Última actualización web: 25/06/2021

Grupo de psicoterapia de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria: Variables que intervienen en su creación y en el proceso de recuperación.

Autor/autores: B. Ríos Rial
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Comunicación

RESUMEN

Los trastornos de la conducta alimentaria son fenómenos complejos cuya sintomatología abarca distintas alteraciones del pensamiento, de las emociones y del comportamiento, con una alta comorbilidad con otras patologías psiquiátricas y somáticas. Además, están asociados a conflictos en las relaciones interpersonales en los ámbitos familiar y social. El tratamiento de estos pacientes ha de ser multifacético e integral, incluyendo un abordaje tanto individual como grupal. La psicoterapia de grupo ha obtenido altos índices de eficacia, efectividad y eficiencia y, por tanto, resulta una técnica muy adecuada para su empleo en el ámbito público.

En este trabajo se presenta la experiencia de la Unidad de Trastornos de la conducta Alimentaria (UTCA) del hospital Universitario de Móstoles, con los grupos de psicoterapia. Se plantea la adecuación de la selección de los pacientes en función de la edad y otros criterios psicológicos, de modo que se faciliten los procesos de identificación entre ellos al compartir experiencias vitales similares (Grijalvo et al. , 2001). Por otro lado, y a diferencia de otras experiencias previas con enfoques psicoeducativos y cognitivo conductuales centrados en el síntoma (Vinogradov y Yalom, 1996), en los que la homogeneidad en los diagnósticos a la hora de crear el grupo facilita la cohesión grupal, se aboga por el grupo como un espacio humano en el que fomentar el aprendizaje emocional e interpersonal, más allá de los síntomas alimentarios, donde los pacientes puedan tener experiencias emocionales diferentes a las previas, sin darle tanto peso a la homogeneidad o heterogeneidad de los síntomas que les han llevado hasta el grupo.

Palabras clave: trastornos conducta alimentaria

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TÍTULO: Grupo de psicoterapia de pacientes con trastorno de la conducta alimentaria: variables
que intervienen en su creación y en el proceso de recuperación.

Título de la mesa redonda: tratamiento grupal en pacientes con trastorno de la conducta
alimentaria: trabajo centrado en el síntoma versus trabajo no centrado en el síntoma
Moderador: Juan José De Frutos Guijarro (1)
Autores: Ana Isabel Bernal Gutiérrez (1), Laura Bezos Saldaña (1), Berta Ríos Rial
(1), Marta Martínez Escudero (1), Isabel Cuellar Flores (2), Dolores GarcíaConsuegra Colado (1), Romina Pastorelli (1), Virginia González Mateos (1), Nuria
Chinchurreta De Lora (1).

1: hospital Universitario de Móstoles
2: hospital Universitario de Getafe

RESUMEN
Los trastornos de la conducta alimentaria son fenómenos complejos cuya sintomatología
abarca distintas alteraciones del pensamiento, de las emociones y del comportamiento, con
una alta comorbilidad con otras patologías psiquiátricas y somáticas. Además, están asociados
a conflictos en las relaciones interpersonales en los ámbitos familiar y social. El tratamiento de
estos pacientes ha de ser multifacético e integral, incluyendo un abordaje tanto individual
como grupal. La psicoterapia de grupo ha obtenido altos índices de eficacia, efectividad y
eficiencia y, por tanto, resulta una técnica muy adecuada para su empleo en el ámbito público.
En este trabajo se presenta la experiencia que tiene la Unidad de Trastornos de la Conducta
Alimentaria (UTCA) del hospital Universitario de Móstoles, con los grupos de psicoterapia. Se
plantea la adecuación de la selección de los pacientes en función de la edad y otros criterios
psicológicos, de modo que se faciliten los procesos de identificación entre ellos al compartir
experiencias vitales similares (Grijalvo et al. , 2001). Por otro lado, y a diferencia de otras
experiencias previas con enfoques psicoeducativos y cognitivo conductuales centrados en el
síntoma (Vinogradov y Yalom, 1996), en los que la homogeneidad en los diagnósticos a la hora
de crear el grupo facilita la cohesión grupal, se aboga por el grupo como un espacio humano
en el que fomentar el aprendizaje emocional e interpersonal, más allá de los síntomas
alimentarios, donde los pacientes puedan tener experiencias emocionales diferentes a las
previas, sin darle tanto peso a la homogeneidad o heterogeneidad de los síntomas que les han
llevado hasta el grupo.
nº de referencia: 7198026

GRUPO DE psicoterapia DE PACIENTES CON trastorno DE LA CONDUCTA
ALIMENTARIA: VARIABLES QUE INTERVIENEN EN SU CREACIÓN Y EN EL proceso DE
RECUPERACIÓN.

INTRODUCCIÓN
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son fenómenos complejos que deben
entenderse de forma holística considerando las dimensiones biológica, psicológica y
grupal-social del ser humano1-2.
Estos trastornos pueden conceptualizarse como una serie de estratos de
psicopatología, en la que cada uno de ellos remite al que hay por debajo, haciendo
necesario trabajar en distintos ámbitos. Por este motivo, la intervención debe
considerar los síntomas manifiestos, los latentes y los probables durante la evolución 1.
Son fenómenos complejos cuya sintomatología abarca distintas alteraciones del
pensamiento, de las emociones y del comportamiento, con una alta comorbilidad con
otras patologías psiquiátricas y somáticas. Además, están asociados a conflictos en las
relaciones interpersonales en los ámbitos familiar y social.
Es importante intervenir de forma temprana con medidas activas en el presente y
dotar de recursos a los pacientes que les prevengan de recaídas y disminuyan el
potencial de cronicidad que tienen estos trastornos.
El tratamiento de estos pacientes ha de ser escalonado, multifacético e integral,
incluyendo un abordaje tanto individual como grupal, en el que prima la alianza
terapéutica que se establezca con el paciente, que posteriormente permitirá un
acuerdo en el establecimiento de un programa individualizado de tratamiento1.
La psicoterapia de grupo ha obtenido altos índices de eficacia, efectividad y eficiencia y,
por tanto, resulta una técnica muy adecuada para su empleo en el ámbito público 2. El
grupo es un instrumento de cambio para los pacientes y de formación y reflexión para
los profesionales, de ahí su potencial terapéutico. El grupo permite a los pacientes el
cambio de pensamientos, emociones y conductas que se han visto alterados por la
enfermedad, mejorando su evolución y pronóstico. La meta más importante es el
mantenimiento de un rendimiento psicosocial apropiado con una disminución del
sufrimiento del paciente y su familia. La elección de un determinado tipo de
intervención, grupal o de otro tipo, debe basarse en el momento personal de cambio
que esté el paciente, y en los riesgos concretos que estén asociados a su trastorno en
ese momento, y no en estrategias de tratamiento generalizadas1.
El abordaje grupal debe seguir unas directrices en relación con diversas variables que
configuran el tipo de grupo concreto que se va a realizar y los objetivos que se
pretenden3.

Los modelos de psicoterapias grupales aplicados a estos trastornos son variados.
Algunas escuelas proponen modelos de intervención de tiempo limitado, con modelos
estructurados y focalizados, por ser tan efectivos y más rentables en los servicios
públicos que los modelos de intervención de tiempo ilimitado. La duración de la
permanencia de los miembros del grupo va a depender de las metas del grupo1.
La mayoría de los grupos de breve duración orientados hacia los síntomas y centrados
en el comportamiento (muchos dirigidos a la bulimia) tienen como objetivo un cambio
diferenciado de conducta2.
El grupo va a trabajar en distintos niveles, intraindividual, interpersonal o intragrupal, e
intergrupal o interinstitucional, y debe estar complementado con otros abordajes
terapéuticos.
El poder de este instrumento provienen de la importancia que tienen las interacciones
interpersonales en nuestro desarrolla psicológico, y el grupo proporciona un escenario
para éstas se den.
Frente a la sensación dominante de creciente aislamiento interpersonal y social e la
vida moderna, la posibilidad de una experiencia grupal cohesiva, de apoyo y
autorreflexión se hace cada vez más difícil ahí fuera.
Partiendo de diversas investigaciones, se han identificado una serie de mecanismos de
cambio en la psicoterapia de grupo que han llamado factores terapéuticos3:
-

Infundir esperanza
Universalidad vs Aislamiento
Transmitir información
Altruismo, los pacientes se ayudan entre sí, tienen la experiencia de ser útiles y
esto potencia su autoestima.
Desarrollo de técnicas de socialización
Comportamiento imitativo
Catarsis
Recapitulación correctiva del grupo familiar primario
Factores existenciales
Cohesión del grupo
aprendizaje interpersonal

Los diferentes tipos de grupos utilizan distintos factores terapéuticos.
Durante el proceso de la psicoterapia, las necesidades y los objetivos de los pacientes
van cambiando, así como los factores terapéuticos que les son más útiles.
La terapia es una experiencia emocional correctiva. Primero se experimenta y expresa
el afecto, y luego se analiza e intenta comprender dicho afecto, lo inapropiado de esa
reacción emocional intensa. Estas experiencias sirven para reparar experiencias
traumáticas previas3.

Para que estas experiencias emocionales correctivas puedan darse en el grupo, se
necesita que el entorno grupal sea percibido como un entorno seguro, con
interacciones de apoyo, y que las reacciones de sus componentes sean sinceras.

A mayor homogeneidad entre los miembros del grupo, mejor respuesta al tratamiento.
La indicación de psicoterapia grupal no debe venir dada por los tipos y subtipos
diagnósticos, sino por la edad y maduración del paciente, por la estructura de su
personalidad, por su situación en el momento personal de cambio y por su capacidad
para la técnica propuesta1.
Criterios de selección y preparación de los pacientes para el trabajo en grupo 1:
-

Preparación previa de los miembros del grupo: ansiedad, dudas, miedos,
inseguridades, expectativas. . . . conocer el espacio grupal
Explicar los principios de la terapia de grupo
Describir las normas de la conducta adecuada en el grupo
Establecer un contrato sobre la asistencia regular
Aumentar las expectativas sobre la utilidad del grupo
Prever problemas iniciales y minimizar su impacto

También se tienen en cuenta:
-

Tiempo de tratamiento individual previo
Vínculo terapéutico basado en la confianza
Situación clínica , entorno y tipo de relaciones que establece el paciente
Personalidad
Nivel de empatía y emocionalidad
Experiencias grupales previas
Somatizaciones

Criterios de inclusión:
-

Capacidad de realizar la tarea de grupo
Motivación para el trabajo en grupo
Áreas problemáticas compatibles con los objetivos del grupo
Compromiso de asistir a las sesiones de grupo

Construir los cimientos de un grupo3

1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.

Evaluar las limitaciones clínicas
Establecer la estructura básica del grupo
Formular objetivos específicos para el grupo
Determinar el escenario y tamaño exactos del grupo
Establecer el marco temporal exacto el grupo
Decidir sobre el empleo de un coterapéuta
Combinar la terapia de grupo con otros tratamientos cuando sea necesario

El programa específico de tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria
puesto en marcha en la Unidad de Trastornos de la conducta Alimentaria del Hospital
Universitario de Móstoles, en Madrid, desde el año 2008, utiliza entre sus estrategias
de tratamiento diversos grupos especializados (grupos de psicoterapia, grupos de
psicoeducación, grupos de padres, grupos de parejas, grupos de relajación, grupos de
imagen corporal, etc), que están integrados y coordinados dentro de un plan global e
individualizado de tratamiento.
En este trabajo se presenta la experiencia que tiene la Unidad de Trastornos de la
conducta Alimentaria (UTCA) del hospital Universitario de Móstoles, con los grupos de
psicoterapia. Se plantea la adecuación de la selección de los pacientes en función de la
edad y otros criterios psicológicos, de modo que se faciliten los procesos de
identificación entre ellos al compartir experiencias vitales similares 2. Por otro lado, y a
diferencia de otras experiencias previas con enfoques psicoeducativos y cognitivo
conductuales centrados en el síntoma5, en los que la homogeneidad en los
diagnósticos a la hora de crear el grupo facilita la cohesión grupal, se aboga por el
grupo como un espacio humano en el que fomentar el aprendizaje emocional e
interpersonal, más allá de los síntomas alimentarios, donde los pacientes puedan
tener experiencias emocionales diferentes a las previas, sin darle tanto peso a la
homogeneidad o heterogeneidad de los síntomas que les han llevado hasta el grupo.

PACIENTES Y MÉTODO
La Unidad de Trastornos de conducta Alimentaria se puso en marcha en
Febrero de 2008 en el hospital Universitario de Móstoles (Madrid).
La UTCA es un dispositivo asistencial para el tratamiento activo de los
Trastornos de conducta Alimentaria en régimen de día. En él se ofrece una modalidad
específica de tratamiento que es un continuo con respecto a las demás modalidades de
tratamiento de estos trastornos. El objetivo es ofrecer más intensidad de tratamiento
que en el Centro de Salud Mental sin los inconvenientes de la hospitalización, como

separación del medio familiar y social junto al desarrollo de dependencia excesiva del
medio y actitudes de pasividad con respecto a la solución de conflictos.
Esta Unidad de Día busca proporcionar planes de tratamiento activos e
individualizados durante un tiempo que varía en función de los objetivos a alcanzar.
Ofrece de forma ambulatoria un servicio estructurado y terapéuticamente intensivo,
dentro de un medio estable, coordinado y estructurante.
En la actualidad se atienden pacientes derivados de tres áreas sanitarias de la
Comunidad de Madrid (8, 9 y 10).
Modalidades de Tratamiento
A. tratamiento integral: tratamiento psicológico, psiquiátrico y nutricional,
individual y grupal del paciente, con la participación de la familia.
Evaluación psicológica y psiquiátrica.
Evaluación por endocrino.
+ Grupos + Comedor terapéutico
Seguimiento por psiquiatra y endocrino.
psicoterapia individual.
B. tratamiento parcial:
Evaluación psicológica y
psiquiátrica.
Evaluación por endocrino.
Seguimiento por psiquiatra y
endocrino.
psicoterapia individual.

Evaluación psicológica y psiquiátrica.
Evaluación por endocrino.
+ Comedor terapéutico
Seguimiento por psiquiatra y endocrino.
psicoterapia individual.
Evaluación psicológica y psiquiátrica.
Evaluación por endocrino.
+ Un grupo / Grupos
Seguimiento por psiquiatra y endocrino.
psicoterapia individual.

Desde el inicio, se han venido realizando dos grupos de psicoterapia anuales, con
pacientes mayores de 18 años que ya se encontraban en algún tipo de tratamiento
parcial (individual, individual +comedor terapéutico, o individual + comedor
terapéutico+ otro/s grupos) en la Unidad, con una evolución que varía desde los 6
meses de tratamiento previo en la UTCA al año, aproximadamente.

Descripción de las pacientes del grupo psicoterapéutico
Comúnmente, en la Unidad hablamos del "grupo de mayores "y del "grupo de
pequeñas". El grupo de pequeñas comprende un rango de edad entre los 18 y los 30
años, y al grupo de mayores asistirían las pacientes que tengan más de 30 años.
Dependiendo de las pacientes que estén en ese momento, la media de edad de cada
grupo variará.
Partiendo de que todos los pacientes que llegan a la UTCA presentan un trastorno de la
conducta Alimentaria, los diagnósticos CIE-10 presentes en los grupos podrán ser:
anorexia Nerviosa, bulimia Nerviosa, trastorno de la conducta Alimentaria sin
especificación (Trastorno por atracón). Nuestra tendencia general es mezclar todos los
diagnósticos, y que haya un equilibrio entre el número de pacientes diagnosticadas de
AN y el número de pacientes diagnosticadas de BN, por ejemplo. No siempre van a
estar presentes todos los diagnósticos, siendo más frecuente la presencia del Trastorno
por atracón en pacientes mayores de 30 años.

Estructura del grupo psicoterapéutico
Los grupos se estructuran con un formato abierto de un año de duración, con 8
pacientes y una periodicidad de 1h 30min semanal. Los dos grupos se configuran en
sucesivas reuniones interdisciplinares, teniendo en cuenta las indicaciones de todos
los miembros del equipo terapéutico. Junto al terapeuta grupal, psicóloga clínica de la
Unidad, acude a las sesiones un coterapéuta que ejerce de observador, que toma
anotaciones del proceso grupal para que después puedan ser comentadas en la
reunión con el resto del equipo.
El observador, bien puede ser algún residente de psicología o de psiquiatría que esté
rotando en ese momento por la Unidad, o algún miembro del personal de enfermería.
En el proceso grupal, es importante la presencia de un mismo terapeuta y un mismo
observador durante todo el transcurso del grupo, y si se produce algún cambio
durante este tiempo, es fundamental que este sea explicado y compartido con los
miembros del grupo, así como sus reacciones ante el cambio que se ha producido.

Tal y como se plantea en la Introducción, la edad y la situación vital de las pacientes,
la cual conlleva frecuentemente una implicación de los años de evolución del trastorno,
serían criterios principales en su selección a la hora de asignarlas a uno u otro grupo,
más allá del diagnóstico que presenten y de la homogeneidad o heterogeneidad de sus
síntomas alimentarios. Las pacientes presentan áreas similares de afectación clínica en
cuanto a su baja autoestima, su elevada autoexigencia , sus ideales de perfección que
se han generalizado a todos los ámbitos de su vida, sus dificultades para funcionar de
forma autónoma respecto al medio familiar, y para darse cuenta de sus sentimientos,
hacerse cargo de ellos y afrontar las situaciones vitales problemáticas de una forma
más adaptativa, sin encubrir los sentimientos que consideran inaceptables por temor a
decepcionar a su entorno, etc. Asimismo, todas las pacientes se encuentran en un
estadio de cambio similar, con motivación para el tratamiento, con una conciencia de
la gravedad de la enfermedad que padecen, y con el suficiente compromiso para
asistir a las sesiones del grupo durante el tiempo que dure.
Áreas de trabajo y objetivos en el grupo
1. Preparación pregrupal: Una de las tareas importantes del terapeuta de grupo
consiste en preparar a los pacientes para formar parte del grupo. Así se reducen
el número de abandonos y se facilita la cohesión y el trabajo grupal.
Muchos pacientes se hacen ideas falsas sobre el valor y la eficacia de la terapia
de grupo, de ahí que antes de iniciar el grupo, en el contexto de una serie de
entrevistas individuales, sea útil proporcionarles a los pacientes unas nociones
generales sobre como los grupos pueden ayudar y sobre cómo sacar el mayor
provecho a esta experiencia4.
Primeras informaciones:
¿Los grupos ayudan a las personas?

-

¿Cómo funciona la terapia de grupo?

-

Mitos equivocados sobre la terapia de grupo

-

¿Cómo obtener lo mejor de la terapia de grupo?

-

Tan eficaz como la terapia individual
Los participantes deben conocerse
recíprocamente para que funcione
El terapeuta garantiza que los
participantes trabajen sobre los
objetivos
Las personas tienen problemas en las
relaciones con los otros
Los modelos infantiles dejan de ser
eficaces para mantener relaciones
satisfactorias
La terapia de grupo es menos válida
que otros enfoques individuales
Están obligados a revelar todos los
detalles de su vida
Empeoramiento por contagio.
Perder el control y ser destructivos
miedo a ser rechazados o juzgados
Nivel de implicación
Autorrevelación siguiendo su propio

-

Dificultades comunes

-

Compromisos del grupo

-

ritmo
Sentimientos de confianza, seguridad y
apoyo
Cada miembro es un agente potencial
de ayuda y apoyo
Aprender de los otros
Experimentar nuevas formas de actuar
en un escenario seguro
traducción del síntoma a un lenguaje
emocional
Mensajes no verbales
Aprender de la experiencia
ansiedad inicial
confusión inicial
Momentos de desesperanza
El terapeuta no da respuestas a
problemas específicos
Experimentar
sentimientos
de
frustración, rabia. . .
Cómo aplicar lo que aprendo fuera
El mundo es distinto del grupo
Hablar y reflexionar antes de tomar
decisiones importantes
Confidencialidad
Respeto por los otros
Asistencia y puntualidad
Contactos fuera del grupo

Indicaciones tomadas de Roy McKenzie4
2- Objetivos generales: Conocerse mejor, conocer mejor al otro, aprender de la
experiencia y cambiar. traducción del síntoma a un lenguaje emocional.
Tres métodos principales: autorrevelación, introspección y recibir feedback.

Cosas que los
conocen de mí

SI MISMO4
Cosas que conozco Cosas que no conozco
de mí
de mí
otros Conocimiento
Puntos oscuros
público

GRUP
O
Cosas que los otros no Sí mismo escondido Sí
conocen de mí
desconocido

mismo

3. Áreas de trabajo y objetivos específicos
Áreas de trabajo

-

Información
pregrupal
normas grupales

-

Etapas de cambio

-

Motivaciones para el cambio

-

Procesos de identificación ­
desidentificación

­

-

Ganancias secundarias de la
enfermedad y pérdidas

-

Resistencias. Lucha interna:
Parte enferma (Anorexy) y
parte sana (Sany)

-

-

Conflictos

-

Emociones (aceptables e
inaceptables): rabia, vergüenza,
miedo, envidia, tristeza,
alegría, orgullo. . .

-

Ideales

-

Deseo. Sexualidad

-

Límites. Autoexigencia

-

Fracasos- Decepción

-

Caídas ­ Recaídas.
desesperanza - Esperanza

-

rol dentro y fuera del grupo:
"niña buena", "cuidadora",
"mediadora", "patito feo". . .

-

genograma ­ estructura
familiar- ¿dónde se sitúan
ellas?, ¿dónde las sitúan?. . .

-

Dependencia ­ Independencia

Trampas de la parte enferma
Relaciones
interpersonales:
familia,
pareja,
amigos.
Relaciones "justas" e "injustas"

-

Confianza - Desconfianza

-

Relación
consigo
Autoestima

-

Pautas de afrontamiento

-

Separación ­ Individuación

-

Polaridades

-

Despedida - duelo

mismo.

Objetivos específicos
-

Conocer el diálogo interno entre
"la parte sana" y "la parte

-

adaptación más adecuada a la
realidad.
Plantear
otras

-

-

enferma". Conocerse mejor.
Identificar sus emociones y
hacerse cargo de ellas mediante la
expresión de las mismas.
"Cuando se habla de ello y se
comparte con el grupo, existe"
Permitirse
emociones
"inaceptables" como la rabia, la
vergüenza, la envidia. . .
Darse cuenta de sus propias
necesidades y diferenciarlas de
las de los otros
Elaborar
miedos,
dudas,
proyectos. . .
Detectar
el
comportamiento
interpersonal que no es adaptativo
reconocimiento y aceptación de
los propios límites. "Somos
humanos"
Aprender a decir que "NO".
Decepcionar y decepcionarse
Revisión y caída de ideales

-

alternativas y ensayarlas en un
escenario seguro
Permitir a los pacientes ser útiles
a los demás
Reducir
la
sensación
de
aislamiento de los pacientes
contención emocional
Mejorar la comunicación con el
entorno
Investigar juntos. . .
Aumento de la confianza y la
autoestima en uno mismo y en
los otros
Diferenciación ­ Independencia
"cortar el cordón umbilical"
Reapropiación y aceptación de
partes negadas. proceso de
integración.
Permitirse el deseo
Aprender a hacerse cargo de uno
mismo, cuidarse y quererse "un
poquito más"

modelo grupal
Nuestro modelo de trabajo grupal está basado en una serie de referentes teóricos
que mencionamos a continuación: La psicoterapia interpersonal, la terapia
sistémica estructural, la psicología de la gestalt y otras escuelas que trabajan en
psicosomática.
La relación previa individual que mantenemos los diferentes profesionales de la
Unidad con los pacientes, se destina a confirmar el diagnóstico, a reforzar el vínculo
terapéutico, a estabilizar las variables orgánicas, a valorar las características de
personalidad y otras variables del entorno más cercano (familia, relación con
iguales, pareja, etc).
Los principios básicos son el trabajo en el "aquí-ahora", el aprendizaje interpersonal
y la autorregulación individual ­ grupal. Se trata de facilitar a los pacientes un
espacio donde puedan ir descubriendo y dándose cuenta de sus interacciones con
los compañeros, con los terapeutas y consigo mismo. El terapeuta escucha,
acompaña y dirige. Les anima a la autorrevelación, a que trasladen el contenido del
material exterior del grupo hacia su interior, y a que pasen de reflexiones abstractas

y genéricas sobre los problemas a revelaciones personales y específicas 3. Hablar en
primera persona implica hacerse cargo de lo dicho, responsabilizarse. Tal y como
dicen los pacientes, "si hablo de ello, existe".
Les pedimos que "trasladen" su pasado al "aquí y ahora" para poder trabajar en el.
Que actualicen sus antiguos modelos relacionales, y así van dándose cuenta de
cómo los han ido repitiendo.
La experiencia grupal debe contener un componente afectivo y uno cognitivo. Los
pacientes van a experimentar y expresar emociones importantes, positivas y
negativas (sentimientos críticos), y después van a distanciarse de esta experiencia
para poder comprender e integrar el significado de la experiencia emocional por la
que han pasado3.
Los pacientes llegan divididos, frecuentemente hablan de su cabeza como un lugar
en el que conviven un "angel" y un "diablo" que luchan constantemente entre sí.
La enfermedad o los síntomas han aparecido para darnos un mensaje, para
conectar con aspectos esenciales de lo que significa ser humano. Es importante
entender que cuidar nuestra salud no es "luchar" contra nada, es conocer lo que
somos y aceptar límites y posibilidades. Permitimos a la persona que establezca un
encuentro y un diálogo con ese otro-que-no-es-él, ese otro que lleva mucho tiempo
negando y escondiendo, hasta la enajenación. Intentamos devolverles su calidad de
ser humano, mirándoles como totalidad5.
La potencia del espacio grupal se debe, entre otros factores, al hecho de que
existen muchos espejos donde poder mirarse y reflejarse, siempre que uno esté
dispuesto y que se cree el clima de seguridad y confianza necesario para que eso
ocurra. Cada uno de los componentes del grupo, es un gran espejo donde poder
encontrar esas partes de uno mismo que se perdieron por el camino y que
necesitamos integrar para funcionar como un ser humano completo.

"El grupo como un escenario seguro donde poder interpretar distintos papeles
(exponerse) y descubrirse uno mismo".
"El grupo no lo hace el terapeuta, el grupo se hace a sí mismo, y para ello necesita
un tiempo de compartir experiencias".
"Uno aprende lo que está ocurriendo en la otra persona mediante la identificación.
El darse cuenta es el medio para el descubrimiento".

"Y en verdad, aprender amarse a uno mismo no es un mandamiento para hoy o
para mañana. Al contrario, es la más fina, la más sutil, la última y más paciente de
todas las artes"
Nietszche

RESULTADOS

Evaluación cuantitativa
Pacientes UTCA ( 4 años)
304
Pacientes Grupos
Psicoterapia
61

Pacientes Grupos Psicoterapia
61 ­ 20, 1%

Pacientes dados de alta de la
UTCA
25 ­ 41%

Pacientes que continúan
en la UTCA
36 ­ 59%

Alta
No
Si
Recue Recue
nto
nto
No
Grupos
155
Psicotera 88
pia
Si 36
25

Evaluación cualitativa
Si dividimos de forma artificial el acontecer grupal en tres tiempos de 3-4 meses
aproximadamente teniendo en cuenta la duración del grupo, podemos destacar los
principales procesos individuales y grupales que tienen lugar en cada etapa. Dichos

procesos se solapan y suelen estar presentes a lo largo de todo el proceso grupal en
diferente medida.
En un primer momento, una forma de aliviar los estados de ansiedad y confusión
iniciales habituales, es buscar la cohesión grupal por medio de un proceso de
identificación con los síntomas alimentarios, esperando que éstos sean homogéneos
para sentirse comprendidos. Al encontrarse con cierta heterogeneidad en relación a
sus síntomas, y sentir cierta confusión, van a buscar más allá de éstos y van a empezar
a identificarse con sus compañeras a través de motivaciones, emociones y situaciones
vitales similares. Inicialmente, les une el alivio de no sentirse solas, de no ser los
"bichos raros", el apoyo y la comprensión que perciben, "fuera no nos entienden"; la
posibilidad de disponer de un espacio para desahogarse y soltar cargas, la curiosidad
por conocer los demás casos, saber si les pasa lo mismo que a ella, y descubrir
respuestas que llevan buscando mucho tiempo. Buscan objetivos comunes, no es
momento de mostrar mucho las diferencias.
Existe cierta ambivalencia respecto a las posibilidades de cambio, mezclándose
distintos momentos en el proceso de la enfermedad, con mayor esperanza o
desesperanza. También encontramos resistencias, las defensas están alerta ante la
posibilidad de que se les pueda juzgar. En algunos casos pueden llegar a expresar ese
miedo al juicio, al rechazo. . . que ya han sentido en ocasiones anteriores en su vida.
Trabajamos la confianza y la desconfianza. Compartimos las expectativas.

En un segundo momento, la ansiedad, la confusión y la desconfianza, empiezan a ser
más soportables y entendibles. En un clima más contenedor, sintiéndose más seguras,
con mayor confianza y menos resistencias (cada paciente parte de un punto diferente y
tiene un ritmo distinto), donde ya se ha "puesto a prueba" al grupo, van a ir dándose
cuenta y compartiendo sus sentimientos, pensamientos y necesidades en relación con
su entorno, y posteriormente consigo mismas. Primero experimentaran las emociones
que sean más tolerables para cada una de ellas, e irán arriesgando más a medida que
el grupo se muestra incluso comprensivo y contenedor con las emociones que se
permiten menos, como la rabia, la vergüenza, la envidia, la tristeza. . . que son juzgadas
más duramente por ellas y que serían más censurables por su entorno cercano.
Traducen el lenguaje de los síntomas alimentarios a un lenguaje emocional y relacional.
Descubren emociones que han sido enmascaradas por otras "mejor vistas", pues
muchas veces la tristeza encubre a la rabia (o viceversa), el humor a la tristeza. . .
Empiezan a tomar conciencia de sus propios límites, a ponerse en el lugar de los otros,
y experimentan la frustración que conlleva la aceptación de los mismos. Vivencian dos
procesos fundamentales, el autoconocimiento y la autonomía. Las compañeras les
devuelven como reflejo partes que les cuesta mucho asumir de sí mismas, porque no

son lo suficientemente buenas, porque no son perfectas. Poco a poco, se dan cuenta
de la diferencia que existe entre sus ideales y la realidad, y esto les lleva a situarse en
una posición depresiva, "no somos superwoman, no somos dioses, no podemos con
todo".

En la tercera y última etapa, las pacientes van trasladando su aprendizaje a otros
contextos, ensayando nuevas formas de relacionarse consigo mismas y con su entorno,
experimentando roles diferentes, "ahora soy la mala de la familia", y ocupando
posiciones diferentes en la estructura familiar (pasan del subsistema parental, en el
que con frecuencia están, al filial). Van logrando cierta independencia y autonomía
respecto a sus padres, se produce una separación y diferenciación que les va a
permitir ir aumentando la confianza en sí mismas y reforzar su autoestima. Con cierta
dificultad, empiezan a tomar sus propias decisiones y van asumiendo las
consecuencias. El grupo pasa a formar parte del individuo (grupo interno) a pesar de su
disolución. En estos momentos se trabajan los duelos que han vivido y el que están
empezando a vivir, la despedida.
Una paciente poco antes de finalizar su proceso grupal dijo: "Antes de venir al grupo
creía que me conocía y no era así. Conocerse mejor es muy duro, uno se da cuenta de
partes muy feas y egoístas que ha ido tapando. . . También descubres partes buenas que
te costaba reconocer porque no eran suficiente". Hacerse cargo de todas esas partes
les lleva a la integración.

DISCUSIÓN
Los grupos de psicoterapia que forman parte del plan de tratamiento que la Unidad de
Trastornos de la conducta Alimentaria del hospital Universitario de Móstoles ofrece a
los pacientes con TCA, proporcionan un espacio terapéutico que les ayuda a conocerse
mejor, a integrar algunas de sus partes negadas, aumentando la tolerancia a la
frustración que le produce la aceptación de sus propios límites y los de su entorno. En
el grupo tienen experiencias emocionales que les permitirán aprender nuevos modos
de relacionarse consigo mismos y con los otros, haciéndose cargo de sí mismos y de las
consecuencias de sus decisiones, reconstruyendo su autoestima y disminuyendo la
utilización del síntoma alimentario como un modo de afrontar/escapar de su realidad.
Como algunas pacientes han referido en alguna ocasión, "Aprendemos a ser personas,
seres humanos que tenemos fallos. No somos perfectas". "He madurado. . . ya le pongo
límites a mi niña caprichosa".
Estos cambios se van a manifestar en un mejor funcionamiento a todos los niveles,
individual, familiar y social.

Los grupos de psicoterapia amplían, complementan, refuerzan y potencian el resto de
las intervenciones que son llevadas a cabo en la UTCA, acelerando muchos de los
procesos psicológicos que a nivel individual necesitan más tiempo y es más difícil
lograr. No es igual mirarse en un espejo (terapeuta) que mirarse en muchos (iguales y
terapeuta), la mirada se amplía.
Como características claves del terapeuta, más allá de los conocimientos teóricoprácticos necesarios y de su experiencia grupal, nos gustaría destacar la transparencia,
naturalidad y autenticidad.
De nuestra experiencia grupal recogemos, entre los ya señalados, estos factores de
cambio:
- Creencia del terapeuta en la capacidad autorreguladora del ser humano, creer que
pueden cambiar. Infundir esperanza.
- Creencia en uno mismo, en la capacidad que tiene para poder cambiar y mejorar a
pesar de los obstáculos del camino.
Según la hipótesis inicial planteada, a mayor homogeneidad entre los miembros del
grupo mejor respuesta al tratamiento3.
Se trata de ver en que variables es más beneficioso que se de dicha homogeneidad
según el modelo teórico desde el que se trabaje y los objetivos terapéuticos del grupo.
En la UTCA, el abordaje terapéutico de los síntomas alimentarios se lleva a cabo
fundamentalmente a través de consultas individuales con los diferentes facultativos de
la Unidad, con enfermería y en el grupo de psicoeducación, con un enfoque más
cognitivo ­ conductual.
Tal y como mencionamos en la Introducción, a diferencia de otras experiencias previas
con enfoques psicoeducativos y cognitivo conductuales centrados en el síntoma, donde
algunos de sus objetivos generales son la autorrevelación sobre sus hábitos
alimentarios anormales, sobre su imagen corporal, así como educar en los principios
básicos de una alimentación sana3, en los que la homogeneidad en los diagnósticos a
la hora de crear el grupo facilita la cohesión grupal, y se recomienda que los pacientes
que muestren un comportamiento alimentario restrictivo no se mezclen con los
pacientes que tienen bulimia debido a la intensa rivalidad que puede estallar, nosotros
abogamos por ampliar esta experiencia entendiendo el grupo como un espacio
humano en el que fomentar el aprendizaje emocional e interpersonal, más allá de los
síntomas alimentarios, donde los pacientes puedan tener experiencias emocionales
diferentes a las previas, sin darle tanto peso a la homogeneidad o heterogeneidad de
los síntomas que les han llevado hasta el grupo.

Desde el modelo con el que trabajamos, consideramos que la indicación de
psicoterapia grupal no debe venir dada por los tipos y subtipos diagnósticos
fundamentalmente, sino por la edad y maduración del paciente, por la estructura de su
personalidad, por su situación en el momento personal de cambio y por su capacidad
para la técnica propuesta, de modo que se faciliten los procesos de identificación
entre ellos al compartir experiencias vitales similares1.
Fuera del grupo y de la Unidad, en el "mundo real" como dicen algunas pacientes, hay
personas con diferentes estructuras corporales, con diferentes habilidades y
capacidades, algunas de las cuales pueden suscitar envidia y rivalidad. Uno de los
objetivos principales es facilitarles una salida del círculo vicioso que crea el síntoma,
afrontar una realidad que tiene cosas que no les gusta, hacerse cargo de sus
"agujeros", ya que la solución no es meterse en una burbuja, ya sea la que les
proporciona la enfermedad o la Unidad como especio de tratamiento en algunas
ocasiones. Aquí se sienten más seguras. Este momento es necesario para que poco a
poco puedan ir abriendo puertas y ventanas en sus burbujas, y puedan permanecer
fuera de ellas durante más tiempo.
El poder de la terapia de grupo reside en su capacidad para adaptarse a entornos y
situaciones diferentes3.

BIBLIOGRAFÍA
1. Grijalvo, J. et al. "Un modelo grupal para el abordaje de los pacientes con
trastornos de la conducta alimentaria atendidos en un servicio público de Salud
Mental extrahospitalario de Osakidetza". psiquiatría biológica. Volumen 8,
número 2, 2001
2. Turón Gil, V. J. "Anorexia y bulimia nerviosas. atención y prevención
interdisciplinar". Consulting Dovall, 2000.
3. Vinogradov, S. y Yalom, I. D. "Guía breve de psicoterapia de grupo". Ediciones
Paidós, 1996.
4. Diaz Portillo, I. "Bases de la terapia de grupo". Ed. Pax México, 2000. (McKenzie,
R. 1992).
5. Schnake, A. "Enfermedad, síntoma y carácter. Diálogos gestálticos con el
cuerpo". Cuatro Vientos, 2007.
PREGUNTAS
1. - De las siguientes opciones, ¿Cuál es un factor terapéutico según el
inventario de Yalom?
a) Determinar el tamaño exacto del grupo
b) Las experiencias psicoterapéuticas previas

c) El aprendizaje interpersonal
d) El coterapéuta
2. - ¿Cuál de las siguientes afirmaciones puede aplicarse a la psicoterapia de
grupo?
a) No es efectiva casi nunca
b) Es un instrumento de cambio para los pacientes, de formación y reflexión
para los profesionales
c) No se puede adaptar al ámbito público
d) Todos los pacientes que forman el grupo tienen que tener el mismo
diagnóstico

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