La comprensión y la reflexión sobre las teorías que intentan explicar el desarrollo afectivo nos parecen imprescindibles para el abordaje de la patología no sólo infantil y adolescente sino también del adulto. Frecuentemente resultan complejas y poseen una terminología y conceptos tan peculiares que muchos profesionales no se deciden a adentrarse en ellas, pasando de puntillas sin llegar a ver su importancia.Pero no podemos olvidar la necesidad