Los funcionarios de vigilancia penitenciaria son un colectivo profesional que diariamente se expone a una fuerte presión emocional con los reclusos de un centro penitenciario. El objetivo general planteado en la aplicación del Maslach Bumout Inventory (MBI) a un grupo de estos profesionales es valorar la presencia del síndrome de burnout en este grupo mediante la comparación con los criterios de referencia establecidos recientemente por Gil- Monte y Peiró (2000). La muestra del estudio está compuesta por 61 funcionarios del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca).Teniendo en cuenta las limitaciones teórico-prácticas respecto a la representatividad de la muestra o a la ausencia de criterios normativos propios en esta profesión, podemos afirmar que el 49, 18% de los sujetos de la muestra se encuentran afectados por el síndrome de bumout. Se obtuvieron medias muy altas en cansancio emocional (CE) y despersonalización (DP) y muy bajas en realización personal (RP) en comparación con otros grupos normativos. Esto nos lleva a considerar que la profesión de vigilante penitenciario pudiera ser altamente estresante, ocasionando en muchos funcionarios cansancio físico, psicológico y una gran insatisfacción laboral.