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Última actualización web: 16/05/2022

La envidia en el trastrono narcisista de la personalidad.

Autor/autores: Jorge Cárdenas Arroyo
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Se refieren los criterios diagnósticos del TNP, a continuación exponemos la genesis del narcisismo en la teoría psicoanalítica y de los factores sociológicos del TNP. Definimos la envidia y hacemos una reflexión existencial de ésta, para integrarla como característica sobresaliente del TNP.

Posteriormente desarrollamos la tesis principal del trabajo:la insuficiencia de las aproximaciones parciales al entendimiento del narcisismo y la necesidad de una explicación integral y dialógica que nos de una explicación polidimensional del trastorno; y la explicación que proponemos es la de un proceso de desarrollo personal que tiene en el extremo inmaduro a la personalidad narcisista y en el extremo maduro a la personalidad ética. Se describe con mas detalle el enfoque existencial que es la teoría, mientras que la psicoterapia existencial es la práctica. Finalmente proponemos un modelo radical y no cerrado de la ética existencial que sería el paradigma-objetivo de la psicoterapia antropológica o de liberación que hemos desarrollado.

Palabras clave: envidia, narcisista

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La envidia en el trastrono narcisista de la personalidad.

Jorge Cárdenas Arroyo.

Instituto Mexicano de Terapias Humanisticas y Filosofía de la Ciencia.

 

“La libertad Sancho, es uno de los mas preciosos dones que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida” 

Don Quijote a Sancho Panza (1)

Resumen

Se refieren los criterios diagnósticos del TNP, a continuación exponemos la genesis del narcisismo en la teoría psicoanalítica y de los factores sociológicos del TNP. Definimos la envidia y hacemos una reflexión existencial de ésta, para integrarla como característica sobresaliente del TNP. Posteriormente desarrollamos la tesis principal del trabajo:la insuficiencia de las aproximaciones parciales al entendimiento del narcisismo y la necesidad de una explicación integral y dialógica que nos de una explicación polidimensional del trastorno; y la explicación que proponemos es la de un proceso de desarrollo personal que tiene en el extremo inmaduro a la personalidad narcisista y en el extremo maduro a la personalidad ética. Se describe con mas detalle el enfoque existencial que es la teoría, mientras que la psicoterapia existencial es la práctica. Finalmente proponemos un modelo radical y no cerrado de la ética existencial que sería el paradigma-objetivo de la psicoterapia antropológica o de liberación que hemos desarrollado.



Introducción

Iniciamos refiriendo cuales son los criterios diagnósticos del trastorno narcisista de la personalidad, a continuación señalamos los puntos principales de la génesis del narcisismo en la teoría psicoanalítica, posteriormente exponemos lo que a nuestra consideración son las ideas y los fenómenos sociológicos que influyen en la incidencia actual del narcisismo, mas adelante tratamos de contestar que es la envidia y si hay envidia de la buena o solo de la mala y hacemos una reflexión filosófica acerca de los pecados capitales entresacando los puntos rescatables de entre el discurso religioso e integrando la envidia como característica sobresaliente del TNP.  

Posteriormente desarrollamos la tesis principal del trabajo: la insuficiencia de las aproximaciones parciales al entendimiento del narcisismo entre las cuales está la teoría psicoanalítica y la necesidad de una explicación integral y dialógica que nos de una explicación polidimensional del fenómeno y la explicación que proponemos es la de un proceso de desarrollo personal que tiene en el extremo inmaduro a la personalidad narcisista y en el extremo maduro a la personalidad ética. Se analizan los aspectos positivos y negativos de las aproximaciones parciales al desarrollo de la personalidad.

Para describir con mas detalle el enfoque existencial que es la teoría, mientras que la práctica la constituye la psicoterapia existencial. Por último proponemos un modelo radical y no cerrado de la ética existencial que sería el paradigma- objetivo de la psicoterapia antropológica o de liberación que hemos desarrollado.


Trastorno narcisista de la personalidad según los criterios del DSM-IV y de la CIE-10 (2)

Ambos criterios son iguales en líneas generales en ambas clasificaciones.

. Criterios diagnósticos generales para un trastorno de la personalidad:

A. - Patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, manifestado por dos o mas de las siguientes áreas:

1- cognición (forma de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos).

2- afectividad (intensidad, labilidad y adecuación de la respuesta emocional)

3- Actividad interpersonal

4- Control de impulsos

B. - Este patrón es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.

C. - Provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

D. - El patrón es estable y de larga duración y se inicia al menos en la adolescencia o al principio de la edad adulta (caracteres de la personalidad insuficientemente consolidados).

. Criterios para el diagnóstico del trastorno narcisista de personalidad:

A. - Patrón de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía que empiezan al principio de la edad adulta y que se manifiestan en al menos cinco de las siguientes características:

1- Sentimientos de superioridad (grandiosidad)

2- Preocupado por fantasías de éxito ilimitado

3- Cree ser especial y único

4- Exige admiración excesiva

5- Pretencioso

6- Interpersonalmente explotador

7- Carece de empatía

8- Envidia a los demás o cree que los demás lo envidian a él (tema del presente trabajo)

9- Presenta actitudes arrogantes o soberbias

El DSM-IV en la explicación del punto de la envidia añade: “estos sujetos suelen envidiar a los demás o creen que los demás los envidian a ellos. Pueden envidiar los éxitos y las propiedades ajenas, creyendo ser mas merecedores de aquellos logros, admiración o privilegios.  

Pueden devaluar con acritud las aportaciones de los demás, en especial cuándo aquellos sujetos han recibido el reconocimiento o las alabanzas por sus méritos” (3).


Conceptos psicoanalíticos sobre el narcisismo

Se refiere el término narcisismo en alusión al mito de narciso, amor a la imagen de si mismo (4). Freud en 1914 afirma que el término Narzissmus fue creado por P. Nacke en 1899, si bien lo hizo para comentar un trabajo de H. Ellis en 1998, quién fue el primero en describir una conducta perversa en relación al mito de narciso.

Una primera noción del narcisismo aparece por primera vez en Freud en 1910 para explicar la elección de objeto en los homosexuales. En 1911 establece en el caso Shreber la existencia de una fase de la evolución sexual intermedia entre el autoerotismo y el amor objetal. En 1914 introduce el concepto en el conjunto de la teoría psicoanalítica evidenciando la posibilidad de la libido de recargar el yo retirando la catexis del objeto, aludiendo a una especie de principio de conservación de la energía libidinal, estableciendo la existencia de un equilibrio entre la libido del yo (cargada en el yo) y la libido del objeto: “cuánto mas aumenta una, mas se empobrece la otra”. Dentro de ésta concepción energética, Freud se ve conducido a una definición estructural del narcisismo: éste ya no aparece como una fase evolutiva, sino como un estancamiento de la libido, que ninguna catexis de objeto permite sobrepasar completamente. En el narcisismo a diferencia del autoerotismo, el yo no existe desde un punto de vista comunidad y exige, para construirse, una nueva acción psíquica(5) (6) (7).

Desde un punto de vista genético, puede pensarse que tal unidad viene precipitada por una cierta imagen que el sujeto adquiere de si mismo basándose en el modelo de otro y que es precisamente el yo. El narcisismo sería la captación amorosa del sujeto por ésta imagen. Esto es lo que Jacques Lacan designa con el nombre de fase del espejo, lo que constituiría la experiencia narcisista fundamental(8).

Pero, en su segunda teoría del aparato psíquico, Freud contrapone globalmente un estado narcisista primitivo (anobjetal) a las relaciones objetales. Con todo, no abandona la idea de un narcisismo simultáneo a la formación del yo, a una vuelta del yo de la libido, retirada de sus catexis objetales, lo que vendría a constituir un narcisismo secundario.

Algunos autores como M. Balint quién coincide con M. Klein, debaten la existencia del narcisismo primario, mientras que el mismo Freud inicialmente lo considera una fase necesaria en la evolución (8)(9).


Influencias ideológicas- sociológicas en el narcisismo

Es indudable el valor de la descripción clínica y de la explicación intrapsíquica del fenómeno del narcisismo, pero éstas todavía dejan preguntas sin contestar, de lo que se colige que son aproximaciones parciales al problema y que se necesitan otras explicaciones no excluyentes sino complementarias para llegar a una explicación integral de dicho fenómeno.

Así por ejemplo, tengo la impresión de que hay un aumento considerable en la incidencia del trastorno narcisista de personalidad o al menos de rasgos narcisistas de personalidad en los últimos años, ¿por qué éste aumento?.

Esta impresión se deriva de que en pacientes que reúnen los criterios de TNP o de RNP, hay una correlación muy alta de homosexualidad (como fenómeno), trastornos alimenticios (todos), farmacodependencia y problemas de control de impulsos.

Los trastornos de personalidad no representan una patología per se, sino una forma de ser (actitudes e ideas) e interpretar del individuo ante la realidad de su circunstancia social (3).

Si la respuesta narcisista es cada vez mas frecuente, tiene que deberse a factores e incidentes en la actualidad, que van mas allá de la psicogénesis y estos bien pueden ser psicoculturales. Y si son factores socioculturales ¿cuáles son?. Pienso que en el momento actual la sociedad está alienada por un capitalismo a ultranza con sus manifestaciones derivadas como son: el sistema democrático-autoritario, la globalización económica, la sociedad de consumo, la comercialización, la competitividad, la búsqueda del éxito (ser un ganador, no ser un perdedor), el postmodernismo, los libros de superación personal, la información mediática, etc. , que se van infiltrando en la sociedad hasta el punto en que éstas ideas se identifican como propias, sin cuestionarlas, sin buscar otras opciones, lo que significa la pérdida de la libertad y el vacío existencial. El hombre, como dice G. Sartori (10), ha dejado de ser homo sapiens para convertirse en homo videns.

Ahora bien, ¿qué es lo que envidia el narciso? ¿qué es lo que cree que le envidian los demás?: la posesión (¿obsesión?) de éstos bienes que se han convertido en valores últimos.


La envidia

¿Qué es la envidia? El estudio y las reflexiones acerca de la envidia, inmediatamente se asocian a una postura moralizante religiosa (en nuestro medio particularmente cristiana y específicamente católica), fundamentalista y fanática, moral heterónoma, impuesta para fines de obscuros intereses con el objeto de mantener alienada a la masa y así sojuzgarla. La anterior visión reduccionista y sesgada ha llevado a proscribir el término moral y sus derivados del léxico de cualquier sujeto con aspiraciones a ser reconocido como intelectual y se reserva aceptar el término ética cuyo significado se considera idéntico a moral (11).

Esto se debe a que se confunde el objeto de estudio con la manipulación del objeto por el sujeto. Si lo que pretendemos como profesionales de la psicoterapia es entender la conducta humana y por consecuencia funcionar como un vehículo de cambio para nuestros pacientes, es indispensable estar abiertos a todas las aproximaciones que nos permitan aprehender a nuestro objeto de estudio (en este caso la envidia y el narcisismo), para que así, en el ejercicio de su criterio, el paciente pueda optar por los conocimientos que satisfagan a su entendimiento y rechazar los que le son inaceptables (a esto se le llama acto moral en libertad).

El camino para el conocimiento se lleva a cabo por aproximaciones sucesivas, incluyentes e integrales, por lo que no se puede tomar una actitud prejuiciosa que rechace de antemano siquiera su estudio. Pensemos por ejemplo que uno de los conceptos dogmáticos del psicoanálisis es el de la envidia del pene y que el liberalismo y el marxismo se encierran en un estricto legalismo y una cerrada moralidad respectivamente (12).

Se puede hablar de la envidia desde diferentes posturas, pero para entenderla, se requiere indispensablemente de la alusión a la dimensión ética (11).

Así, por ejemplo. La definición escolástica de Tomás de Aquino: “la envidia es la tristeza del bien ajeno”, hermenéuticamente alude a la depresión que tan frecuentemente sufre el narcisista al considerarse injustificadamente desposeído de los bienes que cree merecer.

En este sentido, otras definiciones como: “apetito desordenado por el bien ajeno” “odio por el bien ajeno” “pesar por el bien ajeno” también nos indican la presencia de sentimientos alterados o distorsionados en relación al objeto (13).

¿Podría hablarse de “envidia de la buena”, es decir, de aspectos positivos (virtuosos) de la envidia? quienes responden afirmativamente se refieren a dos casos:

1. - Quién tiene envidia de las posesiones ajenas con la certeza objetiva de que han sido adquiridas injustamente. Apunte crítico: el malestar aquí no está motivado por la apetencia de la posesión en sí, sino por la conciencia de injusticia y a esto no se le llama envidia sino sed de justicia.

2. - Quién quisiera ser o actuar como otro. Apunte Crítico: Para orientarnos hacia metas que den sentido a la existencia, tenemos necesidad de tomar modelos o paradigmas cuyos logros desearíamos alcanzar, pero por nosotros mismos, aquí lo que deseamos es emular y por lo tanto tampoco es envidia.

Al hablar de la envidia parece ineludible relacionarla con los pecados capitales, como si este fuera el único referente a sentimientos y conductas como la envidia y los otros seis: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula y pereza; pero todos los anteriores han sido también objeto de estudio de disciplinas tales como la psicología, la sociología, la filosofía, la ética, etc. ; así, por ejemplo, en la psiquiatría, los términos equivalentes a los pecados capitales son: egocentrismo, grandiosidad, trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad, conducta sexual adictiva, trastornos del control de impulsos, trastornos alimenticios, neurastenia y trastorno narcisista de la personalidad(12).

Si desatendemos el tono imperativo del discurso catequético, podremos ver que los pecados capitales ponen el acento mas que en los hechos, en los sentimientos y las actitudes como formas inadecuadas de enfrentar la vida. En contraste, lo anterior sería también aplicable para las virtudes capitales que no son otra cosa que actitudes para cambiar las tendencias de los pecados. Cada virtud se aplica a su antinomia correspondiente(14). Según Octavio Paz la envidia es el único pecado capital que no tiene correspondiente; nosotros diferimos, la envidia si tiene compañero: la caridad, que significa abrirse al otro por amor(15).

En lo que respecta al narcisismo, observamos que la envidia no es su única característica, ni siquiera la mas sobresaliente, ya que se presentan igualmente los otros seis pecados capitales.

Análisis critico existencial del narcisismo

Es claro, por lo que no voy a ahondar en esto, que el fenómeno que caracteriza al narcisismo, es el de una detención del desarrollo de la personalidad, ya sea por fijación o por regresión, en el cual, los deseos, las actitudes y las conductas giran en función al si mismo. El fin inmediato, mediato y último es el si mismo. El sujeto no se abre a los demás ni a lo demás; queda clausurado en un estadio primitivo del desarrollo, queda conculcada su libertad y queda cancelada su posibilidad de ser(16).

Existencialmente se entiende la falta de desarrollo como una falta de libertad y de realización, es decir, inmadurez como falta de sentido.

Dónde no es claro, es cuándo ponemos la atención en el otro extremo del camino: ¿desarrollo hacia dónde? ¿cuáles son los elementos constitutivos del desarrollo personal? ¿cuáles son los elementos deseables y cuales los elementos indeseables? ¿cuáles son los correctos y cuales los incorrectos? ¿qué es lo correcto? Las respuestas a estas preguntas han sido objeto de la filosofía y en particular de la antropología y de la ética(11)(13).

La ética se define como el conjunto de normas mas o menos exactamente formuladas, que regulan la conducta social de los hombres en el marco de la comunidad. También se define como la reflexión crítica o ciencia que estudia el comportamiento humano moral. Generalmente se denomina a la moral como un hecho cultural y a la ética como la teoría de este hecho(11).

El comportamiento moral solo lo es del hombre en cuánto su propia naturaleza crea una segunda naturaleza de la que forma parte su actividad moral. ¿Por qué el hombre tiene necesidad de crearse mediante reflexiones y actos esta segunda naturaleza? La respuesta a ésta pregunta nos da una teoría existencial del desarrollo. El punto de partida de este desarrollo, es consecuencia de su misma estructura biopsicológica. El hombre se caracteriza por su desvalimiento inicial, ya que no posee instintos seguros, de esta suerte se encuentra necesariamente abierto a la realidad del entorno que se le presenta como un mundo de posibilidades, pero es él mismo quién ha de crear a lo largo de la vida los diversos ámbitos de interacción con la situación que le invita a crear.

 

Todos los actos, en cuánto realizaciones de una probabilidad preferida por medio de la inteligencia y la libertad, van configurando su modo de habérselas frente a la realidad como tal y no meramente como estímulos. Estos actos contribuyen a sostener al hombre en la existencia y por consiguiente a configurar su segunda naturaleza o ethos(20).

Para que se logre el ajustamiento de la conducta a la realidad, no solo para subsistir biológicamente, sino para conducir una vida lograda, tendrá que justificar sus actos, surgiendo así la diada existencial libertad-responsabilidad.

El hombre es capaz de respuesta y se siente responsable de la respuesta por él dada justamente por que es libre de tener que responder unívocamente a la llamada de la realidad y es libre para crear una respuesta a las instancias que lo interpelan, tanto a las tendencias naturales por un lado, como a los valores, normas o imperativos por el otro.

El hombre está sometido solo hasta cierto punto a sus tendencias naturales, en virtud de su estructura psicobiológica, ya que es capaz de ajustar su vida y su conducta a instancias distintas por considerarlas valiosas. Al margen de ésta exigua predeterminación, es él mismo quién tiene que decidir a que fines o valores va a orientar su vida y al modo que va a elaborar su destino(18)(19).

La vida ética tiene pues, como objetivo la construcción de la persona, es decir, su liberación progresiva e indefinida, como la resultante de dos realidades que constituyen el fundamento de la existencia: la libertad- en- su- vida en que la persona realiza una serie de rupturas con los condicionamientos y solicitaciones tanto externas como internas (liberación de); y los valores- autorrealización- de- si- mismo en conformidad con su proyecto de vida(libertad para). (14)


La pregunta ética ¿qué debo hacer? No puede responderse solo siguiendo la norma o la costumbre de la comunidad a la que pertenece, por lo que tiene que buscarse el fundamento que la norma debe de tener para considerarla legítima. Pero es insuficiente solo el fundamento de la norma moral, ya que la pregunta ética se inscribe en lo profundo del ser humano, de ahí que se identifique en última instancia con la pregunta por el hombre: ¿cómo el hombre llega a ser hombre?. (20)

De acuerdo a lo expuesto podemos ver como el narciso se queda al principio del camino, con actitudes tan elementales como la envidia y demás pecados capitales que le acompañan, constreñido a tratar de satisfacer no mas allá de sus tendencias naturales y sin posibilidad de trascender del determinismo de sus pulsiones inconscientes. (21).

Pero lo cierto es que también durante el desarrollo de la personalidad persisten los rasgos narcisistas, de tal manera que éstos se consideran normales y que la liberación total de las pulsiones instintivas y la consecución del sentido de la vida, son realizaciones ideales que muy contados alcanzan totalmente por lo que la expectativa realista es alcanzarlas lo mas posible. Pero esto no suprime la validez de la tendencia a lograrlo. (20)

El pensamiento filosófico tendiente a entender al hombre que se ha producido en los últimos tres siglos, se caracteriza por poner el acento exclusivo en cada una de las diferentes aproximaciones o dimensiones antropológicas, así por ejemplo, hay sistemas que consideran la exclusividad de la razón o del razonamiento sistemático: liberalismo, ética kantiana; otros en la voluntad: voluntarismo; otros en el sentimiento: romanticismo; otros en el conocimiento científico: ilustración, positivismo, ética analítica; otros en la subjetividad: subjetivismo, psicoanálisis (este último específicamente en el inconsciente); otros en la observación social empírica: sociologismo; otros en el individuo: existencialismo; otros en la colectividad: marxismo y freudomarxismo y otros en los valores: Kant, axiologistas. (13)(22)

Lo primero que salta a la vista es que estas corrientes priorizan conceptos antinómicos: voluntad vs instinto, objetividad vs subjetividad, consciente vs inconsciente, ética heterónoma vs ética autónoma, materialismo vs psicologismo, individualismo vs sociologismo, presentándose éstas antinomias como excluyentes. (13)

Por último, en ésta rápida revisión, quisiera mencionar la conmoción que provocaron los pensamientos de la trinidad de los filósofos de la sospecha: Nietzsche, Freud y Marx. Se llaman filósofos de la sospecha por que sus pensamientos ponen en tela de juicio la validez de todos los constructos filosóficos, antropológicos y éticos que se tienen hasta entonces y por que conciben al hombre como incapaz de liberarse de determinaciones originantes. Nietzsche duda de todo, principalmente de los valores éticos-religiosos e invierte totalmente la escala de valores (nihilismo). Freud duda de la libertad del ser humano, ya que está totalmente determinado por conflictos inconscientes (psicoanálisis). Finalmente Marx duda de los valores éticos, ya que están al servicio de intereses capitalistas- individualistas con el fin de explotar al proletariado (marxismo).

La aportación de éste trío fue la de cimbrar todos los sistemas de pensamiento que habitualmente se institucionalizan y por lo tanto pierden vitalidad. Al atacarlos desde sus cimientos permiten una reconceptualización que reorienta, le da dinamismo y revalora la producción del pensamiento humano.

La tendencia actual de los sistemas del pensamiento humanista es la de ver a las antinomias no como excluyentes sino como complementarias. Ver las diferentes posturas como aproximaciones parciales de un todo, por lo que para comprender al todo hay que integrar dialógicamente a las partes, esto se concibe como integralismo y no como integrismo. (14)

Estas posturas del pensamiento son el existencialismo y una derivación de éste: el personalismo.


Puntos básicos del existencialismo(17)

1. - El hombre no es por el mero hecho de existir, tiene que conseguir su esencia a través de su existencia.

2. - Esta conquista se logra por medio de elecciones y decisiones, lo cual es la libertad.

3. - El hombre siempre elige, no puede no elegir. “El hombre está condenado a ser libre” (Sartre). (23)

4. - El fin último es buscar un sentido a su existencia. Si no logra darle ese sentido, deviene en la percepción de la vida sin sentido y cae en la angustia o la depresión. (23)

5. - El punto de elección se da en el aquí y en el ahora; el pasado y el futuro no tienen sentido más que como referentes en el presente.

6. - Tiene la posibilidad de labrarse su destino. El destino no está predeterminado.


Puntos básicos del personalismo (sólo menciono los diferentes al existencialismo) (24)

Hay dos exigencias fundamentales: a) conciencia del yo, lucidez, dominio; b) conciencia del nosotros, solidaridad, comunión.

2. - La persona ostenta autonomía y está céntricamente constituida por una vocación comunitaria.

3. - El personalismo se distingue rigurosamente del individualismo, ya que subraya la dimensión colectiva y cósmica de la persona.

4. - El hombre se conceptualiza entero y unificado, concibiéndolo como individual comunitario.

5. - “La persona no es una célula social, sino una cima de donde salen todos los caminos del mundo”.

6. - Toma la realidad de la persona de un modo radical y universal.

7. - En consecuencia, se concibe a la persona no como individuo, sino como el hecho radical de la revelación entre el yo y el tú a través del encuentro dialógico. (13)

8. - La persona es vocación que actúa como tesis (principio interno y unificador), es encarnación que cumple la función de antítesis (principio descentralizante) y es comunión que realiza la síntesis (apertura y entrega a los otros). (25)

9. - La persona no existe independientemente de los otros, así como no existe independientemente de la naturaleza.

10. - La persona “sólo existe hacia el otro, sólo se conoce por el otro, sólo se encuentra en el otro”. (13)

11. - El tú y el nosotros preceden al yo y lo acompañan.

12. - “El hombre concreto es el hombre que se da”, con lo que desaparece el conflicto entre individualidad y colectividad.

13. - Desde la postura ética se asume la defensa incondicional de la persona, individual y colectivamente, el compromiso ineludible por las relaciones interpersonales y comunitarias desde una praxis liberadora a todos niveles, para llegar al sustrato último donde todos los hombres son iguales, independientemente de su credo filosófico, político o religioso. (24)


La ética como meta del proceso de desarrollo personal

Propuesta de un modelo radical y no cerrado de la ética (12)

El hombre sigue siendo un animal ético, en la actualidad se agudiza terriblemente la necesidad de sentido, de valores y de normas para no disolverse ni alienarse entre los problemas de la ciencia, la filosofía y la política, por consiguiente, la autorrealización sólo es posible si la realidad del mundo y del hombre está determinada por una identidad, un sentido y un valor últimos. Únicamente si se presupone una confianza radical encarnada en una actitud positiva frente a la problemática realidad del mundo y del hombre que implica, en oposición al nihilismo, un sí radical a la fundamental identidad, sentido y valor de la realidad a pesar de su dualidad y su absurdo; y un sí radical también a la racionalidad fundamental de la razón humana pese a toda la sin razón.  

El hombre dotado de razón puede distinguir caminos, normas, estructuras y hechos que fomentan la identidad, sentido y valor del hombre y le permiten llevar una existencia fecunda y llena de sentido; también puede distinguir los mismo elementos que impiden una existencia fecunda y llena de sentido.

Cabe, en relación a la ética, mencionar tres concepciones: la heteronomía o concepción fundamentada sobre la estructura jerárquica de la sociedad; la autonomía o concepción por la que el hombre y el mundo se consideran autodeterminados y autodeterminables; la ontonomía o grado de conciencia que, superada la actitud individualista y la concepción monolítica de la realidad, considera el todo como un universo, la ontonomía es la ley del ser.  

La heteronomía puede considerarse como una etapa que es preciso cubrir en el proceso de la madurez; su meta y objetivo es la formación de una persona libre y moralmente responsable. También puede considerarse como un nivel de criterio, en cuyo caso nos encontraríamos ante la heteronomía como un fin en sí mismo, es el caso de las personas que viven y comprenden la moralidad desde lo mandado y lo prohibido, porque está mandado y está prohibido, en razón del premio o sanción que tal comportamiento implica, lo que sería una moral externa, forzada y servil.

La autonomía puede presentarse también como etapa y como un nivel, pero hoy resulta difícil legitimar firmemente el concepto de autonomía para quien es conciente del significado de las grandes revoluciones que han descentralizado al hombre (revolución copernicana, evolucionismo, marxismo, psicoanálisis y estructuralismo) y de la despiadada crítica a que han sometido al hombre los miembros de la trinidad de la sospecha, por eso hay que discernir bien los distintos aspectos de la autonomía ética: podemos hablar de la autonomía emocional como meta característica de la adolescencia; de la autonomía como código interno elaborado a través de la crítica conciente de las condiciones previamente aceptadas y asumidas de modo inconsciente en la adolescencia. De la autonomía como deber absoluto que nace del interior profundo del propio sujeto y que consiste en aplicar los principios y valores éticos de su autoconciencia a las exigencias de la realidad constituida en situación. Este tipo de autonomía ética es el característico del hombre adulto, que ha de buscar una respuesta que satisfaga a todas y cada una de las exigencias y todos y cada uno de los elementos que estructuran la totalidad de la situación real. Ahora bien, para elaborar y dar efectivamente esta respuesta, el hombre necesita de muchos elementos heterónomos que le posibiliten su autocomprensión y la comprensión de la realidad.

Aquí mencionamos la dicotomía entre ética autógena y ética heterógena, que califica lo que estamos hablando.

La ética heterógena está constituida por algo distinto a la conciencia, por una autoridad, una tradición, ya responda a exigencias objetivas de la realidad, ya se refiera a apreciaciones totalmente subjetivas. Esta ética heterógena correspondería al superego freudiano en su aspecto más estático y represivo. Por haber confundido este tipo de ética con la ética en general, la corriente psicoanalítica no se ha podido liberar nunca de su actitud de sospecha ante lo ético.

Se entiende por ética autógena a la producida en el mismo sujeto y desde su experiencia social, práxica y propia. No procede de un elemento interior, por eso no la llamamos endógena, sino de la percepción práxica de sí mismo en función de la totalidad de lo real, combinada con la percepción de las trayectorias procesuales de todo lo demás de sus exigencias de realización. A ésto le llamamos conciencia ética.  

Proponemos una ética que se elabore como reflexión crítica a partir de la autocomprensión del hombre en su totalidad y de las exigencias objetivas del proceso necesario para satisfacer sus necesidades prácticas. A ésto le llamaríamos ética ontónoma, que ha de ser, por consiguiente, lúcida en su fundamentos y motivaciones, total en sus dimensiones, autógena en su radicación psicológica y abierta a una cosmovisión que libere del desfondamiento ético al hombre.


Consideración final

Las bases teóricas que acabamos de exponer tienen una dimensión práxica en el campo de la psicoterapia, ya que permiten conocer al ser humano enfermo, conocer también las características del ser humano sano de acuerdo a los criterios estudiados y por los mismos, poder explicar la patología mental, así como poder establecer lineamientos terapéuticos.

Todo lo anterior ya se está haciendo en la práctica de la psicoterapia, se le conoce con la denominación de psicoterapia existencial o análisis existencial, con variantes como la psicoterapia interaccional, la psicoterapia vivencial y la logoterapia.

Nuestra práctica como terapeuta existencial así como nuestras reflexiones filosóficas, nos han permitido desarrollar a través del tiempo una teoría y una técnica a la podríamos denominar psicoterapia antropológica o psicoterapia de liberación, basado en la psicoterapia existencial, pero con diferencias suficientes para hablar de una modalidad nueva en psicoterapia.


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16. - Kierkegaard S. ; El concepto de la angustia; 14ª ed. ; 1990; Espasa-Calpe mexicana S. A. ; México.

17. - Heiddegger M. ; El Ser y el Tiempo; 2ª ed. ; 1998; Fondo de Cultura Económica; Bogotá

18. - Frankl V. ; psicoanálisis y existencialismo; 6ª ed. ; 1987; Fondo de Cultura Económica; México; Cap. 2-A

19. - Frankl V. ; El hombre en busca de sentido; 3ª ed. ; 1989; ed. Herder; Barcelona; Parte segunda.

20. - Yalom I. D. ; psicoterapia Existencial; 1980; ed. Herder; Barcelona.

21. - Yalom I. D. ; The theory and practice of group psychotherapy; third ed. ; 1980; Basic Books, Inc. New York.

22. - Kant E. ; Crítica de la razón pura; 1972; E. Porrúa; México.

23. - Sartre J. P. ; El ser y la nada; 1996; 2ª ed. Siglo XXI Eds. ; México.

24. - Mounier E. ; Manifiesto al servicio del personalismo; en: El Personalismo. Antología esencial; 2002; Eds. Sígueme; Salamanca.

25. - Marcel G. ; Ser y Tener; 2003; Caparrós edts. ; Madrid; Primera parte.

NOTAS: Los títulos en los que no aparece la edición, se trata de primera edición. En los títulos en que no aparece paginación, la cita es de todo el libro, o cuándo se citan capítulos, se trata del capítulo completo. Esto se debe a que no estoy haciendo referencias bibliográficas sino que estoy aludiendo a toda la obra o parte de ella, la cual utilicé como texto durante mi formación de filosofía y de psicoterapia existencial. Las tomé como base para mi propios desarrollos, los cuales son originarios míos.

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