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Última actualización web: 16/05/2022

Rorschach y 16 PF.

Autor/autores: Jaime Fúster Pérez
Fecha Publicación: 01/03/2007
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Tras muchos años y muchos casos de Evaluación Psicológica usando conjuntamente ambas pruebas, me he encontrado con dos grupos de psicólogos casi irreconciliables con respecto a ellas.

Los que usaban habitualmente el test de Cattell, el 16 PF, cuestionario de personalidad de tipo Psicométrico no se interesaban por el Rorschach al que por ser Proyectivo, tachaban con frecuencia, incluso a veces con cierta agresividad, de acientífico.

Los que aplicaban el Rorschach, en su mayoría de enfoque dinámico, tampoco eran proclives al 16 PF al que veían, a veces con cierto desdén, como excesivamente superficial.

Hoy desde mi enfoque Psicológico Cognitivo y de mi muy larga experiencia tanto de usuario, como de docente, de ambas pruebas, quiero hacer una presentación sencilla, que sin gran extensión ni profundidad permita a los lectores en general y a los de aquellos grupos a los que en principio me he referido en particular, vislumbrar como podrían enriquecer sus evaluaciones usando ambas pruebas, realizando una Evaluación Mútiple.

Contrariamente a lo que muchos puedan suponer sus resultados no son confirmatorios sino acumulativos consiguiendo una más completa descripción de la personalidad estudiada.

Está claro que en cualquier caso eso significa un aprendizaje que para el 16 PF es relativamente rápido y sencillo pero para el Rorschach es de mucha más envergadura. Pese a ello considero que, en ambos casos, vale la pena.

Palabras clave: Rorschach

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Rorschach y 16 PF.

Jaime Fúster Pérez.

Profesor de Rorschach de la Sociedad Española del Rorschach y Métodos Proyectivos.

Resumen

Tras muchos años y muchos casos de Evaluación Psicológica usando conjuntamente ambas pruebas, me he encontrado con dos grupos de psicólogos casi irreconciliables con respecto a ellas.

Los que usaban habitualmente el test de Cattell, el 16 PF, cuestionario de personalidad de tipo Psicométrico no se interesaban por el Rorschach al que por ser Proyectivo, tachaban con frecuencia, incluso a veces con cierta agresividad, de acientífico.

Los que aplicaban el Rorschach, en su mayoría de enfoque dinámico, tampoco eran proclives al 16 PF al que veían, a veces con cierto desdén, como excesivamente superficial.

Hoy desde mi enfoque Psicológico Cognitivo y de mi muy larga experiencia tanto de usuario, como de docente, de ambas pruebas, quiero hacer una presentación sencilla, que sin gran extensión ni profundidad permita a los lectores en general y a los de aquellos grupos a los que en principio me he referido en particular, vislumbrar como podrían enriquecer sus evaluaciones usando ambas pruebas, realizando una Evaluación Mútiple.

Contrariamente a lo que muchos puedan suponer sus resultados no son confirmatorios sino acumulativos consiguiendo una más completa descripción de la personalidad estudiada.

Está claro que en cualquier caso eso significa un aprendizaje que para el 16 PF es relativamente rápido y sencillo pero para el Rorschach es de mucha más envergadura. Pese a ello considero que, en ambos casos, vale la pena.



Puedo decir que nací a la psicología desde los enfoques conductuales, que muy pronto se me quedaron sólo como válidas herramientas de trabajo, y pasé a un enfoque más integral, cognitivo, filosófico, humanista y en los dos últimos lustros también neurológico.  

En mi primera niñez psicológica tuve la suerte de encontrarme con el Rorschach. Al principio con autores como Portuondo y Bohn, al que sigo considerando hoy en día muy interesante. Casi enseguida, afortunadamente, cambié al Sistema Comprehensivo (SC) de J. E. Exner que con sus métodos de investigación y experimentación apoyados en un bagaje estadístico e informático, gran rigurosidad en la forma de administrar y codificar.  

Interpretando mediante la comparación de los valores de las variables obtenidos con las tabuladas de poblaciones de referencia o de grupos de control, sin fantasías interpretativas, con una terminología muy clara y concreta próxima a la psicología cognitiva. Todo ello me permitía el uso de esa prueba sin menoscabo alguno de mis bases académico-científicas1 y con garantía de fiabilidad2.  

Reconozco que todo lo que suelo escribir y explicar lo apoyo en mi práctica clínica, ya extensa, y aunque trato de respetar y ajustarme a la metodología y referirme a otros autores cuando se requiere, mi tendencia es referirme a lo práctico, a lo que funciona, a lo útil.  

En mis terapias siempre he tratado de hacerlo desde el enfoque del quien y del cómo era y estaba esa persona, o sea desde la idea de su personalidad, que formada por rasgos, estilos de comportamiento consistentes y duraderos, y por estados, frutos de la situación que pueden hacer actuar a la persona en forma diferente a la que por sus rasgos cabía esperar, va a permitir realizar predicciones sobre sus conductas futuras (Fúster, 2006).  

Trato de localizar los rasgos y estados favorecedores, adaptativos a las circunstancias del sujeto, así como los entorpecedores, para que desde los primeros el paciente (mejor cliente según Rogers) como protagonista de su función, se apoye para sustituir a los segundos.  

Me interesó el Rorschach, porque era un test capaz de facilitar una rica información sobre numerosos rasgos y estados del sujeto estudiado. Además al ser una prueba objetiva, como ya señalé (Fuster 2006) permite observar sin ser visto, porque analiza aspectos que el sujeto ignora que están siendo estudiados. Por ello en el Rorschach el sujeto, inconscientemente, se muestra tal cual es y tal cual está.  

Aunque desde siempre he sido partidario de usar una batería de test para realizar las evaluaciones y he incluído en esas baterías, además del Rorschach, cuando procedía, la entrevista y alguna prueba más, preferentemente cuestionarios psicométricos3, en mi práctica clínica las pruebas que para el estudio de la personalidad prefiero, son el 16 PF de Cattell y el Rorschach.  

He usado con frecuencia cada una de estas pruebas aisladamente y en los casos más complejos ambas conjuntamente para encontrar el máximo de información sobre la personalidad a la que la aplicaba.  

Explicadas mis razones para usar el Rorschach, hablemos ahora del por qué del 16 PF. En principio es más fácil justificar su elección, porque es mucho más conocido y usado4. Lo prefiero por que en su constructo inicial se estudia a las personas normales, no patológicas, como le ocurre al MMPI y al Millon; porque es fácil de administrar y corregir, y necesita un tiempo relativamente corto que lo hace apto para las terapias de corte cognitivo y conductual, que no suelen ser de mucha duración.  

El 16 PF, y con él todos los cuestionarios de personalidad, son autoinformes porque en ellos se responde a preguntas claramente entendibles, sobre opiniones o situaciones del probando. En todo momento el sujeto es consciente de qué se le pregunta y de qué responde. Más explícitamente, responde aquello que decide contestar, optando conscientemente, por ser veraz o no. Aun cuando pretenda ser veraz, cosa habitual en psicología clínica, suele cometer el error de deseabilidad social, por el que se trata, de forma menos consciente pero casi inevitable, de dar respuestas socialmente aceptables.  

Por lo tanto en los cuestionarios, y por ende en el 16 PF, el sujeto responde mostrándose tal y como cree, o como quisiera ser, y tal y como ve sus problemas. En el peor de los casos, tal y como cree que le conviene mostrarse.

Dando por sentada la honestidad de la persona estudiada, como hemos dicho, con uno de estos tests (el 16 PF) le pedimos al sujeto que nos diga como es y con el otro (el Rorschach) le observamos.  

Es lógico que las informaciones obtenidas de los dos no sean coincidentes, ni confirmatorias, más bien son sumatorias, se incrementan, complementan y enriquecen. Aunque en todo lo que hemos dicho parece que el Rorschach sea mucho más rico, y lo es en cuanto a cantidad de rasgos que de él se pueden conseguir, el 16 PF facilita informaciones que no se obtienen del Rorschach.

Este usar elementos diferentes pero válidos, no confirmatorios sino complementarios es una Evaluación Múltiple (Erberg. 2005), con la que se consigue una validez incrementada.  

Aun cuando algunos usuarios del Rorschach usan el 16 PF o similares, escasamente la recíproca, en general ambas pruebas corresponden a distintas escuelas Psicológicas que no suelen abogar por complementarlas y en muchas ocasiones sus seguidores son críticos con una u otra: 

– Los pro-psicométricos que consideran el Rorschach como no científico, incluso para algunos como ofensivo.  

– Los más próximos a los enfoques dinámicos porque piensan que los cuestionarios son excesivamente pobres, nomotéticos y falseables.

Por mi parte después de más de 20 años de estudiar, aplicar, enseñar y escribir sobre estas dos pruebas (ver bibliografía), y consecuentemente de haber conocido y haber hecho el seguimiento a muchos de los evaluados con ellas, por mi condición de terapeuta, he de manifestar que ambas son muy válidas y fiables y, que las dos, proporcionan mucha información sobre las personalidades estudiadas.  

En todos los casos, siempre he realizado la correspondiente devolución, explicando a los interesados las conclusiones obtenidas, tras pedirles que opinen sobre lo que se les va contando como resultados del test. En la casi totalidad de los casos la información expuesta ha sido plenamente aceptada por los interesados. Con muchísima frecuencia se sorprendían, por verse tan acertadamente reconocidos y descritos, y por que se hubiese obtenido tanta información de unas pocas preguntas (en el 16 PF) o, más aun de sus respuestas a unas manchas (Rorschach).  

Considero la devolución especialmente importante y necesaria porque: 

Los resultados de cualquier test son, tan solo, hipótesis de trabajo que requieren ser confirmadas con la realidad para ser consideradas ciertas.

Sostengo esto porque no hay ninguna similitud entre los tests psicológicos y un análisis de sangre o una radiografía. En tanto que en estos se describe la realidad, en aquellos solo se hacen inferencias que se relacionan con rasgos de la personalidad estudiada. Como una apostilla al valor de la devolución he de señalar que desde ella se suelen abrir nuevos y ricos caminos de conversación (por lo tanto de terapia) entre cliente y terapeuta, favorecidos por la sorpresa que causa en aquel los descubrimientos que sobre él le explica el terapeuta. Sea quien sea el evaluador considero mejor que sea el terapeuta el que realice la devolución.  

No pretendo enseñar a usar ninguno de los dos tests, pero si que me interesa mucho presentar los valores de cada uno por si mismo, usado solo y el incremento de información que se consigue usándolos a la vez. Quiero hacer extensiva esta afirmación a los casos en que no sean precisamente estas, sino otras las pruebas que se consideren, en cualquier caso el valor final será muy superior a la realización del estudio con una sola de las pruebas.

Voy a presentar un caso que sirva de base para considerar el uso de ambos tests.


Anamnesis

Se trata de un empresario, varón de 52 años, separado. Tiene un hijo de 24 años, estudiante de ultimo año de carrera, prácticamente emancipado, que vive a temporadas con uno u otro de los padres, cuya relación, como tales, es buena.  

Sin poseer estudios superiores es inteligente y observador; lee mucho especialmente de materias cientificas, con las que dice que se libera cuando tiene problemas. Se considera autodidacta y es muy crítico con los demás. Se acusa de ser excesivamente autoritario, y teme que quizás maltratador psicológico tanto en su empresa como con su familia.  

Busca una terapia porque, como consecuencia de la lectura de un libro sobre los psicópatas, se ha visto identificado en algunos aspectos y se ha asustado. Se le tranquiliza diciéndole que su propia preocupación es indicadora de que no es un psicópata. Iniciamos una tarapia de corte cognitivo en la que se le propone que a base de contar sus experiencias por escrito y reflexionar sobre sus comportamientos y los que considera en la actualidad más oportunos, vaya consiguiendo realizar una reestructuración cognitiva con la que consiga reeducarse e ir adquiriendo los valores que considera más deseables y rechazando aquellos que ve mas perjudiciales para si y para su entorno.  

Realiza la terapia con una gran disciplina y va consiguiendo progresivamente cambios que deseaba y mejorando sus relaciones tanto en el medio laboral, como familiar y de amigos.  

Se le aplica el Rorschach y el 16 PF. El primero tras las tres primeras sesiones de terapia, a un mes de su comienzo aproximadamente, y el segundo unos meses más tarde.

Como nuestro objeto en este trabajo es presentar los dos tests, aunque en el curso de la terapia realizamos las devoluciones completas de ambas pruebas, aquí, para no extendernos demasiado, sólo vamos a hacer la comparación de lo que en ambas se dice sobre los dos primeros factores del 16 PF, el factor A, la afectividad y el factor B, la inteligencia. ello porque también desde el Rorschach se trata de la afectividad y de la inteligencia.

Me he permitido una pequeña aportación que será más útil a los que conocen el Rorschach (por el Sistema Comprehensivo). Presentar a continuación un cuadro con la parte del Sumario Estructural llamada "Proporciones, Porcentajes y Derivaciones" que es desde la que se obtiene la información más rigurosa y nomotética (como en la mayoría de los cuestionarios psicométricos), puesto que se comparan los valores obtenidos por el sujeto, con los normativos. Como tales empleamos los de las Tablas de Población Normal Española (N = 520). Así mismo dentro del texto, junto a los rasgos que vayamos describiendo figurará entre paréntesis, la variable de donde se infiere, el valor que para ella ha obtenido el sujeto estudiado y tras las siglas VE (valor esperado) el que tiene en las citadas tablas.  

Para quienes no conocen el Rorschach, aclararles que sigan la lectura simplemente obviando tanto el cuadro como los paréntesis, no se necesitan para que tenga sentido lo escrito. Los que si lo conozcan podrán confirmar mis aseveraciones.

 




Veamos lo que nos dice el Rorschach sobre el primero de los factores que hemos elegido: 

La Afectividad de nuestro sujeto: 

Es una persona cuya actuación de toma de decisiones y resolución de problemas es preferentemente la vía emocional más que la reflexiva (EB = 6:8, 5). Usará con frecuencia el método de ensayo y error más que el de estudiar todas las circunstancias y las alternativas de sus problemas. Insisto en que este estilo es tan solo el preferido, él es suficientemente flexible (a : p = 10:8), para usar si le conviene el razonamiento, obteniendo buenas y adecuadas formas en la resolución de sus problemas.  

Es vital e impulsivo (FM=8; VE=4). Al expresar sus emociones (positivas o negativas), aunque las pautas de la educación normal recibida son consistentes (FC=5, VE=2), por lo que en circunstancias estables y bien estructuradas sus respuestas serán las esperables y convencionales, le surgirán ocasionalmente, pero con más frecuencia de la esperada, respuestas explosivas, rabietas (C=2, VE = 0). En general sus respuestas afectivas serán inmaduras, adolescentes (FC: CF+C = 5:5; VE, 3:1), más de lo que por su edad y circunstancias parece corresponder.  

Es claramente oposicionista tanto hacia los demás como hacia el mundo en general, se ve y se considera distinto a los demás y eso le suele facilitar una agresividad, especialmente verbal (S = 7; VE=3), que aunque por una parte le haya ayudado a tender hacia su independencia y autonomía, por otra le ha dificultado y dificultará establecer relaciones estrechas con otras personas, en especial cuando se requiera una cierta tolerancia. Siente en general un resentimiento hacia la autoridad que ha podido y puede crearle dificultades de ajuste en su vida en todos los aspectos, laboral, familiar y social.  

De manera más o menos consciente parece conocer estas formas suyas de reaccionar, puesto que hace un gran esfuerzo por inhibir sus respuestas afectivas. Podemos decir que con frecuencia se muerde la lengua (C’ = 6; VE = 2), siente el afecto pero no lo exterioriza. Vemos esta actitud en principio adaptativa pero nos parece excesiva.

De todos modos en el momento de la prueba estaba muy próximo el descubrimiento que le hizo asustarse tanto y buscar angustiosamente la terapia, lo que justificaría esta actitud de control, por su temor a que se le escapasen actitudes "psicopáticas". De todos modos una excesiva persistencia en el tiempo de esta actitud podría ocasionarle algún tipo de somatización, por entonces solo decía tener dificultades en el sueño.  

En el momento de la prueba se encontraba deprimido (DEPI = 6) y con fuerte sensación de ansiedad que debía estar influyendo en su estado en general y consecuentemente en los resultados de la prueba. Era una ansiedad, muy situacional (m = 4; Y = 6 ; VE: m = 2 e Y = 2), quizás debido al descubrimiento que le había hecho buscar ayuda terapeútica, puesto que en la prueba aparece como motivada por insatisfacciones con respecto a si mismo, por aspectos o actuaciones suyas que consideraba indeseables (V=1; VE=0). Por ello supusimos que conforme fuera aclarando y resolviendo sus problemas, le iría disminuyendo, cosa que realmente sí que ocurrió a lo largo de la terapia.  

Parece menos interesado que la mayoría por los estímulos emocionales. Da la sensación de que en su niñez no encontró el eco conveniente para un buen desarrollo de la afectividad y como consecuencia se encuentra incómodo y trata de evitar todo lo relacionado con los afectos (Afr. 0, 43; VE = 0, 60).

Ve a su entorno más como agresivo que como cooperativo (AG=3; COP=0; VE: AG=1; COP=1) y está un tanto hipervigilante y desconfiado.

Con respecto a su Inteligencia se puede observar que: 

Esa desconfianza, que hemos nombrado (HVI=Yes), le puede supone un gran esfuerzo de escrutinio y le va a dificultar sus relaciones interpersonales, así como su propia concentración en los asuntos corrientes.

Su inteligencia es normal, aunque no debemos olvidar que desde su tono depresivo todos los aspectos de su personalidad estarán atenuados, como con sordina. Por ello nos resulta sorprendente su alta productividad (R=53; VE= 25), que parece indicar su capacidad para sobreponerse y su interés en colaborar en su propia evaluación. Puede por otra parte idicar que quizás su depresión no sea tan grande como parece.  

Su capacidad para integrar (DQ+ = 15; VE = 7) y organizar el campo estimular (Zf= 15; VE=12) es buena, superior a lo normal. Estos valores hablan de una buena capacidad intelectual y cultural

En la forma de acercarse a la realidad de su entorno, se ve que da excesiva importancia a los pequeños detalles (Dd = 20 VE = 4), cosa que le hará perder la visión de conjunto (W = 5; VE = 9). De todos modos recordamos que en los depresivos, por su inseguridad es normal que crezcan las respuestas de pequeño detalle. Además este hecho unido al que señalábamos antes de su oposicionismo, lo hará una persona incómoda, querulante, que con facilidad se quejará y dará importancia, y quizás pueda montar una explosión como decíamos, por detalles nimios.  

En general no es demasiado ambicioso intelectualmente hablando, se esfuerza muy por debajo de sus posibilidades (W:M=5:6; V. Esperado de 2:1 a 3:1). Cabe en lo posible que esta falta de interés sea una muestra más de la depresión en que estaba inmerso en el momento de la prueba. De no ser así habrá de tenerse en cuenta para sus proyectos, en los que quizás no sea muy persistente. No obstante en la terapia si lo fue.


Su control de la realidad es bueno (XA%=0, 70), aunque en ocasiones lo puede perder (X-% = 26). Se preocupa poco, menos de lo normal, por los convencionalismos (P=4; VE = 6), también esto, que va ligado a todo lo anterior, le puede acarrear problemas en sus relaciones sociales y personales. Quizás debido a su tendencia a aislarse haya sido el origen de que su modelo de lo que es una persona sea más fruto de su fantasía que de la propia experiencia [H: (H)+Hd+ (Hd) = 2 :13; VE = 3:1]. Esto le hará cometer numerosos errores en su apreciación sobre las conductas esperadas, no solo de los demás sino de sí mismo. Todo este conjunto explica sus dificultades en las relaciones interpersonales, que él mismo ha expresado. Usa su imaginación de forma correcta para resolver sus problemas (Ma : Mp= 5:1).  

La vitalidad que señalábamos antes (FM) le generará con frecuencia pensamientos parásitos que entorpecerán sus pensamientos conscientes y voluntarios. Esto ocurre porque las demandas básicas, tipo Maslow, (hambre, sed, sexo, miedo…) se imponen y generan ese tipo de pensamientos con el fin de que sean resueltas.  

Emplea en exceso el mecanismo de defensa de la intelectualización (2AB+Art+Ay = 7; VE < 5), que suele consistir en buscar justificaciones intelectuales a hechos desgraciados que le hayan ocurrido y aunque es útil, porque permite seguir sin sufrir el gran dolor del momento, su uso excesivo supone que no se aprenda a aceptar y consecuentemente a manejar la frustración y cuando en realidad ocurre algo muy importante se encuentra inerme.

Tras la aplicación y la explotación del Rorschach hicimos una devolución somera inicial del Rorschach y con más detalle cuando surgían los temas adecuados. Pasados unos meses estimamos conveniente aplicar el 16 PF un poco en busca de cómo se mostraba él mismo y de descubrir aquellos factores que nos da esta prueba y no el Rorschach. Dado que era para la terapia y lo interesado que estaba él en colaborar, consideramos que iba a ser muy veraz en sus respuestas.

Veamos un mínimo sobre generalidades del 16 PF, dirigido especialmente a quienes menos lo conozcan: Los 16 Factores de personalidad que estudia (de ahí su nombre) son bipolares (por ejemplo: sumiso-dominante, ansiedad baja-alta…), con un rango de valores que, medidos en decatipos, oscilan entre los valores 1 y 10. El 1 sería el máximo en lo que significa el polo izquierdo del factor y el 10 también el máximo de lo que significa el polo derecho de ese mismo factor, que suele ser el que le da el nombre. Esos 16 factores que directamente se obtienen desde el test dan lugar, mediante cálculos ponderados, a otros 4 llamados de segundo orden (16 PF clásico), o a 5 dimensiones globales (16 PF 5). Se considera que los valores normales están entre 3, 5 y 7, 5, de los decatipos y que los menores y mayores respectivamente a esos dos, serán los destacados (se les suele llamar apuntamientos), los que más representarían al individuo, tanto más cuanto más cuanto más se acerque a los extremos 1 y 10. En la tabla que sigue figuran los factores del 16 PF (clásico) y sus significados resumidos, como están en el Manual (págs. 19 a 24, de 40 que tiene). En la columna central, denominada Decatipo, los valores obtenidos por el sujeto. En negrita y subrayados los factores destacados y su primer significado.

Si nos limitamos a copiar del Manual los significados resumidos de los factores en los que nuestro sujeto ha alcanzado puntuaciones destacadas (decatipo < 3, 5; o bien decatipo > 7, 5) respetando el orden en que viene colocados, pues lo son por su importancia, encontramos que de nuestro nos dice de él que es: 

– Reservado, alejado, crítico, frío (Factor A, Afabilidad = 3).

– Dominante, independiente, agresivo, competitivo, obstinado. (Factor E, dominancia = 10)

– Imaginativo, centrado en sus necesidades íntimas, abstraído, despreocupado de los asuntos prácticos (Factor M, abstracción = 8).

– Conservador, respetuoso de las ideas establecidas, tolerante de los defectos tradicionales (Factor Q1, Apertura al cambio = 3).

– Autosuficiente, prefiere sus propias decisiones, lleno de recursos (Factor Q2, Autosuficiencia = 9).

– Autoconflictivo, despreocupado de los protocolos, orientado por sus propias necesidades (Factor Q3, Perfeccionismo = 2).

– Tenso, frustrado, presionado, sobreexcitado (Factor Q4, Tensión = 9). Y en los factores de segundo orden destacan: 

ansiedad alta, perturbable, inquieto, asustadizo (Factor QI, ansiedad = 8, 8).

– Introvertido, socialmente inhibido (Factor QII, extraversión = 3. 1).

Podría desarrollarse más con las explicaciones que proporciona el propio Manual; aun más estableciendo relaciones entre las distintas variables, al menos entre las de segundo orden y aquellas de primero que las generan; y todavía más ampliando mediante otros textos sobre esta prueba.

Una primera conclusión que quiero destacar es que simplemente con el uso del Manual, el 16 PF es una prueba muy útil, de la que se puede obtener de forma sencilla y rápida una información amplia y válida y fiable sobre la personalidad.  

En este trabajo no vamos a realizar su desarrollo completo sino tan solo el de los dos factores que hemos citado al principio. En ellos podremos ver que realmente no se confirman, puesto que miden aspectos diferentes sino que su información se solapa y se complementa.

La afectividad de nuestro sujeto (decatipo 3), según dice el Manual del 16 PF (página 19) para los valores bajos del factor A nos lo presenta como: “Reservado, alejado, crítico y frío” y amplia así:

“La persona que puntúa bajo tiende a ser dura, fría escéptica, y a mantenerse alejada. Le gustan más las cosas que las personas, trabajar en solitario y evitar opiniones comprometidas. Suele ser precisa y “rígida” en su manera de hacer las cosas y en sus criterios personales, rasgos que son deseables en muchas ocupaciones. En ocasiones puede ser crítica, obstaculizadora e inflexible”.

No obstante hemos de tener en cuenta que el decatipo 3 está muy próximo a la normalidad (entre 3, 5 y 7, 5), eso significa que lo señalado se dará en nuestro sujeto bastante atenuado.

Aquí quiero sacar una primera conclusión y es que: El 16 PF es una prueba que permite de forma sencilla y rápida obtener una información amplia y válida sobre los factores de la personalidad normal. Es posible sin embargo, recurriendo a otros textos, como hemos dicho, obtener informaciones más ricas. Así en Birkett Cattell (1989) encontramos que quien puntúa bajo en este factor (A) es:

“Crítico, frío y retraído, preciso y objetivo, desconfiado y escéptico, rígido, propenso al mal humor y se mantiene en sus propias ideas”

El texto amplía la información sobre las personas con A bajo, desde la página 20 a la 26. Copiamos de forma incompleta algunos párrafos de la página 20, en los que habla de: 

“…aplanamiento afectivo en contraste con la expresividad emocional… Casi todos los examinados reconocen la ausencia de afecto como un déficit en sus relaciones sociales, con dificultad para sostener relaciones afectuosas con la gente. . . Sus intereses se enfocan más a ideas u objetos, aun a animales, que a personas… Evitan el contacto humano no por ser tímidos, sino porque no les gratifica”. Prefieren “la soledad, lo que combina con una inteligencia alta, pues permite mejor la concentración y reduce la distracción… Con frecuencia son excelentes alumnos puesto que su tiempo no se ve consumido por necesidades sociales…”

Como vemos sería posible obtener una información mucho más amplia.

El otro factor que hemos elegido es el B, Inteligencia: Aunque la puntuación que obtiene está dentro de la normalidad (decatipo 6), que califica su inteligencia de normal.  

De todas formas hemos de recordar que, como en todos los tests de inteligencia, las puntuaciones bajas no significan necesariamente baja calidad intelectual del examinado, que puede estar sometido a una serie de problemas, ansiedad, incluso la misma situación de examen que mermen sus facultades de resolución. Por ello en general siempre se puede decir que la inteligencia de un examinado es igual o mayor a la que indica la puntuación alcanzada.  

Si observamos en conjunto la descripción resumida que nos facilita el 16 PF vemos que coincide bastante bien con la historia del sujeto.


Haciendo una especie de resumen de la información que nos facilitan ambas pruebas: 

El primer test que se administró al sujeto fue el Rorschach y se mostró prácticamente de acuerdo, muy de acuerdo, con todo lo que en él se descubrió y se le explicó en la devolución.  

Al pasarle el 16 PF encontramos que no existía divergencia en cuanto a su inteligencia. Aquel dice simplemente que es normal y el Rorschach señala sus peculiaridades, o sea la forma en que la aplica:

Así dice que realiza un gran esfuerzo de escrutinio por su hipervigilancia, tratando de esforzarse, más de lo que en él es habitual, para su evaluación, lo que indica su interés hacia la terapia que está iniciando. Que es buena su capacidad de integrar los diferentes estímulos y de organizar el campo estimular, aunque frecuentemente se pierde en detalles que le harán perder la visión de conjunto (el árbol que tapa al bosque). Que su ajuste a la realidad es bueno, pero se preocupa por los convencionalismos menos que la mayoría de las personas y eso puede ocasionarle problemas sociales y en sus relaciones interpersonales, aunque hay suficiente flexibilidad para aceptar los puntos de vista de los demás y eso puede remediar su despreocupación y su oposicionismo. Que usa bien su imaginación en la resolución de problemas, pero que muy vital sus demandas básicas pueden entorpecer los pensamientos más sofisticados y conscientes con rumiaciones entorpecedoras. En ocasiones más que enfrentarse con los problemas y que usa en exceso el mecanismo de defensa de la intelectualización.  

En lo que encontramos más divergencia entre el 16 PF y el Rorschach es en lo que se refiere a su Afectividad:

El 16 PF habla de cierta frialdad afectiva, en tanto que en el Rorschach se muestra como una persona para la que lo que más pesa en su forma de actuar y tomar decisiones son los afectos.  

Al realizar la devolución del 16 PF le preguntamos por esta divergencia y respondió que "no le sorprendía, que era así, frío y distante como normalmente se mostraba y como trataba de comportarse".  

Veamos lo que nos dicen: el 16 PF, el Rorschach y la propia Anamnesis y nuestra conversación al respecto: Siempre desde muy niño fue una persona con fuerte vitalidad y carácter.  

El ambiente en que se desarrolló fue poco propicio para todo lo emocional, con excesiva rigidez y autoridad (por parte del padre), eso le hizo evitar lo afectivo y le impidió adquirir las habilidades emocionales convenientes, generándose un círculo vicioso.  

Por la educación familiar aprendió lo reglamentario en la forma de mostrar sus afectos. Por ello dijimos que era capaz de actuar adecuadamente en situaciones normales y exentas de tensión.  

Falto de un ambiente propicio en el que pudiera expresar adecuadamente sus emociones, en ocasiones demasiado fuertes, aprendió a inhibirlas, al menos hasta que por sobrecarga explotaban, en forma de rabietas, o como procediera según la edad y circunstancias.  

Es probable que sintiera cierta envidia de otros chicos para los que el ambiente emocional familiar era menos restrictivo. Se sentía distinto y con frecuencia era oposicionista y a veces agresivo y rotundo en sus formas de expresión verbal.  

Todo ese conjunto le pudo ir llevando a la autonomía y cierto aislamiento, así como a que cuando tenía problemas se refugiara en la literatura científica, en la que según propia expresión, permanecía hasta que la tensión había pasado y eso me permitía relajarme y tranquilizarme. Con ello lo que hacía y parece que sigue haciendo, es defenderse mediante la intelectualización. La consecuencia es que al no enfrentarse realmente a los problemas ni a las personas con las que han surgido, no aprendió a soportar adecuadamente la frustración y a conocer realmente como son las personas, por ello sus imágenes patrón de cómo son los demás, incluso él mismo, son más utópicas, de fantasía, que reales. ello ha sido y es causa de que pueda cometer muchos errores de previsión, tanto de las conductas de los demás como de las propias, puesto que en la realidad las personas no responden como él lo imagina. Seguramente todo ello es motivo de esa visión del mundo un tanto paranoide, mucho más agresivo que cooperativo.  

Hay otros aspectos de su afectividad, de los que señala el Rorschach, que creemos que son más actuales, del momento de la prueba. Ante el choque que tuvo por la lectura sobre los psicópatas, se incrementa o se instaura un sentido importante de depresión así como un alto nivel de angustia, en el aparece como fondo una visión negativa de si mismo. recuerdo perfectamente que ese nivel de angustia era muy patente en su primera entrevista en la terapia y que seguramente es el que le hizo ser tan cumplidor en ella.

Con lo que hemos visto encontramos la justificación a la aparente divergencia entre el 16 PF y el Rorschach. La explicación conjunta la justifica, pero sin el 16 PF no hubiésemos llegado a conocer su forma habitual de mostrarse y comportarse con respecto a su afectividad y sin el Rorschach no hubiésemos sabido por qué, ni en que forma la mostraba.

Como conclusión general considero que: Es muy interesante hacer esa Evaluación Múltiple pues nos permite tener información por una parte de cómo se ve el sujeto (16 PF) y por otra, nuestra observación, de cómo realiza sus percepciones (Rorschach). Esta última información la da sin saber exactamente que extremos está facilitando.  

Para los que habitualmente usan el Rorschach, quiero recordar que la información del 16 PF es rica y fácil de obtener, de modo que considero que el pequeño esfuerzo de estudiarlo y aplicarlo vale sobradamente la pena. De esa forma siempre se dispondrá de esa doble visión, la suya (cómo se ve el paciente a sí mismo) y la nuestra. Además mucha de la información que da el 16 PF no la da el Rorschach. Es suficiente estudiar el cuadro que sobre aquel test hemos puesto más arriba.

Para los que usan el 16 PF, que el Rorschach les puede dar una información muchísimo más amplia sobre más características de la persona. Podremos, como decíamos anteriormente, verlo sin ser vistos, por lo que es muy difícil que haya sabido mentirnos, si esa ha sido su actuación o que haya caído, aun de forma inconsciente, en el prácticamente inevitable error de la deseabilidad social. La advertencia también es que aunque considero que vale muchísimo la pena y que es el mejor descriptor de personalidad que se conoce, quien quiera estudiarlo y aplicarlo ha de saber que requiere un no despreciable esfuerzo por su parte.

También para quienes vayan a aplicar el 16 PF o cualquier otro cuestionario, que sea consciente de que son muy inseguros, especialmente en aquellas evaluaciones en las que el objetivo del sujeto sea distinto al terapéutico, puesto que en la práctica el sujeto puede mentir con casi total impunidad. Eso es especialmente necesario tenerlo en cuenta en todo lo que se refiere a evaluaciones en psicología Jurídica y en psicología de Empresa.

En general, que estas dos prueba son muy válidas y fiables, dignas de ser estudiadas y aplicadas, que enriquecerán mucho la información que mediante la entrevista simple se pueda obtener, incluso para un buen entrevistador. Y que la devolución es un eficaz medio de facilitar la terapia.

Finalmente pedir disculpas, por que, a fin de cuentas, lo que estoy haciendo es invitar a todos a que trabajen más de una u otra forma.


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Notas

1 En el homenaje que se rindió en la Universidad de Comillas al Dr. Exner, tras su muerte (20/2/2006), la Dra. Concepción Sendin, Directora de la Delegación Española de Rorschach Research Foundation dijo que cuando le oyó por primera vez se sorprendió porque él había realizado lo que hasta entonces se consideraba casi imposible en el mundo del Rorschach:

- Llevar a cabo series de estudios experimentales de validez con cada variable. - Recuperar las bases psicométricas del test, aportando datos normativos y posibilidades de tratamiento estadístico de los resultados. - Definir con precisión cada criterio de valoración.

2 Fernadez Ballesteros (2004) en su texto Evaluación Psicológica (pág. 305) dice que Exner señala que la fiabilidad interjueces oscila entre el 85 y el 90 por cien. Y que Meyer (1997) en Journal Personality Assessment en un metaanálisis habla de un valor promedio del índice de kappa de 0. 88, que confirma los excelentes resultados anteriores. En cuanto a la fiabilidad test retest, dice que la mayoría de las variables muestran una correlación aproximada al 0. 75.

3 En Practicar el Rorschach (Fuster, 1998) recomendamos con el Rorschach, la entrevista y además (pág. 7): 

-Para estudio de Personalidad: - 16PF de Cattell. - HTP (casa, árbol, persona) de Buck. -Para Diagnósticos: - MMPI de Hathaway y McKiney. - Test Guestáltico Psicomotor de Bender. - cuestionario de depresión (Beck, 1984). - Otros, específicos para diversas patologías. -Para Medida de la Inteligencia:- Matrices Progresivas de Raven. - Escalas de inteligencia de Wechler 

4 Aunque estimo que la mayoría se limitan a apoyarse tan sólo en los manuales que vienen con la prueba.  

 



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