Las conductas agresivas constituyen un severo desorden de la personalidad que representa en la actualidad uno de los factores predominantes del fracaso escolar y la exclusión social. Por otro lado, los trastornos específicos del aprendizaje (TEA) contribuyen en forma paralela a que los procesos de autoeducación se vean coartados en su desarrollo; ambos trastornos abonan la deserción y el desgranamiento del sistema educativo. Por otro lado hemos observado que si bien a