El final de la década de los años 90 supuso la aparición de los primeros trabajos que destacaban la utilidad de Internet como herramienta potencialmente eficaz de intervención frente a una serie de trastornos clínicos. Desde ese preciso momento el número de estudios publicados ha sido muy significativo, precisando por una parte los resultados alcanzados en un primer momento y ampliando, por otra parte, el foco de interés hacia una mayor variedad d