Desde hace décadas el ocio es considerado un factor de calidad de vida y un recurso de primera magnitud para estimular el desarrollo personal del sujeto. Además, son muchas las investigaciones que han puesto de relieve las posibilidades preventivas y terapéuticas del disfrute de experiencias de ocio. Los estudios son numerosos, como también lo son los posibles modelos de intervención que pueden servir de referencia a los profesionales de la intervención