Este trabajo trata de responder a la pregunta de qué tiene que ver la filosofía con la psiquiatría, tratando de buscar qué aspectos pueden tener en común, en cuáles puede haber un intercambio fructífero entre ambas disciplinas y de qué forma la psiquiatría puede enriquecerse al buscar las fuentes del conocimiento del ser humano en las que toma parte la filosofía desde la epistemología hasta las cuestiones sobre el sentido que tiene la vida, qué es el ser humano, qué es la libertad, en qué consiste la relación entre seres humanos, qué es la persona, etc.¿Puede enriquecernos este intercambio con la filosofía? En este artículo trato de afirmar que esto es así y que incluso buscando las raíces de nuestro conocimiento nos topamos con la filosofía como el origen de toda ciencia y con una filosofía personal que subyace a nuestro quehacer diario y a nuestra interacción con el enfermo y cómo hacemos y por qué hacemos lo que hacemos.