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Última actualización web: 16/05/2022

Creatividad en los niños, recursos en la elaboración de traumas.

Autor/autores: María Haydée Recasens
Fecha Publicación: 01/03/2007
Área temática: Trastornos infantiles y de la adolescencia .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Las actividades creativas permiten al niño la reedición de conflictos pasados o actuales. Es también una posibilidad para el analista de niños de acercarse al conocimiento del mundo interno desde los primeros años de vida. Los aportes teóricos de Freud y de sus seguidores nos brindaron recursos para arribar a un diagnóstico y para llevar a cabo los tratamientos. El material ofrecido: lápices, papeles, pinturas, pasta para modelar, forman parte del mundo infantil igual que sus juguetes. El niño no habla en forma inmediata de sus preocupaciones, sus padecimientos o conflictos, los representan en las producciones, crean escenarios con personajes significativos o elementos concretos con los que está familiarizados.

Detectar a tiempo un acontecimiento traumático para el niño es tarea de los equipos interdisciplinarios que desde una óptica preventiva facilitaran la elaboración de alguna situación dolorosa que el pequeño atravesará. La antropología cultural da cuenta de la capacidad creadora del ser humano. Los hallazgos de todo lo creado en diferentes civilizaciones nos permitieron conocer aspectos del hombre desde sus orígenes. En la clínica de niños muy pequeños también nos sorprende cómo se van expresando con elementos que tienen a su alcance, poniendo en marcha su potencia creativa, van trasmitiendo sus sentimientos y deseos, dando indicadores del proceso madurativo, comunicándose con su mundo circundante desde antes de la adquisición del habla. En cada etapa de la vida esta capacidad está presente, sólo es necesario descubrirla, estimularla, comprenderla.

Palabras clave: Creatividad, trauma

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Creatividad en los niños, recursos en la elaboración de traumas.

María Haydée Recasens.

APA. APSA. SAP(Sociedad Argentina de Pediatría).

Resumen

Las actividades creativas permiten al niño la reedición de conflictos pasados o actuales. Es también una posibilidad para el analista de niños de acercarse al conocimiento del mundo interno desde los primeros años de vida. Los aportes teóricos de Freud y de sus seguidores nos brindaron recursos para arribar a un diagnóstico y para llevar a cabo los tratamientos. El material ofrecido: lápices, papeles, pinturas, pasta para modelar, forman parte del mundo infantil igual que sus juguetes. El niño no habla en forma inmediata de sus preocupaciones, sus padecimientos o conflictos, los representan en las producciones, crean escenarios con personajes significativos o elementos concretos con los que está familiarizados. Detectar a tiempo un acontecimiento traumático para el niño es tarea de los equipos interdisciplinarios que desde una óptica preventiva facilitaran la elaboración de alguna situación dolorosa que el pequeño atravesará. La antropología cultural da cuenta de la capacidad creadora del ser humano. Los hallazgos de todo lo creado en diferentes civilizaciones nos permitieron conocer aspectos del hombre desde sus orígenes. En la clínica de niños muy pequeños también nos sorprende cómo se van expresando con elementos que tienen a su alcance, poniendo en marcha su potencia creativa, van trasmitiendo sus sentimientos y deseos, dando indicadores del proceso madurativo, comunicándose con su mundo circundante desde antes de la adquisición del habla. En cada etapa de la vida esta capacidad está presente, sólo es necesario descubrirla, estimularla, comprenderla.



Las expresiones gráficas y el juego forman parte del trabajo clínico con niños. Los analistas les ofrecemos variados elementos: lápices, pinturas, papeles, cartones, pastas para modelar, hilos, bloques, además de juguetes y juegos para compartir.

Las actividades creativas que los niños eligen permiten reeditar conflictos generados por situaciones traumáticas pasadas o actuales.  

El juego forma parte de la vida del niño desde el inicio de la vida y no pierde su vigencia a medida que va creciendo. El niño lo recrea, lo modifica, lo hace más complejo, incorporando más elementos de acuerdo a nuevos intereses. Con la realización de dibujos, pinturas, modelados, colages, sucede lo mismo.

Es notable la disposición que va teniendo a lo largo del tratamiento, el entusiasmo y el disfrute que manifiesta.

El consultorio se convierte en un escenario que permite un modo de acción totalmente diferente al que habitualmente está acostumbrado.

La cultura actual con el predominio del culto por la imagen y con los avances tecnológicos, facilita que en los hogares los niños obtengan al alcance de sus manos juegos electrónicos, juegos de video, teléfonos celulares, que se agregan al televisor, inseparable compañero de cuarto o de otras dependencias de la casa.

Es muy frecuente que en un dibujo infantil que representa a la familia esté el televisor como un integrante más.

Los cambios culturales de las últimas décadas han reducido los tiempos para jugar solos o en familia, niños y padres tienen vidas muy ocupadas y comparten poco el tiempo libre.

Pero lo curioso es que tanto el juego como las actividades creativas no anularon la tendencia a expresarse con dibujos, modelados, pinturas de lo más variadas en sus temáticas, figurativos o abstractos que bien podrían formar parte de una exposición de arte.

A veces el paciente nos trae a sesión alguna creación ya hecha en su casa que nos da cuenta de cierta continuidad más allá del consultorio en la consideración de las problemáticas tratadas.

La historia del arte nos ofrece testimonios de grandes maestros que revelaron sus padecimientos, traumas, vivencias acontecidas en su infancia.

Freud en muchos de sus textos destaca la influencia de los padecimientos de la infancia que inciden en el surgimiento de trastornos psíquicos en épocas posteriores de su vida.

En el capítulo IV de “ Cinco conferencias sobre psicoanálisis”(1) (1910-1909) dice:

“ El trabajo de análisis requerido para el radical esclarecimiento y la curación definitiva de un caso clínico nunca se detiene en las vivencias de la época en que se contrajo la enfermedad, sino que se remonta siempre hasta la pubertad y la primera infancia del enfermo, para tropezar, sólo allí, con las impresiones y sucesos que comandaron la posterior contracción de la enfermedad. ”

En “ Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci”(2) nos aporta mucho más al respecto. El concepto de sublimación Freud lo explica como un proceso de transformación de la pulsión en fuerza creativa a través de un cambio de meta y de objeto que son desexualizados.

También en el texto “ análisis de la fobia de un niño de cinco años”(3) (caso del pequeño Hans) le da importancia a la expresión gráfica. Los dibujos que el padre de Juanito le llevaba formaban parte del material interpretativo.

Las manifestaciones artísticas además de expresar el mundo interno infantil, cumplen la función de la búsqueda de un otro a quien cautivar, que apruebe, que sea receptor de malestares, que permita una comunicación. El paciente plasma en su obra sus amores, sus odios u otros sentimientos o emociones.

En el curso de un tratamiento sus producciones son un disparador para la asociación libre y por consiguiente la aparición de contenidos inconscientes.

El dibujo infantil ha sido un recurso muy usual para evaluar áreas específicas del desarrollo psíquico. Con consignas especiales se administran tests que forman parte del estudio psicodiagnóstico que nos acerca en primera instancia al conocimiento de los conflictos existentes, a la determinación de la estructura psíquica y el grado de gravedad que reviste.  

Un terapeuta de niños debe conocer las características del juego que son propias de cada edad para armar la caja que corresponderá a cada niño.

Hasta los dos años la característica predominante de los juegos es que son funcionales de acuerdo a las habilidades motrices además de la búsqueda de placer, son incentivos para la actividad exploratoria y también para paliar la angustia de separación de su madre o de otras personas que están a su cuidado.
En los años siguientes va apareciendo la capacidad de representaciones simbólicas y de este modo se fomentan las fantasías.

Después de los 7 años eligen actividades lúdicas compartidas y trabajos constructivos que las realizan en grupos. Estas pueden ser maquetas, posters, periódicos o revistas. En las sesiones de psicoterapias grupales se llevan a la práctica con mucha frecuencia.
El estudio psicodiagnóstico más los datos obtenidos en las entrevistas preliminares: historia personal y familiar, síntomas actuales y pasados, hábitos e intereses, crisis y situaciones traumáticas pasadas, nos permiten orientarnos en la elección de un tratamiento.  

El analista no abandona la capacidad de escucha, la atención flotante, la flexibilidad para considerar cada caso, un nuevo caso, con lo singular de cada paciente, si bien privilegia la palabra, todo aquello que permite establecer la transferencia bienvenido sea. Un juego, un dibujo, un modelado brindan también esta posibilidad para acercarnos en principio a elucidar de qué sufre el niño o el adolescente, más cuando es tan común que no lo expresen hablando por padecer síntomas inhibitorios.

Existen muchas divergencias con respecto al psicodiagnóstico, pero es importante considerar su validez por la posibilidad de manejar un código común, más aún en el trabajo interdisciplinario, muy frecuente en el tratamiento de niños y adolescentes.

El psicodiagnóstico exige por parte del analista una acción más dirigida especialmente cuando debe incluir la administración de test. Tendrá que dar consignas, invitará el inicio de la tarea de descubrimiento de aspectos desconocidos por el paciente.

La evaluación no implica dejar afuera la posición de analista. En ella se mantienen las reglas fundamentales del psicoanálisis de adultos.

Winnicott(4) señaló la importancia del marco en que se desarrolla el psicoanálisis, puesto que brinda cierto orden, confianza y objetividad. Pienso que estos conceptos son tan válidos para la realización de un psicodiagnóstico como para tenerlo en cuenta en el curso del tratamiento (pautas de encuadre).


Todo el material obtenido: datos clínicos aportados por los padres en las entrevistas preliminares más las producciones creativas y los comentarios hechos por los pacientes serán tenidos en cuenta tomando como modelo la tarea de los críticos o analistas de las obras de arte. Ellos destacan qué admirar y comprender en una producción artística. Por ejemplo, en un dibujo, es muy interesante prestar atención al uso del espacio, los colores, las luces y las sombras, el tamaño de las figuras, los personajes representados, si están quietos o en movimiento, el trazo, las líneas rectas o curvas, además del tema y el escenario elegido.

Simultáneamente observamos la actitud del paciente, su predisposición, sus resistencias, sus inhibiciones o bien el grado de impulsividad.

Los padres traen a un niño a la consulta aconsejados por su pediatra o por los maestros, pocos manifiestan quejas por síntomas de alteraciones psíquicas salvo cuando hay problemas importantes de conducta o de aprendizaje. Al interrogarles el motivo de consulta, lo manifiesto encierra contenidos latentes que hay que elucidar en varios encuentros. No sucede lo mismo con el niño, que en forma más espontánea desde el inicio revela su conflicto.

Ilustraré esta idea con una viñeta clínica.

Un niño de 4 años al inicio de la entrevista inicial frente a una hoja en blanco y a una caja de crayones de variados colores, tomó dos iguales de color blanco y dijo:

“ Voy a usar éstos, pero no se va a ver nada”.  
Su madre me anticipó en una entrevista previa que concurría porque el niño tenía estrabismo y por un tiempo le taparían un ojo. Temía que el niño no aceptara esto. La oftalmóloga consideró, a modo de prevención, una preparación psicológica para favorecer el tratamiento propuesto y su aceptación.

Fue muy evidente la revelación de la vivencia de ceguera que el pequeño tenía. Su mundo se volvía blanco, vacío, se había incrementado su ansiedad al saber que su ojo estaría vendado varios días. Pensando en su momento evolutivo también surgió la emergencia de la angustia de castración, así lo refiere Freud en el texto “Lo ominoso”(5).

Ante la aparición de una enfermedad que requiera un tratamiento quirúrgico u otro de carácter invasivo o agresivo del cuerpo hay que elucidar como es vivido por cada niño.

También en ese escrito Freud recuerda al mito de Edipo y a un cuento infantil “ El hombre de Arena” de Hoffmann. Este personaje arranca los ojos a los niños cuando no quieren irse a la cama. Este argumento amenazante lo utilizaba un aya que cuidaba al niño, en un relato siniestro para lograr que el pequeño obedezca.

La estrategia terapéutica a seguir en el caso del niño que debería tener su ojo tapado por unos días, fue la comúnmente elegida cuando se realiza una psicoprofilaxis quirúrgica, especialmente porque esclarece la situación de lo que le va a suceder al niño y a su familia, despeja el mundo de fantasías de pérdidas, de padecimientos innecesarios, de abandono, de inutilidad o desvalimiento.

El temor que invade a los padres frente a una intervención médica invasiva o limitativa les impide hablar de lo que va a suceder. Los niños de la primera infancia en general son más espontáneos, más directos, plasman en sus realizaciones gráficas como en el juego su realidad psíquica igual que en los sueños.  

En esta situación clínica planteada a modo de ejemplo también deseo destacar que la utilización de las producciones creativas y el juego desde los primeros encuentros facilitó la transferencia, disminuyendo el temor que trae cualquier niño al ser llevado a un consultorio, más cuando padecen alguna enfermedad orgánica y que en las consultas médicas u odontológicas deben exponer su cuerpo.

El prestigioso médico argentino Carlos Gianantonio en una conferencia sobre Iatrogenia y calidad médica(6) afirmó:

“ Un niño no puede vivir si no juega y el amputar horas de juego a los niños es una de las mutilaciones más horribles que se pueden inferir”

El poder jugar se constituye en un efecto compensandor de los actos invasivos, agresivos y necesarios para aliviar o curar una enfermedad. He observado esto cuando un niño está internado en una sala del hospital, inclusive en terapia intensiva.

En muchas instituciones asistenciales existe la sala de juego, que se asemeja al espacio del recreo escolar.  

Cuando un niño o adolescente debe tener internaciones prolongadas(7), en el día hay momentos que puede deambular, salir de su habitación, inclusive interactuar con otros pacientes. ¡Qué mejor que tener este espacio que generalmente está equipado con juegos, entretenimientos, pinturas igual que los recursos que no faltan en un consultorio de niños!

A veces, la forma de expresar los conflictos es mixta, es decir, dibujar y cantar. Citaré un ejemplo al respecto que ilustra esta ponencia. Es el dibujo de otro niño de 5 años que presenta trastornos en el habla y dibuja a un personaje de aventuras muy popular: “El Zorro”.

El dibujo muestra a un niño que usa una camiseta donde figura la letra Z que lo identifica. Mientras lo realizaba tarareaba la música de la canción que todos conocemos, que escuchamos desde siempre, cuando presentan el programa. Durante las siguientes sesiones continuó dibujando a este personaje en diversos ambientes y representando acciones, siempre con su capa y espada. No hacía comentarios, solo gestos de aprobación ante señalamientos o interrogantes que le formulaba. Esta manifestación da cuenta de la importancia de los estímulos sonoros. Se comprueba la respuesta placentera del bebé cuando su mamá le canta y le habla. Las sensaciones auditivas como las olfativas se desarrollan antes que las táctiles o visuales.

Es recomendable que un terapeuta de niños esté familiarizado con juegos, personajes, programas de televisión y películas de actualidad, así como deportes, roles de los jugadores, juegos de mesa y sus reglamentos.

La psicoanalista argentina Arminda Aberastury(8) que nos aportó tantos conocimientos sobre el análisis de niños aconsejó:

“Conservar además un suficiente placer por el juego y tener aún una agilidad que le permita afrontar sin demasiado esfuerzo el ejercicio que exige muchas veces la hora del niño en análisis”

No obstante surgen con frecuencia variaciones o recreaciones de los juegos muy conocidos, en estos casos aportan datos interesantes para interpretar. Hay que prestar atención al sentido particular de los mismos: si es un intento de trasgredir reglas, si la forma propuesta es para evitar ser perdedor o bien para evitar sentimientos displacenteros reactivados por recuerdos o hechos dolorosos padecidos.

Jugar con cartas es una de las opciones preferidas. Actualmente existen además de las tradicionales, otras que combinan los símbolos muy conocidos como son los de las cartas españolas con personajes de aventuras. Hay una colección muy variada.

Los mazos de cartas suelen estar muy ornamentados. Angel Garma(9), investigador didáctico terapéutico argentino, se refirió al arte ornamental destacando su frecuencia en todas las manifestaciones de las artes pláticas.  

Afirmó: “se lo observa prácticamente en todas las creaciones humanas, ya sea en edificios, jardines, vestidos, vehículos o cualquier otro objeto”. Los aportes de este autor fueron tenidos siempre en cuenta debido a que el simbolismo de estos dibujos permite descubrir contenidos reprimidos vitales.


En una de ellas figuran mitos y leyendas, siendo un juego de estrategias, los personajes representados poseen características o cualidades específicas, tienen distintos poderes, atacan o defienden, son colosos superpoderosos capaces de detener a grandes dioses, escultores cuya misión es el legado de un tiempo invisible y eterno, gigantes llenos de ira, telchines a quien le atribuyen el poder de reunir nubes, desencadenar lluvias, nieve o granizo. La variedad es notable, incluye espadas, lanzas y también aves exóticas, sirenas, jardines, hadas, viñas. Otra se llama Medicina de Hipócrates y la leyenda que trae dice: “Su escuela salvará muchas vidas, pero en la edad oscura muchos conocimientos se perderán. ” Es notable el juego de identificaciones que se va dando a lo largo del partido, más allá del ataque o la defensa. Muchas veces, una carta adquiere un valor preferencial. Una niña de 9 años considera protectora a una carta que representa un santuario que habitan feroces guerreros que protegen al mundo marino.

El analista estará atento a las variables y a la elección que realice el paciente teniendo en cuenta que el juego mantiene cierta secuencia lógica y ambos participantes tienen la misma probabilidad de ganar o perder.

Muchos niños o jóvenes traen a sesión libros, revistas o figuritas. Leen, hacen comentarios o copian las ilustraciones. Todo es válido. Lo que importa es la selección que hacen de lo que traen.

Un paciente de 17 años, varón, durante varias sesiones traía revistas de automóviles. Su interés por la mecánica, los modelos, la velocidad, su potencia fue motivo de sus disertaciones. Coincidía que en ese tiempo se estaba planteando qué carrera seguir. Desde lo manifiesto no presentaba dificultades. Cierto día me solicita si podía dejar las revistas en el consultorio, para que no las viera su mamá porque en las fotos de presentación de esos autos había señoritas modelos muy atractivas, bonitas y casi sin vestir. Estos argumentos facilitaron tratar la problemática sexual, que si bien iban apareciendo indicios en sesiones anteriores, no se había aún desplegado suficientemente.  

Estas viñetas clínicas son claros ejemplos de los múltiples formas para abordar la vida emocional de los niños en las diferentes etapas que atraviesa, inclusive en la pubertad y en la adolescencia ya avanzada. Las técnicas creativas son variadas y se convierten en un aliado indiscutible para conocer y llevar a cabo la elaboración de conflictos y para las construcciones interpretativas.  

Deseo agregar unas reflexiones que considero importantes desde una mirada integradora biopsicosocial(9), ya que pienso que no podemos desconocer el mundo circundante del niño de hoy, cualquiera sea su condición social, su edad, el tipo de familia a la que pertenece y las ofertas culturales que tiene a su alcance.

Zygmunt Bauman en la introducción de su libro “La vida líquida”(10) refiere:

“La vida líquida , como la sociedad moderna líquida, no puede mantener su forma ni su rumbo durante mucho tiempo. En una sociedad moderna líquida, los logros individuales no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos. ”

Las ideas de este sociólogo que describe aspectos de la cultura del mundo actual me hace pensar como los terapeutas de niños debemos prepararnos para recibirlos y entender la idiosincrasia de su medio inmediato, los estímulos vertiginosos que reciben a diario, pero el camino psicoterapéutico lleva tiempo para el descubrimiento del mundo psíquico.  

Me ha sorprendido muchas veces que cuando los niños encuentran algo que les interesa, pueden dedicarle bastante tiempo. Existe un programa de televisión que está teniendo bastante éxito en el que enseñan actividades creativas para niños que, justamente, llevan tiempo, que realizan objetos útiles, usando todo tipo de materiales, algunos reciclados de utensilios descartables.

Realmente es muy interesante puesto que con estas tareas el tiempo no es un obstáculo, las obras producidas son sólidas y en general presentan características perdurables. Me parece muy apropiado para nuestro trabajo, además de alentador, porque ponen un freno a las fallas ambientales que Winnicott destacó y que hoy abundan y no solo en el seno del grupo familiar, con los roles o dinámica de funcionamiento deficiente, sino con todo lo que sucede en la sociedad.

La crónica diaria nos informa la cantidad de episodios agresivos, la inseguridad, la falta de respeto por el otro, el no reconocer lo que a cada uno le corresponde para vivir saludablemente. Estos conceptos de carácter educativo deben ser tenidos en cuenta desde un proceso terapéutico, pensando en la prevención quizás en un trabajo interdisciplinario puedan evitarse trastornos psíquicos más severos.

Otro párrafo del sociólogo Bauman(11) me parece apropiado para ilustrar estas inquietudes:

“La vida consumidora es como un juego de la oca: los caminos que llevan de lo más bajo a lo más alto (y, aún más, los que llevan desde lo más alto a lo más bajo) son estremecedoramente cortos. Las subidas y las caídas se producen a la velocidad de un lanzamiento de dados y ocurren sin apenas previo aviso. ”

El juego de la oca es muy elegido por los niños en sesión.

Estas observaciones me permiten ampliar más el recurso diagnóstico y terapéutico: el juego. Solitario, compartido con el terapeuta, grupal en familia o con otros niños según la estrategia terapéutica adoptad, nos aporta indicadores para evaluar situaciones de riesgo y así pensar en acciones protectoras.

Cuando los pacientes eligen juegos con palabras, estas se convierten en generadoras de interesantes asociaciones libres, debemos prestar atención porque a veces son recuerdos encubridores de situaciones traumáticas pasadas no elaboradas. Estos juegos están basados en las clásicas palabras cruzadas, existen en la actualidad muchas opciones, combinadas con números e imágenes.

Otra variante de expresión que traen los adolescentes es la escritura de cuentos o poesías. Reveladoras de conflictos, deseos, y de la riqueza del mundo imaginario infantil. Muchas de estas producciones están inspiradas en cuentos o novelas de otros autores. En todos los casos permiten asomar a la superficie con sus simbolismos, metáforas o metonimias contenidos inconscientes tan valiosos para la dirección de la cura.

Articulando siempre la experiencia clínica con los desarrollos teóricos, quiero destacar otro texto freudiano del año 1913, “ El interés por el psicoanálisis”(12). En el segundo capítulo “ El interés para la ciencia del arte”, dice:

“ Las fuerzas pulsionales del arte son los mismos conflictos que empujan a la neurosis a otros individuos y han movido a la sociedad a edificar sus instituciones.
Lo que el artista busca en primer lugar es autoliberación, y la aporta a otros que padecen de los mismos deseos retenidos al comunicar su obra”.

Las actividades creativas en todas sus expresiones facilitan transformaciones en el individuo y en el medio, permiten reinventar la realidad adversa.

Es muy alentador detectar en nuestros pacientes la capacidad de poder llevar a cabo estas actividades que experimenta en el consultorio y continúa luego en su medio, con las variantes acordes a su crecimiento y a las vicisitudes de su vida , constituyéndose en un interesante desafio para frenar la expresión tanática y dar lugar al florecimiento de eros, representante de la vida.


Un concepto que tomaron las ciencias sociales de la física es apropiado para pensar en la posibilidad que tienen los individuos desde corta edad para sobreponerse y luchar contra la adversidad.

En el campo de la física el término resiliencia(13) significa la capacidad que tienen ciertos metales de retornar a su estado original luego de soportar grandes presiones. No obstante existe un límite de tolerancia o resistencia.

Si establecemos una analogía con lo que puede sucederle a un ser humano es beneficioso pensar en factores protectores que generen defensas resilientes para paliar los conflictos intrapsíquicos.  

 


Referencias 

(1) Freud, S. Obras completas. Tomo XI Amorrouto editores. 1999. Buenos Aires, Argentina. “Cinco conferencias sobre psicoanálisis”.

(2) Freud, S Obra citada, tomo XI: “Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci”.

(3) Freud, S. Obra citada, tomo X: “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (caso del pequeño Hans)”

(4) Winnicott, D. Realidad y juego. Gedisa. 1979.

(5) Freud, S. Obra citada, tomo XVII. Lo ominoso.

(6) Gianantonio, C. Iatrogenia y calidad médica. Revista del Correo de la Sociedad Argentina de Pediatria: Medicina y sociedad 1982, 5(5-6):217-224

(7) Recasens, H. Adolescentes con enfermedad crónica. Medicina psicosocial. Lectura psicoanalítica (Dra. Melamedoff, S. compiladora y autora). Cap VII Tomo I.

(8) Aberasturi, A. teoría y técnica del psicoanálisis de niños. Paidós. 1979. Buenos Aires, Argentina.

(9) Bauman, Z. Vida líquida. Paidós. 2006. Buenos Aires, Argentina.

(10) Garma, A. psicoanálisis de Arte Ornamental. Ed. Paidós. Argentina. 1961.

(11) Bauman, Z. Obra citada

(12) Freud, S. Obra citada. Tomo XIII. El múltiple nterés por el psicoanálisis.

(13) Recasens, H adolescencia enfoque biopsicosocial. Nuevas respuestas a viejas preguntas (Dr. Díaz Velez, H. coordinador y autor). Ed Científica Interamericana. 2005.

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