En la presente revisión se analiza en profundidad el manejo clínico de la terapia electroconvulsiva en el paciente de avanzada edad. En éstos es considerada una terapia segura y eficaz, con un elevado índice de respuesta. Son varias sus indicaciones, clasificadas en primarias y secundarias. Es considerado el tratamiento de elección en los trastornos depresivos graves, la esquizofrenia con síntomas catatónicos y en episodios maniformes con respuesta farmacológica insuficiente. Su rapidez de acción y eficacia hacen posible que la mejoría del paciente se observe incluso en la primera semana. Los nuevos avances en la técnica del TEC han mejorado su procedimiento de aplicación y los parámetros del estímulo eléctrico administrado, reduciendo la incidencia de efectos secundarios. Diversos estudios han detectado la confusión posterior al TEC como la complicación más común. Se insistirá a lo largo del escrito, en un planteamiento del tratamiento siempre individualizado, ajustándose a las características propias del paciente. La decisión de recomendar el uso de la TEC ha de derivar de un análisis del riesgo/beneficio para cada paciente en particular, contemplando también otras posibilidades terapéuticas. El proceso de consentimiento informado debe estar siempre documentado en la historia del paciente, previa explicación de los efectos beneficiosos y adversos y otros tratamientos alternativos. No existen contraindicaciones absolutas en su aplicación, sí una serie de circunstancias clínicas que se consideran contraindicaciones relativas que exigen una estrecha vigilancia.