No comemos únicamente por hambre, sino también por el placer de comer y para controlar nuestras emociones. Los alimentos afectan a los estados de ánimo. A veces la comida es lo único que alivia la sensación de depresión, al menos mientras la estamos comiendo. La teoría de la adicción a los carbohidratos (Wurtman, Wurtman, 1979-83)postula que la ingestión de azúcar, harina blanca y otros hidratos de carbono simples o refinados,