Los educadores, al igual que otros trabajadores asistenciales, constituyen un colectivo profesional proclive al padecimiento del denominado síndrome del burnout, debido a las condiciones altamente estresantes en las cuales se desarrolla su desempeño laboral (1). En el caso concreto de los educadores de menores en protección o reforma, los efectos indirectos no deseados asociados al burnout constituyen un hecho especialmente preocupante debido a que el peso de la intervenci&o