El trasplante de cara (TDC) es señalado hoy como uno de los máximos logros en las intervenciones plástico-reconstructivas, para los pacientes con severas lesiones faciales. Proporciona un enorme beneficio potencial en términos de mejora de la función y de la imagen socialmente aceptada. Los pacientes candidatos a un TDC, a diferencia de otros tipos de trasplantes, viven en una situación de aislamiento social, con graves limitaciones en su calidad de vida