Última actualización web: 25/06/2021

Abraham en diálogo con Freud. La melancolía y la sucesión.

Autor/autores: Miguel Ferrández Payo
Fecha Publicación: 01/03/2013
Área temática: Tratamientos .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

Como señala Haynal con respecto al psicoanálisis, una visión histórica muestra "inapropiada" toda tentativa de querer detener el flujo de las ideas científicas, "incluso en nombre de una fidelidad" al fundador. A través del examen de la correspondencia entre Sigmund Freud y Karl Abraham, entrecruzada cronológicamente con documentación paralela, se pretende mostrar que su relación vino marcada desde el comienzo por la tensión, ineluctablemente soterrada, en relación al recelo del segundo en torno a su independencia, el resentimiento por la incorporación de sus ideas, la mutua competitividad e innegables diferencias teóricas.

En el marco de una compleja trama de intrigas intestinas en torno al poder entre los siete miembros de un Comité encabezado por el Profesor, que en secreto regía el movimiento psicoanalítico mundial, se plantea la posible colusión de éste a su ascenso e inducción a enfrentarle, como adalid de la ortodoxia, con sus sucesivos delfines, Jung y Rank, lo que se habría acentuado una vez que, abierta su sucesión por su enfermedad cancerosa y designado unánimamente por los demás miembros a ocupar al año siguiente la Presidencia de la Asociación Psicoanalítica Internacional, el cargo le condujera a ocuparla tras su presumible fallecimiento. La muerte, inesperada en plena cumbre, allanó el camino a la hija de aquél.

Palabras clave: Abraham, Comité Secreto, Melancolía, Sucesión

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 Titulo del trabajo: ABRAHAM EN DIALOGO CON FREUD. LA MELANCOLÍAY LA SUCESIÓN

 

Autor: Miguel FERRÁNDEZ PAYO

 

Lugar de trabajo: CENTRO NEUROPSIQUIÁTRICO Nª Sª DEL CARMEN de ZARAGOZA (HERMANAS HOSPITALARIAS del SAGRADO CORAZÓN)

 

Dirección correspondencia: Avenida CESAREO ALIERTA Nº 22, 50008-ZARAGOZA

 

Teléfonos: 976-22-66-44 y 620-727-098

 

RESUMEN Como señala Haynal con respecto al psicoanálisis, una visión histórica muestra “inapropiada” toda tentativa de querer detener el flujo de las ideas científicas, “incluso en nombre de una fidelidad” al fundador. A través del examen de la correspondencia entre Sigmund Freud y Karl Abraham, entrecruzada cronológicamente con documentación paralela, se pretende mostrar que su relación vino marcada desde el comienzo por la tensión, ineluctablemente soterrada, en relación al recelo del segundo en torno a su independencia, el resentimiento por la incorporación de sus ideas, la mutua competitividad e innegables diferencias teóricas. En el marco de una compleja trama de intrigas intestinas en torno al poder entre los siete miembros de un Comité encabezado por el Profesor, que en secreto regía el movimiento psicoanalítico mundial, se plantea la posible colusión de éste a su ascenso e inducción a enfrentarle, como adalid de la ortodoxia, con sus sucesivos delfines, Jung y Rank, lo que se habría acentuado una vez que, abierta su sucesión por su enfermedad cancerosa y designado unánimamente por los demás miembros a ocupar al año siguiente la Presidencia de la Asociación Psicoanalítica Internacional, el cargo le condujera a ocuparla tras su presumible fallecimiento. La muerte, inesperada en plena cumbre, allanó el camino a la hija de aquél

 

 

Palabras Clave: Abraham, Comité Secreto, sucesión, melancolía

 

 

 

SUMMARY As it indicates Haynal with respect to the psychoanalysis, an historical vision “unsuitable” sample all attempt to want to stop the flow of the scientific ideas, “even in the name of a fidelity” to the founder. Through examination of the correspondence between Sigmund Freud and Karl Abraham, intercrossed chronological with parallel documentation, it is tried to show that its relation came noticeable from the beginning by the tension, unavoidably buried, in relation to the distrust of the second around his independence, the resentment by the incorporation of his ideas, the mutual competitiveness and undeniable theoretical differences. Within the framework of a complex plot of internal intrigues around the power between the seven members of a Committee headed by the Professor, who privily governed world-wide the psychoanalytic movement, the possible collusion of this one to its ascent considers and induction to face to him, like leader of the orthodoxy, with its successive dolphins, Jung and Rank, which would have been accentuated once, open its succession by its disease cancerous and designated unanimously by the other members to occupy the following year the Presidency of the International Psychoanalytic Association, the position would lead to him to occupy it after its presumable death. The death, unexpected in the heat of summit, smoothed the way to the daughter of that one.

 

 

Key Words: Abraham, Secret Committee, succession, melancholy

 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

-A partir de la revisión efectuada para mi libro1 que anticipé en varios trabajos2 en los cuales planteaba que la teoría clásica, compuesta por las contribuciones de Sigmund Freud y Karl Abraham correspondía a dos teorías diferentes y que debería adscribirse a éste último en razón de su prioridad, estructuración y rigor clínico, pensé que debía explicar las impresiones entrevistas en la relación profesional y personal entre ambos a través la lectura de su correspondencia. Derivó a la interacción entre el selecto grupo de psicoanalistas que rigió en la sombra con mano de hierro el movimiento psicoanalítico internacional durante el primer cuarto del siglo XX y generó una interpretación que he plasmado recientemente en otro libro3 del que ahora voy a intentar efectuar un resumen con un tono mas asertivo en aras al mantenimiento del interés por el relato.

 

 

-Hoy conocemos que Ernest Jones, el único que en su “tan poco psicoanalítica”4 biografía oficial de Sigmund Freud dispuso de acceso ilimitado a la documentación que entrecruzó a lo largo de su vida, confiaba en evitar que se publicara5 y que se permitió corregir sus cartas6. Las restricciones a la publicación de los contenidos de los Archivos Sigmund Freud que se hallan en la biblioteca del Congreso de Washington, que alcanzan hasta el año 2113, habrían abocado a una guerra entre historiadores.

 

 

-La aparición más completa de las correspondencias que Freud sostuvo y la nueva historiografía psicoanalítica me han hecho contemplar de manera distinta a la tradicional el desarrollo de de la entretejida trama de acontecimientos que acaeció. Me permito diferir con Glover (Abraham 1979) en que la mantenida con Karl Abraham, “la segunda”7, editada en su integridad considerada por Jones el documento “más valioso”, se caracterice por la “ingenuidad infantil” y la “sinceridad”.

 

 

-Si las rupturas con Adler, Stekel, Jung, Rank, etc. , han sido catalogadas de defecciones8, y como tales “zanjadas dogmáticamente”9, “por la represión pero también por el clivaje”10, Karl Abraham ha representado tradicionalmente en la historiografía del psicoanálisis, la fidelidad a ultranza. Haynal y Falzeder11 reconocen que “es verdad” que cuando dejaba de mostrarse como un obediente pupilo y ofrecía su opinión “su relación se deterioraba”, pero creen, que a pesar de “ciertas fricciones y conflictos”, fue un “sincero seguidor hasta el final”. Incluso el extinto Roazen12 lo conceptúa de “firme partidario” hasta su temprana muerte.

 

 

-Sobrepasada la centuria del comienzo de su Correspondencia, sin que perviva prácticamente nadie que haya conocido personalmente a Freud o a alguno de los pioneros, parecía justificado el adentrarnos en ella sin prejuicios, máxime, cuando él mismo (1973) así lo consideraba ante personajes históricos de relieve fallecidos13. Al igual que algunos de sus principales continuadores, comenzó desde un primer momento a aplicar los nuevos conocimientos a estos casos; sin ser objeto de exclusión.

 

 

-Prescindí de ellos y efectué una reconstrucción del diálogo, anclada a la literalidad, en torno a los dos aspectos citados apoyándome, tal como recomienda Gougoulis (2004) en línea con Caparrós (1999), en la confrontación de documentación cronológica “en paralelo” lejana a la elíptica de Jones, favorable a las distorsiones.

 

 

-Seguiré la reciente edición completa de la traducción inglesa al español de 501 cartas numeradas y fechadas, cotejada con la previa abreviada traducida de la alemana y la francesa, extraída también directamente de los manuscritos.

 

 

-El tratamiento distante y elegante entre ambos facilita el evidenciar los enfrentamientos. Su hija analista Hilda, en su inacabada, ¡o nunca iniciada! biografía, preocupada por soslayar cualquier sombra de ellos, arguye que cuando las conclusiones de su padre difieren de las de Freud, él mismo “precisa no estar en contradicción con él sino que lo completa”.

 

 

-Emplearé entrecomillados para los extractos de las frases de cada uno, además de un menor tamaño de letra; cursiva en los de Abraham. Las notas contienen las citas destacadas; las referentes a la historiografía clásica y a las correspondencias oficiales se remiten al libro. La traducción de idioma no español corre a mi cargo.

 

 

 

 

 

DE LA DESPOSESIÓN DE SUS IDEAS A LA PRESIDENCIA PROVISIONAL

 

 

 

FORMACIÓN

 

 

En los inicios de su enseñanza Freud precisaba de colaboradores bien versados en psiquiatría. El catedrático de psiquiatría y director del relevante hospital psiquiátrico Universitario Burghölzli de Zurich, Eugen Bleuler, que estaba desplazando a Kraepelin como el más destacado psiquiatra de su tiempo, abrió el mundo psiquiátrico al psicoanálisis junto a su primer adjunto -Carl Jung- aportándole un “encuadre académico” que conllevaba “prestigio científico”14. Al lado de éste se hallaba su propio adjunto, el alemán Karl Abraham, nacido en Bremen y proveniente del psiquiátrico de Walldorf (Berlín).

 

 

 

 

 

 

RECELO A SER CONSIDERADO DISCÍPULO

 

 

 

-El epistolario comienza el día 25 de junio de 1907 cuando nuestro protagonista, Karl Abraham, decidió abandonar el hospital y abrir consultorio en Berlín. La condición impuesta por Freud para recomendarle pacientes, que aceptara le calificase de “discípulo y seguidor”15, no le complació16: “si usted quiere llamarme su discípulo, no tengo ningún motivo para rechazarlo. Antes bien veo en ello un reconocimiento” de quien “considero como mi maestro” desde “hace ya tres años” , una actitud de alguien 21 años menor que desagradó al vienés.

 

 

-En su primera visita a Viena, meses después de la efectuada por su superior Jung, asistió a las Reuniones de los Miércoles entre el Privat-Dozent Sigmund Freud (semejante a Profesor Asociado, que permitía impartir cursos en la universidad sin remuneración) 17 y un pequeño círculo de colegas y discípulos, quienes le llamaban Profesor18. Asistía, “en un rincón” su hija menor Anna, de 14 años de edad19. Se trataba de un grupo “talentoso” del que dimanaba una lluvia de ideas20, si bien únicamente valoró a un médico, Paul Federn y a un filósofo interesado en la psicología del artista, Otto Rank, al que calificó de “muy inteligente”.

 

 

 

INDUCIDO AL ENFRENTAMIENTO CON JUNG

 

 

-La tirantez entre Bleuler y su subalterno Jung que caracterizó al I Congreso Psicoanalítico Internacional (CPI) de Salzburgo (1908), latió entre éste y él, achacada a que era su superior21 o a una “fuerte rivalidad fraternal”22 en torno a Freud con el que ambos se carteaban. Acusado por Jung (1974) de plagio en la aplicación del psicoanálisis a la esquizofrenia, hubo de reconocer su prioridad volviéndose contra Freud, quien, como acredita Falzeder23, “había provocado” el altercado e intentaba “ocultarlo”, “me enredé en el conflicto sin culpa alguna. En diciembre le pregunté a usted si al tratar el tema no había peligro de chocar con Jung, a quien usted le había comentado igualmente sus ideas. Y usted disipó mis dudas” (escrúpulos en la traducción francesa).

Este dedujo de su “largo silencio” que se sentía “muy ofendido” por sus críticas a su relación hostil con Jung que él mismo instigó y a quien confesó sus impresiones acerca de él, (es) “un poco hipócrita y seco” y “excluye la intimidad”.

 

 

-Se encontraron al regreso de Freud de EEUU (1909). Allí éste se había negado a proporcionar al suizo asociaciones en torno a un sueño alegando pérdida de autoridad, que para Jung (1964) sucedió al colocarla “por encima de la verdad”, lo que selló prematuramente el final de la relación, si bien creo que influyó que cuestionara la validez de su autoanálisis.

Un nuevo encuentro tuvo lugar en la víspera del II CPI de Nuremberg (1910), el que acordó la fundación de la API, con Jung de Presidente y el desplazamiento administrativo a Zurich.

En el epistolario, el Profesor le otorgó el tratamiento definitivo de “Querido amigo” después de un “Querido Profesor”.

 

 

 

APROPIACIÓN DE SUS IDEAS SOBRE LA ESQUIZOFRENIA

 

 

-Freud, que tras la aplicación del psicoanálisis a una psicosis, dio el “paso a la psiquiatría”, el “más audaz” hasta entonces, y se presentaba con orgullo ante su novia como un especialista, le reconoció que no sintió pudor en “plagiarle ampliamente”. No se trataba de criptomnesia u olvido inconsciente, del que sería acusado en muchas ocasiones, sino de sustracciones sin queja24.

 

 

-Cuando Abraham presentó su primer artículo a la melancolía, en el III CPI de Weimar (1911) su interlocutor se mostró crítico, su fórmula “no está asegurada” ni los elementos “convincentemente” relacionados y a su solicitud de una “sugerencia” acerca de un caso clínico, alegando desconocimiento, “si supiera algo más, no se lo ocultaría”, le remitió a los pacientes, (ellos) “le facilitarán más información”.

Ninguno de los dos mencionaría el trastorno durante el transcurso de tres años.

 

 

 

De pie y de izquierda a derecha:

 

 

Otto RANK (Viena), Karl ABRAHAM (Berlín), Max EITINGON (Berlín) y Ernest JONES ( Londres).

 

sentados:

 

 

Sigmund FREUD (Viena), Sandor FERENCZI (Budapest) y Hanns SACHS (Viena y después Berlín).

 

 

 

 

 

 

LA CONFRONTACIÓN CON FREUD ACERCA DE LA MELANCOLÍA

 

 

 

MIEMBRO DEL “COMITÉ SECRETO”

 

 

Aunque la creación del Comité Secreto se ha descargado sobre Jones o Ferenczi, su nombre, respondió a la “insistencia” de Freud25, en que se mantuviera “independientemente de Jung y de los presidentes electos”26, una frase silenciada en la biografía oficial27 y de él recibía “su carácter y sus consignas” (Lacan 1966).

Figuraban su biógrafo Ernest Jones , neurólogo galés y profesor asociado de psiquiatría en Toronto que se asentaría en Londres, el neuropsiquiatra húngaro Sándor Ferenczi, pendiente de fundar la asociación psicoanalítica de Budapest, y los vieneses Otto Rank y Hanns Sachs que, sin formación médica, dirigían una revista de psicoanálisis aplicado.

Su existencia la desvelaría éste último ¡nada menos! que en 1944, un lustro después del fallecimiento de su Fundador.

 

 

 

PRESIDENTE PROVISIONAL

 

 

-Contento con el éxito de su consultorio, Abraham buscó restañar un herido orgullo, “ni siquiera en Berlín es un martirio ser seguidor suyo”; mas sin escribir discípulo y se permitió aludir, con desacuerdo, a una grave acusación de Jung (1974): su “truco” es que “rebaja usted a cuantos le rodean al nivel de hijo” mientras permanece “en lo alto como padre”.

 

 

-Bleuler, descontento con un rumbo autoritario, negativo para el intercambio científico, dimitió de la AP de Zurich y rompió sus lazos con la API en una separación actualmente considerada “más importante” que las previas28.

 

 

-Sabemos ahora que antes de la reelección de Jung en el IV CPI de Munich (1913), Abraham envió un fallido “memorándum secreto” a las sociedades locales instando a su dimisión29, y que lo reiteró al año siguiente, una vez su foto en el despacho del Profesor pasó a “ocupar el lugar de Jung”, a quien sustituyó provisionalmente, una vez que, presionado, renunció al cargo30.

Por mucho tiempo se mantendría como el único especialista freudiano relevante en psiquiatría y para el vienés el reconocimiento por el mundo médico era el prioritario31.

 

 

 

UNA TEORÍA PROPIA DE LA MELANCOLÍA

 

 

-En 1914, Freud, en respuesta a las críticas de Jung a su acercamiento teórico a las psicosis, efectuó un giro copernicano a su teoría y redactó su particular visión acerca de la historia del movimiento psicoanalítico32.

 

 

-Una vez en 1915 anunció a Abraham, “he encontrado la prueba de la solución de la melancolía”. Este admitió “lo esencial” de su “teoría” pero aprovechó la ocasión para exponerle la propia. Deseaba “ratificar” las conclusiones de su infravalorado trabajo pionero de 1911. La melancolía se debía a “la autopercepción de la capacidad de amar” que la “importancia” del sadismo oral “impide que aflore” sin conceder “importancia sobresaliente” al erotismo anal. Ponía en duda que se produjera una identificación con el objeto de amor y, para él, el empobrecimiento del yo se comprendía “mejor” con que se trataba de “comerlo”, con el “significado ambivalente” de “prueba de amor y aniquilamiento” por haber perdido lo que “quería asimilar”. Los autorreproches indicaban “sentimientos hostiles reprimidos”, debidos a que “no soporta perderlo” (al objeto) sin razón alguna para proyectarlos a fin de “rebajarlo” . Contemporizó admitiendo, “no es raro”, que coexistieran otros secundarios a que se “dejaría torturar” por él debido a haberlo tratado mal “inconscientemente”.

Había asentado la base de su segundo artículo acerca de la melancolía.

 

 

 

APROPIACIÓN DE SUS IDEAS DE LA MELANCOLÍA

 

 

-En la deseada y “tanto tiempo pospuesta” contestación al hospital Militar de Allenstein, el destino de Abraham durante la I Guerra Mundial, el Profesor criticó que no resaltaba “suficientemente” el carácter tópico explicado por ¿“el sadismo y el erotismo anal”?, lo que mo era así. Y, con suficiencia, añadió la memorable frase de que se precisaba un examen “de forma dinámica, tópica y económica” y que acababa de finalizar, “hace un cuarto de hora”, su duelo y melancolía en el que de nuevo le había plagiado con descaro, “no tuve reparos en insertar”, “todo lo que me pareciera útil”.

 

 

-Abraham, molesto, tardó un mes en responder33. Admitió no haber considerado “suficientemente” el aspecto tópico, pero contraatacó, la explicación a los autorreproches, “no me ha convencido”.

Freud irritado, reconoció haberse “preocupado” e intentado “imitar” su “largo” silencio y rehusó precisar su “hipótesis” -degradado descubrimiento-.

 

 

-Su “logrado” segundo trabajo acerca de la melancolía lo enviaría a él personalmente, “no a Rank”.

Había aparecido en escena la figura del secretario, el fácilmente deleznable mediador interpuesto.

 

 

 

EN LA TERNA SUCESORIA

 

 

-El Profesor que recibió pleitesía en su sesentena, “inmunes a la forma de reaccionar de Jung”, sabemos “encajar bien” la “distancia que separa sus logros” de los de “sus cinco fieles”, le incluyó entre los candidatos a su futura sucesión, destacando “los dos mejores estudios clínicos que tenemos”, junto a “Ferenczi” y “algún otro”. Indudablemente un Rank a emerger, lo que reafirmó a Abraham en sus humanas aspiraciones pero sin alcanzar a ser el favorito34. ¿Por qué motivo? A diferencia de Ferenczi o el encantador Rank 35, no parece que le representara una “imagen paternal inconsciente”36 ni tampoco él a éste, la filial. Persistía latentemente el mutuo recelo ya que Freud le recordó su manifestación de que ni siquiera en Berlín era ya un martirio ser su seguidor, pero sustituyendo este vocablo por el ansiado de “discípulo”.

 

 

 

 

 

ACOSADO EN BERLÍN

 

 

 

LA ANHELADA entrevista CON FREUD. UN RIVAL EN BERLÍN

 

 

-Con ocasión de la publicación del duelo y melancolía freudiano, que cifraba estos procesos en la introyección, una noción introducida por Ferenczi, Abraham reivindicó lo que denominó “mi fantasma de incorporación” (el “mi” indica posesión, el “su” viene tachado) 37.

 

 

- Tras “casi cuatro años” se reunieron al fin tras en el V CPI de Budapest (1918) en el cual Abraham cedió la Presidencia a Ferenczi. Cuando poco después Freud premió su segundo trabajo sobre la melancolía, a compartir demoró su respuesta, calificó el importe de “insignificante” y temió la aparición de un competidor en el mismo Berlín, lo rebajó38.

 

 

 

 

 

 

CERCADO EN BERLÍN

 

 

-En 1919, siete años después de la fundación del Comité Secreto, Freud concedió a Max Eitingon, compañero de Abraham en el Burghölzli y en Berlín, el anillo grabado que le acreditó como nuevo miembro, justificado por su poderío económico que permitiría sufragar la naciente Policlínica39, en una elevación de rango que Abraham “nunca quiso”40. Por entonces, Ferenczi lograba en Budapest la primera cátedra de la disciplina41.

 

 

-El Profesor siguió alimentando la golosina de su sucesión, “se vayan preparando para la situación de que yo ya no esté, “¡para qué sirve el Comité si no!”, mientras Abraham se disculpó, de nuevo, ante su susceptibilidad, ¿o perspicaz percepción? del deseo de aparcarle, “se equivoca” el Comité “no tiene por objetivo mandarle al retiro”.

 

 

-Al año del mencionado ascenso al Comité llegó procedente de Viena uno de sus miembros, Sachs, (alguien “a quien no habría que coartar”) pasando a ser tres los radicados en Berlín. Si Freud se manifestó a favor del ejercicio del psicoanálisis sin formación médica, la Policlínica exigía una “competencia suficiente en Neurología/Psiquiatría”, por lo que el fundador y director permanente de la asociación berlinesa, le orientó al análisis de candidatos y a impartir conferencias sobre “temas no médicos”.

Los dos nuevos miembros del Comité en Berlín, se convirtieron en informantes de Viena.

 

 

 

RETICENCIA A LA LLEGADA DE NUEVOS MIEMBROS

 

 

-En el VI CPI de La Haya (1920) Freud incluyó al nuevo Presidente de la API, Jones, en la terna sucesoria. Abraham, de Secretario, recibió halagos desde Viena, “orgullosos del auge de Berlín”, anticipadores de nuevas exigencias, buscar “un techo” a destacados analistas, entre ellos, a otra pareja del Comité.

¿Llegaban personas adictas para controlarle con el pretexto de aquejar dificultades de trabajo? ¿Se pretendía el alejamiento del supuesto valido? ¿El enfrentamiento entre diversos cabecillas? Abraham se defendió del grupo húngaro, que “no se hagan ilusiones” y de su cabeza Ferenczi, “idóneo” en Viena para la Policlínica proyectada así como de Rank, “como podrá trabajar” el “responsable de las publicaciones”, “lejos” de ellas… si bien pronto buscó destensar la susceptibilidad de éste en relación a su carencia de formación médica arguyendo, “no te puedes comparar a ti querido Rank y a unos pocos más que hayan recibido la formación directa más brillante en Viena”42, y visitándole en Viena.

 

 

 

EL INTENTO DE DISTENDER LA RELACIÓN CON RANK Y FERENCZI

 

 

-Las circulares secretas transmitían dificultades de colaboración entre Jones y Rank en el contexto del enfrentamiento Jones/Abraham (el eje anglo –alemán) vs. Rank/Ferenczi (el eje austro-húngaro).

Al confesar Freud a Rank que no tendría “ninguna duda” de que fuera su sucesor de no haber seguido su consejo de no estudiar medicina43 y que a la ambición de Abraham le antecedían sus “celos” hacia Eitingon44 cuya presencia en el Comité nunca deseó, le sugería ser reclutable en su facción.

 

 

-En búsqueda de distensión, Abraham en compañía de Sachs, visitó en Seefeld a Rank y Ferenczi, que veraneaban juntos. Acordaron tutearse a fin de fortalecer los lazos, a excepción del Profesor.

 

 

-En el VII CPI de Berlín (1922) tuvo lugar un nuevo encuentro personal entre los corresponsales. El Profesor, tras evitar la invitación de Abraham a recogerle para viajar juntos hasta la sede, apareció con su hija Anna y se alojó en la mansión de Eitingon confirmando un acercamiento amenazador.

Aunque Jones fue reelegido Presidente (con Abraham de Secretario), el poder real lo siguió detentando Rank45.

 

 

 

EL APOYO LARVADO A JONES EN SU PULSO CON EL DELFÍN

 

 

-Para abandonar el “rol de líder del movimiento Psicoanalítico”, el Profesor requería la “claridad y agudeza” de Abraham, las “dotes” de Ferenczi y las que Jones “posee para la pluma”. Protegía mediante su ocultación a su secretario a sueldo, Rank46.

 

 

-En una circular entre los miembros del Comité, Abraham se quejó de Rank, “lamento que mis dos últimas cartas no hayan pasado por sus manos”; en otra Jones: la conclusión del Profesor de que ambos mostraban una “respuesta neurótica” se debía a una “larga serie” de ocasiones de “grave descortesía” por su parte47 y respecto a que precisaría de más análisis, más aún él, “que no ha llevado a cabo ninguno”. Indirectamente, “podría estar enfrentándose con el Maestro”, tampoco analizado48.

 

 

-Rank se defendió ante el Comité “no deberíais buscar tenerme como el responsable de todo lo que pasa” en el movimiento; no es agradable ser “utilizado” cuando “las cosas no marchan bien” y “no poder jugar plenamente el rol de sustituto”49.

 

 

-Jones desesperanzado se desahogó con Abraham, “he renunciado a la esperanza de despertar en el Profesor la objetividad en lo que concierne a Rank”50.

 

 

 

 

 

ANTE LA SUCESIÓN DE FREUD, ABIERTA POR EL CÁNCER

 

 

 

LA SUCESIÓN ABIERTA POR EL CÁNCER

 

 

-Los primeros indicios del tumor mandibular de Freud aparecieron en febrero” de 1923. Bajo el impacto, él mismo afloró la rivalidad existente entre los centros eje del psicoanálisis, “en Viena hay mucha calma porque Berlín nos quitó el viento de las velas”, frase inequívoca de apropiación indebida y evitó que se celebrase la reunión que propuso Abraham orientada a tratar la “tensión” Jones/Rank. Este último conoció la primicia informativa51 a través del internista y Abraham, creemos que por Helene Deutsch, su analizante y esposa de éste.

Freud rompió con su internista alegando no haber sido bien informado pero sabemos que se le quejó de indiscreción. Una “completa” reconciliación se produjo coincidiendo con la muerte de Abraham… Al cabo de los años lo atribuyó a haber sido “testigo de su debilidad”52.

Su sustituto y futuro biógrafo, Schur, al pedido de no “sufrir sin necesidad”, supo ofrecer la tranquilidad requerida, que rogó comunicara a su hija.

 

 

-Freud, elusivo a un encuentro con Abraham, le tranquilizó mencionándole en primer lugar, “uno de mis paladines” con el sello “triunfal” de Berlín, junto a Ferenczi y a Rank, que hacía su aparición fulgurante en escena; sin embargo, la enérgica circular de Jones, que le excluyó de la terna, disminuyó sus apoyos.

 

 

-El rinólogo efectuó en abril la primera de 33 operaciones sobre un tumor confirmado maligno53. El deseo de Anna Freud, planificado con Eitingon (con el que mantenía una prolongada correspondencia y en cuya casa se alojaba en sus viajes) de ejercer en Berlín se esfumó54.

Fue la ocasión para que cada uno de los líderes resucitase sus ambiciones.

 

 

 

DESIGNADO FUTURO PRESIDENTE

 

 

-El Comité, reunido en el verano de aquel mismo año en San Cristóforo, debatió con el todavía médico del Profesor la procedencia de comunicarle la gravedad. Rank reclamó la exclusión de Jones, en base a un comentario “derogatorio”55. El papel de mediador que asumió Abraham le catapultó a ser emplazado por los demás miembros a ser el próximo presidente de la API contando además con la colaboración de Rank en la Secretaría. El encuentro a sus espaldas desagradó a Freud y cuando les recibió, a él culpó.

 

 

-Jones volvió a ser ofendido, esta vez por Ferenczi, su antiguo analista, al ratificar, en “tono de superioridad” la impresión freudiana de que precisaba de un nuevo periodo de análisis. Mientras tanto el Profesor leyó en un periódico americano que ya no trabajaba y sus alumnos iban a “su hijo espiritual, el Dr. Otto Rank”56.

 

 

 

INNOVADORES DESARROLLOS TEÓRICOS

 

 

-Ya en el año previo a la aparición del cáncer freudiano, Abraham le había transmitido que en la melancolía, la regresión “perseguía el objetivo” de la “arrancadura del pene o del seno con los dientes”. Sus innovadores desarrollos teóricos marcaban la vía que Melanie Klein, su adoptada analizante, exploraba por medio del análisis infantil. Le refirió también que, en los casos clínicos se manifestaba la “incorporación del objeto de amor”, sin referirse ni a la identificación, ni a la introyección, equivalencia ya por entonces cuestionada 57.

 

 

-Una vez confirmada la enfermedad del Profesor, Abraham le transmitió su “optimismo” a través de ¡“la introyección”!. Una posible euforia reaccional a su presumible fin le permitió nombrar y aceptar el concepto que les había separado, justificando su rechazo en no haber aceptado la de su fallecido padre, extrañamente omitido en la correspondencia.

 

 

-La enfermedad favoreció que sacara a la luz su nueva hipótesis de una “desazón primitiva” relacionada con el erotismo oral en la melancolía, una subdivisión en la fase anal- sádica, la “incorporación parcial”. Y con respecto a su tercer trabajo acerca del citado trastorno el “mejor trabajo que haya hecho nunca”, que había ocultado temiendo le fuera copiado58, no recibiendo las felicitaciones esperadas por parte de su interlocutor, lamentó se limitara a señalar su “punto flaco” (en lo atinente a la manía).

A pesar de sus divergencias con Rank y Ferenczi, arribó por otro camino a conceder mayor importancia a la figura de la madre que a la del padre59.

 

 

 

POSICIÓN FRENTE AL MANIFIESTO RENOVADOR DE RANK Y FERENCZI

 

 

UN RECHAZO LARVADO

 

 

-Los conflictos entre los miembros del Comité aparecían en las Circulares, por ejemplo, Rank se quejó de que en Berlín se interrogó a un paciente acerca de su técnica60.

 

 

-A fines del año de la aparición del cáncer del Profesor, y bajo su revisión58, apareció un trabajo firmado conjuntamente por Rank y Ferenczi que pretendía haber plasmado la práctica psicoanalítica vigente. Muchos de sus aportes pasarían a ser de uso común, pero regresaban al matiz revisionista del Freud de la teoría traumática de que el agente terapéutico “fundamental” era la “abreacción” de afectos. En lugar de recordar, procedía una intervención “activa” para “traer el recuerdo”, permitir “que se reproduzca” o incluso “promover” la “repetición de antiguas experiencias traumáticas” o las “vivencias”. Sugería además, una “idea de Rank”, fijar un plazo de duración62.

 

 

-Al mes, Rank, en solitario, revolucionó la teoría de la angustia con su libro El trauma del nacimiento, calificado por el Profesor como “el progreso más importante desde el descubrimiento del psicoanálisis”63, a quién obligó a “aprender” hasta reconvertir con éxito el tema 64.

Abraham no manifestó rechazo en su correspondencia; en todo caso por delegar la reseña del primero de los artículos65.

 

 

 

ANTE LA DESAUTORIZACIÓN DE FREUD

 

 

-Ferenczi, para quien resultó “sorprendente” que los berlineses arribasen tan pronto a un juicio negativo, acusó en una circular a Abraham de “prolongaciones” de la terapia sin “ningún resultado científico”66.

 

 

-Al día siguiente, el Profesor dirigió una contundente circular a los demás miembros del Comité, en relación a los libros renovadores. Descargó en Sachs la impresión de su pretendido desacuerdo y en Eitingon el haber entrevisto “el germen de la discordia”, y les instó a desarrollar la productividad propia pero, “sin que nadie abandone la base común de las premisas psicoanalíticas”. Las propuestas contenidas en los libros “han causado indignación”: no explicaban “las modificaciones de la técnica” y suponían, la “corrección de mi concepto del papel de la repetición o actuación en el análisis”.

Respecto al “muy importante” trabajo individual de Rank, aun cuando “se niega a considerar la filogénesis”, (y “siempre toparemos con el padre como portador de la prohibición”), no se trataría de ¡“una subversión, de una revolución, o de una refutación”!

¡La misma matemática permutaría la múltiple negación por el llamado a una cruzada! Bajo la indulgencia, la dureza67.

 

 

 

INCULPADO POR SUS CRÍTICAS

 

 

-Freud animó a Jones y a Abraham a expresar su resentimiento hacia Rank mientras éste se quejaba de que el Presidente expresaba sus ideas de forma dictatorial.

Desde el momento en que Abraham reconoció intuir una “regresión científica” comparable a la de Jung, se convirtió fatalmente en el fiscal responsable del juicio a los innovadores debido a que el Profesor lo transmitió a Rank, cuya irritación encontró justificación68. Alarmado, se justificó ¡“lo mío no es una inquisición”! y guardó copia de su defensa.

 

 

-Freud denegó, una vez más, su solicitud de expresarse “con franqueza”, en una reunión y, como si de una pesadilla se tratara, se transmutó en el abogado defensor de ellos: las propuestas “no tienen ningún motivo malo” y “no entrañan más peligro que el del error”; y se le enfrentó, “me molesta entrever en sus líneas de que no es fácil hablar conmigo sobre ciertas diferencias personales y objetivas”, tal y como pregonan “mis adversarios”.

En su respuesta, Abraham soslayó las primeras, “ni en mi carta ni en ninguna ocasión anterior he dicho que era difícil hablar con usted sobre diferencias objetivas”.

 

 

 

LA COLUSIÓN DE SU ACCESO A LA PRESIDENCIA

 

 

 

LA OPOSICIÓN EN EL SENO DEL COMITÉ

 

 

-Ferenczi reveló a Freud que, bajo sus maneras educadas, siempre había detectado en Abraham signos de “ambición y celos desmesurados”, quien opinó que había perdido “todo derecho a ser electo” Presidente, y dos días después, que constituiría un penoso desaire el impedirlo. El mismo, no iba a intervenir “para nada” defendiéndolo de…su propio ataque. A la par, avivó la competitividad del húngaro hacia Rank, “ninguna duda de que él será mi sucesor”; como anticipo le cedería la dirección de la Asociación vienesa.

 

 

-Desde Berlín, Eitingon, a quien el Profesor transmitió que Abraham habría reaccionado de forma “muy inamistosa”, siguió apoyándole. A pesar de saber por Rank que habría sido “inexacto y grosero” hacia las “innovaciones”, (“me proponía a mi”) no encontraba “ningún motivo” a que renunciara a su candidatura, la “única que parecerá evidente a toda la Asociación”.

 

 

 

INDUCIDO POR FREUD A COLISIÓN

 

 

-Freud acusó gravemente a Abraham de que su reacción al escrito renovador “no fue amigable” y “demostró claramente” que el Comité “ya no existe”, añadiendo: ¡“no es posible que usted quiera hundir la Asociación Internacional” por “mero temor personal”! Y tres semanas antes del Congreso de su elección le comunicó que no asistiría por gripe y “en parte” porque se negaba a “discusiones”69. Capaz de ser “enteramente injusto”, se volvió contra el “leal” Abraham” en una condena “bastante infundada” provista de términos “duros” y “no del todo amistosos”70.

 

 

-En lo que podría entenderse como una provocación, se produjo el punto álgido del enfrentamiento que podía inducir una respuesta abrupta con la colisión y el consiguiente bloqueo a su designación. Abraham, a pesar de “los más duros varapalos” y consciente del peligro, mantuvo la calma. Sostuvo que la “muy dolorosa” y “extraña” desconfianza no le había provocado “ni la sombra” de culpa dado que se trataba del “desplazamiento de los hechos” y resaltó que el Comité “se hubiera desintegrado si yo no hubiera restablecido la concordia”. Jones testificaría que con “coraje” y en términos “amistosos pero viriles” rechazó toda acusación para, atribuir el “cambio de actitud” de Freud “con toda razón”, al “resentimiento” ante “una verdad dolorosa”, motivo de su “ojeriza” hacia ambos.

Una templada reacción había evitado el choque abierto.

 

 

 

LA PRESIDENCIA INTERNACIONAL

 

 

-Sabemos que, días antes de la elección de Abraham en el VIII CPI de Salzburgo (1924), Jones le comunicó “no sacrificaré mis convicciones intelectuales” por una amistad “incluso por la del Profesor”, a quien importaría el afecto hacia Rank “quizá todavía más que el de sus hijos”71.

 

 

-Al fin los “innovadores” le aceptaron bajo la presencia de en la Secretaría de Eitingon en lugar de la de Rank72, mientras durante la celebración, un emisario de confianza del Profesor invitaba a Ferenczi a dirigir el Ambulatorio de Viena, pretendiendo neutralizar a Rank y a un compacto Berlín73.

 

 

-A la clausura74, Abraham informó que se había acordado, con la firma de Rank, “no reconstituir el Comité” si bien hubiera deseado con él un “modus vivendi similar” al conseguido con Ferenczi de “buenos amigos” y solicitó su opinión sobre, la “muy atractiva” oportunidad para conocer América, pospuesta a causa de la partida de aquel hacia allí debido a que no toleró presenciar su elección.

 

 

-Freud reiteró el ofrecimiento a Ferenczi, “si viniera se colocaría en el lugar de Rank para ser mi sucesor”.

Se había salvado la relación; mas entre algodones.

 

 

FREUD CONTRA EL PRESIDENTE ABRAHAM

 

LA OPOSICIÓN SE ORGANIZA CONTRA SU PRESIDENCIA

 

 

-Freud se disculpó de la tardanza en felicitarle espetando “aun me resisto a tomar personalmente partido por usted” y con brusquedad “reconozco mi voluntad contraria a que me hubiera visitado”. Era “contrario” a que viajase a América y anunciaba su distanciamiento de Rank, “me alejo mas y mas del trauma del nacimiento”, en razón de la cual, la “reconciliación” con Ferenczi se convertía en “muy importante”.

Abraham, que con dudosa convicción, “nunca” dudó de la gravedad de la enfermedad que le impidió presenciar su elección, respetaba el distanciamiento ¡“que ni la correspondencia ni las visitas a su casa sean un suplicio para usted”!

 

 

-Mientras Eitingon le avalaba, con que tras “discusiones” de “valor catártico” con Ferenczi, estaba “dispuesto a transigir”, el Profesor, tras hacer valer éste último que “casi inmediatamente después” de su invitación a trasladarse a Viena habría recibido otra desde América le prometió, “si usted está aquí se le elegiría, en lugar de Rank como mi sucesor”.

 

 

-Una vez aceptada su visita, Abraham se dirigió a Semmering al que sería el último encuentro entre los corresponsales. A su vuelta disculpó al internista encubridor, “otros motivos” le harían “más perdonable” y respecto a la extraña polémica acerca de los sistemas de numeración, recién iniciada por el Profesor se permitió refutarle, “ninguno con 6”, y sí una “relación del 7 con el inconsciente”. Seis eran los miembros del Comité pero, siete, si se incluye a su director. Para Rank, representados en los lobos que escrutaban a Pankejeff, el destacable paciente del Profesor, en su conocido sueño.

 

 

 

INSERTO EN EL ENFRENTAMIENTO FREUD-RANK

 

 

-Freud provocó a Rank diciendo que no habría escrito el libro “si hubiera sido analizado”75.

En la réplica, recibió por primera vez el trato de un igual. Usted “no quiere o es incapaz de ver ciertas cosas” y “nos imputó a mí y a Ferenczi algo que nunca habíamos dicho, justo lo contrario”. Además, “no procede que traiga a colación la relación entre nosotros dos” ni que opine que “no hubiera defendido ese punto de vista si hubiera sido analizado” siendo que los resultados de los analistas analizados “no puedo denominarlos afortunados”. Los “complots” de Berlín le indicaban, “quieren desplazarme de mis puestos oficiales” y se burlaba de que una discusión con un “ignorante” Abraham le fuera a “impresionar”?76.

Al día siguiente dijo a Ferenczi, refiriéndose a EEUU, que “la mayoría” de los analistas “no estaban curados ni satisfechos de su análisis con el Profesor”77. Se trataba de ¡“antiguos pacientes de papá”!, escribía alarmada Anna a Eitingon78.

 

 

-Freud, se sintió dolido, porque llevaba razón, los lucrativos dólares rebajaron tales análisis a una aleación con didactismo y consejoterapia, lo que puede contribuir a explicar la razón de su conocida animadversión a América79. No justificaba “del todo”, que Rank hubiera dicho que, ¡analizado, hubiera sido incapaz de efectuar su descubrimiento!80- no era lo afirmado- y “varios” pasajes de la carta le resonaban como si “hubiera decidido romper la relación con nosotros”, para “justificar así la calumnia de que primeramente le habíamos injuriado mucho”.

Rechazó que el Presidente conociera, “nada del contenido”, de la carta de Rank, alegando un “tono de maldad” y un rol “patológico” de “redentor”81 y decidió emitir sentencia: ¡“esto ya sobrepasa toda medida”!

 

 

-Para Eitingon, que Rank hablase de conspiraciones berlinesas indicaba que se había vuelto loco, siguiendo la “casi endémica” tradición ante los desacuerdos de recurrir, con inusitada convicción, a la nosología psiquiátrica 82.

 

 

 

ATENTO AL ALEJAMIENTO DE FERENCZI, DE RANK

 

 

-Freud reconoció a Abraham haber mantenido una “viva” correspondencia con Ferenczi, el cual, “se está retractando de su defensa” de Rank, y no deseaba que perdiera su contacto. Envió, sin el preceptivo consentimiento, la misiva de Rank a Eitingon y pretendió hacerlo con el primero.

 

 

-En otoño de 1924 apareció la biografía freudiana con asomos críticos del pionero Wittels acusando que “después de 1910” sus seguidores habrían comenzado a tratarle en sintonía a un culto a la personalidad que exigía, lealtad personal y profesional completa83.

 

 

-Por entonces Ferenczi, aunque admitía que debía haber redactado el manifiesto de otra forma, todavía consideraba “justas” a la mayor parte de las ideas desarrolladas y entendía que Rank pudiera reputarlo de “traidor”84.

 

 

-A la vuelta de su antiguo secretario, Freud, aparentando sumisión a la Presidencia, “déme instrucciones”, decidió mantener el poder, “le remitiré por escrito la propuesta de mantenerme como presidente” en Viena y reconoció que “tenía previsto” que Ferenczi se mudara a Viena como, director del Instituto, pero ocultando los cargos de mayor relevancia a conferir.

Se trataba de enfrentarle con Rank, que para Abraham caminaba por una “senda patológica”, y seguidamente con Berlín85.

 

 

 

LA COLISIÓN CON FREUD Y EL ASCENSO DE SU HIJA

 

 

ACEPTACIÓN DEL RELEVO DE RANK POR ANNA FREUD

 

 

-Abraham, desde la Presidencia oficial, y con la firma de los otros dos miembros berlineses del Comité, anunció con firmeza a los demás miembros del Comité la decisión de reanudarlo pero excluyendo el intercambio de las circulares secretas. Admitía la sugerencia freudiana de que su hija fuera iniciada en los “secretos” del Comité, como “miembro de pleno derecho”, a cambio de la exclusión de Rank y la desestimación de las demás proposiciones86.

Expresaba “gran satisfacción” de que Ferenczi compartiera opinión acerca del comportamiento de éste pero le inquiría, con tono “un poco inquisitorial”87, en cuanto a sus “innovaciones científicas”. Ferenczi recordó al Comité, que la teoría “genital” o “activa” que elaboró individualmente, la había explicado desde hacía “numerosos años”88.

 

 

-El Profesor, sacando fuerzas de flaqueza, neutralizó a Rank a través de asignar otra Secretaría en la asociación local desde la cual su hija ejercería el poder efectivo, y anuló a la “vieja guardia” de analistas médicos89. Rank, presionado, tras lo que había calificado como un “auto de fe”90, tras “entrevistas analíticas” con él protagonizó una sorprendente solicitud de perdón al Comité91.

 

 

-Mientras tanto desde Berlín, Eitingon prosiguió respaldando al Presidente ante el Profesor: es “el que reacciona de la forma menos emocional y está dispuesto a considerar lo pasado en toda su amplitud como un síntoma morboso”.

 

 

 

DESAFÍO TEÓRICO

 

 

-Los derroteros teóricos de Abraham eran diferentes a los freudianos y a los de los revisionistas. En un caso clínico la leche resultó una “alusión a la madre” y la carne el “típico fantasma de castración, por mordedura, dirigido contra el padre”. Por algo Melanie Klein, años después, le valoraría con arrogancia, como “el nexo entre mi propia obra y la de Freud”92.

 

 

-Una vez en el cargo, se permitió negar y pretender mejorar conceptos básicos del Fundador. Añadir “un pequeño complemento” a la formación del carácter en la fase genital y proponer que “perfeccionaría” la teoría psicoanalítica un “estadio temprano”, denominado “vaginal-anal”. Mientras, en la Autobiografía freudiana comprobaba con estupor que calificaba sus resultados acerca de la melancolía, como “los más amplios”, pero refiriéndose, ¡a su trabajo inicial!, que tanto había disminuido.

 

 

 

EL DESACATO

 

 

-El Profesor denegó el que hubiera sido el último encuentro entre ambos corresponsales, temiendo se molestase si recibía a Eitingon, “usted no me fatiga”. Un rechazo latente ofrecía respuesta a ese “algo inefable”93 que de siempre les había separado.

 

 

-En cuanto a Rank, su esposa, preocupada por la caída en desgracia de su marido, solicitó análisis a Ferenczi.

 

-Freud avaló que un grupo de descontentos con Jones fundara una segunda asociación y tejió con su yerno un ambicioso proyecto de enseñanza, en Estados Unidos y Europa, que portaría su nombre. No otorgó su “consentimiento” a Abraham, que aquejaba una bronquitis “febril muy pertinaz”, inicio del proceso que le conduciría a la muerte, para la realización de una película divulgativa de cine mudo en Hollywood. Para su hija que no hubiera figurado, el nombre de su padre “habría sido terrible”. El proyecto, se llevó a cabo sin él ¡y con el nombre y la firma de Abraham!,

 

 

-El Profesor, a su vez, solicitó consentimiento “por escrito” para que su sobrino dirigiera un comité de propaganda del psicoanálisis, una vía de difusión que aseguraba preferir, mientras en Viena preparaban un guión para otra película, que no llegaría a materializarse94.

 

 

-Para entonces, según Anna, Rank había estado acudiendo a efectuar “una especie de análisis” semanal con su padre. ¿O, más bien, a una serie de entrevistas en torno a sus discrepancias?

 

 

 

 

 

LA REELECCIÓN

 

 

 

REELEGIDO

 

 

-Anna Freud acudió, en representación paterna, al IX CPI de Bad Homburg (1925) en el cual Abraham, reelegido por unanimidad, ratificó su apoyo a Melanie Klein, “el futuro del psicoanálisis es inseparable del análisis a través del juego”95.

 

 

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