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Última actualización web: 18/05/2022

Vigorexia, complejo de Adonis o dismorfia muscular.

Autor/autores: José María Rico Gomis
Fecha Publicación: 01/03/2008
Área temática: Trastornos de la Personalidad .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Introducción. Se trata de un trastorno emergente en las sociedades de tipo competitivo (culto al cuerpo). El término de vigorexia, anorexia inversa o complejo de Adonis, se refiere a un trastorno dismórfico corporal o trastorno alimentario en personas con excesiva musculación corporal. Predomina en hombres jóvenes, sobretodo en asiduos a los gimnasios. Se relaciona con factores socioculturales, déficits serotoninérgicos y personalidad de tipo obsesiva, entre otros. Clinica. Alteración de la percepción de la imagen corporal (se ven débiles, delgados) con la consecuente preocupación exagerada por su figura. En consecuencia, realización de excesivo ejercicio físico, mantenimiento de una dieta con alto contenido en carbohidratos y proteínas, y bajo en grasas, así como abuso de anabolizantes y dopantes para conseguir su objetivo, el aumento de la masa muscular corporal.

Conclusiones. Estas conductas provocan a largo plazo un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones eréctiles, atrofia testicular y cáncer de próstata. Puede evolucionar a un trastorno obsesivo-compulsivo y aislamiento social y laboral. No existen criterios diagnósticos consensuados por tratarse de un trastorno de reciente aparición y no estar aun reconocido como enfermedad por la comunidad médica internacional. El tratamiento debe combinar los psicofármacos(ISRS) y terapias cognitivo-conductuales. La mejor solución, la prevención, con la psico-educación de la sociedad.

Palabras clave: Abuso de anabolizantes, Complejo de Adonis, Vigorexia

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Vigorexia, complejo de Adonis o dismorfia muscular.

Ana Belén Martí Martínez; Francisco Miguel Fenollar Iváñez; José María Rico Gomis; María Purificación Carricajo Lobato; Cristina García Núñez; Belén Piñol Ferrer; Gemma Reinante; Julia López-Higes.

Hospital de Elche, Alicante.

PALABRAS CLAVE: Vigorexia, complejo de Adonis, Abuso de anabolizantes.

Resumen

Introducción. Se trata de un trastorno emergente en las sociedades de tipo competitivo (culto al cuerpo). El término de vigorexia, anorexia inversa o complejo de Adonis, se refiere a un trastorno dismórfico corporal o trastorno alimentario en personas con excesiva musculación corporal. Predomina en hombres jóvenes, sobretodo en asiduos a los gimnasios. Se relaciona con factores socioculturales, déficits serotoninérgicos y personalidad de tipo obsesiva, entre otros.  

Clinica. Alteración de la percepción de la imagen corporal (se ven débiles, delgados) con la consecuente preocupación exagerada por su figura. En consecuencia, realización de excesivo ejercicio físico, mantenimiento de una dieta con alto contenido en carbohidratos y proteínas, y bajo en grasas, así como abuso de anabolizantes y dopantes para conseguir su objetivo, el aumento de la masa muscular corporal.  

Conclusiones. Estas conductas provocan a largo plazo un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, lesiones hepáticas, disfunciones eréctiles, atrofia testicular y cáncer de próstata. Puede evolucionar a un trastorno obsesivo-compulsivo y aislamiento social y laboral. No existen criterios diagnósticos consensuados por tratarse de un trastorno de reciente aparición y no estar aun reconocido como enfermedad por la comunidad médica internacional. El tratamiento debe combinar los psicofármacos(ISRS) y terapias cognitivo-conductuales. La mejor solución, la prevención, con la psico-educación de la sociedad.

Introducción

Las patologías mentales evolucionan y se transforman a lo largo del tiempo, haciéndose sensibles a todos los cambios socioculturales que tengan lugar. La prevalencia de las enfermedades está absolutamente asociada a un entorno concreto y a una época determinada. De este modo se explica la aparición de un nuevo trastorno, la vigorexia, que nace en el seno de una sociedad competitiva donde el culto a la imagen ha adquirido prácticamente la categoría de religión.  

Harrison G. Pope et al. del servicio de psiquiatra en el hospital de McLean (Belmont, EEUU) lo descubrieron en el 1993, cuando exploraban los efectos secundarios del abuso de esteroides anabolizantes en usuarios de los gimnasios. Observaron como algunos culturistas con consumo de hormonas esteroideas de larga evolución, llegaban a mostrar síntomas psicóticos esporádicamente.  

Este nuevo trastorno se refería a un deseo de ganar volumen corporal, en forma de masa muscular, no grasa, y una alteración de la imagen corporal, ya que se veían pequeños y débiles cuando realmente eran grandes y musculosos. Los sujetos afectados tenían ideas obsesivas sobre su cuerpo y realizaban una práctica de ejercicio físico compulsiva para agrandarlo. Sus relaciones socio-laborales se veían afectadas por pasar gran parte de su tiempo en el gimnasio o por evitación de situaciones donde los demás puedan ver su cuerpo. Además la dieta era muy estricta y la suplementaban con sustancias proteicas, “quema grasas” u hormonas anabolizantes.

Se ha considerado esta sintomatología contraria a la de la anorexia nerviosa, de ahí que la hayan llamado, anorexia inversa (reverse anorexia). En posteriores trabajos los mismos autores la han denominado “Complejo de Adonis” (Adonis era el ideal masculino de la belleza en la mitología griega). . Otros autores han ido matizando el término, ya que no parece tanto un trastorno del comportamiento alimentario como la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa, sino más bien un trastorno somatomorfo, de ahí que se hayan sugerido también términos como dismorfia muscular o vigorexia.


Epidemiología

No se dispone de estudios epidemiológicos, por lo que los datos que hay son estimaciones.

Prevalencia

Se ha estimado que podría afectar entre el 1 y el 10% de los usuarios habituales de gimnasios. Pope (1993) llega a decir que de los 9 millones de estadounidenses que van al gimnasio, un millón estarían afectados de anorexia inversa.

En España las estimaciones se sitúan en torno a los 20. 000. Teniendo en cuenta que somos 42 millones, la tasa de prevalencia sería de 0, 048% en la población general, si consideramos que afecta principalmente a hombres, afectaría a 1 de cada 2. 000.

Otras estimaciones señalan que de los 700. 000 casos de anorexia que puede haber en España el 10% serían varones y de estos 1/3 habrían llegado a la anorexia desde la vigorexia.

Sexo

Se cree que es un trastorno típicamente masculino y en esto puede influir la presión social predominante sobre la belleza en el hombre: un cuerpo musculado y sin grasa y en la mujer: la delgadez extrema. Se estima en torno al 80% hombres y el 20% mujeres.

Edad

Hay discrepancias según los autores, debidas a los sesgos metodológicos, pero que en todo caso permiten orientar el rango de edad de presentación es entre los 15 y los 35 o 40 años de edad.

Nivel socioeconómico

Teniendo en cuenta que gran parte de los vigoréxicos abusan de complejos proteicos, suplementos y hormonas esteroideas, se puede pensar que se traten de pacientes con un nivel socioeconómico medio-alto.


Etiopatogenia

Al igual que con los TCA, es de esperar que la explicación de la vigorexia se realice desde modelos multicausales, donde factores predisponentes, desencadenantes y mantenedores interactúen de forma compleja, y dichos factores sean de origen biológico, psicológico y social.

Las factores que el momento actual se han propuesto hacen referencia a déficits serotoninérgicos y a factores socioculturales, principalmente el efecto de los medios de comunicación y los juguetes para chicos que promueven que el hombre es atractivo si es musculoso y sin grasas, también se le ha dado gran importancia a las experiencias individuales de burlas sobre la propia apariencia.

Pope también ha comentado la posible tendencia genética de ciertos sujetos hacia la personalidad obsesiva, que a su juicio podría subyacer a los comportamientos vigoréxicos.

Existe un modelo hipotético de factores implicados en el desarrollo de la vigorexia, según Baile (2005):

FACTORES PREDISPONENTES

- Ser hombre, entre 18 y 35 años.

- Vivir en una sociedad de culto al cuerpo: el hombre es bello, si está delgado y musculado.

- Tendencias obsesivocompulsivas.

- Tendencias adictivas.

- Experiencias negativas con el cuerpo o apariencia, por su escaso tamaño o fuerza.

- Baja autoestima.

 

FACTORES DESENCADENANTES

- Experiencia traumática estresante relacionada con el cuerpo.

- Consumo de ciertas sustancias.

FACTORES MANTENEDORES

- refuerzo y reconocimiento social.

- evitación de sensaciones negativas por la imagen corporal.  

- escape de los pensamientos obsesivos.  

- reducción de la ansiedad por la necesidad compulsiva de hacer ejercicio.

- ambiente social favorecedor.

- Subcultura del culturismo.


Clínica

Para Baile (2005), las manifestaciones clínicas más importantes de la vigorexia serían:

- preocupación por poseer un cuerpo delgado o poco musculoso.

- Alteración en la percepción del propio cuerpo: Incapacidad de ver con objetividad sus dimensiones corporales reales, aun teniendo un cuerpo grande y musculado, que deriva en insatisfacción corporal. Permanente autoobservación en el espejo para comprobar el tamaño de los músculos.

- Pensamientos obsesivos y permanentes sobre no ser suficientemente grande, ser demasiado pequeño o sobre cómo mejorar su aspecto.

- Pobre conciencia sobre su alteración de la autopercepción corporal.

- ansiedad o depresión por sus sentimientos negativos hacia su cuerpo.

- autoestima baja.

- Conductas evitativas: evitar sitios públicos donde se vea el cuerpo, llevar ropas especiales… 

- Necesidad compulsiva de realizar ejercicio con pesas para incrementar el tamaño corporal.  

- afectación de la vida social, familiar y sentimental por el cuidado del cuerpo, el entrenamiento y/o la dieta de forma estricta y excesiva en dedicación temporal.

- Excesivo control de la dieta.

- Abuso de esteroides anabolizantes y suplementos alimenticios

COMORBILIDAD SOMÁTICA 

En relación con esto último, una de las tendencias patológicas que se observa en los sujetos vigoréxicos, frente a los culturistas no vigoréxicos, es su necesidad de incrementar su masa muscular, por lo que son proclives al consumo de hormonas esteroideas. Este aspecto nos lleva a considerar la existencia de todo un mundo de productos alimenticios, complejos vitamínicos, sustancias orgánicas y sintéticas alrededor del mundo del culturismo. Incluso se les ha dado el nombre específico de sustancias ergogénicas o que ayudan a aumentar el tamaño muscular.

Tipo de productos que adquieren los culturistas para complementar su alimentación habitual:

- Suplementos alimentarios compuestos fundamentalmente por proteínas extraídas del suero de la leche o del huevo (en algunos casos al 90% de concentración), en presentación en polvo, barritas o batidos.

- Complejos vitamínicos, a veces acompañados con minerales y electrolitos.

- Sustancias existentes en el propio organismo como la carnitina o la creatina, que favorece el aumento del volumen muscular y/o hacen aprovechar al máximo la energía muscular.

- Esteroides anabolizantes: productos farmacológicos utilizados para aumentar la masa muscular y perder grasa; su comercio y consumo fuera del sistema sanitario no esta permitido.

- Hormona del crecimiento humano.

- Diuréticos, insulina, cafeína…

Respecto al consumo de esteroides es bastante común en algunos países. Se estima que en EEUU los consumen entre el 4 % y el 11 % de los hombres no culturistas, y del 0, 5 % al 2, 5 % de mujeres, datos que se disparan hasta el 75 % en los participantes en competiciones de culturismo (Wroblewska, 1997).

Un informe de la Comisión Europea revela que un 6% de las personas que acuden a un gimnasio se dopan. Más de 20. 000 centros en el viejo continente tienen inscritos más de 15 millones de clientes, por lo que serían unas 900. 000 personas las que se dopan en toda Europa.

 


Efectos secundarios de los anabolizantes


El Comité Olímpico Internacional (COI) presentó las conclusiones de un estudio en el que se apuntaba “la necesidad de un mayor control de calidad” en los suplementos alimenticios y de “una mayor implicación de los gobiernos y de la industria del sector”.

El informe reveló que más del 14% de los productos analizados estaba contaminado con sustancias que no se indicaban en la etiqueta y, a su vez, podrían dar positivo en un control antidopaje.

El estudio de la Comisión Médica del COI investigó, a nivel mundial, 634 suplementos, de los que 94 resultaron sospechosos. Por porcentajes, Holanda y Austria encabezaban la lista, con 8 de 31 (25, 8%) y 5 de 22 (22, 1%), respectivamente. En España, 4 de los 29 (13, 8%) dieron positivo en el análisis. Otros ejemplos son el Reino Unido, con 7 de 37 (18, 9% y Estados Unidos con 45 de un total de 240 (18, 8%). En otro país del sur de Europa, Italia, había 5 productos sospechosos de un total de 35 (14, 3%).

Desde 1997, el organismo internacional viene alertando del riesgo potencial por el uso de estos complementos dietéticos y recomienda a los profesionales no tomarlos.

COMORBILIDAD PSIQUIÁTRICA

En uno de los últimos trabajos sobre vigorexia (Pope et al. , 2000) se compararon culturistas con dismorfia muscular y culturistas que no tenían dismorfia muscular lo que proporcionó las siguientes conclusiones:

- Más de la mitad de culturistas vigoréxicos tenían poca conciencia de que su preocupación por su pequeñez era inadecuada.

- Los sujetos vigoréxicos presentaban importantes síntomas obsesivos, por ejemplo, el 50% señalaba dedicar más de tres horas diarias pensando en sus músculos.

- El 58% de los culturistas con vigorexia indicaban moderada o severa evitación de actividades, lugares o personas porque realmente creían tener un cuerpo defectuoso.

- El 54% de los vigoréxicos mostraba poco o nada de control sobre su necesidad compulsiva de hacer levantamiento de pesas o mantener regímenes alimentarios.

- El 58% de los vigoréxicos en comparación con el 20% de los culturistas no vigoréxicos referían haber padecido algún tipo de alteración depresiva.

- En cuanto a trastornos ansiosos, el 3% de los culturistas no vigoréxicos informaban de haberlos padecido frente al 29% de los vigoréxicos.

- Igualmente el 29% de los vigoréxicos informaba de haber padecido anorexia nerviosa, bulimia nerviosa o atracones frente a ninguno de los culturistas no vigoréxicos.

- El 46% de los vigoréxicos informaban del uso de hormonas esteroideas anabolizantes, frente al 7% de culturistas no enfermos de vigorexia.

- Los sujetos con vigorexia mostraron mayor alteración de la imagen corporal, es decir, mayor insatisfacción corporal que los sujetos no vigoréxicos (46% frente al 10%).

- También se observó mayor riesgo de sufrir un TCA en los sujetos con vigorexia que en los sujetos que no la tenían, en un test especifico para medir este riesgo (EDI) los sujetos vigoréxicos puntuaban de media mas del doble que los sujetos no vigoréxicos.

- No se encontraban diferencias significativas en cuanto a experiencias, conducta u orientación, en el ámbito sexual. Tampoco en cuanto a experiencia de abuso físico o sexual en la infancia.

En resumen este trabajo apunta a que la vigorexia podría relacionarse con las siguientes alteraciones o trastornos:

- ausencia de conciencia de la enfermedad.

- Tendencias obsesivas.

- Comportamientos compulsivos.

- Trastornos depresivos.

- Trastornos por ansiedad.

- Abuso de sustancias (por ejemplo hormonas esteroideas).

- Alteración de la imagen corporal, insatisfacción corporal.

- riesgo de sufrir TCA.

Tambien cabe considerar la adicción al ejercicio, debido a las endorfinas. Estas sustancias son hormonas que produce el propio organismo, con propiedades similares a la morfina, como un mecanismo de defensa ante diversos estímulos, que principalmente actúan como analgésicos endógenos. Cuando una persona practica deportes rutinariamente hasta extenuarse el organismo comienza a producir estas sustancias para aliviar los síntomas, y esto le permite poder continuar el trabajo por más tiempo cada día. A medida que pasa el tiempo se requerirá una cantidad cada vez mayor para poder soportar el dolor, lo que acarreará serias consecuencias. Todo esto lleva al desarrollo de una verdadera adicción a las endorfinas. Debe prestarse mucha atención al dolor, por que es una señal de alarma de las posibles consecuencias del sobre-entrenamiento.


Definición y clasificación

¿Qué tipo de trastorno es la vigorexia? ¿Es un trastorno de conducta alimentaria (TCA)?

El criterio general que se utiliza para incluir un problema de salud como TCA es que la principal característica sea una “alteración grave de la conducta alimentaria”, acompañada de “alteraciones en la percepción de la forma y el peso corporales”.

Hay casos de vigorexia en los que la alimentación es extrema en cantidad y reducida en variedad (dieta basada en consumo de proteínas y nada de grasa), pero no ha sido comprobado de forma sistemática que los sujetos con vigorexia tengan una conducta alimentaria patológica, y ningún autor ha propuesto este aspecto como criterio definitorio. Si que parece que anorexia, bulimia y vigorexia comparten una alteración de la imagen corporal.

¿Es un trastorno somatomorfo?

Estos trastornos son aquellos en los que los sujetos que los padecen informan de ciertos síntomas físicos que podrían corresponder con una enfermedad médica, enfermedad que no existe realmente. Los sujetos no inventan ni fingen los síntomas, sino que realmente los sienten como tales y los creen padecer. Esta sintomatología afecta a la vida del individuo provocando ansiedad y alterando sus relaciones sociales, laborales, familiares, etc. Dentro de los trastornos somatomorfos, está el trastorno dismórfico corporal (TDC), ver tabla siguiente:

 


Criterios diagnósticos para el trastorno Dismórfico Corporal (DSM-IV)


La vigorexia ha sido propuesta como una variante del TDC, pues los sujetos manifiestan como síntoma central y crucial, ver su cuerpo como pequeño y débil, cuando realmente no lo es.

En la revisión que periódicamente se realiza del manual de diagnóstico DSM se intentan matizar criterios diagnósticos y ampliar la información disponible de los trastornos desde que se editó la última edición. En la revisión de la cuarta edición, DSM IV-R (2002), dentro de la información que se acompaña a los criterios diagnósticos del TDC, se recogen como síntomas y trastornos asociados, los problemas con la visión de la masa muscular que tienen ciertos deportistas, información que hasta ahora no había sido incluida. Puede interpretarse como un intento de que la vigorexia sea diagnosticada como TDC.

¿Es un trastorno obsesivo?

En la vigorexia, se observa que los sujetos muestran conductas obsesivas y compulsivas. Les invaden pensamientos obsesivos y recurrentes sobre su imagen, su escasa musculatura y sobre que deberían de hacer para mejorarla y estos sujetos se lanzan de forma compulsiva a realizar ejercicio físico para compensar ese “defecto” de su cuerpo, que es la falta de suficiente tamaño muscular. Todo esto puede hacer pensar que estamos ante un TOC.

En conclusión, según Baile (2005), mientras no se considere la vigorexia como un trastorno con entidad propia y así sea considerado por la comunidad científica internacional, los sujetos que muestren esta sintomatología podrían ser clasificados en uno de los tres trastornos, en función de cuál sea el núcleo central de su trastorno: la conducta alimentaria, la afección de su imagen corporal o sus obsesiones-compulsiones.

Con la información disponible, quizá la vigorexia encaja mejor como una variante del TDC, dado que su excesiva preocupación por su imagen corporal parece ser el síntoma central de la patología, sobre la cual se desarrollan las demás.


Evaluación

La ausencia de unos criterios diagnósticos consensuados, no ha facilitado el desarrollo de técnicas de evaluación y diagnóstico, sin embargo se han realizado algunas propuestas de trabajo. Se han diseñado varios test psicológicos, todavía sin suficientes respaldo de validación. Ejemplo de ellos son el cuestionario del complejo de Adonis (ACQ) del grupo de Pope, el test básico de vigorexia (TBV), o la escala de satisfacción con la apariencia muscular (MASS). Lantz en la Universidad del Estado de Truman (EEUU) ha diseñado la escala de Dismorfia Muscular (Muscle Dysmorphia Scale – MDS) compuesta por 46 ítems autoinformativos sobre creencias asociadas a la dismorfia muscular. Se evalúan seis características: insatisfacción corporal, dependencia del ejercicio, deseo de tamaño, conductas de dieta, ocultamiento del cuerpo y uso de sustancias farmacológicas.


Diagnóstico

Se han elaborado unos criterios diagnósticos de dismorfia muscular (en formato DSM), propuestos por Pope:

A) preocupación con la idea de que el propio cuerpo no es lo suficientemente magro y musculoso. Conductas características asociadas, como largas horas en actividades de levantamiento de pesas y excesiva atención a la dieta.

B) La preocupación es manifestada por al menos dos de los siguientes criterios:

i. El individuo con frecuencia deja de hacer importantes actividades sociales, laborales o recreativas por la necesidad compulsiva de mantener su entrenamiento o su régimen dietético.

ii. El individuo evita situaciones donde su cuerpo puede ser expuesto a otro o afronta dichas situaciones con elevado estrés o intensa ansiedad.

iii. La preocupación acerca del inadecuado tamaño del cuerpo o sobre el desarrollo muscular provoca estrés clínicamente significativo o perjudica socialmente, laboralmente a otras áreas del funcionamiento. iv. El individuo continua con el entrenamiento, la dieta o el uso de sustancias ergogénicas (para desarrollar y agrandar el cuerpo) obviando el conocimiento de la existencia de consecuencias físicas y psicológicas negativas.

C) El foco principal de la preocupación y de las conductas es el ser demasiado pequeño o inadecuadamente musculoso, distinguiéndose del miedo a ser gordo como en la anorexia nerviosa, o de una principal preocupación solo con otros aspectos de la apariencia como en otras forma del trastorno dismórfico corporal (TDC).

Para el diagnostico de dismorfia muscular el individuo debe cumplir el primer criterio A además dos cualesquiera de los cuatro expuestos en el apartado B y también el criterio C.


Tratamiento

Tratamiento farmacológico

Aún no disponemos todavía de pautas farmacológicas contrastadas para la vigorexia. Hasta el momento tenemos algunos trabajos que han encontrado eficaces ciertos tratamientos, la mayoría por la cercanía del trastorno a la obsesión-compulsión.

En este sentido los fármacos que se han visto útiles son los inhibidores de la recaptación de serotonina, fármacos que ayudarían a controlar, sobre todo, los síntomas obsesivo-compulsivos de la vigorexia.

Los datos sobre la eficacia de estos fármacos en el tratamiento de trastornos como la vigorexia son escasos. Por ejemplo en un estudio con 130 pacientes con TDC, el 42% de los pacientes mejoró, siendo un porcentaje sensiblemente superior al de otros fármacos (Philips, 1996).

En cuanto a las sustancias utilizadas en el tratamiento del TDC, los investigadores se han decantado por la fluvoxamina y la clomipramina, inhibidor no selectivo. En un estudio, la clomipramina consiguió que respondieran un 65-70 % de los pacientes con una reducción de los síntomas dismorfofóbicos (Alonso, 2002).

Los efectos positivos que se han señalado tras el tratamiento farmacológico son:

- Mayor conciencia de la enfermedad.

- Disminución de la ansiedad.

- reducción de las ideas obsesivas.

- Disminución de rituales, mayor resistencia a comportamientos repetitivos.

- Mejoría de las relaciones sociales y laborales.

Tratamiento psicológico

El objetivo de la terapia cognitivo-conductual en el caso de la vigorexia, (Baile, 2005), es que el sujeto cambie la forma de relacionarse con su cuerpo, de tal forma que supere su preocupación patológica que le hace ver un defecto general en su cuerpo, que es la falta de musculación y le hace tener pensamientos, sentimientos y comportamientos incompatibles con una vida sana, sustituyendo las conductas negativas por conductas sanas a nivel personal y social.

Siguiendo las recomendaciones de Raich (2000), una terapia cognitivo conductual aplicada al ámbito de la imagen corporal incluiría las siguientes fases:

. Primera fase: informativa-formativa

El objetivo de esta fase es proporcionar al sujeto información y formación sobre la imagen corporal, como se forma, como nos relacionamos con nuestro cuerpo, cuales son las limitaciones fisiológicas, etc. Se le pide al sujeto que comience a registrar sus pensamientos, sentimientos y conductas sobre su apariencia en diferentes situaciones de su vida.

. Segunda fase: ajustar la auto-perfección Se busca que el sujeto adquiera una visión realista de su cuerpo y para ello se pueden utilizar técnicas de auto-observación y comparación social con otras personas, medidas de auto-ajuste perceptivo, etc.

. Tercera fase: pensamientos sobre el cuerpo El objetivo es la identificación de creencias y pensamientos que se tiene sobre la propia imagen y comprobar hasta que punto son irreales y perjudiciales. Se trabaja con reestructuración cognitiva.

. Cuarta fase: Sentimientos sobre el cuerpo Deben sacarse a la luz los sentimientos negativos que provocan la percepción o pensamiento sobre el cuerpo o sobre el defecto en cuestión, en nuestro caso la falta muscular. Se trabaja con desensibilización sistemática.

. Quinta fase: Comportamientos referentes al cuerpo El objetivo es identificar que conducta relacionada con el cuerpo y el defecto imaginado es desadaptativa. Por ejemplo conducta de evitación de situaciones sociales para que la gente no vea lo poco musculoso que es o practicar deporte de forma compulsiva para conseguir que su defecto desaparezca. Después de identificarlas las técnicas de cambio pueden ser contratos conductuales, preparación para la exposición, economía de fichas, etc.

. Sexta fase: prevención de recaídas Entrenar al sujeto en como identificar situaciones de riesgo y como poner en practica las estrategias aprendidas en la terapia.

Otros dos grandes objetivos a tener e cuenta a parte de la imagen corporal son:

- Analizar y reeducar la dieta inadecuada, excesiva en cantidad o fundamentada exclusivamente en productos artificiales.

- Uso y abuso de fármacos. Identificar si el sujeto utiliza algún fármaco, como se lo administra, conciencia de los efectos negativos y posibles acciones para dejarlo.


Prevención

Un programa de prevención debería de contar con:

- Información sobre el modelo estético masculino actual.

- Critica del modelo hiper-musculado, como el modelo adecuado.

- Conocimiento fisiológico sobre desarrollo corporal masculino, y, por consiguiente, del desarrollo muscular.

- análisis y crítica de los productos y dietas que supuestamente conducen a un desarrollo muscular.

- análisis y crítica del consumo de esteroides anabolizantes.

En EEUU se trabaja con el programa ATLAS (Adolescents Training and Learning to Avoid Steroids Program), que consta de sesiones informativas sobre nutrición, fisiología del deporte, abuso de sustancias, etc. , y sesiones de trabajo en gimnasios y salas de deporte. El programa ha demostrado su eficacia en prevención de actitudes y conducta hacia los esteroides en escolares futbolistas.


Conclusión

Para finalizar y siguiendo algunas de las indicaciones de Morgan, podemos concluir que:

1. - En la actualidad los hombres están sufriendo una elevada presión social (Medios de comunicación, juguetes, iguales. . . ) para mantener una determinada imagen corporal asociada a un cuerpo musculoso y sin grasas.

2. - El incremento actual de la práctica deportiva en gimnasios, e incluso el consumo de esteroides, se considera una respuesta social a la presión antes señalada.

3. - Ciertos sujetos que practican el culturismo de una forma excesiva, muestran cierta psicopatología relacionada con la autoimagen, la conducta alimentaria y las conductas sociales, que ha venido en denominarse “anorexia inversa”, “dismorfia muscular” , “vigorexia” o “complejo de adonis”.

4. - Este nuevo trastorno todavía no ha encontrado su ubicación dentro de la clasificación científica de enfermedades, aunque los criterios diagnósticos de los trastornos de la conducta alimentaria o los trastornos somatomorfos, podrían aplicarse provisionalmente.

5. - Necesitamos más investigaciones que amplíen nuestros conocimientos sobre la clínica de este trastorno, así como la incidencia/prevalencia en nuestro país del mismo y cuál es el tratamiento efectivo, lo que probablemente nos permitirá consensuar una denominación y terminar de clasificarlo.


Referencias bibliográficas

- www. ncbi. nlm. nih. gov/PubMed/

- www. pubmedcentral. nih. gov/

- www. dialnet. unirioja. es

- www. protomedicos. com

- www. efdeportes. com

- www. psiquiatria. com

- www. wikipedia. es 



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