El concepto de resiliencia aplicado al campo socio-psicológico nace en 1982, con la publicación de Werner y Smith ?Vulnerables pero invencibles: un estudio longitudinal de niños y jóvenes resilientes?. El concepto trata de expresar la capacidad de un individuo ?o de una familia- para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, a situaciones potencialmente traumáticas y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos. Podríamos definir la Resiliencia Familiar como la capacidad de una familia para recuperarse de circunstancias adversas y salir de ellas fortalecida y con mayores recursos para afrontar otras dificultades de la vida.Más en concreto, designaría ?los procesos de superación y adaptación que tienen lugar en la familia como unidad funcional? (Walsh, 1988). Los factores sociales se sustancian especialmente en la existencia de redes sociales protectoras que permitan sustituir la pérdida de personas significativas y apoyar y ayudar en la adversidad. La intervención favorecedora de la Resiliencia Familiar puede resumirse en tres pasos: - Creación de un contexto en el que los miembros de la familia se sientan ?seguros? para poder expresarse con libertad. - Modificaciones del funcionamiento y la organización familiar (comunicación, roles, reglas, etc. ), que permita realizar cambios adaptativos. - Creación de una narrativa común, solidaria con todos, que permita el reconocimiento del sufrimiento, dar un sentido a lo ocurrido y salir adelante con nuevos recursos para enfrentarse a la adversidad.