En el presente trabajo se evalúa la asociación entre la depresión y la discordia marital, dada la relevancia que dicha asociación ha despertado tanto en el terreno clínico como en el de la investigación. La persona deprimida, con sus conductas y actitudes, así como con su expresión emocional produce un impacto poderoso en aquellas personas con las que interactúa. Al mismo tiempo, los familiares, particularmente cónyuges, muestran una reducción en el apoyo social e incrementan el rechazo por la persona deprimida en el curso de los episodios depresivos.Los problemas interpersonales se convierten en un factor de mantenimiento de la depresión, que deberá tenerse en cuenta en el tratamiento de estos pacientes. Se proponen estrategias terapéuticas focalizadas en la bidireccionalidad del problema, como incrementar la seguridad y el apoyo en la relación, e intervenciones que apunten a disminuir los ciclos coercitivos, defensivos y el estrés en el matrimonio.