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Última actualización web: 07/12/2022

Un caso de pseudología fantástica en nuestra sociedad actual.

Autor/autores: Maria Norma Claudia Derito
Fecha Publicación: 01/03/2005
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo:  Conferencia

RESUMEN

La Pseudología Fantástica es descripta con solidez y minuciosidad por Kurt Schneider. Este autor clasifica estos temperamentos según el rasgo de carácter predominante, la Pseudología Fantástica es representada como una variedad de las personalidades llamadas por él ?necesitados de estima?. Estas personalidades diferentes de lo normal se caracterizan por presentar un patrón gregario, que se manifiesta por su constante necesidad de afecto y admiración por parte de los otros, su conducta tiene como objetivo parecer ante los demás, más de lo que se es y de experimentar más de lo que es capaz de experimentar.

Karl Jaspers decía que la característica básica de esta personalidad es ?tratar de aparentar más de lo que uno es?. El caso que nos ocupa es una desviación de lo ético y social, considerando lo normal, como las reglas de convivencia social y de responsabilidades familiares en un sentido casi victoriano. La sociedad en la que vivimos hoy, muestra que esas reglas son transgredidas por una parte importante de la población. Los valores de las personas, se miden por sus bienes materiales y por la admiración y estima que despiertan, sin importar si cumple con las normas. Es por esto que este tipo de personalidades se han tornado casi un lugar común en nuestra cultura, ya no los condenamos y los aplaudimos. Esta planteada la contradicción, la neuropsiquiatría encuentra un sustento orgánico para estas fallas, la cultura les da mayor cabida y no los margina.

Palabras clave: Neuropsiquiatría, Personalidad psicopática, Pseudología fantástica, Rol social


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Un caso de pseudología fantástica en nuestra sociedad actual.

Maria Norma Claudia Derito.

Médica psiquiatra. Médica legista – Jefe de guardia del hospital neuropsiquiátrico Braulio A. Moyano – Directora médica de la Clínica del reposo Nuestra Señora de Betharram

PALABRAS CLAVE: personalidad psicopática, Pseudología fantástica, rol social, neuropsiquiatría.

 

Resumen

La Pseudología Fantástica es descripta con solidez y minuciosidad por Kurt Schneider. Este autor clasifica estos temperamentos según el rasgo de carácter predominante, la Pseudología Fantástica es representada como una variedad de las personalidades llamadas por él “necesitados de estima”. Estas personalidades diferentes de lo normal se caracterizan por presentar un patrón gregario, que se manifiesta por su constante necesidad de afecto y admiración por parte de los otros, su conducta tiene como objetivo parecer ante los demás, más de lo que se es y de experimentar más de lo que es capaz de experimentar. Karl Jaspers decía que la característica básica de esta personalidad es “tratar de aparentar más de lo que uno es”. El caso que nos ocupa es una desviación de lo ético y social, considerando lo normal, como las reglas de convivencia social y de responsabilidades familiares en un sentido casi victoriano. La sociedad en la que vivimos hoy, muestra que esas reglas son transgredidas por una parte importante de la población. Los valores de las personas, se miden por sus bienes materiales y por la admiración y estima que despiertan, sin importar si cumple con las normas. Es por esto que este tipo de personalidades se han tornado casi un lugar común en nuestra cultura, ya no los condenamos y los aplaudimos. Esta planteada la contradicción, la neuropsiquiatría encuentra un sustento orgánico para estas fallas, la cultura les da mayor cabida y no los margina.



Introducción

El trastorno de la personalidad constituye un tema atrayente, no solamente en el ámbito de la psiquiatría; también los aspectos sociales y legales que implica son motivo de reflexión y discusión. El primer interrogante que plantea es, desde que marco de referencia vamos a diagnosticar y tratar a una persona de la que solamente podemos decir que es distinta, y no estamos en condiciones de afirmar que padezca una enfermedad. Como le insinuamos que cambie su manera de ser, porque su conducta importuna a la sociedad. Contemplado desde este ángulo, nos estamos refiriendo a un problema social y moral, no un problema médico. Sin embargo, hasta hoy, la sociedad solicita que los médicos, en particular los psiquiatras, se hagan cargo de estas personas.

Lo primero que se nos ocurre, es que no podemos curar a alguien que no esta enfermo, y mucho menos podemos tratar a alguien que no desea ser tratado, porque tampoco se siente enfermo. Intuimos que estamos actuando como muro de contención de una sociedad, que se revela ante estos individuos que viven con sus propias reglas.
También sucede que cuando una sociedad no tiene claras las normas de convivencia y la escala de valores por la que se rige, estos personajes pueden sentirse más cómodos y más libres para actuar.

Nuestra sociedad actual, aún no ha aprendido a jerarquizar adecuadamente el bombardeo de información al que se ve sometida continuamente. Todo lo malo esta sucediendo ante nuestra vista. Tenemos la sensación de que el mundo es un barco que hace agua por todas partes y no alcanzan los tapones para cubrir las roturas. Esta situación, esta fantasía de peligro inminente, es creada por las nuevas tecnologías puestas al servicio de las comunicaciones. Nos ha quedado el recuerdo o el relato de aquel mundo previsible donde los hechos siempre habían acontecido tiempo atrás y en un lugar distante.
Esta sensación de inseguridad, de inestabilidad permanente, lleva a ciertos individuos que nacen con una determinada estructura de personalidad, a una "conducta de acción".

Dice E. Bleuler "El hombre configura sus propias circunstancias vitales, las cuales le configuran a su vez".
Los psicópatas son individuos con una especial estructura de la personalidad, por su comportamiento en general y por tener valores y normas propios; sus intereses sociales, familiares o de grupo están al servicio de ideales vindicatorios.

Según Joel Zac que: "en ciertas situaciones conectadas con grandes cambios sociales (dónde se imbrican y mezclan intereses políticos y grupos sociales de diversas extracciones) las condiciones se vuelven muy presionantes". Agrega: "Esta configuración social en crisis facilita que cierto tipo de personalidad asuma una conducta de acción como única modalidad de comportamiento que permite controlar sus conflictos internos insoportables, que entonces resultan canalizados circunstancialmente hacía la acción concreta y externa".
En situación social de crisis los psicópatas constituyen el grupo más activo y puede ser "utilizado" de acuerdo con determinados intereses políticos, sociales y económicos.

Al regir la norma de la acción que satisface rápidamente las necesidades emergentes, la sociedad se adhiere a ella para defenderse de lo impredecible. Se puede convertir así en un peligro para la comunidad, empujando el pasaje de una situación de crisis a un estado de caos y confusión.
Es preciso distinguir la conducta psicopática que es un cortocircuito que transforma el sentir en acción, de las conductas de acción anti-conformistas ante las normas sociales (por ejemplo Greenpiece).

En este trabajo, comunico un interesante caso de Pseudología Fantástica en una psicopatía Histérica y como en esta sociedad en crisis, que tiende a las conductas de acción, esta persona logra un éxito social y económico al actuar su fantasía.


Breve reseña histórica delconcepto de psicopatía

Durante muchos años la psiquiatría prestó atención a aquellos individuos que por su peligrosidad permanecían encerrados en manicomios, los verdaderos locos. Fue Philippe Pinel, quién por primera vez mencionó la existencia de "locos" que conservaban la capacidad de razonar y la percepción de la realidad, pero que manifiestan trastornos de conducta y perturbaciones emocionales.

Moebius en 1900 define la psicopatía: “La psicopatía es una variante morbosa de la norma”.
El psiquiatra ingles James Cowles Prichard, en la primera mitad del siglo XIX, reconoció que existía una forma de perturbación mental en la cual las facultades intelectuales sufrían poco o ningún daño, en tanto el trastorno se manifestaba en las áreas de los sentimientos, el humor y los hábitos. Decía Prichard que también estaba perturbada su capacidad de autogobierno. Llamó a este cuadro "locura moral" En esta categoría ingresaron pacientes que antes no tenían cabida en otras clasificaciones. (John L. Mack).

Para estos autores psicopatías y sociopatías eran conceptos afines.
En el pensamiento anglosajón tenía una concepción sociológica de las psicopatías, pero a diferencia de Prichard no creían que fuera algo congénito, sino algo adquirido.
E. Bleuler si bien dice que “El hombre configura sus propias circunstancias vitales, las cuales le configuran a su vez”, también agrega que se dan numerosos trastornos de la personalidad, de los cuales se puede sospechar que han sido concebidos como variantes hereditarias de la personalidad.
La psiquiatría alemana demostró que la inteligencia y el carácter, eran variables independientes, fue la base para reducir el concepto de personalidad a los aspectos afectivos y volitivos, quedando excluidos los aspectos cognitivos.

K. Schneider, a pesar de lo dicho, consideraba importante a la inteligencia, que influiría en el destino del psicópata. La inteligencia le permitiría al psicópata mantenerse adaptado a la sociedad, aunque en los momentos en que enfrente una situación que requiera poner en juego el afecto y la empatía con los otros, se pondrá en evidencia su incapacidad para reaccionar adecuadamente.
Para Jaspers, la anormalidad es una variante extrema de la de la existencia humana, por lo tanto los cambios que llevan de una personalidad normal, a una psicopática son cuantitativos y psicológicamente comprensibles.

Quién mejor concibió la esencia de las personalidades psicopáticas fue Kurt Schneider, que las definió así: “Las personalidades psicopáticas son aquellas personalidades anormales que, a causa de su anormalidad, sufren ellas mismas o hacen sufrir a la sociedad”. La base para distinguirlas, es una concepción estadística que las coloca por fuera del término medio. Teniendo en cuenta que el término medio ideal varía con las diferentes culturas y la época, la norma se torna dependiente del relativismo cultural, en cambio el concepto de psicosis lo trasciende.
Para éste autor lo psicopático es disposicional, pero no heredado, ya que la causa puede ser una noxa exógena. Sobre lo disposicional actuaría el medio ambiente inclinando la balaza del destino, pero el acento está puesto en su conformación inicial.

Creo que el mérito mayor de K. Schneider es haber separado el concepto de psicopatía del de sociopatía, siendo esta solamente una de las formas de las personalidades psicopáticas, lo logra al demostrar con sus descripciones que un psicópata también sufre.
La clasificación en tipos que realiza Schneider es asistemática y tiene como base una división caracterológica.
Dentro de esos tipos se encuentra el que despierta nuestro interés en esta comunicación.
El psicópata “necesitado de estima”, deja entrever rápidamente los rasgos de un carácter histérico.


Paciente N-B

· Edad: 50 años. Bioquímica. · En infancia: sin ser caprichosa, desde niña recurría a diversas estrategias para lograr sus objetivos ya sea afectivos como materiales. · Antecedentes de anorexia e ingestión de anfetaminas a los 20 años. · Se casó y tuvo 3 hijos. · 10 años antes de su internación se separa. Este hecho oficia como desencadenante de una conducta extravagante. · 2 intentos de suicidio con psicofármacos Cuando conocí a N-B, lo primero que me llamó la atención fue su porte. Emanaba elegancia y gracia con sus movimientos gráciles, delicados. Cabello rubio corto, rasgos finos y regulares, ojos pequeños de un celeste intenso y mirada cálida. De buena estatura, vestía un enterito estilo jardinero con zapatos bajos. Para muchas mujeres de 50 años podía haberse entendido como una vestimenta demasiado juvenil, en N-B quedaba perfecta. Con su voz de un tono profundo y envolvente, desplegaba un lenguaje florido consiguiendo que la charla fuera amena. Se evidenciaba su buen nivel cultural y un intelecto respetable.

Me contó que los últimos tres años de su vida los ha pasado en un balneario que se distingue por mantener una estructura agreste que intenta respetar la belleza natural del lugar. Convivía con su pareja, ambos decidieron elegir ese territorio para llevar una vida en estrecho contacto con la naturaleza, se mantenían como artesanos y disk jockey de lugares bailables, con un estilo que recordaba a los hipies del los años 60.

N-B tenía tres hijos que para esa fecha tenían 18 y 20 años los dos varones y 23 la mujer, los jóvenes vivían en la Capital Federal, en la casa que era originariamente de la familia.

N-B tenía deudas, antes de irse al balneario había hipotecado la casa, dejó a los niños solos, avisó a su ex-esposo que debía hacerse cargo de la hipoteca, se marchó y no se interesó más por el asunto.

Según relatan sus hermanos en ese tiempo de abandono, la hija mujer se fue a convivir con una pareja y los dos varones quedaron solos en la casa solventados económicamente por su padre y sus tíos maternos, que estaban acostumbrados y también cansados, de hacerse cargo de los “antojos” de N-B. La hipoteca nunca fue pagada. Tres días antes de la internación los hijos llaman a su madre para pedirle ayuda, se efectuaría un remate judicial de la casa y quedaban sin vivienda. La paciente acudió al llamado y se presentó en tribunales el día del remate, ante la negativa de la jueza de dar marcha atrás con la venta, fue al bar de tribunales, tomo 20 comprimidos de sedantes y llamo a su hijo para comunicarle que por sentirse culpable del daño que les había causado acababa de suicidarse. El muchacho pidió ayuda, concurrió el servicio de urgencias y por supuesto se postergó el remate. Lo único que no entró en los cálculos de N-B, es que terminaría internada en un hospital neuropsiquiátrico. Con mucha tranquilidad y lujo de detalles nos relató estos sucesos, explicó que había cometido ese “error” en un impulso de impotencia ante la maldad de su ex-esposo y sus hermanos que no habían pagado la deuda.

Su hijo la amaba y justificaba totalmente su actitud, N-B había sido una madre maravillosa, siempre, hasta su partida, los había rodeado de comodidades, les había brindado todo con su trabajo y era injusto, según sus hijos varones, el trato que estaba recibiendo. La hija mujer nunca se interesó por la madre.

Los hermanos de la paciente confirmaban estos dichos, ella había ganado mucho dinero con su trabajo, pero así como lo ganaba lo gastaba sin miramientos. Los mejores colegios, las mejores ropas de marca, viajes y salidas, aparatos electrónicos, etc. , al punto de gastar mucho más de lo que ganaba. Decía su hermano “la cuestión era aparentar” terminando endeudada, su familia había decidido no pagar más sus lujos y sus “rarezas”.

Llegados a este punto el interés se centraba en ese trabajo tan “jugoso” que la paciente abandonó para irse con una pareja al balneario. Contaba N-B, que al abandonarla su esposo ella quedó sola con los tres niños pequeños y sin medios económicos, si bien era bioquímica, nunca había ejercido y no conocía el medio profesional.

Pensó un tiempo como resolver el problema, ella tenía noción de que era una persona con capacidad para absorber conocimientos, compró un libro de tarot e imaginó que podía leer el futuro de las personas en las cartas. Se entusiasmo, compró dos libros más sobre cuestiones esotéricas y ya se sintió en condiciones de poner en marcha el negocio, de eso se trataba en aquel momento. Promocionó sus habilidades entre conocidos de muy buen nivel económico y social, comenzaron a caer los primeros clientes. N-B, nunca sintió timidez a la hora de plantear sus honorarios, que le eran pagados sin chistar. Comentaba – “En un principio todos los clientes eran hombres de buena posición, ejecutivos, empresarios, luego también concurrían mujeres, yo podía abordar todos los temas”-…

En la medida que aumentaba su éxito “profesional” y monetario, tomaba mayor conciencia de las dotes que poseía como “terapeuta”. Al comienzo utilizaba las cartas, o la borra del té, luego se dio cuenta que no necesitaba recurrir a objetos para “saber” lo que le sucedía a sus clientes. Ella podía penetrar en sus conciencias, podía elevarse en distintos niveles de conciencia, y lo que comenzó como un pronóstico del futuro, terminó en “parapsicología”. N-B afirmaba que un cliente que acudía a ella por primera vez, podía ser atendido durante varias horas, y que su intervención en esa sola entrevista podía reemplazar años de terapias convencionales. Totalmente segura de sus conocimientos y su destreza en estos terrenos, decidió dar clases de parapsicología, enseñaba concentración y como acceder a los distintos niveles de conciencia.

A pesar de mis insistentes preguntas, nunca logré que me explicara en que consistía el concentrarse y acceder a los distintos niveles de conciencia, su florida verborrea siempre terminaba marginando esta explicación.


Tampoco nunca fue claro en el motivo por el que había abandonado esta situación cómoda y exitosa, para irse con su nueva pareja al balneario, en una situación económica por demás precaria. Echaba mano a argumentos poco sólidos como agotamiento, vivir el amor, o la necesidad de contactarse con la naturaleza para bucear en el interior de “sus conciencias”. Creía estar en un nivel superior de conocimientos parapsicológicos, pero ya no quería lucrar con ello.

No aceptó nunca que su actitud había dejado a sus hijos en el abandono, puesto que según ella la preocupación por ellos a la distancia era constante.
La discusión diagnóstica se planteó desde el principio, eran ideas delirantes incorregibles, eran ideas deliroides acordes a un determinado estado de ánimo, eran ideas creencias fomentadas por un marco cultural determinado. Parecía que nada de esto encajaba con el relato, la historia vital y la actividad que había llevado a cabo N-B. Un día, le requiero me explique con claridad porque había iniciado esa actividad y no otra, me contestó que le pareció que era la manera más fácil y rápida de ganar dinero y que de hecho no se había equivocado, agregando con gesto picaresco: -“Al principio, ni yo me lo creía”-

Toda esta actividad desplegada durante varios años por la paciente, era motivo de halago de parte de sus hermanos y sus hijos, también de la gente que la había rodeado en esa época, lo que en realidad condenaban era esa vuelta de tuerca en su vida al irse con su pareja a la ciudad balnearia, perdiendo una posición social elevada y envidiable.

Llegados a este punto era obvio que estábamos ante la presencia de un trastorno histriónico de la personalidad. Ante la presión de sostener un estatus, entró en acción sin plantearse si su conducta era ética o estaba enmarcada en la legalidad. En una sociedad llena de inseguridades, sin normas claras y con una dudosa escala de valores, tuvo éxito. Nadie la cuestionó, de hecho se la admiró. El abandono de esta conducta por ideales insubstanciales parecía lo realmente cuestionable.


Trastorno histriónico de la personalidad

· Afán fatuo y orgulloso de hacerse notar (carácter histérico).
· Accesibilidad afectiva aumentada.
· Seducción por lo nuevo.
· exaltación.
· Curiosidad.
· fantasía.
· Tendencia a la mentira.
· Extraña mezcla de frialdad y entusiasmo.
· Dulce amabilidad y hostilidad.
· Excitabilidad desmesurada.
· Ascenso y descenso brusco del entusiasmo.
· Veleidad y obstinación.
· Egoísmo.
· Fanfarronería.
· Amor propio exagerado.
· Afán de estar en el centro.
· Tendencia a las escenas y al romanticismo.
· conducta impulsiva: suicidio.
· Hipocresía.
· riesgo de toxicomanías.

K. Schneider llamaba a estas personalidades “necesitados de estima”. Para Millon estas personalidades tienen gran necesidad de protección y gratificación, para obtener estas cosas se vale de la manipulación. Su relación con el medio esta marcada por su constante demanda de afecto y exigencias de cuidado. Tienen la necesidad de ser el centro de la escena, adoptando para ello actitudes cambiantes y caprichosas.

Para manipular a las personas utilizan la seducción, tienen una profunda capacidad intuitiva, que les permite darse cuenta de los sentimientos y necesidades de los otros, actuando en consecuencia, logran conseguir el reconocimiento y la atención que requieren.
Este impulso de agradar a los otros, les demanda cambiar de conducta según la circunstancia o el objeto del que desea aprobación, consecuencia de ello son sus cambios permanentes de rumbo, guardando poca fidelidad al objeto anterior. Se trasluce su inestabilidad emocional, que esta sujeta a las variantes que ofrece su entorno.

Para Jaspers, la esencia de esta personalidad es “tratar de aparentar más de lo que uno es”. Dice que “cuanto más se desarrolla lo teatral, tanto más falta a estas personalidades toda emoción propia y verdadera; son falsos, incapaces de ninguna relación afectiva duradera o realmente profunda. Solo un escenario de vivencias imitadas y teatrales; este es el estado extremo de la personalidad histérica. ”

 

Pseudología fantástica

· Jaspers: “Parecer mas de lo que se es”.
· Scholz: “Estar pendiente de lo extraordinario”.
· Ziehen: “Hiperfantasía”.
· Kronfeld: “El fantástico falsea el mundo externo para sí, el pseudólogo falsea su valor para el mundo externo”.
· Delbrück: Crea el término “Pseudología fantástica”, “híbrido de mentira y autoengaño”.
· Schneider: “Se necesita vanidad, imaginación y una cierta actividad para que surja el pseudólogo fantástico”. “Son siempre inteligentes”.

La forma más exagerada de satisfacer el ansia de estima es utilizar la fantasía, para Ziehen la hiperfantasía es uno de los síntomas cardinales. Pero la diferencia fundamental entre el fantástico y el pseudólogo, la realiza Kronfeld cuando afirma que el fantástico se engaña a si mismo; el pseudólogo engaña a los demás.

Para que el pseudólogo sea reconocido como tal, no debe solo soñar o hablar, debe actuar.
Para Delbrück, creador del término, no solo debe engañar a los demás, también debe engañarse a si mismo.
Insiste Schneider en que para que surja el pseudólogo, se necesita vanidad, necesidad de estima y de aparentar más de lo que se es, pero también es indispensable imaginación y actividad.

A esta altura creo que no hay dudas acerca de que nuestro caso era una Pseudología fantástica.
La discusión se planteó sobre si creía o no sus propias mentiras.
Después de haber escuchado y visto actuar a nuestra paciente con atención, me inclino por creer que existe la posibilidad de la existencia de una doble conciencia. Cuando actúa en el escenario de su obra, cree ser quién dice que es, en nuestro caso, una parapsicóloga estudiosa y experimentada, con capacidades casi sobrenaturales.
Cuando se la confronta con la realidad, me responde: - “ni yo me lo creo”-.

Tal como afirma Schneider, en nuestro caso se observó una finalidad material, que en un principio la empujó a la acción, luego llegó el autoengaño, y realmente se convenció de tener una capacidad peculiar para entrar en la conciencia de las personas que requerían su ayuda.
En verdad creo que estaba utilizando la intuición de la que estaba dotada por su personalidad, pudiendo detectar las necesidades y los deseos de los otros, como si poseyera un radar emocional.

Su aspecto agradable, sus modales encantadores, unidos a un lenguaje amplio y culto, le permitieron convencer de sus “conocimientos” o “poderes” a personas de buen nivel intelectual y social, que seguramente padecían momentos de flaqueza afectiva.

Se habló de estados hipnoides en los psicópatas pseudólogos, el caso que nos ocupa nos deja en la duda de la posible existencia de estos estados; cuando N-B habla de su pasaje por distintos estados de conciencia, podría tratarse de la entrada en estados crepusculares histéricos de los que nunca pudo dar una explicación clara, pese a su gran habilidad verbal.

Tampoco podía dudar de la inteligencia de la paciente, que después de todo siempre lograba sus fines.
De hecho, sus hermanos terminaron por hacerse cargo de la deuda de la hipoteca, y su pareja vino a buscarla desde el balneario en el que residían, prometiéndole casamiento. Esto motivó que se fuera de alta muy contenta por su boda. Sus hijos volvieron a quedarse solos y sus hermanos volvieron a quedarse con las deudas de N-B.


Punto de vista fisiopatológico

Análisis dimensional de Gray:

Gray analiza los factores biológicos de la personalidad, desde el genotipo a los niveles de las estructuras o vías neuropsicológicas, de lo bioquímico a lo neurofisiológico, de lo conductual a lo cognitivo para arribar finalmente al nivel del rasgo de la personalidad.
Gray considera en su modelo tres diferentes dimensiones de la personalidad.

1. P-Impulsivo, no socializado – Buscador de recompensas.
2. neuroticismo – Emocionabilidad.
3. extroversiónsociabilidad.

Esta última dimensión es la que me interesa en este caso por estar comprendida en ella.

. Dimensión: Extroversión-Sociabilidad.
. Bal y Zuckerman: La extroversión se correlaciona positivamente con la expectativa de recompensa, pero no con la expectativa de castigo.
. Newman: “Los extravertidos están tan fuertemente orientados a la recompensa, que no pueden atender a la posibilidad de castigo”.
. Los tres sistemas que median la transmisión de DOPAMINA están implicados en la sensibilidad a la actividad y la recompensa.

Sistemas dopaminérgicos relacionados con la actividad motora y la recompensa. Autoestimulación cerebral

. Los extrovertidos pueden tener sistemas dopaminérgicos con suficiente nivel de actividad para sostener altos niveles de actividad y recompensa.
. Los extrovertidos sostienen el “tono” dopaminérgico en el “Arousal” o nivel óptimo.
. En los introvertidos ese tono puede estar muy bajo o muy alto.

N-B, se encontraba probablemente encuadrada en la dimensión de las personalidades en las que poseen una neurofisiología que se caracteriza por sostener un nivel de dopamina intermedio óptimo, porque siempre pudo sostener altos niveles de actividad y de recompensa. El intento de suicidio, tuvo también esa connotación.


Mapeo cerebral

A M-B, se le realizó mapeo cerebral obteniendose el siguiente resultado:

· “La actividad bioeléctrica cerebral se halla fuera de límites normales, por presentar exceso de actividad lenta Theta a predominio de áreas parietales. La coherencia indica que no hay participación de niveles subcorticales en la génesis de dicha actividad”.
· Ritmo Theta: 4-7/seg. Normales en el sueño y en el niño hasta l6 a 22 años.
· Foco Theta puro es extremadamente raro” (Morinigo Escalante).

Las exploraciones electroencefalográficas en los psicópatas manifiestan un variado tipo de alteraciones inespecíficas. En general se menciona la presencia de actividad theta de distribución difusa, anomalías que se corresponderían con un correlato electroencefalográfico de la vida emocional.

Otros psicópatas muestran anomalías que se corresponderían a disposiciones genéticas. Se encuentran signos de inmadurez electroencefalográfica (incremento de ondas theta frontales, irregularidades temporales, etc. ) que se correlacionan con el subdesarrollo de la afectividad, pero no de la inteligencia.
En este caso encontramos un foco theta puro, que según Morinigo Escalante es extremadamente raro.

En las neuroimágenes se observa agrandamiento del ventrículo lateral derecho, probablemente se trate de un cerebro genéticamente conformado de esta manera.
En trastornos de la personalidad se encontró aumento del área del ventrículo derecho, con mayor frecuencia que en otras enfermedades psiquiátricas.


Entiendo que el caso expuesto nos lleva a realizar conclusiones desde tres vertientes:

Clínica: La discusión se plantea desde un principio, entre si nos encontramos ante una paciente que padece una patología que es nuestro deber tratar, o por el contrario es una persona que utilizó los medios que tenía a su alcance para mantener a su familia, sostener su estatus, crecer socialmente. N-B, jamás manifestó que hubiera sufrido por ninguna de sus conductas, ni tampoco que se hubiera sentido mal con ella misma o con su familia. Estaba muy satisfecha y orgullosa de si misma, incluso de su cambio hacia una vida más “espiritual” y “natural”. Ni ella ni su familia la hacían culpable del abandono de sus hijos y de sus responsabilidades. El enojo se refería exclusivamente al problema económico que se había planteado.

La tentativa de suicidio ni siquiera obedeció a un impulso, sólo ocultó la intención de frenar el remate y hacer actuar a su familia, cosa que logró plenamente. Después del incidente, nunca evidenció síntomas de la serie depresiva, y si se la retuvo unos días en el hospital, obedeció al interés que despertaban su personalidad y su historia.

Dice Millon, en el caso de las psicopatías, la distinción entre normalidad y patología son en parte construcciones sociales o artefactos culturales, pero si aceptamos la idea de que la patología es una construcción social, luego normalidad y patología estarían sujetas al relativismo cultural. No existiría una línea divisoria clara entre ellas.

Si entendemos la idea de normalidad como la capacidad de adaptarse al medio con éxito, podríamos decir que N-B lo había logrado. Si la entendemos como la capacidad de sentirse satisfecho con uno mismo, también deberíamos considerarla normal. Sin embargo la tentativa de suicidio obedeció a una conducta desadaptativa con la que respondió a la demanda de asumir una responsabilidad postergada. Podríamos decir que por un momento entró en el terreno de la enfermedad, pero rápidamente salió de él.

Social: El segundo punto que interesa, es contemplar su historia y tratar de encuadrarla dentro del marco social y cultural en el que aconteció. A esta altura de las investigaciones realizadas, se podría afirmar que N-B poseía una “disposición” biológica. Un mapeo cerebral alterado en el sentido de una inmadurez afectiva (predominio de ondas Tetha parietales), una R. N. M. que nos informa de una malformación congénita (agrandamiento del ventrículo lateral derecho), lo avalarían. Pero no basta con lo disposicional, hoy sabemos que los estímulos familiares, sociales y culturales modelan la personalidad, incluyendo la neurofisiología del individuo. La paciente también fue la creación del medio en el que creció y se formó.

Los medios de comunicación, que ofrecen los “modelos” a seguir, encontrarían en N-B, un buen representante. Una persona de acción, que vendió bien su imagen, triunfo en lo que se propuso y finalmente obedeció a los dictados de sus emociones actuando sus deseos con entera libertad. Si alguien salió lastimado en estas aventuras, no le importó a N-B, no le importó a la sociedad ni a las propias víctimas (su familia). Después de todo, representaba el modelo social perfecto para una cultura tan confundida como la nuestra.

Legal: No cabe duda que los despliegues psicoterapéuticos de N-B, eran desde todo punto de vista ilegales. Ningún titulo la habilitaba para ejercer la psicología, ni siquiera la parapsicología, que se arrogó el derecho de enseñar. Sin embargo nadie la denunció, nadie la condenó, nadie la señaló. Estas cosas suceden cuando transgredir las leyes, es la norma. Cuando la ley está escrita, pero pocos se ocupan de aplicarla correctamente. Cuando la sociedad admira a los transgresores y no valora a los que se atienen a las reglas de convivencia, las personas como N-B florecen como el más puro ejemplo de la viveza para obtener resultados por la vía más expeditiva.

¿Está nuestra sociedad arrastrando a sus hijos, a vivir en un mundo de fantasía? ¿Decir la verdad es más difícil que mentir? ¿Tan disconformes estamos con nosotros mismos, que necesitamos esconder nuestra personalidad, para transformarnos un personaje a la medida de la época? Este caso ha despertado estos y muchos otros interrogantes. ¿Para poder arribar al éxito debemos convertirnos en pseudólogos y creernos nuestra propia mentira? No tengo respuestas para esto.

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