En las últimas décadas se ha generado un cambio cultural en la imagen masculina y su cuidado, un culto excesivo a la belleza corporal y una obsesión por la salud entendida como perfección. La necesidad de un cuerpo o una imagen perfectos resultan muchas veces en diversos trastornos psicológicos. Aparece también la gran proliferación de nuevas adicciones. Estas “adicciones sin droga” surgen como una actividad, aparentemente inocua, que