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Última actualización web: 27/11/2022

Significado y proceso psicoterapéutico.

Autor/autores: Fernando Linares
Fecha Publicación: 01/01/2002
Área temática: Trastornos de ansiedad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Los significados son síntesis de la experiencia, articulados unos con otros en la biografía. Precisamente la biografía (y la identidad personal) le dan su carácter de proceso/s organizado/s, en una totalidad coherente. Las valuaciones son las experiencias y sus significados.

Esto en el que hacer psicoterapéutico debe articularse con el nivel latente (motivos y carga afectiva). La articulación de los conocimientos y hallazgos de la clínica, el enfoque humanista y el cognitivo-conductual pueden brindar un buen sostén para proyectos de integración en una psicoterapia de más vasto dominio y alcance.

Palabras clave: Ansiedad, Cognitivo, Comportamental, Etología, Percepción


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Significado y proceso psicoterapéutico.

Linares; De Rosa.

Fernando Linares, Prof. Adjunto, Departamento de neurociencias y Humanidades Médicas.
Profesor y Director de Postgrado. Facultad de Ciencias Médicas, UNCuyo, Mendoza. Argentina.

Enrique De Rosa Alabaster. Medico psiquiatra y Médico Neurólogo Doc. Dpto de Salud Mental Universidad de Buenos Aires Argentina.
Presidente del Capítulo de estrés y trauma de la Asociación Médica Argentina

PALABRAS CLAVE: ansiedad, cognitivo, comportamental, percepción, etología

 

Los significados son síntesis de la experiencia, articulados unos con otros en la biografía. Precisamente la biografía (y la identidad personal) le dan su carácter de proceso/s organizado/s, en una totalidad coherente. Las valuaciones son las experiencias y sus significados. Esto en el que hacer psicoterapéutico debe articularse con el nivel latente (motivos y carga afectiva).

La articulación de los conocimientos y hallazgos de la clínica, el enfoque humanista y el cognitivo-conductual pueden brindar un buen sostén para proyectos de integración en una psicoterapia de más vasto dominio y alcance.

Significado y conducta. El sentido de la conducta. Significado e intencionalidad.

A fin de posibilitar un estudio comprensivo del ser humano, y que resulte no fragmentario, proponemos el uso del término conducta.

La conducta es una unidad para el estudio de las relaciones del individuo con su medio. Como lo propone Nuttin es el conjunto de "actividades dirigidas por los organismos, como centro de uitlización y elaboración de la información, para actuar sobre las relaciones que lo unen al medio. "

Pero no cualquier actividad humana es conducta. La conducta posee un sentido, un significado. Esto es lo que le da coherencia y unidad.

Desde el punto de vista psicoterapéutico la conducta tiene características que pasaremos a delimitar. Es una unidad funcional, coherente y provista de sentido. Aquí entendiendo sentido, como significado. El sentido está referido a una red de nexos de relaciones. También sentido es el contenido interno (subjetivo) que halla una objetividad en el mundo exterior, al surgir determinadas actitudes para con el mundo. es valor, símbolo y signo, y es la resultante de la experiencia humana en relación con su peristasis.

Toda conducta tiene significado, en cuanto es portadora de intencionalidad. Tiene un propósito, una finalidad que le da su significado. Para una mayor comprensión de ese significado, es necesario tener en cuenta en que situación se efectúa dicha conducta. El significado de la conducta, tiene íntima relación con la actitud y la biografía -además- de quien la ejerce.

Ante nuevas situaciones, actitudes y propósitos, el significado y función de la conducta no será exactamente el mismo. El sentido -o significado- de cada conducta es la relación que tiene la misma (como totalidad coherente) con las circunstancias y conexiones existentes entre el sujeto y el mundo de que forma parte.

Guiada por el propósito una conducta tiene una organización y estructura interna. Esa estructura interna está dada por la vertiente afectiva, que da mayor comprensibilidad al acto de conducta tal como e s vivenciado por el sujeto. La organización interna está dada por el sentido y la coherencia del acto mismo.

Desde el punto de vista psicoterapéutico la organización y estructura del acto de conducta tiene aplicaciones interesantes. El análisis conductual permite definir si el desarrollo del mismo se ajusta a las finalidades, o si es necesario buscar otros significados y utilidades. en una conducta inicialmente afectuosa, pueden hallarse sentidos o finalidades de connotación agresiva; que están en desacuerdo con la organización de la situación en la que el individuo se halla inmerso supone. La organización de la conducta, es lo que permite adecuar su curso a sus propósitos.

El propósito, la intención que pone en marcha una conducta supone la obtención de un logro (resultado o consecuencia).
La diferencia temporal entre ambas es variable, según la complejidad de la conducta. el logro puede ser a largo plazo, y en forma simultánea pueden realizarse varios actos de conducta que constituyen unidades funcionales diferentes. Podemos efectuar conductas de mayor complejidad y organización, junto a otras más automatizadas. Las conductas pueden superponerse, sin confundirse ni perder su organización funcional. Las conductas son unidades funcionales, que no están integradas por elementos que le pertenecen en exclusividad y permanencia. La participación de la personalidad en la conducta, se halla relacionada con el significado que para la misma tiene obtención del logro.

La conducta sirve para varios fines. La observación del comportamiento de una persona, nos indica -a veces- que la misma puede estar sirviendo a varios fines al mismo tiempo. Esto tiene su validez en la psicopatología, donde los individuos con desajustes no pueden conciliar finalidades de la conducta que no resulten compatibles entre si.

Además de intencionalidad, la conducta es un establecimiento de relaciones con a) la biografía del sujeto; b) su personalidad; c) la situación dada. Todo lo que el ser humano tiene como experiencia posee una organización, un sentido. Se distingue con Osgood 1) un sentido semántico que es la relación entre el signo y objeto significado; 2) sentido télico que es la relación entre un acontecimiento y otro; 3) un sentido estructural que es la relación de partes con el todo; 4) un sentido motivacional, relación entre comportamiento y motivación. a los cuales podríamos agregarle un significado pragmático: relación entre situación y conducta, un significado lingüístico: relación de un signo con otros signos y un significado sintáctico: relación de los signos dentro del mensaje.

Todo lo expresado tiene importancia pues conducta no sólo es lo fáctico, sino que incluimos la conducta verbal. La misma a través de su capacidad representativa y simbólica traduce la intención del sujeto que se expresa. La psicoterapia es la búsqueda de sentido motivacional, télico y pragmático al accionar humano. Pero como la psicoterapia no sólo busca relaciones (sino es un acto de comunicación) los aspectos semántico, lingüístico y sintáctico; también tienen su importancia.
Desde el punto de vista temporal se reconoce un sentido lidico que es la relación vincular entre conducta y conducta. O bien entre conducta molar y conducta molar. Ambos se dan en el presente. Tiene un sentido proléptico, es la relación con propósitos, aspiraciones o ideales (futuro). También un sentido genético que es la relación de la conducta con otras conductas y/o situaciones del pasado.


El significado como concepto relacional y mediación representacional

Para Osgood el significado es un "acontecimiento" mental y los estímulos u objetos representados son acontecimientos o elementos físicos.

Algo que es el objeto significado, se convierte en signo de ese objeto significado, hace surgir la idea o pensamiento de ese objeto significado.

Los signos tienen un carácter representativo a través de la experiencia o del aprendizaje. Esto es el más puro mentalismo. Para la teoría dispocisional, cualquier forma de estimulación que no sea el objeto significado, es signo del objeto significado, produce en el organismo una disposición para realizar cualquier conducta previamente provocada por el objeto significado. Estos dos esquemas son bastante simplistas.

Osgood plantea que el significado tiene carácter de mediación representacional. Siempre que un estímulo que no sea el objeto significado, es contiguo al objeto significado, adquirirá un incremento de asociación con alguna porción de la conducta total provocada por el objeto significado. Tal proceso de mediación es: a) una parte de la conducta total provocada por el objeto significado; b) respuestas que no ocurrirían sin la previa contigüidad de las formas de estimulación de lo no significativo y el objeto significado en la experiencia del organismo. Aquí el paradigma E-R se divide en etapa de descodificación (asociación de signos con los mediadores representacionales: interpretación) y etapa de codificación (expresión de ideas).

Los significados que tienen para los individuos los mismos signos variarán en la medida que varían sus conductas hacia las cosas significadas. El significado del signo depende, en buena parte, de la conducta total, mientras el signo se va estableciendo. El significado, es el reflejo de la experiencia individual.

El significado es un proceso de mediación representacional, entre el estímulo del objetivo y las condiciones de respuesta bajo las cuales un proceso comportamental se desarrolla. Los signos lingüísticos tienen un cierto significado (están asociados con procesos representacionales) y son usados en ciertas situaciones, generando en forma consistente determinadas conductas.

 




Dentro de la teoría general del aprendizaje, el significado es un elemento mediador entre el estímulo y la respuesta. El significado psicológico surge del percibir (ver, oir) series de mensajes.

Los significados forman parte de la organización de la experiencia. Los conceptos, también, son elementos cognitivos, que sirven para traer rasgos pertinentes del pasado experiencial a la situación actual. Los conceptos aportan el significado de los objetos y la situaciones. Así la actividad surge de un proceso a través del cual la experiencia pasada es clasificada y organizada. En una simplificación, podríamos hablar de estadio perceptual y un segundo estadio conceptual que preceden a la respuesta del organismo. El sistema general conceptual determina el significado del mundo y sus objetos para la persona y a su vez influye en el estilo relacional de esta para con su medio ambiente.

La experiencia "almacenada" por una persona (conceptualmente) puede ser dividida en dos categorías: aquella común a la gente en general y otra específica y propia de la persona. La última, la más importante para su aplicación en psicoterapia se le denomina significado connotativo. El otro, el significado denotativo, es el público, el compartido, no representa interés. El idiosincrático, privado, es formado por la experiencia que difiere para cada persona. Cada persona le da atributos (atribución) de propiedades y características a las personas y situaciones, surge así el mundo personal. Se ha intentado precisar las características connotativas y denotativas del mundo personal de cada paciente. Para cada objeto, el paciente construye propiedades y significados además de sentimientos. Desde este punto de vista el significado, tiene que ver con las palabras, la forma de definir objetos y situaciones, además de estar inserta en el particular estilo comunicacional del sujeto de referencia. Cada personalidad organiza y aplica su experiencia de modo especial. En esa organización el significado de los eventos vitales juega un rol importante.

Cuando dos personas se comunican, se da por entendido que el significado del mensaje puede ser homólogo, y esto puede ser un mero supuesto. Pues hay, simplificando, dos canales para la comunicación: el canal denotativo y el connotativo. Osgood entiende que las propiedades atribuidas connotativamente tienen un número reducido de dimensiones básicas. Con Suci y Tannenbaum desarrolló escalas de medida del significado, conocidas con el nombre de diferencial semántico. En ella pares de adjetivos polares usados para representar, en siete lugares en una escala, su opinión o sentimientos acerca de personas u objetos. Son varias escalas pero la mayoría de las respuestas se dirigen a tres (evaluación, actividad, potencia). Las implicancias de ello pueden ser que la persona otorgue significado en el sentido de evaluar, asignar actividad o potencia. La primera de estas escalas, a nuestro juicio, es importante. ello pues, la evaluación, es una apreciación o estimación (muchas veces intuitiva) de cuan bueno o malo puede ser un objeto o situación para el individuo.

Como expone Ellis lo que se denomina, muchas veces, como emoción es un tipo particular de pensamiento altamente evaluativo. La Dra. Magda Arnold, en su importante obra "Emoción y Personalidad", señala "la emoción es algo complejo que comienza cuando algo es percibido y apreciado. La apreciación desarrolla una tendencia a ir hacia (o alejarse de) la cosa que se siente como emoción, y requiere la acción". Prosigue más adelante "una apreciación que es a la vez un juicio sensitivo y un juicio intelectual o reflexivo". Las palabras apreciación, evaluación, ponderación o estimación -usadas por distintos autores- pueden ser consideradas sinónimos. Empero estimamos correcto el aporte de la Dra. Arnold cuando habla de dos respuestas de la persona como ser en situación, una inmediata más teñida afectivamente, y otra más mediata, prolongada y reflexiva. Las dos, inmediata y reflexiva contribuyen a dar significado a la situación frente a la cual el sujeto elabora una respuesta.


Antes de continuar el análisis, quisiéramos señalar que la evaluación del significado de una experiencia vital desde el punto de vista clínico es más rico que el obtenible -teóricamente- con el diferencial semántico. Si bien sus autores propugnan su uso para evaluar la marcha del proceso psicoterapéutico (efectuándola antes, durante o después del mismo), la clínica capta la vívida respuesta del paciente frente a hechos de la vida cotidiana. El aquí y ahora de la situación, está relacionado con el pasado y con el futuro. Este último interviene al participar en la evaluación el pensamiento anticipatorio, al efectuar expectativas de rendimiento y eficacia sobre el modo de afrontar la situación. ¿Qué podría hacerse? Una vez efectuada la conducta ¿será eficaz, podrá manejarse el problema?. Este pensamiento anticipativo está, obviamente, configurado por la personalidad del sujeto de modo que su componente emocional puede ser más o menos significativo.

El pasado aporta experiencias previas similares a la situación presente, recuerdos de conductas (certeras o erradas) y su reflexión sobre estas experiencias y recuerdos.

Aquí podríamos incluir lo que los teóricos cognitivos llaman "esquemas emocionales". Estos esquemas son "mecanismos mémicos emocionales", forma de codificación analógica, construida fundamentalmente por imágenes que incluyen los rasgos perceptuales representativos de situaciones elicitadoras de emoción, pautas expresivas y reacciones viscerales o motoras que acompañan situaciones significativas. Son representaciones concretas de experiencias específicas, que son actualizadas constituyendo una "memoria de sentimientos y emociones". Son responsables de 1) activación de un repertorio de conductas automáticas ante estímulos cargados de significado afectivo; 2) captan selectivamente, por la atención, detalles del campo perceptual; 3) conectan reacciones emocionales preexistentes a nuevas situaciones; 4) facilitan la contribución de la imaginación a la evocación y; 5) estructuran la experiencia dándole el sello de lo único, de lo personal, pues establece vínculos de conexión entre eventos sobre las bases de su significado personal. Los "esquemas emocionales" son representaciones de experiencias emocionales que participan en todo curso vital. Pero son activas mientras el lenguaje está en estadios tempranos.

Cuando evoca, el sujeto solo atrapa imágenes ligadas a sentimientos específicos e intensos. Luego con el desarrollo cognitivo (niñez tardía y adolescencia) prevalece el formar hipótesis y teorías a cerca de la propia experiencia emocional.


Significado y situación.

En un trabajo anterior definíamos el concepto de situación de este modo "es el ámbito relacional significativo, del aquí y ahora, que contribuye al proceso de autovaloración, permite el descubrimiento de potencialidades y establece estructuras predictivas para actividades futuras".

Acorde con lo expuesto en el apartado anterior, una situación es un gestalt que produce 1) una respuesta inmediata y 2) una respuesta mediata. La inmediata tiene la característica de ser directa, intensiva, brindando lo que podríamos llamar apreciación. La segunda, es reflexiva y evaluatoria.

La primera modalidad responsiva está guiada por la necesidad de supervivencia y de conservación; da datos acerca de lo beneficioso o perjudicial del evento por lo que utilizamos el término apreciación (proceso valuativo protopático). En este apreciar influyen los "esquemas emocionales" ya descriptos, la "memoria comparativa" con otras situaciones análogas, la memoria del tono afectivo permite la identificación de lo agradable - desagradable. En esta primera respuesta intervienen lo que los teóricos y terapeutas cognitivos denominan rotulación cognitiva y pensamientos automáticos. La rotulación cognitiva es un modo de "etiquetar", bajo la forma de una nominación directa y simple, los atributos de una situación. Es una especie de filtro que otorga rótulos a los estímulos del mundo exterior con eficiencia. De no ser así el mundo podría ser caótico y el hombre estaría, muy frecuentemente, en crisis. Dada la capacidad imaginativa que posee, le sería difícil distinguir entre la realidad de la situación y las imágenes y significados personales provistos por la situación.

Los pensamientos automáticos, también llamados logotipos o diálogos internos, son pensamientos a modo de frases que el paciente dirige a sí mismo gatillados por la primaria rotulación cognitiva. Surgen como "un reflejo, sin reflexión o razonamiento previo; y se graban como si fueran plausibles y válidos", según manifiesta Beck. Tienen las siguientes características 1) son específicas; 2) parecen "taquigrafiados"; 3) en esta primera etapa se le adscriben el mismo valor de verdad que a las percepciones sensoriales del mundo externo; 4) son vívidos como espontáneos, determinando estereotipos o seudojuicios; 5) se expresa en términos "habría", "tendría", "debería"; 6) tienden a dramatizar y "catastrofizar" la situación; 7) son idiosincráticos; 8) son difícil de desviar en el paciente neurótico; 9) surgen de modo autónomo, sin la participación del esfuerzo o la voluntad; 10) pueden tener el mismo contenido temático ante situaciones análogas o pacientes con iguales diagnósticos; 11) no son inválidos por la experiencia posterior; 12) producen una distorsión de la realidad más que cualquier otro tipo de pensar; y finalmente 13) preceden al arousal emocional, dado que son estos reflejos y no el contenido de la situación actual quien lo despierta.

El origen de estos pensamientos automáticos está, parcialmente, en el aprendizaje dado ene el medio familiar y sociocultural. Pero principalmente el componente autodevaluatorio de este tipo de pensamiento es lo que permite la persistencia de la neurosis. Estos pensamientos automáticos pueden traducirse en forma de autoinstrucciones, autocríticas, predicciones o interpretación de los eventos. Las influencias en el comportamiento son notorias. No sólo "instruyen" para la acción sino que evalúan el curso de la misma. En la neurosis generan comportamientos evitativos, inhibitorios o de escape.

Los pensamientos automáticos pueden ser inhibidores o reforzadores de la acción. Los inhibidores son negativos (incrementan la ejecución negativa o inhiben la acción positiva) o aversivos (incrementan el alejamiento o se oponen a la ejecución). Contribuyen a formar un autoimagen negativa (esquema corporal, sexual, afectiva-vivencial, coexistencial, noética, cultural, profesional, conativa, práxica, artística, moral, religiosa). De modo que en la psicoterapia deben explorarse las situaciones específicas que despiertan tales logotipos, analizar sus características y verificar el modo en que comprometen la autoimagen y la acción.

La segunda respuesta es evaluativa, reflexiva y está menos próxima al juicio de los sentidos. De este modo lo reseñado hasta aquí difiere del estímulo "respuesta clásico del conductismo ortodoxo, al incluir factores mediacionales como la valoración. Ellis afirma "la evaluación es una propiedad definicional de los seres humanos". Esta evaluación es epicrítica (la apreciación era protopática). "En las valoraciones, que son la fuerza de la vida está dado algo último" dice Jaspers, En esta etapa valorativa participa también el riquísimo sistema de creencias que el neurótico ha estructurado y sus actitudes.

Ambas respuestas dan significado al hecho frente al cual se elabora una conducta. Por ello Epicteto señalaba que el hombre no era movido por los acontecimientos, sino por la interpretación que hacían de ellos.

Es menester aclarar que cuando hablamos de evento, acontecimiento o situación no nos referimos solamente a lo estrictamente fáctico sino también lo anticipado (expectativas, pensamiento anticipatorio) o simplemente imaginado. Kelly, en 1955, planteaba como la forma en como se anticipan los acontecimientos influye en la organización de la conducta en la situación específica.

 

Significado y conciencia.

Una de las formas posibles de aproximación al concepto de conciencia, es a través del concepto de significado.

Desde tal punto de vista la experiencia individual es el conjunto de acontecimientos provistos de significación, que se presentan en el sitio - momento, genera un conocimiento y pragmática (saber y conducta) en relación consigo y el mundo. Algunas de las características de la conciencia son 1) la de posibilitar la discriminación y la organización de las experiencias en relación con el mundo externo; 2) la conciencia reflexiva que permite el autocontrol y la autodirección; 3) actualidad, por la que constituye un acto que es un vínculo intencional con algún objeto del perímundo, con libertad para la elección del mismo; 4) intencionalidad comprensiva (aprehención de significados de orden racional o empáticos); 5) significado causal que son el conjunto de conocimientos que permiten una acción sobre la realidad.


Significado y comprensión.

Los valores son los organizadores de la conducta. Se descubren (por educación, imitación, reflexión a partir de la experiencia), se organizan en una jerarquía (escala de valores) y se enriquecen con la acción en el curso de un proyecto vital determinado. William Stern definía al valor como un "acento de significación".

Rowland define, por su parte, al símbolo como "fusión de forma y significado".

Los antiguos establecían distinción entre los sentidos externos (síntesis formal de datos perceptivos) y los sentidos internos que elaboran una síntesis valoral. Dentro de los sentidos internos incluían la cogitativa, la imaginación, el sentido común y la memoria sensible. La cogitativa capta el significado de las cosas y se expresa a través de los símbolos. Sugerimos al lector reveer lo consignado en el punto III y esto. No podría tener lo expresado por los antiguos (entre ellos Avicena) mayor actualidad.

De modo que los valores y los símbolos tienen relación con los significados. Por ello aunque algunas psicoterapias particularicen en los símbolos (psicoterapia simbólica, ensueño dirigido de Descille), casi todas tienen que tratar con el crucial problema de los valores.


Significado y experiencia humana.

El psiquiatra americano George Engel ha desarrollado su concepto de Medicina Biopsicosocial. No es nuestra intención en esta comunicación, hacer una referencia a ella. Excepto en lo que al problema del significado se refiere. La verdadera naturaleza de los sistemas psicológicos y sociales solamente puede captarse solo si reconocemos el papel que juega el significado en la organización y regulación del comportamiento humano. Los significados son estructurantes de los sistemas psicosociales. Por otra parte los significados minimizan la extraordinaria complejidad de la experiencia.

Sin ellos la existencia sería caótica, dado que imperaría el desorden de percepciones, tendencias y necesidades. Cual es la participación del significado en la vida humana?

1- brindar orden;

2- dar una dirección definida a la conducta;

3- seleccionar experiencias;

4- seleccionar cursos probables para la acción;

5- regular la interacción entre el sistema psicológico y social;

6- posibilitar la congruencia entre los significados del sistema personal, familiar y social.

Desde el nivel de partículas subatómicas hasta el S. N. C. , median procesos casuales (dominio de la Física, Biología, Neurofisiología).
Con el nivel de persona, hasta el nivel de cultura (pasando por la relación bipersonal, familiar y comunitaria), cada individuo participa en dos vertientes 1) los significados del macrosistema de pertenencia, 2) los propios significados.

La unidad interna de cada sistema está establecida y mantenida por conexiones de sentido o significado. La actividad de dos personas, en cuanto a significado, puede permanecer independiente de los mismos. La identidad del sistema está dada por los significados que regulan esas actividades.

Un sistema selecciona ciertas experiencias y acciones, mientras niega otras como imposibles. Estas experiencias y acciones, tienen la finalidad de conectar el sistema con otro y unificar el propio sistema. Los sistemas difieren en los distintos significados que otorgan a experiencias y conductas.

Una de las interacciones más importantes es la que se da entre la persona y el sistema familiar. Estas transacciones están reguladas por las estructuras significativas de los dos sistemas. Si hay una amenaza, los sistemas personales pueden modificar sus significados, cambiándolos por los del medio. Ante cada experiencia, que lo une con el medio, el sujeto hace una interpretación de su situación donde 1) se afirma o se niega algo del entorno, 2) hay conductas que se ven posibilitadas y otras que son negadas.
K. Jaspers planteaba que el significado de las experiencias (o acciones) del paciente deben ser comprendidas. La comprensión es el método para asordar los sistemas psicológicos, donde hay estructuras significativas; a diferencia de los orgánicos que se sustentan en estructuras donde impera la casualidad. Comprender es aprehender el significado de la experiencia o conducta del otro; unirlas con otras más pretéritas para organizar la historia vital. El comprender trabaja, también, con lo observable (conducta, hábitos, apariencia, expresión). Captando partes, conectándolas con el resto de la experiencia actual y de la pretérita. Hay una circularidad entre la comprensión del significado de las partes y la comprensión de las totalidades.

No se puede comprender la experiencia del paciente acabadamente, sin conocer los significados de los otros sistemas (bipersonal, familiar, cultural y social) que interactúan con él.

No podemos predecir, enteramente, lo que hará un sujeto en una situación dada. Hay motivaciones, metas y creencias que guían su conducta o propósitos que alientan sus perspectivas que deben ser debeladas e iluminadas a la luz de la comprensión.
A través del lenguaje privado representado por los logotipos, el paciente neurótico pone un significado a los estímulos etiquetados o rotulados cognitivamente . Es tarea del clínico la comprensión vincular, asociando distintos rótulos semejantes con las situaciones que los han desencadenado. Igualmente en que forma esos significados provistos por los logotipos favorecen o bloquean la acción manifiesta. Los logotipos constituyen diálogos cargados de tonalidad afectiva, cuyos orígenes pueden buscarse en el entrecruzamiento del sistema de creencias personal y familiar del paciente (ver punto VI).


La memoria aporta sus eventos experienciales a la situación presente interviniendo en la organización de un significado. Se reconoce 1) memoria episódica, conjunto de eventos aislados que no están unidos por ninguna estructura cognitiva y 2) memoria semántica provee eventos integrados en una amplia trama asociativa, donde los mismos están codificados; aportando categorías conceptuales. La primera es más emocional y podría adscribirse a la respuesta inmediata ya analizada. La segunda provee información llena de significado y podría asimilarse a la respuesta mediata, más reflexiva.

La respuesta cognitiva del paciente, es muchas veces a fragmentos del complejo estimúlico. Estos fragmentos pueden ser parte de una menos obvia y más amplia categoría conceptual. Los referentes (situaciones, objetos, personas) tienen muchos rasgos cuyo significados (por ej. : comunicacional) tiene un más amplio contexto, que tiene que ser re-conocido por el paciente. Este re-conocimiento de los diálogos internos, puede ser percibido más o menos vagamente por el paciente. Ellos gatillan “asociaciones afectivas” y un significado connotativo a la situación. La memoria humana, con su naturaleza asociativa, aporta significado/s de situación/es similares y evocación de información.

Por ello más que preguntarle que se dice a sí mismo un sujeto en una situación determinada, buena información puede obtener por vía indirecta con preguntas estructuradas. Por ejemplo “si una persona está en desacuerdo con Ud. , ello qué significa para Ud. ?” Aquí se detectan los rasgos semánticos que un paciente emplea para rotular en forma característica una situación. ¿Qué pasa con situaciones similares o diferentes? ¿Con eventos probables o improbables?. Lógicamente se obtendrán diferencias connotativas útiles para el trabajo psicoterapéutico. Esta técnica permite que el paciente aprenda a reconocer y reevaluar el significado implícito que asigna a sus situaciones vitales. Esto tiene sus antecedentes en la obra de Jung quien a través de sus asociaciones determinaba la percepción idiosincrática de significado. Kubie planteaba que las técnicas de asociación libre podrían, bajo condiciones estandarizadas, evaluar el perfil de pensamiento del paciente y cómo este mutaba por efecto de la terapia.

Collois planteaba una metodología para el asesoramiento de la estructura semántica y la naturaleza del proceso clasificatorio, que consiste en la medida de los tipos de categoría. Para este procedimiento se le presenta al sujeto una serie de objetos que son referidas a una clase más general de objetos. Dependiendo del número de rasgos compartidos por un ejemplo específico y que el individuo considera ser prototipo de la categoría, se obtiene material significativo. Por ejemplo “equivocarse, cometer un error” es un problema específico, que puede relacionarse en una categoría semántica más general y elicitadora de ansiedad, por ejemplo ser una “persona de poca valía”. Este método como el de Olson, pueden usarse clínicamente para el asesoramiento de la estructura cognitiva del paciente. Olson plantea que el significado de una comunicación, requiere la diferenciación de referentes intencionales de referentes alternativos que pueden ser concebidos en el objeto de una comunicación. ello puede facilitar el cambio en las cogniciones, afectos y conducta. Debe asistirse al cliente en el uso apropiado que hace de las etiquetas que aplica a los eventos, personas o sí mismo . ello buscando las similitudes, o diferencias, con otros eventos o personas a las cuales tales rótulos (o significados) pueden ser aplicados.

Cuando un paciente emplea el rótulo connotativo “malo” sería útil que especificara a que otros eventos o individuos podría rotularlos como “malo” y aquellos que considera como “bueno”. Por ejemplo las fobias, entendidas desde el modelo de procesamiento de la información, tienen la posibilidad de modificarse al cambiar la estructura semántica asociada con el objeto fobígeno. Este tiene características aversivas, pero el paciente puede ser ayudado a percatarse de atributos positivos.

Viendo el esquema , deberá entenderse por significado -como mediador entre situación y conducta- al significado consciente. Acorde con Beck diríamos “ahora los sistemas contemporáneos de psicología y psiquiatría olvidan completamente los significados o van a extremos buscando los (significados) esotéricos”. El conductismo ortodoxo niega mediadores “mentales” antecediendo la acción, mientras que el psicoanálisis capta significados simbólicos que se hallan en las antípodas del significado de un evento guiado por el sentido común. A pesar de sus múltiples diferencias ambos sistemas se niegan a captar el valor clínico de la vívida experiencia del paciente. Aparte la neosignificación anómala autoreferencial que presenta la percepción delirante en las psicosis (cuya base habría que buscarla en las perturbaciones neurobioquímicas del sistema límbico), los significados del paciente neurótico debemos buscarlos en su modo particular de construir la realidad. Los significados privados pueden ser más o menos realistas.

Las terapias cognitivas con la técnica de la reestructuración cognitiva y el análisis de los diálogos internos (por sólo mencionar algunos de sus procedimientos) brindan un marco para que el paciente pueda verificar el grado de adaptación a la realidad de sus pensamientos. Aquella cita de Epícteto “los hombres no se afectan por los acontecimientos, sino por la interpretación que hacen de ellos”; permite comprender que los significados errados son algunas de las distorsiones cognitivas que son el centro de las neurosis. El insight, una de las metas de la psicoterapia, tiene un componente emocional y otro cognitivo. Pero también un referente experiencial que debe buscarse. La reevaluación cognitiva de situaciones específicas, no sólo disminuye la ansiedad del paciente sino que incrementa las habilidades de enfrentamiento ante las mismas.

La experiencia (vida psíquica individual), conjunto de situaciones (hechos) provistos de significación que se presentan en la sucesión temporal (instantes vividos) dando lugar a: a) conocimiento de sí y el mundo, b) actitudes y conductas posibles en relación a sí y al mundo.


Los significados como procesos organizados.

El self puede considerarse como un conjunto organizado de recursos de evaluación. El término “proceso” debe considerarse como parte dinámica de la existencia humana “en movimiento”, y esta en el marco de una orientación temporal.

La persona extrae significados de las interacciones, donde participan sus múltiples yoes (W. James). Valuación es la unidad de significado que el sujeto extrae, en una interacción, desde su posición, a través del diálogo (orden relacional) y de la autoreflexión (orden personal). La valuación (valoración) tiene un particular conjunto de sentimientos. Las valoraciones tienen dos motivos básicos con las que están relacionadas: a) motivos de expansión y mantenimiento del self y b) motivos de integración con sus semejantes y el mundo circundante. Las valuaciones están relacionadas con una raíz (nivel latente) que son las motivaciones.

Hermans propone el self cognoscente que incluye la continuidad biográfica, la volición y el propósito, el sentido de la identidad personal, sentido de unidad coherente, habilidad en el procesamiento de la experiencia y – por otra parte- el self conocido que son las posesiones (la categoría del tener).

Esto y los motivos (de expansión e interacción) referidos permiten comprender que el hombre es un ser situado, que vive en una realidad que es co-construida con sus semejantes, que es un ser dialogal (sea el diálogo real o imaginario), que el mundo es una interacción (co-experiencia). Lo cual nos lleva a proponer la imaginación como derivada de la creatividad (o al menos parte de ella), gatillada por motivos (logro, poder, afiliación).

Esta actividad imaginaria está en interacción con la percepción de la realidad, a modo de lo que es y lo que uno desearía que fuera. La imaginación es gatillada por los significados, para llevar al sujeto del estado actual al estado deseado en un momento de progresión orientado.

Los significados son síntesis de la experiencia, articulados unos con otros en la biografía. Precisamente la biografía (y la identidad personal) le dan su carácter de proceso/s organizado/s, en una totalidad coherente. Las valuaciones (como se dijo) son las experiencias y sus significados (nivel manifiesto). Esto en el que hacer psicoterapéutico debe articularse con el nivel latente (motivos y carga afectiva).

La articulación de los conocimientos y hallazgos de la clínica, el enfoque humanista y el cognitivo-conductual pueden brindar un buen sostén para proyectos de integración en una psicoterapia de más vasto dominio y alcance.


Bibliografía

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- Oñativia O. , “Antropología de la conducta”, Guadalupe, 1978.

- Rowland, “The mind of man”, Prentice, 1971.

- Herman H. , diversas publicaciones sobre teoría de la valuación (Canadian Journal of Behaviuor, Serence, 1991; American Psychological Association, 1996, “The Dialogical Self”, Academic Press, 1999).

 

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