En el delito de agresión sexual se entremezclan dos tipos de conductas. La conducta agresiva motivada por un sentimiento de ira y que refleja dificultades en el control de los impulsos o en la expresión de los afectos, que se materializa en una violencia impulsiva, y la conducta premeditada y planificada la cual expresa una alto nivel de insatisfacción y no genera sentimientos de culpa, materializándose en violencia instrumental.El perfil psicopatológico del agresor sexual no existe, ni existe una patología específica que condicione y/o genere este tipo de actos delictivos. Existen rasgos que, dentro de una población, pueden explicar una parte proporcional de su conducta agresiva sexual.