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Última actualización web: 19/05/2022

Redescubriendo la Hipnosis Clínica

Autor/autores: Dolores Pineda Tenor
Fecha Publicación:
Área temática: Psicoterapias .
Tipo de trabajo:  Comunicación

Especialista en Psicología Clínica

RESUMEN

Redescubriendo la hipnosis clínica: A pesar de que son múltiples las aplicaciones clínicas y los beneficios terapéuticos observados mediante el uso de estrategias de sugestión e hipnosis, hoy día persisten múltiples mitos y supersticiones que pueden crear reticencias en su utilización tanto a profesionales como a pacientes, debido en gran parte al desconocimiento de su funcionamiento y a la difusión de espectáculos en los que se ofrece una visión mágica o esotérica de los procesos hipnóticos. En la actualidad se está produciendo un nuevo redescubrimiento de la hipnosis, incluyéndola dentro de las Terapias de Tercera Generación. El objetivo de este trabajo por tanto es ofrecer una visión científica del funcionamiento de esta técnica psicológica aclarando creencias falsas, así como clarificando el papel del terapeuta y la implicación activa requerida por el paciente para obtener la eficacia de la misma. Igualmente se describirán las principales aplicaciones terapéuticas de la hipnosis a diversos trastornos psicológicos y físicos, tales como psicopatologías emocionales, adicciones o el tratamiento del dolor.

Palabras clave: Hipnosis, Clínica

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REDESCUBRIENDO LA hipnosis CLÍNICA
Dolores Pineda Tenor
loli. pineda. tenor@gmail. com

RESUMEN
A pesar de que son múltiples las aplicaciones clínicas y los beneficios terapéuticos observados
mediante el uso de estrategias de sugestión e hipnosis, hoy día persisten múltiples mitos y
supersticiones que pueden crear reticencias en su utilización tanto a profesionales como a
pacientes, debido en gran parte al desconocimiento de su funcionamiento y a la difusión de
espectáculos en los que se ofrece una visión mágica o esotérica de los procesos hipnóticos. En
la actualidad se está produciendo un nuevo redescubrimiento de la hipnosis, incluyéndola dentro
de las Terapias Psicológicas de Tercera Generación. El objetivo de este trabajo por tanto es
ofrecer una visión científica del funcionamiento de esta técnica aclarando creencias falsas, así
como clarificando el papel del terapeuta y la implicación activa requerida por el paciente para
obtener la eficacia de la misma. Igualmente se describirán las principales aplicaciones
terapéuticas de la hipnosis a diversos trastornos psicológicos y físicos, tales como psicopatologías
emocionales, adicciones o el tratamiento del dolor.

OBSTÁCULOS PARA EL USO TERAPÉUTICO DE LA hipnosis COMO ESTRATEGIA
COGNITIVO-CONDUCTUAL: MITOS Y FALSAS CREENCIAS
Actualmente en nuestro país persiste el rechazo por parte de muchos profesionales de la
psicología clínica a incluir la hipnosis dentro de su repertorio de estrategias terapéuticas, debido
en gran medida a la presencia de creencias erróneas y la existencia de mitos que les llevan a
evitar su uso en la práctica clínica. De igual modo, la escasa formación científica en hipnosis
ofertada por las universidades dificulta la reducción de dichas falsas creencias y el fomentar
actitudes positivas hacia la hipnosis (Capafons, Morales, Espejo y Cabañas, 2009). Sin embargo,
a nivel internacional prestigiosas entidades científicas, tales como el Centro Nacional de
Investigación Científica de Francia, la Universidad de Harvard, Cambridge y Stanford, aceptan
y emplean la hipnosis por su indudable eficacia terapéutica y sus resultados en la investigación
psicológica (Ruiz 2010).
Los principales mitos que aún perpetúan una visión acientíca o esotérica de las técnicas
hipnóticas según Capafons (1998) son los siguientes:
1. La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Se considera que quienes la
aplican son charlatanes, considerándose las personas que mejoran con ellas como crédulos o
ignorantes.

2. La persona puede quedar enganchada en un “trance” existiendo el riesgo de no poder salir
del estado hipnótico.
3. La hipnosis puede agravar psicopatologías latentes e incluso desarrollar alteraciones psíquicas
en individuos sanos.
4. La hipnosis produce un estado similar al del sueño, en el que las personas muestran unas
características especiales.
5. La hipnosis anula el control voluntario de la persona, convirtiéndose ésta en un autómata en
manos del hipnotizador.
6. Provoca reacciones inusuales, excepcionales y quasi mágicas.
7. La hipnosis es una terapia, “hipnoterapia” , útil, rápida y eficaz que no requiere de esfuerzos
por parte del paciente para cambiar su comportamiento.

REFUTANDO MITOS
Mito 1: La presencia de la hipnosis en espectáculos ha conferido un carácter frívolo, lúdico o
incluso generador de temor en la población general, que relaciona este instrumento terapéutico
con poderes en el hipnotizador capaces de dominar su voluntad tomando el control de su
conducta. Esta imagen impregnada de tintes mágicos ensombrece y genera prejuicios negativos
hacia una técnica que sin embargo es capaz de potenciar importantes beneficios terapéuticos
en múltiples patologías, por lo que esta imagen distorsionada proyectada principalmente por
los medios de comunicación impide un conocimiento veraz de las aplicaciones clínicas y un
posible rechazo a priori por parte de profesionales y pacientes. Sin embargo, a lo largo de la
historia de la psicología y la medicina importantes autores han trabajado con los métodos
hipnóticos con fines terapéuticos, tales como Ellis, Eysenck, Lazarus, Ramón y Cajal, Wundt,
Charcot…etc. En la actualidad la hipnosis es una técnica sobre la que se realizan estudios
científicos tanto a nivel clínico como en el contexto de laboratorio para demostrar su
funcionamiento así como su eficacia en el tratamiento de trastornos a nivel físico y psíquico, por
lo que progresivamente va obteniendo más respaldo de la comunidad científica alejándose de
las creencias falsas que aún hoy pueden generar recelo respecto a su uso.
Mito 2 y 4: El trance hipnótico y la hipnosis como un proceso similar al sueño hacen referencia
a falsas creencias respecto a qué es el proceso hipnótico y las respuestas psicofisiológicas
asociadas al mismo. Durante mucho tiempo ha existido el debate respecto a si la hipnosis era
un estado de consciencia diferente al de vigilia, por lo que de ser así se obtendrían unos patrones
fisiológicos diferentes. Otro aspecto discutido era si este estado especial era similar al que se
produce en un estado de somnolencia. Gonzalez Ordi en su libro “la hipnosis. Mitos y realidades”
explica los hallazgos de las investigaciones de William Edmonston (1981) quien concluye que
los indicadores fisiológicos obtenidos con la hipnosis son similares a los que se producen por
cualquier técnica de relajación, produciéndose una reducción general de la activación de la rama
simpática del Sistema nervioso Central, lo cual difiere de los patrones específicos que se
manifiestan en estados de somnolencia.
Por otro lado la actividad electroencefalográfica de una persona dormida o hipnotizada también
difieren significativamente. Bajo hipnosis esta actividad va a depender del tipo de instrucciones
que se administren, pues la persona hipnotizada responde adecuadamente a la estimulación
exteroceptiva (sobre todo ante las instrucciones del hipnotizador), igual que si se encontrara en
estado de vigilia. Por el contrario durante el sueño el patrón EEG varía de forma cíclica y regular,
caracterizándose por una importante reducción de la responsividad hacia estímulos externos.

Bajo hipnosis el sujeto es totalmente consciente de lo que ocurre a su alrededor, concluyendo
las investigaciones neurofisiológicas que la actividad fisiológica es similar a la que acontece en
estado de vigilia. La evidencia empírica en investigaciones de laboratorio descarta la presencia
de un estado diferente de consciencia o “trance” como responsable de las respuestas hipnóticas.
Las modificaciones de los parámetros fisiológicos que pueden producirse bajo hipnosis tienen
que ver con las instrucciones o sugestiones que se apliquen (relajación, reducción de la tensión,
cambios en la temperatura corporal, disminución de la percepción del dolor…etc), no existiendo
un patrón fisiológico específico que se relacione con la hipnosis por sí misma.
Mito 3: Las investigaciones refutan el mito de que pueda agravar patologías, habiéndose
mostrado útil como estrategia eficaz y eficiente como adyuvante para múltiples trastornos
psicológicos y patologías médicas. Así mismo no se conoce ningún caso en el que se haya podido
probar que personas sanas puedan desarrollar patologías a causa de la hipnosis (Capafons 2012)
Mito 5: Según González Ordi (2013) tanto los estudios de laboratorio como la experiencia clínica
indican que los individuos hipnotizados pueden dejarse influir por las sugestiones hipnóticas
hasta el límite que ellos consideren admisible, no pudiendo ser hipnotizados si no lo desean. Por
ello, de igual modo que el sujeto decide participar en la inducción hipnótica, puede decidir
igualmente terminar el proceso, pudiendo así mismo negarse a decir o hacer aquello que el
terapeuta le pida durante la sesión.
Capafons (1999) describe cómo se ha producido un cambio de la hipnosis autoritaria del siglo
XIX y principios del actual, en el que el método era más directivo, adecuándose hoy en día a
las preferencias del paciente hacia sugestiones: “que enfaticen a los sujetos que son ellos
mismos quienes producen las experiencias sugeridas, usando su propio pensamiento e
imaginación creativa, y no que las sugestiones son el resultado de estar bajo el control del
experimentador, médico o hipnotizador” (Wilson & Barber, p. 236). Esto favorece la confianza
en el paciente hacia la terapia y evita que se produzcan resistencias ante el miedo a perder el
control o ser manipulado por el hipnotizador.
Mito 6: Una de las principales virtudes de la hipnosis es su capacidad para activar habilidades
que se encuentran en el repertorio de la persona potenciándolas. No se provocará, por tanto,
ninguna reacción que no pudiera producirse también fuera de la hipnosis, de modo que se
estimula la exploración de cualidades así como se ponen en práctica estrategias de autocontrol,
ya que dichas reacciones pueden activarse o inhibirse a voluntad mediante procesos hipnóticos
o autohipnóticos.
Mito 7: La hipnosis es una técnica, no una terapia. Según la división 30 de la American
Psychological Association, dedicada a la hipnosis psicológica, la define como “el uso de las
técnicas de sugestión como coadyuvantes de los sistemas terapéuticos establecidos”. Por tanto
la hipnosis es una técnica que se utiliza conjuntamente con otras estrategias psicológicas o
médicas empíricamente validadas. Según González Ordi (2013) no puede hablarse de hipnólogos
o hipnoterapeutas especializados ya que no existe como especialidad clínica reconocida, sino
que sería una estrategia terapéutica utilizada por psicólogos y médicos que utilizan dicha técnica
junto con los procedimientos propios de su campo de especialización para mejorar la eficacia de
sus intervenciones. Por otro lado la actitud pasiva del sujeto hipnotizado también supone un
falso mito, ya que aunque el paciente debe “dejarse llevar” por las instrucciones que le son
sugeridas, la persona debe esforzarse en utilizar sus habilidades cognitivas, tales como la
capacidad de imaginación, la implicación emocional, focalización de la atención…para poder
experimentar subjetivamente las modificaciones sugeridas por el terapeuta.
Con respecto al concepto de “involuntariedad hipnótica”, esto es, la percepción subjetiva del
sujeto de que parte de su comportamiento tiene lugar aparentemente sin esfuerzo alguno o
"automáticamente" y argumentado por teóricos como Hilgard (1986) como un fenómeno
disociativo de pérdida de control sobre la conducta, Spanos (1976) plantea que los sujetos
hipnóticos mantienen el carácter volitivo y propositivo de sus conductas hipnóticas aunque en
ocasiones las interpreten “como si” se produjeran involuntariamente.

¿QUÉ ES, POR TANTO, LA HIPNOSIS?
Respecto a la definición de hipnosis existe una gran variedad de formas de conceptualización de
esta técnica según diferentes posiciones teóricas, por lo que la división 30 (Society of
Psychological Hypnosis) de la American Psychological Association (APA) propuso una definición
consensuada por distintos autores de las diversas posturas teóricas sobre la hipnosis, y que
actualmente está aceptada por las principales asociaciones de hipnosis de todo el mundo. Esta
definición (APA, 1993; Kirsch, 1994) implica siete puntos:
1. La hipnosis es un procedimiento en el que un especialista sugiere a una persona que
experimente cambios en sus sensaciones, percepciones, pensamientos o conducta.
2. El contexto hipnótico suele establecerse usando un método o procedimiento de inducción,
que puede adoptar formas muy diferentes, aunque las más frecuentes son las que incluyen
sugestiones de calma, relajación y bienestar, así como instrucciones de pensar o imaginar
experiencias agradables.
3. Se da una gran variabilidad en las respuestas que se experimentan durante la hipnosis.
Así, ciertas personas dicen experimentar un estado alterado de conciencia, mientras que
otras indican que su experiencia es como un estado normal de atención focalizada, en el
que se han sentido muy calmadas y relajadas. En general, la mayor parte de la gente dice
que la experiencia con la hipnosis es muy agradable.
4. Algunas personas responden mucho a las sugestiones hipnóticas y otras no. En ocasiones
son los miedos y falsas concepciones de la hipnosis lo que impide que las personas
experimenten lo que se sugiere en hipnosis. Las personas hipnotizadas no pierden el control,
son conscientes de quiénes son y dónde están, y recuerdan generalmente lo que ocurrió
durante la hipnosis, a menos que se le sugiera que lo olviden. La hipnosis no obliga a nadie
a experimentar las sugestiones, sino que únicamente lo facilita.
5. La hipnosis no es una forma de terapia, como la terapia de conducta, o el psicoanálisis,
sino un procedimiento que puede facilitar la terapia psicológica. Por lo tanto, la hipnosis
clínica debe ser usada por profesionales formados y con credenciales que avalen su
capacidad como profesionales de la salud. Por supuesto, estos profesionales deben haber
recibido también entrenamiento específico en el uso clínico de la hipnosis. Por lo tanto este
entrenamiento no es suficiente, siendo necesario ser un profesional de la psicología clínica
o de la medicina para poder usar la hipnosis clínica.
6. Las aplicaciones de la hipnosis son amplísimas, tanto en psicología como en medicina, pero
debe tenerse precaución en su utilización, ya que no tiene por qué ser útil para todos los
problemas y pacientes. A lo que añade que la decisión de usar la hipnosis (como un adjunto)
debe hacerse consultando con un profesional de la salud que haya sido formado en hipnosis
clínica.
7. En último lugar, la APA resalta las varias vertientes de la hipnosis en investigación, que
tratan de incrementar el conocimiento de la propia hipnosis, de su aplicación en el
tratamiento de problemas psicológicos y médicos, y para conocer su impacto en la memoria,
percepción, fisiología, etc.
Por otro lado, la Sociedad Británica de psicología (2001/2002) también propone una definición
de hipnosis:
“El término “hipnosis” denota una interacción que se da entre una persona, el “hipnotizador”, y
otra u otras personas, el “sujeto” o “sujetos”. En esta interacción, el hipnotizador intenta influir
en la percepción, sentimientos, pensamientos y conductas de los sujetos, pidiéndoles que se
concentren en ideas e imágenes que pueden evocar los efectos que se pretenden conseguir. Las
comunicaciones verbales que el hipnotizador emplea para alcanzar esos efectos se denominan
sugestiones. Las sugestiones se diferencian del resto de instrucciones de la vida cotidiana, en
que aquéllas implican que el sujeto experimenta, con “éxito”, una respuesta caracterizada por
una cualidad de involuntariedad o por la carencia de esfuerzo. Los sujetos pueden aprender a
poner en práctica los procedimientos hipnóticos por sí mismos, lo que se denomina "autohipnosis".

APLICACIONES TERAPÉUTICAS DE LA HIPNOSIS
Las aplicaciones de la hipnosis son numerosas tanto en el ámbito de la salud física como en
salud mental. Se ha utilizado eficazmente con pacientes oncológicos, en cardiopatías, pacientes
sometidos a procesos quirúrgicos, en el síndrome del colon irritable, obesidad, trastorno de
estrés post-traumático, ansiedad y fobias (Montgomery y Schnur, 2005). En el ámbito de la
psicología clínica ha mostrado sus beneficios con especial relevancia en el tratamiento de
trastornos emocionales, los procesos adictivos y el tratamiento del dolor.

Trastornos afectivos
a) Ansiedad:
Uno de los ámbitos de aplicación más importantes del uso de la hipnosis es el relativo a los
trastornos de ansiedad. El modo en que la hipnosis contribuye a mejorar las opciones
terapéuticas, principalmente las técnicas de exposición en la imaginación, justifica su presencia.
En general más que técnicas de hipnosis específicas para cada trastorno de ansiedad, es
recomendable proponer un modelo de intervención genérico y flexible dirigido a que el paciente
aprenda a manejar su ansiedad clínica (reacciones excesivamente intensas e incapacitantes de
ansiedad) ante diversas situaciones. Las fases de este modelo de intervención según González
Ordi y Miguel-Tobal, (1993) son las siguientes:
-Relajación: Diversos estudios han comprobado que la hipnosis, como procedimiento de
desactivación, influye especialmente a nivel cognitivo-subjetivo, favoreciendo las sensaciones
de bienestar y autocontrol, y no tanto en términos de porcentaje de reducción de la activación
psicofisiológica tónica de los individuos. Por ejemplo, los trabajos comparativos existentes entre
hipnosis y relajación progresiva revelan que no existe tal superioridad de la hipnosis sobre la
relajación (ver Spinhoven, 1987) o, al menos, los resultados son equivalentes (FernándezAbascal, 1979).
-Exposición imaginada con manejo de ansiedad en hipnosis: Una vez que el paciente ha
aprendido a relajarse y se le han aplicado técnicas de inducción hipnótica con éxito, se procede
a la exposición imaginada gradual, donde el paciente se expondrá a la respuestas de ansiedad
de forma controlada con el fin de que aprenda a manejarlas, controlarlas y reducirlas. Se trata
básicamente de establecer una jerarquía de situaciones ansiógenas, de menor a mayor
intensidad, y lo más realistas posible. Pero, a diferencia de las jerarquías características de la
desensibilización sistemática no son situaciones altamente estructuradas y jerarquizadas; por
ejemplo, no es necesario estructurarlas en una escala de cero a cien unidades subjetivas de
ansiedad, como se hace habitualmente en la DS, sino que es suficiente con crear una "secuenciaguión realista" de aproximaciones sucesivas desde situaciones que provoquen una mínima
respuesta de ansiedad hasta situaciones donde esta respuesta sea muy intensa.
Las secuencias-guión deben incluir los siguientes aspectos, que pueden elicitarse a través de
sugestiones específicas:

Aspectos de carácter cognitivo: inducir una situación lo más realista, detallada e individualizada
posible; insistir en la idea de que el paciente podrá enfrentarse con la situación y dominarla;
hacer hincapié en la idea de que el paciente podrá controlar sus reacciones de ansiedad;
proporcionarle feedback positivo de otros protagonistas de la situación inducida; reforzar
positivamente los progresos en el afrontamiento de la situación; reducir los pensamientos
catastrofistas y cogniciones negativas distorsionadas y favorecer los pensamientos de
autoconfianza y autoeficacia.
Aspectos de carácter fisiológico: insistir en el uso de estrategias de relajación previamente
aprendidas a la hora de enfrentarse con la situación problema; describir pormenorizadamente
las reacciones fisiológicas de ansiedad y cómo se reducen a medida que el paciente se enfrenta
con la situación.
Cada secuencia del guión es una exposición imaginada en sí misma. Durante dicha exposición
debemos utilizar sugestiones para que la persona aprenda a controlar y reducir sus respuestas
de ansiedad. En las primeras secuencias, el terapeuta suele ser muy directivo y es quién
administra la mayoría de las sugestiones; pero, a medida que avanza el guión, el paciente va
tomando protagonismo en el proceso, siendo él mismo el que aplica y desarrolla las estrategias
propuestas por el terapeuta. La secuencia es superada cuando el paciente no experimenta
ninguna reacción de ansiedad significativa durante la exposición a dicha secuencia, entonces, se
pasa a la siguiente secuencia del guión y así, sucesivamente.
-Mantenimiento y generalización: Al finalizar la secuencia-guión el paciente debe aprender a
mantener y generalizar los logros obtenidos en consulta. Para ello, suelen utilizarse dos
procedimientos (1) la sugestión posthipnótica y (2) la autohipnosis. Como afirma Mallet (1989)
"a través de la sugestión posthipnótica el paciente puede ser condicionado a experimentar
relajación o algún otro tipo de estrategia de afrontamiento durante los episodios estresantes. La
autohipnosis puede utilizarse para estabilizar los logros obtenidos durante la sesión terapéutica
en relación al control del estrés" (Mallet, 1989, pág. 220).
1. Sugestiones posthipnóticas: La sugestión posthipnótica puede considerarse como una forma
de condicionamiento de orden superior que se produce en un sólo ensayo y es elicitado
verbalmente (Barrios, 1973; Zimbardo, LaBerge y Butler, 1993). Sobre respuestas que ya han
sido previamente condicionadas durante la sesión de hipnosis, el terapeuta describe un nuevo
condicionamiento basado en un estímulo inicialmente neutro (cerrar el puño, una imagen
representativa para el paciente, un sonido, etc), que pasará a desencadenar las respuestas
condicionadas de control y reducción de la ansiedad ya establecidas durante la hipnosis,
convirtiéndose en el nuevo estímulo condicionado. El procedimiento incluye instrucciones
específicas antes de finalizar la sesión de hipnosis.
2. Auto hipnosis. Ninguna intervención clínica con hipnosis se completa definitivamente si no se
le enseña al paciente a utilizarla por su propios medios, permitiendo soslayar la dependencia
respecto del terapeuta así como favoreciendo la atribución interna de los éxitos terapéuticos
obtenidos y la generalización de los resultados fuera de la consulta.
Finalmente, la práctica real deberá ser la que determine si la intervención con hipnosis ha sido
exitosa o no. Lo ideal es que ésta se produzca por aproximaciones sucesivas pero no siempre
puede ser así. En ese caso, la práctica imaginada en casa funciona como aproximaciones
sucesivas a la práctica real.
b) Depresión:
Aunque tradicionalmente la hipnosis como estrategia terapéutica se ha considerado
contraindicada para el tratamiento de la depresión, a partir de la última década del siglo XX se
han desarrollado estrategias sugestivas terapéuticas que señalan un futuro más esperanzador
respecto al uso de la hipnosis en los trastornos del estado de ánimo, particularmente en las
reacciones depresivas (Alladin, 1994; Burrows y Boughton, 2001; Yapko, 1992).
En este sentido, la hipnosis puede utilizarse, en combinación con otras estrategias cognitivoconductuales para abordar los siguientes objetivos:
- Facilitar cambios en la percepción negativa de uno mismo, del mundo circundante y del futuro
(triada cognitiva).
- Elicitar cambios en el estilo atribucional depresógeno (atribuciones internas, estables y globales
para los fracasos / atribuciones externas, estables y globales para los éxitos).
- Modificar los sesgos atencionales y de memoria hacia los sucesos negativos.
- Modificar la excesiva auto-observación y autocrítica.
- Ayudar a generar estados emocionales positivos: relajación, tranquilidad, seguridad, confianza,
etc.
Algunas estrategias sugestivas que pueden utilizarse para, en combinación con otras técnicas
cognitivo-conductuales, abordar los objetivos mencionados anteriormente pueden ser las
siguientes:
-Ensayo en imaginación de futuro: podemos establecer situaciones imaginarias futuras para el
paciente con el fin de reducir la desesperanza y generar expectativas hacia la consecución de
metas realistas.
-Reestructuración atribucional: A través de la exposición imaginada a situaciones cotidianas del
paciente y, utilizando sugestiones específicas para ofrecer claves atribucionales correctas,
podemos favorecer el re-aprendizaje y la reestructuración del estilo atribucional del paciente.
-Entrenamiento en focalización de la atención: Favoreciendo el cambio atencional respecto a los
estímulos negativos o modificando la tendencia a la reinterpretación de estímulos ambiguos
como negativos.
-Control y reducción del nivel de activación psicofisiológica: Utilizando estrategias dirigidas a la
reducción de la ansiedad.
-Modificación de sesgos de memoria: Se pueden utilizar estrategias de hipermnesia hipnótica
para favorecer el recuerdo de acontecimientos o experiencias positivas pasadas de la vida del
individuo, con el fin de minimizar el sesgo de memoria hacia lo negativo, típico de los pacientes
depresivos.
Respecto a la terapia cognitiva, Ellis (1993) creador de la terapia racional emotiva (TRE) sugiere
el empleo de su conocido sistema ABC durante la hipnosis con el fin de flexibilizar al paciente
hacia el cambio cognitivo y discutir con éste las sesiones grabadas bajo hipnosis posteriormente
para obtener una mejor generalización, bien escuchando las sugestiones del terapeuta grabadas
durante la sesión repetidas veces, bien autoaplicándoselas en forma de autosugestión.

Adicciones y tabaquismo
Molina del Peral (2001) describe los beneficios de integrar el uso de la hipnosis junto a las
principales técnicas cognitivo-conductuales utilizadas para el tratamiento de las adicciones. “Así
p. e. mientras se expone al paciente a una situación de alta probabilidad de recaída, se puede
realizar un modelado encubierto, disminuir la activación asociada a la situación, añadir una
reestructuración cognitiva, reforzar ciertas autoinstrucciones. . . ”. Este autor expone como otras
ventajas de la hipnosis la reducción del tiempo que se emplea en el tratamiento cuando se
incluyen los procesos hipnóticos, así como su efecto catalizador cuando existen expectativas de
éxito por parte del paciente.
Respecto al consumo del tabaco se han elaborado programas multicomponente como el
propuesto por Mendoza (2000) en el que se integran autorregistros, el método de auto-hipnosis
rápida de Capafons y otras técnicas de auto-control, reestructuración cognitiva y prevención de
recaídas. El logro de la abstinencia y su mantenimiento durante el seguimiento 12 meses
después evidencia el carácter facilitador de la hipnosis para lograr los objetivos terapéuticos de
los tratamientos psicológicos empíricamente validados.
Las revisiones menos exigentes, según Green y Lynn (2000) indican que la hipnosis provoca las
mayores tasas de abandono del tabaco, con porcentajes en torno al 94%, pero a medida que
los estudios incrementan los controles (sobre todo en lo referido a medidas biológicas de la
abstinencia al tabaco), los resultados son menos halagüeños, con tasas entre el 8 y 41% a los
6 meses. Lynn, Kirsch, Barabasz, Cardeña, y Patterson (2000) concluyen que los tratamientos
sobre la base de la hipnosis y sugestión han mostrado ser superiores a los grupos de control de
lista de espera y de no tratamiento, y similares a otros tratamientos alternativos.

Tratamiento del dolor
Una de los mecanismos que potencia la hipnosis es su capacidad para alterar la percepción
sensorial, pudiendo provocar alucinaciones positivas o negativas. Concretamente podemos
obtener un importante uso terapéutico de estas alteraciones perceptivas generando una
respuesta alucinatoria negativa o ausencia de percepción en el tratamiento del dolor,
estimulando respuestas de analgesia o anestesia hipnótica. Barber en su obra tratamiento del
dolor mediante hipnosis y sugestión (2000) describe las sugestiones hipnóticas y los resultados
positivos obtenidos en su práctica clínica en pacientes con cefaleas, así como describe
tratamientos asociados a la hipnosis en pacientes oncológicos, procedimientos médicos
dolorosos o el dolor producido por quemaduras. Con la exposición de casos clínicos en los que
se experimenta una remisión significativa de la estimulación dolorosa dicho autor muestra esta
técnica como un potente coadyuvante para potenciar los tratamientos establecidos, reduciendo
en muchos casos el carácter aversivo condicionado a curas o procedimientos médicos que
generan un gran sufrimiento en los pacientes.
Respecto al tratamiento de las cefaleas mediante procesos sugestivos, Llanes y González (2013)
realizan una revisión bibliográfica en la que se concluye que se trata de un tratamiento bien
establecido según los criterios de Chambless y Hollon. Según estos autores los estudios coinciden
en que la hipnosis es un tratamiento relativamente breve, libre de efectos secundarios y
reacciones adversas, así como contribuye a la reducción de los gastos asociados a los
ampliamente utilizados tratamientos médicos. La mayoría de las investigaciones consultadas se
refiere a adultos y fundamentalmente al tratamiento de cefaleas primarias, por lo que es
necesario incrementar la investigación para generalizar los resultados a otras poblaciones como
la infantil o el tratamiento en cefaleas secundarias.
Como ejemplo de inducciones hipnóticas para conseguir la reducción del dolor cabe mencionar
la técnica del “guante de anestesia” que consiste en inducir sensación de frío y acorchamiento a
través de la mano y llevarla a cualquier parte del cuerpo donde se experimente el dolor. Otra
inducción clásica es la de la ducha analgésica, en la que se van dando sugestiones utilizando
recursos lingüísticos y lenguaje metafórico de que a medida que el agua cae, va disminuyendo
la sensación de dolor, anestesiando todo el cuerpo hasta una percepción agradable y relajada
del mismo (Ayuso 2014).

EVIDENCIA EMPÍRICA
Según la evidencia empírica disponible, la hipnosis utilizada como coadyuvante incrementa la
eficacia de intervenciones para una amplia variedad de problemas físicos y psicológicos
(Montgomery y Schnur, 2005). En la revisión realizada por Mendoza y Capafons (2009)
establecen según los criterios de eficacia de Chambless y Hollon (1998) la evidencia empírica
obtenida en estudios científicos en la aplicación de la hipnosis en el tratamiento de diferentes
patologías:
- Los procedimientos hipnóticos se consideran como eficaces en el manejo del dolor y los
elementos emocionales del asma.
- Probablemente eficaces en el tratamiento coadyuvante de la depresión, de ciertos trastornos
del sueño, en la reducción del peso, el tratamiento del tabaquismo, el asma, la enuresis en niños
y la preparación a la cirugía.
-Aún no existen estudios concluyentes respecto al tratamiento del cáncer de colon y la
odontología.
Dichos autores concluyen que los resultados encontrados son lo suficientemente significativos
para justificar más investigación y animar a los clínicos a incorporar los procedimientos
hipnóticos a su repertorio de procedimientos terapéuticos eficaces. Defienden su inclusión como
prestación dentro de la sanidad pública puesto que la evidencia empírica indica que la hipnosis,
especialmente en el campo de la salud, incrementa la eficacia de las prestaciones, así como su
eficiencia, tanto en cuanto a la satisfacción del paciente, como en el ahorro de tiempo y coste
económico.

CONCLUSIONES
La irrupción de la hipnosis clínica en estudios científicos, así como su inclusión en los laboratorios
para identificar sus correlatos fisiológicos permiten incrementar el conocimiento sobre esta
técnica, conociendo su funcionamiento y los beneficios terapéuticos que aporta como
coadyuvante de otros procedimientos validados empíricamente desde las disciplinas psicológicas
y médicas. Este incremento en el conocimiento de los procedimientos hipnóticos por parte de
los profesionales, así como un aumento de las validación empírica de su eficacia en múltiples
trastornos del ámbito de la salud física y mental, podría permitir en el futuro una mayor
aceptación y uso clínico de la misma por parte de los terapeutas, así como incrementar la
demanda y reducción de temores por parte de los pacientes al ser informados debidamente.
A pesar de que aún queda mucho trabajo por hacer, se van identificando progresos en el estudio
y desmitificación de la hipnosis por parte de la comunidad científica, lo cual gradualmente podrá
traducirse en un incremento de su implementación en el repertorio de estrategias terapéuticas
de los profesionales de la salud repercutiendo positivamente en la eficacia de sus tratamientos
clínicos.

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