La enfermedad de Alzheimer (EA) es una patología neurológica de la que existen amplios conocimientos acerca de su vertiente clínica y neuropsicológica, sin embargo, su tratamiento es aún un tema pendiente. En relación con lo anterior, consideramos que la fisioterapia implica una intervención que, si bien no puede curar la enfermedad, sí puede proporcionar al paciente una mayor autonomía y mejorar su calidad de vida; sobre todo, en los estadios iniciales de la enfermedad.La falta de un protocolo fisioterápico establecido para pacientes geriátricos con EA, implica que, en la mayoría de los casos, se implemente un tratamiento meramente paliativo de los síntomas existentes (dolor, rigidez, etc. ), sin que la persona sea apenas partícipe de su proceso de mejora terapéutica, aspecto que es determinante para el mantenimiento de las capacidades físicas y/o cognitivas de estos pacientes, con el objetivo de lograr durante el mayor tiempo posible unas condiciones de vida adecuadas. Existen disciplinas dentro de la fisioterapia que pueden resultar muy beneficiosas para el tratamiento de los pacientes geriátricos con EA, como la cinesiterapia, la fisioterapia respiratoria y la hidroterapia. El objetivo del tratamiento fisioterápico en los enfermos de Alzheimer es el enlentecimiento en la progresión del deterioro cognitivo y físico para mejorar la calidad de vida del paciente retrasando, de esta forma, la institucionalización del mismo.