas y habilidades específicas. El trabajo con enfermos que padecen enfermedades agudas y crónicas con experiencias de dolor, favorece en los profesionales que trabajan en labores asistenciales la continua confrontación con numerosas situaciones estresantes y de difícil solución. Las propias características de la labor asistencial, puede favorecer un ambiente tenso; pues se deben resolver muchos problemas de manera repentina y forma continuada.Tal es el caso de las profesiones que se hallan vinculadas a los servicios sanitarios. En la esfera de la salud distintos profesionales están expuestos a estrés de origen asistencial. Esta situación puede favorecer un desempeño profesional inadecuado. El estudio de las profesiones asistenciales, y de modo muy particular las profesiones de la salud, han revelado que las altas demandas del trabajo generan no solo un cuadro general de tensión emocional que tiende a generar malestar subjetivo y a expresarse en síntomas somáticos; sino un síndrome que transcurre y se instala por etapas, generando una situación de estrés laboral crónico con connotaciones negativas para el individuo. Esta situación y experiencia que padecen determinados profesionales es conocida con el nombre de síndrome de Burnout.