Presentamos en primer lugar conceptualizaciones de los constructos espiritualidad y religiosidad en tanto dimensión del ser humano y objeto de investigación científica. Luego, se describen los principales modelos de crisis y afrontamiento que incluyen esta dimensión como estrategia de afrontamiento, para concluir con datos y reflexiones acerca de su valor adaptativo frente a la crisis del envejecimiento. La literatura científica considera que existe relación entre estrategias de afrontamiento y adaptación a situaciones críticas. Clínicos e investigadores sugieren que el envejecimiento implica una crisis vital que afecta la adaptación. El uso de recursos espirituales y religiosos constituye una estrategia de afrontamiento frecuentemente utilizada por ancianos, y se asocia al ajuste a situaciones de pérdidas, cambios o enfermedad en la vejez.Sin embargo, esta estrategia ha sido considerada tradicionalmente como una respuesta pasiva y evitativa, propia de un estilo de afrontamiento pasivo-dependiente y emocional como característico de la vejez. En una muestra de 212 adultas mayores hemos evaluado las situaciones críticas, su apreciación cognitiva y las estrategias de afrontamiento. Los resultados evidencian un predominio de esta estrategia como también de: autodistracción, aceptación, reformulación positiva y afrontamiento activo, tanto activas como pasivas y principalmente cognitivas, contrariando al estereotipo mencionado. Se propone una comprensión alternativa de la estrategia de espiritualidad y religiosidad, enfatizando su papel funcional y efectivo para favorecer la adaptación frente a la crisis del envejecimiento. Estos datos concuerdan con las nuevas perspectivas dialécticas del desarrollo humano que entienden al envejecimiento dentro del curso vital, caracterizado por pérdidas pero también por potencialidades.