La depresión es la primera enfermedad a nivel mundial según la OMS, es una pandemia que afecta a 350 millones de personas, primera causa de incapacidad laboral a nivel mundial y es una de las primeras 10 causas de discapacidad permanente a nivel mundial. La depresión es una enfermedad médica, en la cual sus sÃntomas psicológicos, emocionales, somáticos y conductuales, se manifiestan como un sÃndrome que expresa una alteración sistémica mucho más grande.En esta interrelación coexisten alteraciones psicopatológicas, neurológicas, inmunológicas, endócrinas y metabólocas, de probada evidencia en la observación clÃnica y estudios cientÃficos de los últimos años. Obviamente y, por esta caracterÃstica, la depresión posee desde hace ya mucho tiempo su propia epidemiologÃa, semiologÃa, clÃnica, historia natural, laboratorio (marcadores biológicos), pronóstico y tratamiento. En la actualidad existe múltiple evidencia de que la modulación de la respuesta de la neurotransmisión a nivel central, se da a través del sistema inmunológico que, a su vez, puede regular la respuesta del sistema endocrino que incluye el eje gonadal, tiroideo y fundamentalmente el eje de estrés. La interrelación entre estos sistemas, podrÃa explicar no sólo los cambios que suceden posteriormente al impacto de un agente estresor agudo o a sucesivos contactos frente a múltiples estresores crónicos, que además podrÃan ser objetivos o conscientes o subjetivos o inconscientes. Reflejo de esto podrÃan ser los sÃntomas neurovegetativos de la reacción aguda del eje de estrés y también los sÃntomas de reactividad sistémica prolongada, que se observan en pacientes con depresión clÃnica que padecen afecciones como dolor crónico, somatizaciones migrantes y alternantes, sÃndrome apático persistente, etc.Actualmente hay controversia relacionada al incremento de la reactividad del sistema inmune en distintos procesos inflamatorios presentes en la depresión, por lo que aún no se sabe si los cambios observados en el funcionamiento del sistema inmunológico son la causa o la consecuencia de un estado patológico inducido por un estresor o una multiplicidad de ellos y, si estos cambios a su vez, son directamente responsables de la disregulación de los sistemas de neurotransmisión implicados en la depresión a nivel central.El efecto del estrés en el sistema inmunológico ha sido estudiado desde hace mucho tiempo y, es sabido que, la activación del eje de estrés conlleva hiperreactividad inmunológica que se traduce en disfunción del sistema extresado como, alergias (hiperreactividad), infecciones (hiporeactividad o anergia), inmunodepresión, autoinmunidad y enfermedades degenerativas y oncológicas. En definitiva hay que considerar la relación que puede tener la depresión en la función inmunológica y viceversa, dado que el sistema nervioso central regula la expresión cuali y cuantitativa del sistema inmune y su repercusión sistémica y, el sistema inmune regula, vÃa mecanismos inflamatorios directos e indirectos, el funcionamiento del sistema nervioso que puedan determinar el curso de la depresión (1).