Actualmente la violencia contra las mujeres se considera un problema social de primera magnitud y se analiza desde una perspectiva multicausal. Se considera que en la base de esta pirámide causal habría una concepción sexista de los agresores, estrechamente ligada a la exacerbación del modelo masculino tradicional (Corsi, 1995; Heise, 1997). Dado este supuesto, analizar la representación social que sobre este fenómeno poseen las mujeres, constituye un ap