En los últimos años cada vez más estudios empíricos de paises muy diferentes están mostrando una prevalencia importante de los trastornos disociativos y en particular del trastorno de identidad Disociativo (antes personalidad múltiple). Pese al encendido debate en torno a este diagnóstico, los datos son claros y consistentes. Más allá de la discusión sobre estos estudios en el presente artículo nos centraremos en el tratamiento de estos cuadros.La importancia de identificar adecuadamente estos trastornos es que el esquema de tratamiento tiene especificidades respecto a otros abordajes y que la efectividad de estos tratamientos es mucho mayor que la de aquellos que se centran en otros síntomas disociativos del paciente, ignorando la fragmentación.