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Última actualización web: 29/01/2022

Comportamiento social frente a los malos tratos. La policía local frente a la violencia de genero: Modelos de actuación.

Autor/autores: María de Luján Piatti
Fecha Publicación: 01/03/2009
Área temática: Psiquiatría general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

El trabajo presentado es una reflexión sobre los malos tratos a mujeres desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Contempla la obligación del Estado de garantizarlos y las especiales características de la mujer maltratada como ?víctima habitual?. Hace un recorrido histórico respecto de los conceptos de ?vida doméstica?, la diferenciación entre lo ?público? y lo ?privado? y la ?inferioridad femenina?, y sus consecuencias. Aborda la relación víctima ? agresor, las conductas en que se manifiestan los malos tratos y las actitudes sociales. En ese marco propone modelos de actuación desde un trabajo interdisciplinar, en este caso para la Policía Local.

Palabras clave: malos tratos

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" . . . hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: la "raza" de los
hombres decentes y la raza de los hombres indecentes. Ambas se encuentran en todas
partes y en todas las capas sociales¨. Viktor Frankl.

COMPORTAMIENTO SOCIAL FRENTE A LOS MALOS TRATOS

LA POLICIA LOCAL FRENTE A LA VIOLENCIA DE GENERO: MODELOS
DE ACTUACION.

INTRODUCCION

Abordar el tema de la Violencia hacia la mujer y Maltrato
intrafamiliar que es un fenómeno multifacético, complejo y
extendido porque abarca: violencia conyugal y/o de pareja,
maltrato infantil, abuso sexual intrafamiliar, abandono, negligencia
y maltrato a ancianos y discapacitados, abuso y violencia de los
hijos hacia los padres o incluso la violencia entre hermanos, no es
fácil ni original. La violencia hacia la mujer y la violencia
intrafamiliar existe desde siempre, sólo que se ha negado, se ha
ocultado y minimizado. Existe mucha bibliografía al respecto y son
muchas, todavía, las opiniones que el abordaje e investigación de
este tema suscita en los componentes de esta sociedad.
Las opiniones tal vez estén divididas, algunos afirmarán que,
quizás sea oportunista hacerlo en un momento en que se conoce
casi a diario a través de los medios de comunicación masiva
denuncias de muerte y maltrato dentro del ámbito familiar. Otros,
aún creerán que todo aquello que se vive y sufre dentro de las

cuatro paredes de una casa no debe ser de incumbencia de
terceros. Quizás este sea un modo de esconder la cabeza como lo
hace el avestruz y tratar de ignorar algo tan concreto y real como
las muertes, muchas de ellas anunciadas.
Si bien es cierto que el maltrato hacia la mujer y la violencia
intrafamiliar crece en el ámbito particular, es decir la familia, no es
menos cierto que la misma expande sus nefastas consecuencias
en todo el ámbito social de modo tal que se convierte es una
cuestión de interés social. Es por ello que, a mi juicio, se deben
proteger el sistema de libertades y derechos que la Constitución
ampara. En el caso del maltrato hacia la mujer y violencia
intrafamiliar amparándose en el derecho a la intimidad no se
puede ignorar cuando se vulnera el derecho de cualquier mujer,
niño, hombre, anciano o discapacitado maltratado porque las
garantías propias de un sistema de libertades son de todos los
ciudadanos, de todos los seres humanos y si se quiebran, todos sin
excepción, podemos quedar afectados
Los derechos fundamentales de la persona no constituyen
meros enunciados formales, proclamados en la constitución. Son
derechos de todos que todos debemos proteger. Son derechos
del ciudadano, también incluyen los de los inmigrantes, de los
presos, de los que sufren cualquier clase de marginación. Todos
somos ciudadanos, por ende lo son las mujeres, niños, hombres,
ancianos y discapacitados maltratados en el ámbito familiar y
fuera de él , por tanto todos deben disfrutar de los derechos
fundamentales: como lo son la vida, la libertad, la integridad y
salud psicofísica, el derecho a gozar de un ambiente sano donde
poder desarrollar sus potencialidades.

1. - QUE SE ENTIENDE POR MUJER MALTRATADA.

Según Amnistía Internacional la define de la siguiente
manera: " Mujer maltratada se considera a toda persona del sexo
femenino que padece maltrato físico, emocional y/o abuso
sexual, por acción u omisión, de parte de la pareja con quien
mantiene un vínculo de intimidad. La victimización incluye el
obligar a la mujer ejecutar acciones que no desea y/o prohibirle la
concreción de aquellas que sí quiere efectuar".

1-2. - ¿POR QUÉ SE TRATA DE UNA VICTIMA ESPECIAL?

Es necesario comprender que la mujer maltratada no es una
víctima común. Más allá de las lesiones físicas y psicológicas, siente
traspasada la frontera de la inviolabilidad personal, se genera en
ella un sentimiento de inseguridad e impotencia.
La victimización le acarrea

a una persona experiencias

traumáticas, tales como la desorganización de la conducta, la
incredulidad o negación de lo vivido, conmoción, angustia,
depresión y lo principal miedo. A esto debe agregarse
surgimiento

de

síntomas

inmediatos

o

mediatos,

es

el

decir,

reacciones posteriores hasta varios meses después de sufrido el
delito.
Los sentimientos de pérdida, de culpabilidad, el descenso
de la autoestima y de autoconfianza, pesadillas, llantos, cambios
bruscos, ideas paranoides, obsesivas, fóbicas y miedo crónico
serán todos o algunos de los factores que pasaran a tener un lugar
en su conducta.
El tema de la Violencia hacia la mujer y violencia
intrafamiliar despierta casi siempre una serie de actitudes
defensivas y desconfiadas, pues señala cuestiones desagradables

que nadie quiere ver asociadas con la familia, dada su alta
valoración como núcleo social.
El delito rompe con el derecho a la privacidad y exige el
auxilio del Estado o de las instituciones pertinentes. Esto ya no es un
problema de mujeres o grupos de mujeres. Se trata de una
cuestión de tal envergadura que ha merecido la atención de
organismos internacionales como las Naciones Unidas o el Consejo
de Europa y de gobiernos de distintos países que desde hace más
de veinte años se dispusieron a investigar, asistir y desarrollar
programas de prevención, con el objetivo último de disminuir el
caudal de Violencia Intrafamiliar
El primer obstáculo que se debió vencer fue el constituído
por la idea de que la familia conformaba un ámbito privado e
intocable. A partir de la revolución industrial, los objetos de
consumo fueron producidos masivamente por las fábricas. Se
apartó entonces el ámbito de trabajo de lo que quedó delimitado
como "la vida doméstica" y se operó la diferenciación entre lo
público y lo privado . Se organizó la forma de supervivencia según
la división social de las labores que renovó la ideología

de la

inferioridad femenina. Tal es así que Kymlicka dice al respecto:
"Desde una posición de igual poder no hubiéramos creado un
sistema de papeles sociales que defina los trabajos "de los
hombres" como superiores a los " de las mujeres".
Con el correr del tiempo se hizo inocultable la
acumulación de arbitrariedades, abusos y crímenes que ocurrían
dentro de la intimidad de los hogares. Así lo comprobaron las
distintas instituciones sociales, que venciendo su renuencia a
mezclarse en los asuntos privados, privilegiaron la necesidad de
proteger a las personas en peligro.
De allí que los poderes públicos, que se frenaban ante la
intimidad doméstica, debieron intervenir en auxilio de las víctimas.

Con la preocupación que las generaciones futuras, educadas
bajo los influjos de conductas violentas intrafamiliares repitiesen el
modelo aprendido.
Se constató que la violencia hacia la mujer y la violencia
intrafamiliar no se circunscribía solo al ámbito doméstico, sino que
irradiaba sus nefastas consecuencias a otras áreas de la
comunidad ya que las personas sometidas a situaciones crónicas
de maltrato suelen presentar un desgaste físico y psíquico y en un
futuro mediato presentaran secuelas psicofísicas por las situaciones
de violencia vividas Esto se puede verificar por un incremento de
la demanda de servicios asistenciales en hospitales, centros de
salud, unidades sanitarias. Es preciso señalar que en la mayoría de
los casos tanto los consultantes como los profesionales ignoran o
no relacionan los trastornos de salud con el hecho de estar
viviendo en un continuo clima de violencia y miedo.
Los niños y adolescentes se dañan de la misma manera
tanto sean victimas directas de maltrato como testigos de
situaciones agresivas crónicas entre sus padres o parientes.
La Violencia hacia la mujer y /o intrafamiliar tiene efectos muy
graves y perniciosos que irradian a todos los miembros de la
familia. Lo que resulta muy duro es aceptar es que ese
comportamiento violento es, necesariamente, generador de
delitos

de diversa índole, con sus consecuencias y victimas

correspondientes.

Cuando nos referimos a la violencia hacia la mujer, dirigida
por el hombre hacia la esposa y/pareja, allí encontramos delitos
tipificados en el Código Penal, a saber: lesiones que pueden
terminar con la muerte de uno o ambos cónyuges y /o pareja
sentimental. Sin olvidarnos de las lesiones invalidantes, los abortos

provocados por los golpes y patadas, la violación sexual de la
propia esposa o pareja, los malos tratos psíquicos habituales.
Podemos citar el robo de bienes de la esposa o del patrimonio de
la

sociedad

conyugal,

la

sustracción

o

destrucción

de

propiedades y objetos personales de la mujer.

Antes de juzgar e investigar a la víctima, es necesario
aceptar y comprender que en el caso de los malos tratos, se trata
de una víctima especial. Entonces como sociedad no debemos
tener actitudes negadoras ni indiferentes. Cuando afirmo que se
trata de una víctima especial lo es porque una persona víctima de
cualquier otro delito lo es en forma ocasional, en cambio quien
sufre maltrato es una víctima habitual. Esto hace que ella posea
poca o nula autoestima. Su mundo emocional está tan dañado
que no le permite percibir el mundo real que la rodea. Por tanto
creerá ser merecedora del maltrato ignorando que ella no es la
causa, sino la consecuencia de las actitudes delictivas de su
maltratador.
Es una víctima especial porque convive con el miedo en sus
entrañas, ella no lo sabe, pero su vida se puede comparar a la de
cualquier esclavo y como él tendrá actitudes y sentimientos de
aceptación y justificación hacia su agresor. Por eso me parece
inmoral todo juicio que se emita como: ¨Si no le gusta por que no
se va¨, ¨Si se queda por algo será. . . ¨
No lo puede hacer porque la mayoría de las veces tiene
dependencia emocional y también económica con el agresor y
por lo general no está informada, no conoce sus derechos. Teme
denunciar porque se la amenaza con la pérdida de los hijos, por
ejemplo.

Cuando mantenemos esta posición , lo hacemos porque,
por ejemplo, la mujer maltratada, no sabe que la mayoría de las
veces,

sufre

el

síndrome

del

esclavo

porque

presenta

características semejantes a la de los rehenes, los prisioneros del
campo de concentración, los esclavos o los seguidores de sectas
después de vivir un periodo de violencia crónica.

El maltrato emocional es una forma de abuso que daña,
enferma, desgasta y anula a quien lo recibe. Puede ser muy sutil y
la víctima no reconoce que está siendo sometida y manipulada.
Todas las formas de violencia se basan en el maltrato emocional,
dejando una herida profunda en la autoestima de la persona.
Es necesario que: Pida ayuda. Aprenda a protegerse y a defender
sus derechos.
Los abusos descritos no se ejercen por separado, sino de
manera múltiple y simultánea, abarcando siempre aspectos físicos
y psicológicos. Se tiene que entender que aunque no se toque a
una persona, mediante abusos verbales o emocionales como las
amenazas o insultos, igual se la hiere físicamente, dado que hay
una reacción fisiológica de la víctima como consecuencia del
miedo y del sobresalto.
Los

seres humanos no contamos con la capacidad

biológica, psicológica y espiritual para afrontar la violencia
interpersonal,

sin

consecuencias.

Frente

a

experiencias

abrumadoras, el ser humano busca protegerse y para lograrlo el
organismo entra en un estado de alerta permanente que
desencadena una tensión

emocional constante e intensa.

Cuando interpretamos la situación amenazante o desbordante
de nuestras capacidades y que pone en riesgo nuestro bienestar,
esta interpretación que hacemos va directamente al hipotálamo y

éste envía una alarma a la hipófisis, esta glándula secreta una
hormona ACHT, que activa las glándulas suprarrenales, que liberan
a su vez otras hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y el
cortisol, responsables de los cambios o respuestas fisiológicas más
visibles
Los

episodios

repetitivos

de

tensión,

pueden

eventualmente ser dañinos porque se desgasta la capacidad del
organismo para su funcionamiento habitual. Se experimenta fatiga
más fácilmente porque movilizamos energía a costo de nuestra
energía de reserva. A causa del estrés se pueden presentar
episodios de desorientación, la persona pierde noción del tiempo
y del espacio
Que la mayoría de las veces los malos tratos sean invisibles no
quiere decir que no existan.

La gama de los delitos es extensa y la víctima una sola
Casi

a

diario

tenemos

noticias

por

lo

medios

de

comunicación de actos de violencia machista , actos de
terrorismo que se desata dentro de las cuatro paredes de una
casa, ese que crea barrotes más gruesos que los de las cárceles,
que pisotea la dignidad de las personas y borra las identidades . Se
sabe que existe, pero aún se cuestiona a la víctima, se la investiga,
se la juzga y así algunos miembros de la sociedad, familia, amigos,
vecinos, policías, abogados, médicos, y jueces contribuyen a
realizar la segunda victimización que es más degradante

y

dolorosa que la primigenia
Las

personas

que

investigamos

este

tema

sabemos de sobra que no se trata de trastornos biológicos,
psicológicos o genéticos los culpables de que unos seres humanos
traten con crueldad a otros, es simplemente una relación desigual

de poder y de discriminación por razón de sexo y edad.

Las

discriminaciones son desigualdades antijurídicas, violaciones del
principio normativo de igualdad. Eduquemos entonces para que
se acepten las diferencias sin sostener desigualdades, que será el
único camino viable para que cambiemos el paradigma vigente
de una sociedad tóxica, pero esto será posible si cada uno de
nosotros cambia.
Para cambiar este paradigma tendremos que
trabajar hombres y mujeres codo a codo porque si unos excluyen
a los otros sería adoptar la misma postura del lenguaje sexista y la
cultura androcéntrica utilizados como hasta ahora. Despojarnos
de una vez por todas de mitos, prejuicios y estereotipos dañinos
que no conducen a la concordia

sino que propician el

antagonismos entre los dos sexos.
En lo que compete a funcionarios y personal que
trabaja con la atención a víctimas de los malos tratos, el camino
adecuado para brindar una atención correcta es sin duda alguna
: LA FORMACION, hecha con seriedad y compromiso. Desde el/la
policía que toma la denuncia hasta el juez que dicta la sentencia
deben

formarse para adquirir la idoneidad para realizar tal

función.
Tanto la víctima como aún parte de la sociedad se resisten a
aceptar que el maltrato constituye un delito y el maltratador es un
delincuente, pero es así por estar tipificado como tal en el código
penal. El maltrato habitual constituye delito y ya no importa si se
consuma en el ámbito privado. Sus consecuencias son de tal
magnitud que se infiltran en el ámbito público y los poderes e
instituciones del Estado deben proteger a la victima. Esta
protección para ser eficaz se debe brindar

a través de las

instituciones con personal debidamente formado para tal fin

porque si se hace en forma incorrecta se corre el riesgo de una
doble victimación que conlleva a experimentar un sentimiento de
soledad y desolación.
Cuando una víctima llega a la policía o al Juzgado para
denunciar es necesario que la persona que la reciba sepa actuar
en consecuencia: realizar una escucha activa, hacer preguntas
asertivas, brindar contención y sobre todo no tomar decisiones por
ella.
Estar preparados significa saber donde se debe derivar a la
víctima y hacerlo con la urgencia que el caso lo necesite, no debe
haber dilaciones burocráticas.
No se debe olvidar que las decisiones que se tomen afectan
no sólo a la víctima del maltrato en el caso de la mujer, sino
también a sus hijos en el caso que sean menores. Su seguridad no
puede verse afectada
Si bien es cierto que, gran parte de la sociedad española ha
comenzado a sensibilizarse y tomar conciencia de que ya no
podemos ni debemos callar cuando sufrimos en carne propia o
somos testigos de los malos tratos en el ámbito familiar, no es
menos cierto que aun nos queda un arduo camino para recorrer.
Es más fácil promulgar y derogar leyes que cambiar pautas
culturales, como por ejemplo, disolver las nocivas creencia del
sistema patriarcal fuertemente arraigado en muchas mentes sobre
todo masculinas que dan por sentado que las mujeres y los niños
deben ser sometidos y poseídos como bienes muebles, es decir
como posesión vale título al considerarlos propiedad propia se
puede hacer de ellos lo que se desee aunque ello implique
cualquier tipo de maltrato e incluso la muerte. Estoy convencida
que los cambios culturales no serán posible a corto plazo. Será un
compromiso de la sociedad toda.

La violencia no forma parte de la naturaleza humana , no
está producida por factores instintivos, genéticos, neurológicos o
psicopatológicos.

Estos

mitos

son

un

obstáculo

para

la

construcción de la paz a todos los niveles: familiar, local,
internacional. Están muy extendidos y dan una idea fatalista.

¨Es necesario abandonar el papel de víctimas, porque sentirse
víctimas daña la dignidad¨. Dice Rigoberto Menchú. ) Y esto debe
ser así porque como sociedad, tenemos la obligación de
colaborar para la efectiva reparación e inserción social de las
víctimas, ayudarlas para que cada una de ellas libremente
desarrolle su personalidad.
Es por ello que la mujeres hoy, debemos desterrar para
siempre el papel de víctima que heredamos de nuestros
antepasados y a medida que avancemos en nuestro propio
desarrollo podamos comprender las profundas raíces de la
desvalorización de lo femenino en esta cultura que nos toca vivir.
Anclarnos en el estereotipo de nuestros antepasados "es un
blanco perfecto

al que echar la culpa y confusión y escasa

autoestima que experimentan muchas mujeres en una cultura que
glorifica lo masculino".

Pero para que esto sea posible será una tarea de la
sociedad toda, porque el maltrato

no es un problema de las

mujeres. Afecta a todo el tejido social.
Debemos trabajar hombres y mujeres codo a codo.
Aceptemos las diferencias sin sostener desigualdades. Y tal como
lo cita Paulo Freire, tengamos siempre presente que el hombre no
se libera solo, se libera en comunidad¨ y nosotros debemos ser una

comunidad pronta a ayudar,

pero para ello es necesaria una

formación adecuada hecha con compromiso y seriedad.
2. - LA POLICIA LOCAL FRENTE A LA VIOLENCIA DE GENERO:
MODELOS DE ACTUACION.
Para brindar una correcta atención a las victimas de los malos
tratos

es

necesario

erradicar

muchos

mitos,

prejuicios

y

estereotipos
Se debe tener presente que cuando atendemos a una persona
víctima de los malos tratos tenemos frente a nosotros una persona
que tiene las mismas necesidades que nosotros y el mismo
objetivo: ser feliz
Tratémosla con respeto y consideración porque es un ser único e
irrepetible.
Contamos con la valiosa colaboración de las fuerzas de
seguridad, que como en el caso de la Policía Local es la que
recibe a la víctima en las dependencias policiales, es el primer
contacto que tiene la víctima cuando se decide a pedir ayuda o
cuando es rescatada de una situación de riesgo
Los objetivos principales de una correcta atención son:
_ Atender con interés y comprensión logrando la comunicación
_ Observar la comunicación verbal y no verbal (gestos, actitudes,
movimientos, posturas, etcétera. )
_
Evitar la censura, la actitud punitiva o culpabilizadora.
_ Evitar las respuestas simplistas tanto como los discursos.

_
Orientar la conversación al foco de la cuestión.
_
Dar información y/o explicar sobre la marcha lo necesario según
el problema que se plantee.
_ Facilitar la expresión de sentimientos interviniendo, preguntando
y/o estimulando el desahogo.
_
Aclarar falsos conceptos y/o prejuicios.
_
Planificar posibles acciones.
Se deben entrenan para ser empáticos, es decir, capaces
de ponerse en el lugar de la otra persona, comprendiendo su
punto de vista y situación, aceptándola tal como es y como se
presenta.
Las habilidades requeridas son: capacidad para el acercamiento,
firmeza para aclarar y orientar, franqueza, mente amplia y libre de
prejuicios,
Conocimientos

sólidos

para

responder

o

para

buscar

asesoramiento idóneo,
Creatividad en la búsqueda de soluciones concretas, una posición
ética y el compromiso personal de autoevaluarse.
El resultado de una buena orientación consiste en haber dado una
respuesta adecuada a quien consulta, logrando su confianza,
orientándolo a soluciones o alternativas realistas, facilitándole la

toma

de

decisiones

y

el

acceso

a

recursos

personales,

institucionales y/o comunitarios.
No olvidar que frente a la víctima de malos tratos se debe
especialmente trabajar en modo interdisciplinario
_
Ayudar a expresar los sentimientos de miedo y duda.
Facilitar el análisis de un problema generalmente secreto.
Aclarar el debate teológico, ya que muchas personas preguntan
por qué Dios no los ha protegido o reniegan de su fe en El, al estar
sumergidas en la desesperación. No hay que dejar que esto
distraiga del foco de la urgencia.
_
Adaptar la conducta a las circunstancias, intentando encontrar un
equilibrio entre la parálisis y la precipitación.
_
Romper el aislamiento típico de las víctimas, conectándola
inmediatamente con personas y/o redes sociales para neutralizar
su soledad y desamparo.
_
Hablar con sinceridad sobre temas íntimos y delicados.
_
Establecer

las

bases

para

que

intervengan

los

servicios

correspondientes de seguridad, salud y justicia.
Dilema que se plantea con deber de confidencialidad.
Es conveniente hacer un examen de conciencia respecto a que
actitud se va a adoptar frente a situaciones que, por lo general,
involucran delitos.

Es necesario guardar un equilibrio entre la confidencialidad, los
procedimientos que haya que encarar y el deber de informar
cuando hay peligro para la salud y la vida.
La firmeza de principios respecto de los casos de Violencia hacia
la mujer

y violencia intrafamiliar

es una de los propósitos a

clarificar e incorporar cuando se cumplen funciones educativas.
y/o asistencia.
Cuando se trata de menores no se debe olvidar que "el interés
superior del niño y de la niña". Esto obliga a tomar las medidas
necesarias para proteger la infancia contra toda forma de
maltrato.
Resulta necesario poder articular la tarea docente con el trabajo
de las personas especialistas y los centros de asistencia a fin de
lograr la
Favorecer

la libertad individual, hace

que progrese la

igualdad entre los individuos Todos deberíamos trabajar para que
esa igualdad sea cierta y tenga efectivo cumplimiento en los
actos cotidianos como así también es nuestra responsabilidad
proteger a las víctimas de la violencia familiar.
Saber que se debe conciliar el derecho a la intimidad de la
familia con la protección de los derechos de cualquiera de sus
miembros víctimas del maltrato y violencia familiar. Brindarles el
apoyo individual e institucional para que recuperen la autoestima,
la calma y serenidad, para que puedan gozar sin remordimientos
de los pequeños milagros y logros cotidianos.
Apoyarlas para que sepan que se puede y se debe salir del
círculo de la violencia. Que si bien se necesita el apoyo del
entorno fundamentalmente depende de la fuerza de cada uno,

en el caso de la persona maltratada sería necesario dar lugar al
nacimiento de una persona diferente, que renace, como el ave
fénix de sus propias cenizas. Es decir quemar todo lo negativo del
pasado para que con ojos nuevos puedan comenzar un nuevo
aprendizaje que les permita desarrollar la vida futura con dignidad
y sin miedos.
Cuando finalmente se sale del círculo de la violencia, la
persona maltratada ya no se comporta como una marioneta a
merced del titiritero, porque ha cortado los hilos. Sin duda deberán
tener apoyo psicológico para conocer

cuáles son sus propios

derechos y obligaciones para poder aprender y a atender quizás
por vez primera a las propias

necesidades. A quererse, a

valorizarse a sí mismos, porque si no se lo hace se corre el riesgo de
seguir soportando el maltrato a todo nivel.
La resistencia pacífica para cambiar las pautas sociales, tal
como lo cita Gandhi cuando afirma: ¨La humanidad no puede
liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia. ¨,
quizás esa sea la clave, a través de la educación y formación de
los hombres para la paz, se lograría una armónica convivencia y
aceptación de las diferencias y sin el predominio de un sexo sobre
el otro. .
Y esto debe ser así porque como sociedad, tenemos la obligación
de colaborar para la efectiva reparación e inserción social de las
víctimas, ayudarlas para que cada una de ellas libremente
desarrolle su personalidad, y se estaría cumpliendo así el artículo 10
de la constitución Española.
CONCLUSIONES

a) La violencia hacia la mujer es la expresión más despiadada de
la desigualdad entre hombres y mujeres. Cuando nos referimos los

malos tratos estamos siempre ante una conducta disvaliosa
generada por el agresor, por lo general el varón y dirigida hacia la
víctima,

en

su

mayoría

mujeres

o

menores

ancianos

y

discapacitados porque vulnera derechos personalísimos y ataca a
la dignidad de la persona.

b) Tratar de describir el perfil de la mujer maltratada es muy difícil
porque no existe, lo que sí debemos tener presente es que, la
persona víctima de malos tratos es una víctima especial por el
aislamiento, (a veces los barrotes que se crean en la casa son de
mayor grosor que el de la cárcel), la tensión y presión que soporta
a causa de los malos tratos habituales. Posee un grado de
sensibilidad mayor y padece una distorsión cognitiva que no le
permite percibir ni medir las situaciones objetivas de riesgo, en las
cuales está involucrada y por las que hasta podría perder la vida.
La mayoría de las veces, la víctima de malos tratos a parte
del miedo a las agresiones

siente

vergüenza por no poder

solucionar las cosas y dado el chantaje emocional que sufre se
siente culpable por las situaciones de malos tratos por las que
padece, justifica al agresor sin darse cuenta que es el resultado y
no causa del maltrato.

c) Se puede deducir que el origen de la Violencia hacia la mujer y
la violencia intrafamiliar es una situación de abuso de poder, por
razón de sexo y también por edad. Es la violación de los Derechos
Humanos más entendida e impune.

d) A fin de preservar los derechos fundamentales el derecho debe
contribuir con medios eficaces para la prevención y represión de
conductas violentas, que se producen generalmente en el ámbito

doméstico, para protección de las víctimas, las grandes olvidadas
del derecho. Se debe tutelar el derecho que tiene la víctima a
que se le repare el daño ocasionado por el delito y evitar que se
produzca una segunda victimización , que es más degradante
que la primigenia.

f) Ante esta realidad que rompe el tejido social, la sociedad toda,
debe esforzarse para realizar profundos cambios

educativos y

culturales para cambiar las pautas de convivencia entre todos sus
integrantes.

Es

necesario

tener

en

cuenta

los

siguientes

parámetros:

1) Educación para la paz. Educar para erradicar el maltrato en
el ámbito privado y público. De modo tal que el mismo deje
de ser aceptado como rasgo natural de la cultura y se lo
vea como lo que es: un DELITO y al maltratador UN
DELINCUENTE

2) Recuperar los valores femeninos injustamente desvalorizados
y olvidados y darles finalmente protagonismo social.

3) La responsabilidad es de todos, apostar a que una sociedad
sin violencia es posible, dejará de ser una utopía si cada uno de
nosotros, desde nuestro lugar asume el compromiso para que
esto sea realidad.

4) Dar charlas en escuelas e instituciones para difundir que este
planeta está habitado por personas iguales en dignidad y

respeto, independientemente del sexo al cual pertenezcan.
Que se eduque para la igualdad de oportunidades.

5) Propiciar encuentro entre profesionales de las distintas ramas
que trabajen en la problemática de la Violencia para evaluar
y comparar resultados obtenidos. Que exista una efectiva
coordinación entre todas las instituciones a nivel nacional.
Policía

Local,

Nacional,

Guardia

Civil.

Comunidades

Autónomas. Servicio Penitenciario. Juzgados. Es fundamental
una real formación de los profesionales que trabajen con
personas víctima de los malos tratos, como así también
asistencia terapéutica para los mismos.

7)Tratar que la información difundidas en los medios de
comunicación masiva sean veraces cuando se refieran al tema
de los malos tratos Pueden ser aliados eficacísimos a la hora de
realizar campañas contra

la violencia hacia la mujer y

violencia intrafamiliar, pero los periodistas tendrían que tener
formación adecuada para tal fin
8) Implementando medidas de prevención y erradicación de la
violencia contra la mujer estaremos previniendo la globalización
de la violencia

Estas nuevas pautas podrá servir como mensaje de
esperanza y ayuda a otros seres que atraviesen por experiencias
de malos tratos. Saber que se está en el camino justo para

que

todas las personas maltratadas recuperen su dignidad perdida,
para que puedan apoyar sus vidas en los cuatro pilares
fundamentales que todo ser humano necesita: AMOR, LIBERTAD,
JUSTICIA Y EQUIDAD.

Como ferviente defensora de los Derechos Humanos mi más
caro anhelo es que ellos se globalicen para que desaparezcan los
malos tratos dirigidos en forma unidireccional e intencional
principalmente hacia las mujeres y los niños sin descartar a los
sufridos por los grupos vulnerables de discapacitados y ancianos.

Este es mi compromiso y el sentido de mi trabajo

María de Luján Piatti
ABOGADA

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