Última actualización web: 25/06/2021

Procesos cognitivos en las fases del Síndrome de Adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica (SAPVD): Un estudio cualitativo.

Autor/autores: José Antonio Virseda Heras
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

En este trabajo se analizaron los procesos cognitivos de una mujer que vivió en situación de violencia a través del modelo teórico Síndrome de adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica (SAPVD). Es un estudio cualitativo que empleó la técnica del incidente crítico, la entrevista a profundidad y la autobiografía. La participante es una mujer de 31 años de edad que ha vivido violencia física, psicológica, económica y social. Los resultados ponen de manifiesto que esta mujer ingresa en la fase desencadenante al recibir la primera agresión física por parte de su pareja; pasa a la fase de reorientación al experimentar desorientación, baja autoestima, miedo y culpa; estos sentimientos dificultan el empleo de recursos para enfrentar la violencia en la fase de afrontamiento y finalmente en la última fase adopta el modelo mental del agresor cuando cree y argumenta que ella es la causante de la violencia. Los principales procesos cognitivos que se identificaron en las cuatro fases son: atención, memoria y juicio.

This paper analyzed the cognitive processes of a woman who lived in a situation of violence through the theoretical model Paradoxical Adaptation Syndrome to Domestic Violence (PASVD). This is a qualitative study that used the technique of critical incident, the depth interview and the autobiography. The participant is a woman of 31 years old that has experienced physical, psychological, economic and social violence. The results show that this woman enters the trigger phase to receive the first physical assault by an intimate partner; she goes to the reorientation phase to experience disorientation, low self-esteem, fear and guilt; These feelings make it difficult for her to use the resources to confront violence in the phase of coping and finally in the last phase makes of her own the mental model of the aggressor when thinks and argues that she is the cause of the violence. The main cognitive processes affected in the four phases are: attention, memory and judgment.

Palabras clave: Mujer, Procesos cognitivos, Violencia

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PROCESOS COGNITIVOS EN LAS FASES DEL SINDROME DE ADAPTACIÓN PARADÓJICA A LA VIOLENCIA DOMÉSTICA (SAPVD): UN ESTUDIO CUALITATIVO

Lic. Paola Blancas Escalona, Dra. Gloria Margarita Gurrola Peña, Dra. Patricia Balcázar Nava, Dra. Julieta Garay López; Dr. José Antonio Virseda Heras.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL ESTADO DE MÉXICO

Palabras clave: violencia, mujer, procesos cognitivos.

Keywords: violence, women, cognitive processes.

Resumen

En este trabajo se analizaron los procesos cognitivos de una mujer que vivió en situación de violencia a través del modelo teórico síndrome de adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica (SAPVD). Es un estudio cualitativo que empleó la técnica del incidente crítico, la entrevista a profundidad y la autobiografía. La participante es una mujer de 31 años de edad que ha vivido violencia física, psicológica, económica y social. Los resultados ponen de manifiesto que esta mujer ingresa en la fase desencadenante al recibir la primera agresión física por parte de su pareja; pasa a la fase de reorientación al experimentar desorientación, baja autoestima, miedo y culpa; estos sentimientos dificultan el empleo de recursos para enfrentar la violencia en la fase de afrontamiento y en la última fase adopta el modelo mental del agresor cuando cree y argumenta que ella es la causante de la violencia. Los principales procesos cognitivos afectados que se identificaron en las cuatro fases son: atención, memoria y juicio.

Abstract

This paper analyzed the cognitive processes of a woman who lived in a situation of violence through the theoretical model Paradoxical Adaptation Syndrome to Domestic Violence (PASVD). This is a qualitative study that used the technique of critical incident, the depth interview and the autobiography. The participant is a woman of 31 years old that has experienced physical, psychological, economic and social violence. The results show that this woman enters the trigger phase to receive the first physical assault by an intimate partner; she goes to the reorientation phase to experience disorientation, low self-esteem, fear and guilt; These feelings make it difficult for her to use the resources to confront violence in the phase of coping and finally in the last phase makes of her own the mental model of the aggressor when thinks and argues that she is the cause of the violence. The main cognitive processes affected in the four phases are: attention, memory and judgment.

Introducción

La violencia en las relaciones familiares es un problema social de gran dimensión. Para tener una idea aproximada de la magnitud de la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico, es importante revisar las incidencias en México. La ENDIREH 2006 (1) explica que en México el 40% de las mujeres encuestadas reporta haber sufrido algún incidente de violencia emocional, económica, física y sexual; destacando con el 32% la violencia emocional. Revela también que la violencia se presenta en todos los estratos socioeconómicos, nivel de instrucción, actividad, edad, condición social.

De lo anterior se deduce que la violencia doméstica es un problema complejo y de gran impacto social e individual, debido a los costos y consecuencias que genera, sin olvidar el sufrimiento de quienes la padecen y las limitaciones que conlleva en el desarrollo personal.

Es así que las consecuencias de la violencia se clasifican como físicas, psicológicas y económicas; entre éstas se enuncian la pérdida de la interacción social, daños severos a la salud y riesgo de muerte. En el aspecto psicológico las consecuencias más generalizadas son ansiedad, estrés postraumático, síndrome de la mujer maltratada, depresión y suicidio o intento de éste. Se contemplan también los costos económicos que los países invierten en el sistema de justicia penal y atención sanitaria por la violencia ocurrida en el ambiente doméstico (2).

Es por ello que desde diversas ópticas se ha intentado dar una explicación a la gran incógnita de porqué la mujer continua en una relación abusiva y dañina para ella y para quienes la rodean. Según la ENDIREH 2006, en México, de las mujeres casadas o unidas que declararon padecer agresiones físicas o sexuales por parte de su pareja, sólo el 22. 4% denunciaron los hechos ante alguna autoridad. (1).

Las numerosas investigaciones sobre el tema se han enfocado en estudiar la dinámica de la violencia y su impacta en la esfera emocional y/o en el núcleo familiar, sin embargo, poco se ha analizado el impacto a nivel cognitivo y los procesos psicológicos que se ponen en marcha durante los episodios de violencia doméstica en las mujeres que la viven. Al respecto Ferreira (3) señala que existe un proceso reiterado que cumple con ciertas etapas y que resulta útil para comprender cómo una relación amorosa ingresa en la violencia y cómo una mujer maltratada encuentra difícil desprenderse de ese peligroso vínculo, refiriéndose con esta descripción al ciclo de la violencia doméstica.

Por su parte Montero (4) propone el síndrome de adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica como un mecanismo activo de adaptación, habilitado para amortiguar y/o evitar la incidencia masiva de estresores amenazantes sobre la mujer maltratada; que explica a través de cuatro fases: 1) desencadenante, 2) reorientación, 3) afrontamiento y 4) adaptación; y describe la reacción de la mujer violentada al desarrollar un vínculo afectivo fuerte con su agresor al asumir las excusas referidas por éste tras cada episodio de violencia y aceptando sus arrepentimientos. Menciona tres grupos de factores, que de modo unitario o en combinación, influidos o no por la presencia de distorsiones cognitivas coadyuvan a mantener a la mujer en silencio sobre el maltrato que está sufriendo:

1). Diversos procesos paralizantes generados y mantenidos por el miedo.

2). La percepción por la víctima de una ausencia de vías de escape o salida de la situación de tortura.

3). La carencia de recursos alternativos.

 

 

Método

El presente trabajo tuvo como objetivo analizar los procesos cognitivos de una mujer que vive en situación de violencia a través del modelo teórico SAPVD. La participante es una mujer de 31 años de edad y estado civil soltera, de su última relación procreo dos hijas de 11 y 7 años, estudió la licenciatura en enfermería y actualmente se desempeña como tal. Ha vivido violencia física, psicológica, económica y social. Es un estudio de corte cualitativo por lo cual se empleó la técnica del incidente crítico, la entrevista a profundidad y la autobiografía. Se solicitó su participación de forma voluntaria y se le pidió su autorización para grabar la entrevista para fines de investigación. Las entrevistas se realizaron en tres sesiones de 48 minutos cada una. La guía de entrevista tuvo como categorías de análisis las fases sindrómicas: desencadenante, reorientación, afrontamiento adaptación.

 

 

 

Resultados:

Desde el noviazgo comenzó la violencia física cuando menciona: “Éramos novios y no me acuerdo porque empezamos a discutir […] y entonces él me dio una cachetada” […]. Al vivir juntos la violencia física se incrementa y también vivió violencia psicológica, económica y social, al recordar: “Es cuando ya me empiezan a prohibirme cosas, no solamente él sino también su mamá […] es cuando empezamos a tener más problemas y empiezan más los golpes y cosas así, yo estaba estudiando [. . . ] me peleaba con él, me pegaba y me regresaba a mi casa si estaba muy golpeada pues ya no iba […]”; sobre la violencia económica refiere “si yo no trabajaba no teníamos dinero”. Aunado a ello se inicia en el consumo de cocaína, la pareja ya era consumidor, la violencia se intensifica durante este período: “[…] él estaba drogado yo también pero sí le reclamé, entonces me pegó, me pateó, me arrastró, hizo lo que quiso conmigo […] después de esa vez nunca le volvía reclamar nada […]. Actualmente se encuentra separada del padre de sus hijas desde el mes de enero de 2012 hasta el momento de realizar la entrevista en el mes de marzo del mismo año. Vivió con él aproximadamente 5 años, los siguientes 5 años vivieron separados pero seguían siendo pareja, acude al Consejo Estatal de la Mujer en busca de ayuda para sus hijas en primer lugar, para posteriormente iniciar su propio tratamiento.

A continuación se presentan las categorías en las que se clasifican los datos obtenidos durante las entrevistas.

Tabla 1. Evidencias del SAPVD en una mujer que vivió violencia doméstica.

Fase
Lexías
Interpretación
Desencadenante
“Éramos novios […] y él me dio una cachetada”.

“Yo me fui y no le platiqué a mi mamá lo que había pasado”.

“Siempre había sentido que me protegía pero dentro de la protección siempre fue cuidarme de él, él era el enemigo principal”.

“Yo me quedé así… no sabía cómo reaccionar porque nunca me había pegado”.

“Dentro de lo agresivo que él era a veces se portaba muy cariñoso”.

“Le tenía miedo”.

“Era un sentimiento confuso, a la vez sentía coraje y a la vez sentía la necesidad de tenerlo”.

“Al principio sí era lindo pero después fue cambiando”.
Los límites de seguridad son traspasados desde el noviazgo cuando comienza la violencia psicológica al prohibirle amistades y aparece también durante esta etapa de la relación la primera agresión física. A partir de ésta los límites de protección se desvanecen pues ella ve a la pareja como una amenaza. A pesar de lo ocurrido y percibirlo de esta manera aún le otorga cualidades positivas, es decir, la evaluación que hace de la amenaza está distorsionada. Ante la violencia física no sabe cómo reaccionar, se paraliza y no busca ayuda en su entorno inmediato. Las reacciones emocionales que se desencadenan por la situación que vive son miedo y enojo al darse cuenta que la relación ha cambiado. Y es partir de todo ello que experimenta tristeza, a la par de que la violencia inicia su escalada ella se inicia en el consumo de cocaína.
Reorientación
“Yo sentía nervios, muchos nervios como mucha ansiedad”.

“Yo ya no quería estar con él siempre fue el miedo hacia él de que de veraz fuera a hacer algo y a que se quisiera llevar a mis hijas”.

“Cuando él estaba bien, yo estaba bien pero si él estaba mal yo también estaba mal, todo dependía de él”.

“Todo giraba en torno a él: lo que él quisiera, cómo el estuviera, lo que a él le gustaba y si a mi no me gustaba pues me aguantaba, era lo que él quisiera”.

“Era el sentimiento de hacer daño pero a mi misma más bien era: pues si él está mal yo también”.

“Era entre coraje y vergüenza, coraje conmigo y coraje con él”.

“Yo sentía que porque era muy celoso. ”

“Cuando yo llegaba entonces ya sabía que algo estaba mal, o algo hice, o algo le dijeron, o ya se me hizo tarde media hora”.

“Dentro de todo yo pensaba que no todo el tiempo iba a ser así y que iba a cambiar.

“Yo sabía que había mucha gente a mi alrededor pero no quería involucrarlos tenía miedo de buscarle problemas a alguien y yo tampoco quería problemas”

“Yo como sea fomente el vicio, porque yo lo permití, porque yo me uní a él”.

“Bajé de peso, la inestabilidad […] yo muchas veces traté de dejarlo pero era mucho miedo”.

“Mucho coraje, estaba muy enojada, como impotencia, eran muchos sentimientos entre coraje, impotencia, tristeza”.

“Yo trataba de estar contenta con él, bueno de que él estuviera contento conmigo más bien”

“Yo trataba de tener todo bien, en orden; a las niñas […] la casa casi siempre estaba limpia”.

“Sabía que no era feliz completamente como yo deseaba”.
Una vez que se instaura el ciclo de la violencia y las agresiones son más frecuentes el miedo se intensifica por las amenazas que recibía de la pareja y por la violencia física. Entonces experimenta ansiedad debido a que tiene dificultades para identificarse en su entorno y consigo misma, por lo que desea terminar la relación pero el miedo se lo impide. Es a través del consumo de droga que busca su inserción en el ambiente. Sin embargo, esto trae como consecuencia disminución en la autoestima e incapacidad para expresar sus necesidades y someterse a las de la pareja. El aislamiento social y la falta de comunicación con personas significativas se afianzan también. Al valorar su relación y compararla con las de su contexto inmediato sabe que no es lo que desea para ella, pero el sentimiento de culpa que experimenta por la adicción de él y la de ella la hacen permanecer en la relación a pesar de que él no trabaja, que tienen dificultades económicas, de que ya tienen dos hijas y la mayor de ellas comienza a percatarse de su consumo; aun así mantiene la esperanza de que cambie, las expectativas que tiene hacia él son positivas. Durante esta fase se explica las agresiones por los celos. Mientras que los sentimientos de coraje y tristeza siguen aumentando; el miedo y la ansiedad que el hogar le generaba contribuyeron a que enfocara su atención en todo lo relacionado con la pareja y en las agresiones, es decir, todo su pensamiento es en relación al efecto que tenía su comportamiento incluso cuando estaba en el trabajo. El deterioro psicofísico se manifiesta por la adicción, baja autoestima, culpa, enojo, tristeza, baja de peso, inestabilidad emocional y estrés.

Afrontamiento
“Yo casi nunca me defendía yo le tenía mucho miedo no hacía nada por defenderme. ”

“Una compañera que tenía también me ayudó pero luego me daba pena porque sabía que yo tenía la solución pero tampoco la quería hacer entonces me daba pena y coraje porque sí me decían algo de él yo trataba de defenderlo pero también me daba pena porque decía sí por tonta, por tonta me pasa esto”.

“Era tristeza porque entonces nada estaba funcionando”.

“Cuando no estábamos bien me sentía muy mal, insignificante”:

“Lo que hacía para evitar la agresión era trabajar, no llegar a la casa, estar el menos tiempo posible solos me quedaba más tiempo en el trabajo”.

“No disminuyó la agresión. Al contrario él siempre me relacionó con alguien aunque no hubiera nadie”.

“A veces estaba muy bien y de la nada explotaba”

 

 

 

Durante esta fase se ponen en marcha las estrategias cognitivas y conductuales para enfrentar las exigencias de la situación. La participante tuvo apoyo social real por parte de personas de su entorno laboral y de su sus padres pero la culpa y vergüenza por la relación que tenía, así como los pensamientos negativos sobre sí misma no permiten que tome la ayuda. Ideo un plan para frenar la violencia pero no obtuvo resultados, de hecho resultó contraproducente. Pareciera que existe embotamiento emocional por lo que no sabe cómo reaccionar ante lo que le está pasando y enfrenta las agresiones de una manera pasiva. Sumado a todo lo anterior, los sentimientos de tristeza; culpa; vergüenza; baja autoestima y la incapacidad para predecir las agresiones favorecen la indefensión. En algún momento buscó ayuda en una institución pública aunque no le dio seguimiento por los trámites administrativos que se requerían y es hasta la agresión que considera como más grave la que la lleva a levantar la denuncia y darle seguimiento. El motivo por el que permanecía en la relación era por sus hijas aunque reconoce que “era una relación por no estar solos o yo sola”. Con lo que se identifica el cumplimiento de la siguiente etapa.

 

Adaptación

“Era una relación por no estar solos o yo sola, a lo mejor seguía con él por eso”.

“Yo le decía: pues pégame de todas maneras se me va a quitar y aquí voy a estar y aquí vas a estar y todo va a ser lo mismo”.

“No pues si es cierto a lo mejor yo hice algo que no debí haber hecho. Necesitaba creerle y como no siempre era así o después de los golpes venía muy cariñoso y venían los consentimientos y a portarse diferente conmigo o las rosas o regalos, no hagas nada yo te ayudo […] para que estuviéramos bien”.

“Por la droga, porque… es que… no sé… yo lo hacía enojar, yo creía que lo hacía enojar o yo lo provocaba si no me quedaba callada”.

“Sí llegaba a decir él no lo va a volver a hacer o él no es así, ante otras personas les decía que se había peleado con su mamá, todo mundo tenía la culpa menos él, porque había tenido un mal día… cualquier cosa”.

 

Acepta la situación de violencia y el efecto traumático de los golpes es puesto en segundo orden para posicionarlos como parte de la relación. Los procesos psicológicos que se fueron desencadenando a lo largo de las etapas anteriores son el preámbulo para la incapacidad de visualizar alternativas o una vida diferente y entonces al llegar a la adaptación asume la situación de violencia tal cual. La agresión se vuelca hacia afuera, el agresor y culpable no es la pareja sino el exterior, en este caso la adicción de él, los celos e inclusive ella misma, cuando brinda estos argumentos es que se identifica que ha adoptado el modelo mental del agresor. También se presenta la intermitencia de la luna de miel, en palabras de Walker (5) lo que la lleva a la selectividad atencional, de esos momentos de arrepentimiento y que finalmente son los que le sirven para soportar la situación que vive.

Aunque al hacer una valoración de recuerdos agradables y desagradables ocurridos en la relación los desagradables son los que predominan.

 

 

Los resultados indican que los principales procesos cognitivos afectados en las cuatro áreas del síndrome de adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica son, la atención, el juicio y la memoria (tabla 2).

Tabla 2. Procesos cognitivos en las fases del SAPVD.

Fases
Procesos cognitivos
Lexías
Desencadenante
Percepción

 

“Siempre había sentido que me protegía pero dentro de la protección siempre fue cuidarme de él, él era el enemigo principal”.
Atención

 

“Cuando yo lo conocí a él ya no estudiaba ni nada y eso fue lo que me impactó y él era más desenvuelto con la gente, era al que respetaban y le tenían miedo”.

 

Juicio
“Yo lo quería y regresamos”
Memoria

 

“Me pegó, no me acuerdo porqué pero me dio una cachetada”.

 

Reorientación
Desorientación

 

“Yo ya no quería estar con él pero es que él me decía tú nunca vas a estar con alguien él siempre me dijo así si yo te veo, te mato o mato a alguien. Siempre fue el miedo hacia él de que de veraz fuera a hacer algo, yo era lo que tenía mucho miedo siempre a él […] aparte porque vivíamos relativamente cerca y a que se quisiera llevar a mis hijas”.
Atención
“Si yo llegaba y él estaba adentro viendo la T. V y no me volteaba a ver cuando yo llegaba entonces ya sabía que algo estaba mal, o algo hice, o algo le dijeron, o ya se me hizo tarde media hora”.
Realineamiento cognitivo
“Dentro de todo yo pensaba que no todo el tiempo iba a ser así y que iba a cambiar. Cuando él era así bueno, era muy bueno, muy cariñoso, tierno, noble, ayudador pero cuando era así muy malo, era muy malo y yo trataba de no decir nada, ya después no decía nada era aceptar todo lo que venía”.

 

 

 

Afrontamiento
Atención

 

“En el trabajo faltaba mucho e inventaba cualquier cosa […] nada más estaba pensando en él: si se quedo enojado ¿qué voy a hacer al rato? […] yo ya me quería ir del trabajo él me absorbió yo dejé que me absorbiera y yo también me absorbí en esa relación”.
Juicio
Ya cuando terminaba la agresión pensaba: ¿por qué no hice esto, por qué no me salí o por qué no…? Tenía alternativas pero mientras pensaba: es que dije esto pero no lo dije bien, entonces era estar pensando qué fue lo que le molestó, qué fue lo que detonó todo así […].
Memoria
“Yo no recuerdo con claridad todo lo que me decía no recuerdo porque yo como que no estaba ahí, en ese momento sí lo escuchaba y lo escuchaba y lo escuchaba pero no… estaba pensando en otra cosa y muchas veces no me acuerdo ni cómo fueron los golpes, ¿cómo me pegó? No me acuerdo […] ni recuerdo lo que él me decía mientras me pegaba […]”.
Adaptación
Juicio

 

“[…] pégame de todas maneras se me va a quitar y aquí voy a estar y aquí vas a estar y todo va a ser lo mismo, entonces pues ya haz lo que quieras”

“[…] no pues si es cierto a lo mejor yo hice algo que no debí haber hecho”.

“Por la droga, porque… es que… no sé… yo lo hacía enojar, yo creía que lo hacía enojar o yo lo provocaba si no me quedaba callada”.

“Sí llegaba a decir él no lo va a volver a hacer o él no es así, ante otras personas les decía que se había peleado con su mamá, todo mundo tenía la culpa menos él, porque había tenido un mal día… cualquier cosa”.
Memoria
“Es más difícil que me acuerde de cosas bonitas que de cosas malas”

 

Conclusiones:

Las evidencias obtenidas muestran que la participante cumple cada una de las fases del SAPVD y que al final logra adoptar el modelo mental de su agresor al aceptar las ideas, argumentos y razonamientos de éste. Sus pensamiento y juicio le indican que no hay esperanza de modificar la situación; acepta que el ambiente en el que vive es independiente a lo que ella pueda hacer para logra un cambio y atribuye la violencia a eventos externos y a ella misma sin reconocer las intenciones de su pareja de ser violento. Ella cree ser la causante de las agresiones y de la adicción de él.

 

 

Durante la fase desencadenante la violencia física aparece, en la relación se pierde la confianza y la seguridad. Las reacciones emocionales son miedo y ansiedad ante la posibilidad de que el hecho vuelva a ocurrir. Comienzan a presentarse sentimientos de pérdida ante el cambio que sufrió la relación. En la participante los límites de seguridad y peligro son traspasados desde el noviazgo al presentarse la primera agresión física con la ya existente agresión psicológica, y al percibir a la pareja como una amenaza. El afrontamiento que hace de la situación violenta es pasivo al no saber cómo reaccionar, ni buscar ayuda en su entorno inmediato. Las reacciones emocionales que se desencadenan por la situación que vive son miedo y enojo al darse cuenta que la relación ha cambiado. Conforme la violencia inicia su escalada ella se inicia en el consumo de cocaína. Se identifican los procesos cognitivos de percepción, atención, juicio, memoria lo cuales comienzan a desestabilizarse conforme se avanza en las fases sindrómicas.

 

 

En la fase de reorientación lo que ocurre es que se revalúa la situación y con la poca confianza y falta de seguridad, se produce en la mujer violentada la desorientación que en este caso se refiere a la dificultad para localizarse e identificarse en la relación sentimental y en el entorno, es por ello que decrece su autoestima e identidad. El estrés y la ansiedad continúan avanzando lo que repercute en la salud física y emocional de la mujer. En el que caso que se analizó algunas de las consecuencias son adicción, inestabilidad emocional y sentimientos de tristeza. La ansiedad es el principal sentimiento que experimento debido a la poca identificación en su entorno y consigo misma, es a través del consumo de droga que busca su inserción en el ambiente, aunque con ello la autoestima disminuyó y se intensificó la incapacidad para expresar sus necesidades, sometiéndose por completo a las de la pareja. La definición y valoración que hace de la pareja es poco favorable pues ella no se siente a gusto en la relación, pero la culpa por la propia adicción y la de su pareja así como el miedo dificultan el abandono. La hipervigilancia que caracteriza a las mujeres en esta fase del síndrome incluye focalizar su atención en todo lo relacionado con la pareja al estar pendiente de todos los detalles que pudieran desencadenar una nueva agresión es así que la participante considera que su comportamiento es el causante, lo que la lleva al aislamiento social y disminuye la comunicación con personas significativas. En cuanto a las creencias sobre la relación y expectativas sobre la pareja, son favorables ya que aún mantiene la esperanza de que cambie. El deterioro psicofísico se manifiesta por la adicción, baja autoestima, culpa, enojo, tristeza, baja de peso, inestabilidad emocional y estrés. Todo lo anterior interfiere en el afrontamiento de la mujer. La desorientación y el realineamiento cognitivo son procesos cognitivos que caracterizan esta fase y que se utilizan con la finalidad de protegerse de la ansiedad que la revaluación que se hace de la situación violenta genera. Mientras que la atención se dirige hacia la hipervigilancia.

Sus estrategias de afrontamiento son pasivas y se basan en la esperanza que él busque tratamiento para su adicción y con ello lograr el cambio. Y al comprobar cada vez que no existía dicho cambio el sentimiento de tristeza se relaciona con la pérdida de esperanza. Los sentimientos de culpa, vergüenza y los pensamientos negativos sobre sí misma obstaculizan la búsqueda y toma de ayuda que le proporcionó su contexto familiar y laboral. Esta fase se caracteriza por la indefensión en la que en este caso a pesar de lo ella hiciera siempre existía un motivo para las agresiones, para hacerla sentir que no valía o que estaba mal lo que hacía; entonces aparecen los sentimientos de tristeza, culpa, vergüenza, baja autoestima y la incapacidad para predecir las agresiones. No sabe cómo reaccionar ante lo que la está pasando y argumenta que su permanencia en la relación es motivada por sus hijas. Aquí los procesos cognitivos se ven claramente desestabilizados la atención está centrada en la pareja y estos pensamientos interfieren en sus actividades diarias en particular en el trabajo y también le impide planear estrategias efectivas; en el juicio se evidencia que la evaluación que hace de los acontecimientos es errónea pues se encuentra impregnada de culpa y en la memoria se presentan fallas al no recordar aspectos particulares de los episodios de violencia más severos por el estrés que estos acontecimientos generan.

Finalmente al llegar a la fase de adaptación acepta la situación de violencia y hay una incapacidad para visualizar alternativas y acepta la situación de violencia tal cual. El agresor y culpable de las agresiones no es la pareja sino la adicción de él, los celos o ella misma. Esto es reforzado por la intermitencia de la fase de la luna de miel descrita en el ciclo de la violencia por Walker (5) y lo que la lleva a seleccionar los momentos de arrepentimiento para utilizarlos como amortiguador para soportar la situación. Aquí el proceso cognitivo que caracteriza la adaptación es la distorsión en el juicio al aceptar la situación de violencia, asumir la culpa por las agresiones recibidas y la justificación de la conducta violenta. Así mismo en la memoria de la mujer se fijan los recuerdos más agradables que ocurrieron durante la fase del arrepentimiento, aunque en una valoración general los recuerdos desagradables son los que predominan.

 

Referencias bibliográficas

Instituto Nacional de estadística, Geografía Informática. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares ENDIREH 2006. Tabulados básicos Estados Unidos Mexicanos. 2008. Disponible en http://www. inegi. gob. mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/estudios/sociodemografico/mujeresrural/2007/Endireh06_EUM_Tab. pdf

Instituto Nacional de estadística, Geografía Informática. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares ENDIREH 2006. Marco Conceptual. 2007. Disponible en http://www. inegi. org. mx/est/contenidos/Proyectos/encuestas/hogares/especiales/endireh/Default. aspx. ENDIREH 2006

Ferreira, B. G. (1996). La mujer maltratada. Un estudio sobre las mujeres víctimas de la violencia doméstica. México: Hermes.

Montero, G. A. (2001). síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica: una propuesta teórica. Clínica y salud. Vol. 12 (1), 371-397. Recuperado de http://cvu. rediris. es/pub/bscw. cgi/d618706/S%C3%8DNDROME%20DE%20ADAPTACI%C3%93N%20PARAD%C3%93JICA%20A%20LA%20VIOLENCIA%20DOM%C3%89STICA:%20Una%20propuesta%20te%C3%B3rica. pdf

Walker, L. E. A. (2009). The battered woman syndrome. Springer publishing company: New York.

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