PUBLICIDAD
Última actualización web: 08/08/2022

NECESIDADES PSIQUIÁTRICAS Y PSICOLÓGICAS DE LOS ARTISTAS ESCÉNICOS DE ALTO NIVEL

Autor/autores: Amador Cernuda Lago
Fecha Publicación:
Área temática: Salud mental .
Tipo de trabajo:  Conferencia

Universidad Rey Juan Carlos

RESUMEN

Durante las últimas tres décadas hemos estado preocupados por investigar los perfiles psicológicos de artistas de alto nivel, fundamentalmente bailarines de alto rendimiento y profesionales de las grandes compañías internacionales de ballet. Lo mismo hemos realizado con músicos y cantantes de prestigiosas orquestas internacionales y en menor número con actores de teatro y cine.

Objetivos Desde nuestra perspectiva, consideramos a los artistas profesionales como atletas de alto rendimiento con las mismas necesidades físicas y mentales, los mismos procesos de desarrollo, las mismas cargas de entrenamiento y similares problemas psicopatológicos.

Metodología Se han analizado 750 bailarines profesionales de diferentes nacionalidades, todos de compañías de prestigio internacional, 315 músicos de orquestas de alto nivel y 120 actores profesionales a los que se ha aplicado el 16PF-5, el MMPI, el STAI y el GEFT y el EDI2. Resultados Después de analizar esta importante cantidad de datos, hemos detectado una serie de áreas de problemática coincidente relacionadas con el control del estrés, los problemas de sueño, los comportamientos alimentarios y la estabilidad emocional que hacen necesario que los profesionales sanitarios estén cerca de este colectivo y colaboren en la potenciación de su salud y rendimiento.

Conclusiones El colectivo de artistas escénicos, aunque en general presenta una buena estabilidad emocional, necesita que se establezcan mecanismos de prevención, detección e información que eviten las complicaciones que algunos de sus miembros padecen.

Palabras clave: Bailarines, músicos, actores, psicopatología, calidad de vida

-----
Para más contenido siga a psiquiatria.com en: Twitter, Facebook y Linkedl.

VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-7213

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

NECESIDADES PSIQUIATRICAS Y PSICOLOGICAS DE ARTISTAS ESCENICOS Prof. Dr. Amador Cernuda

Universidad Rey Juan Carlos

Durante las últimas tres décadas hemos estado preocupados por investigar los perfiles psicológicos de artistas de alto nivel, fundamentalmente bailarines de alto rendimiento, profesionales de las grandes compañías internacionales de ballet. Lo mismo hemos realizado con músicos y cantantes de prestigiosas orquestas internacionales y en menor número con actores de teatro y cine.

Desde nuestra perspectiva , consideramos a los artistas profesionales como atletas de alto rendimiento, con las mismas necesidades físicas y mentales, los mismos procesos de desarrollo, las mismas cargas de entrenamiento y similares problemas psicopatológicos.

Revisando estudios de la incidencia de la problemática psicológica sobre la música, encontramos la información de que un 20% de los alumnos/as que inician  estudios en los Conservatorios de Música abandonan dichos estudios por sufrir ansiedad escénica, por no poder controlar los nervios que surgen ante un concierto, examen, audición, también estos estudios reflejan porcentajes que oscilan entre el 40% y el 60% , entre los estudiantes que intentan iniciar una carrera profesional(Marchant-Haycox y Wilson, 1992 (1) y que ven deteriorada su ejecución musical por motivo de los nervios. Y de entre ellos los hay desde los que sufren de un preocupación molesta que no les permite disfrutar de la interpretación, hasta los casos más graves en los que la ansiedad la consideran insoportable y de hecho arruina totalmente su evolución musical.

El panorama no es muy distinto entre profesionales (Van Kemenade, Van Son and Van Heesch, 1995 (2) o entre estudiantes de arte dramático (Steptoe, Malik, Pay, Pearson, Prince y Win, 1995(3). En el mundo de la danza parece que el índice es menor, se están realizando en estos momentos unas tesis doctorales que nos actualizarán la magnitud del problema en este colectivo. Un porcentaje alto de artistas  sufre este problema, interfiriendo esta ansiedad no solo en la interpretación artística en la vida profesional, sino también en la calidad de vida personal, pues suele ser causa de otros problemas importantes como irritabilidad, baja autoestima, depresión, problemas de comunicación, de relación con pareja, familia y amigos

Estos datos son preocupantes sobre todo si además podemos constatar que este sufrimiento puede solucionarse de una manera efectiva y para siempre.

Son muchos los estudiantes y profesionales de la música que ven limitadas sus cualidades interpretativas. El colectivo de músicos es el que muestra una mayor incidencia de este tipo de  sufrimiento que interfiere doblemente en el individuo, por el malestar que experimenta al sufrir ansiedad y por ver cómo se va minando el futuro profesional.

Muchos grandes intérpretes del siglo XX han sufrido este problema a lo largo de sus prestigiosas y aclamadas carreras profesionales ejemplos impensables de ello son Claudio Arrau, , María Callas, Enrico Caruso, Pablo Casals, Vladimir Horowitz, Ignace Paderewski, Arthur Rubinstein y Sergei Rachmaninoff.

Mi experiencia de colaboración con diferentes artistas y formaciones escénicas españolas  e internacionales me hace considerar las consecuencias que tiene la ansiedad Escénica más frecuentemente denominada miedo Escénico, en los resultados que los alumnos obtienen en sus actuaciones en público. He observado muchos alumnos con un buen nivel técnico y artístico y una gran capacidad de comunicación que se bloqueaban totalmente ante el público, desapareciendo un porcentaje bastante elevado de sus cualidades expresivas y técnicas.

Resulta paradójico observar como la actuación en público se contempla como uno de los objetivos generales tanto de las enseñanzas elementales como profesionales de tipo artístico escénico, a la vez que en los conservatorios se desarrolla en forma de contenido y de criterio de evaluación, pero que no se hace ninguna alusión a la adquisición de técnicas de neurociencia y psicología aplicada ( relajación, concentración, control de la respiración, puesta en escena , técnicas para vencer la ansiedad escénica, existiendo un desinterés general de los sistemas de enseñanza por proponer una formación eficaz en este campo.

La LOGSE a través del Real Decreto 756/1992 por el que se establecen los aspectos básicos del currículo de los grados elemental y medio establece como objetivo en el grado elemental “Interpretar en público, con la necesaria seguridad en sí mismos para vivir la música como medio de comunicación”, y en el grado medio “Actuar en público con autocontrol, dominio de la memoria y capacidad comunicativa”.

En los alumnos existe una gran problemática, en los estudiantes de danza y teatro, entra en juego otro factor preocupante como son los problemas de imagen corporal y su consecuencia directa de los trastornos alimentarios. En estudios previos realizados ( Cernuda 2010a(4), Cernuda 2010b(5), Cernuda 2012(6) y en numerosas tesis que he dirigido sobre esta temática. Nos encontramos con un fenómeno que también ocurre en el deporte de alto rendimiento que en la élite se encuentran pocas problemáticas porque llegar a ella ya es un filtro que va eliminando candidatos con problemas pero que en la base los centros de formación y conservatorios existen numerosos casos que necesitan revisión e intervención.

En una investigación realizada en la Universidad de Chile por Marinovic (7) con el objetivo de detectar la prevalencia de ansiedad Escénica en músicos chilenos que desarrollan su profesión en las principales agrupaciones musicales profesionales del país. Se utilizó un cuestionario autoaplicado a 249 intérpretes (122 instrumentistas, 26 directores y 101 cantantes) El estudio se completó con 36 entrevistas abiertas (13 instrumentistas, 6 directores y 11 cantantes). Los resultados obtenidos mostraron que el 78% admitía haber sufrido AE, más mujeres que varones. El 64% consideraba que se relacionaba con la tarea a ejecutar (preparación insuficiente o dificultad de la obra), mientras que el 32% lo atribuía a factores personales (ser nervioso, temor al fracaso), y solo el 4% a factores situacionales.

Una encuesta realizada por la International Conference of Symphony and Opera Musicians (ICSOM) sobre los problemas médicos del colectivo, respondida por 2212 músicos de 47 orquestas de EEUU, indicaba que un 24% de los encuestados identificó a la ansiedad Escénica como “problema” y un 16% como un “problema severo”. Otros cuestionarios autoadministrados a miembros de 56 orquestas de Europa, Australia, América del Norte muestran que un 70% de los músicos sufren o han sufrido AE en algún momento de sus carreras profesionales. En Japón con músicos más jóvenes que sus colegas de otros países,   se detectó un porcentaje de problema  más alto, el 84%. Referían AE ( J. H. Kerr, C. Kawaguchi, M. Oiwa, Y. Terayama, & A. Zukawa (1999) (11)

De todos estos años de intervención en el sector de las artes , me preocupa la desatención generalizada que existe hacia las problemáticas de salud y psicopatología  existentes, que en algunos casos se disimulan u ocultan. y son la base de los problemas que más tarde emergen a nivel profesional. Solo hay una excepción en el panorama formativo español . La Fundación de la Danza Alicia Alonso, y el Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos, que ya hace unas décadas consciente del problema y de las necesidades y demandas del sector creo una sección , el Centro de psicología Clínica y psicoterapia Para Artistas Escénicos del que es responsable y director el autor de esta comunicación. Las historias clínicas y casos revisados nos indican una variada sintomatología, en muchos casos común a todas las disciplinas artísticas y una problemática específica característica de la modalidad artística concreta.

El colectivo de músicos es el que ha mostrado más problemáticas a nivel de ansiedad escénica y un peor manejo y control del estrés recurriendo mayoritariamente a sustancias farmacológicas para resolverlo, en la mayoría de los casos autoadministradas sin control médico, por consejo de compañeros, profesores o personas ajenas al mundo sanitario, con las consecuentes problemáticas derivadas de una gestión incorrecta del medicamento, dándose en algunos casos incluso problemas de adicción.

Los fármacos son un problema muy frecuente entre los músicos , . Los músicos ingieren medicamentos con el objetivo de eliminar las conductas fisiológicas derivadas de la ansiedad escénica, a parte de los betabloqueantes ; utilizados normalmente para las afecciones cardíacas y que, como su nombre indica, son sustancias inhibidoras de ciertos receptores del sistema simpático (receptores beta adrenérgicos) Tienen como efecto disminuir el ritmo cardíaco incluso en situaciones estresantes o ansiógenas.

El fenómeno de la hiperutilización en el mundo de la música tanto nacional como internacional de el propanolol,   un betabloqueante conocido como SUMIAL cuyas indicaciones clásicas: son para la hipertensión y la cardiopatia isquémica,   aunque también tiene interés psiquiátrico por su efectividad en determinados cuadros que oscilan entre la neurología y la psiquiatría práctica . Es muy útil en el temblor, tanto en el parkinsoniano como en el idiopático o esencial. También se ha utilizado con relativo éxito en las molestas discinesias tardías bien sean tras el uso continuado de neurolépticos o en las esenciales (no hay que olvidar que las discinesias ya existían antes de la era de los neurolépticos), en el rabbit syndrome (síndrome del conejo) y en la acatisia, todos ellos molestos síntomas (aunque no graves) de origen parkinsoniano de difícil tratamiento con los medios convencionales.

El propanolol es también útil en el temor de exposición, ejecutivo, antes de un examen o antes de una exposición en público, muy conocido su uso en opositores, tiene una larga tradición de utilización en músicos mejorando aparentemente la ejecución en músicos, esta mejora es subjetiva, derivada de la ausencia de temblor, aunque en contrapartida se produce un enlentecimiento neuromuscular que puede afectar a la calidad sonora y a la técnica instumental, aunque es útil en situaciones que  precisan de una enorme precisión y que también es muy útil antes de un examen, no es el doping ideal ni el más útil aunque si el más utilizado. Al carecer de los efectos secundarios sobre la memoria que tienen las benzodiacepinas, son de elección ante este tipo de eventos, y cuando el sujeto siente un enorme temor, con síntomas de pánico anticipatorio.

Sus efectos secundarios son prácticamente inexistentes, pero tiene contraindicaciones absolutas como el asma o la hipotensión. Sólo hay que recordar para eso algo de anatomofisiología: la distribución de receptores adrenérgicos beta en el organismo. El propanolol se comporta pues como un adrenolitico (simpaticolitico). Su efecto es muy parecido al Espino blanco (Espino albar) y a la celebre belladona, un fármaco ya desaparecido de los vademecums por su toxicidad.

Se ha usado con éxito también en el trastorno explosivo intermitente y en el espectro de la impulsividad ligado a los sindromes postcontusionales cerebrales. reduce de forma importante la agresividad y la impulsividad.

Se presenta en comprimidos de 10 y de 40 mg. La dosis como siempre, debe individualizarse, pero como la toma suele ser al margen del control médico, se experimenta con las dosis , o se siguen pautas que a otros aparentemente les ha ido bien.

Básicamente, se trata de un medicamento que se receta para casos de arritmias, anginas de pecho, temblores varios, migraña, tratamiento post infarto, . . . No hay mucho que comentar entre sanitarios, a los propios músicos pese a su popular uso les sorprende las indicaciones cuando conocen . El recurrir a este equivalente al doping del deporte, muestra la falta de conocimiento de los eficaces métodos de control  de la conducta que la psicología y la psiquiatría moderna aportan.

Otro grupo de fármacos muy utilizados  por los artistas son los ansiolíticos; fármacos con acción depresora del sistema nervioso central destinados a eliminar o disminuir los síntomas de la ansiedad: taquicardia, sensación de ahogo, insomnio, terrores nocturnos (pesadillas), sensación de perdida del conocimiento, etc. Algunos de los trastornos de ansiedad para lo que más se utiliza esta fármaco son trastorno de ansiedad generalizada (TAG), fobias especificas, trastornos de pánico, fobia social y agorafobia.

Aunque en apariencia los medicamentos puedan representar una ayuda puntual de urgencia, nunca podrán constituir una solución durable al problema de la ansiedad escénica, cuya causa es psicológica y no psíquica. Además los medicamentos producen una dependencia que es difícil de solucionar cuando se lleva mucho tiempo ingiriéndolos. Por desgracia un porcentaje muy elevado de músicos profesionales recurren a esta solución cuando solo un trabajo a nivel psicológico podría aportar un cambio permanente al modificar la manera en la que la ansiedad se estructura mentalmente

Es por ello que el concepto de ansiedad escénica es cada vez más utilizado y estudiado en aquellas disciplinas artísticas que enfrentan al artista a un público de manera directa (actores y músicos principalmente).

El D. S. M. IV (Diagnostic and Statistical Manual of mental Disorders), clasifica la ansiedad escénica (AE) como “el miedo persistente de una o varias situaciones de alto rendimiento durante las cuales el sujeto está expuesto a la eventual observación atenta del prójimo”

M. Marinovic(2006) (8) la define como “el miedo o la angustia irracional que aparece antes o durante la presentación ante el público y que se manifiesta mediante síntomas de diverso orden”.

La AE es en ocasiones denominada “miedo escénico”. El miedo es la emoción o señal de alarma que sentimos cuanto estamos o nos sentimos en peligro, cuando nuestra supervivencia está directa o indirectamente amenazada, física o psíquicamente. Cuando el miedo no tiene un objeto preciso se habla de “ansiedad”. La ansiedad escénica es el miedo de una amenaza no identificada que surge cuando estamos expuestos al juicio de otras personas. En el caso de los músicos el concierto se presenta como una situación temida, deseada y no deseada a la vez y, fundamentalmente atemorizante (como dificultades de concentración, irritación, insomnio, problemas gastrointestinales, en la piel, inestabilidad emocional sobre todo en momentos previos (horas y días) a un concierto o una actuación. Este panorama es el mismo tanto para los profesionales como para los estudiantes.

(L. Chneiweiss y E. Tanneau (9)afirman que estudios realizados con estudiantes de música muestran que una quinta parte de ellos se ve afectado negativamente por la ansiedad escénica (imposibilidad más o menos completa de tocar en público pudiendo llegar hasta el abandono de los estudios

También son numerosos los estudios realizados sobre el problema con estudiantes de música. Aproximadamente el 20% de los alumnos/as que inician los estudios en los Conservatorios de música abandonan dichos estudios por sufrir AE. Según Marchant-Haycox y Wilson (10)de los que continúan, porcentajes que oscilan entre el 40 y el 60% ven deteriorada su ejecución musical por motivo de los nervios.

En una encuesta realizada por Fishbein (26) y sus colaboradores reuniendo a las 48 orquestas más importantes de los Estados Unidos, se obtuvo que la ansiedad escénica es el problema médico más mencionado. Resultó ser más frecuente en las mujeres que en los hombres (19% frente al 14%), aunque la edad no influía en su frecuencia. Todas las categorías de músicos se encontraban en situación de igualdad frente a la ansiedad escénica, influyendo sólo el tamaño de la orquesta; los miembros de orquestas pequeñas se veían más afectados (17%) que los de las orquestas grandes (14%).

Siguiendo las investigaciones de A. E. Kemp (12) muy coincidentes con las nuestras, existe una tendencia en los músicos a tener unos rasgos de personalidad que son comunes y particulares a ellos. Para este autor, y para nosotros, los rasgos que mejor definen la personalidad del músico son:

• La introversión, y ligadas a ésta, la autosuficiencia y una menor tolerancia o rendimiento en situaciones de elevado estrés o un mejor rendimiento en situaciones de bajo estrés.

• La independencia, y sobre todo a medida que aumenta su madurez y experiencia musical. Los músicos suelen ser “independientes de campo” y tanto más a medida que aumenta su madurez, lo cual se relaciona directamente con capacidades musicales como capacidad de análisis, organización, y creatividad.

• La sensibilidad, la cual abarca aspectos de carácter perceptivo como el ritmo, timbre, etc. , pero también cualidades como la intuición, imaginación, etc.

• La ansiedad, en el sentido de lo que conocemos como “ansiedad rasgo”, es decir, la tendencia que tienen las personas a experimentar episodios de ansiedad. Se suele manifestar en la ansiedad escénica como un elemento predisponente, pero también se manifiesta en forma de inestabilidad emocional, tensión, baja autoestima y autoeficacia. Sin embargo, a medida que aumenta la experiencia y la madurez musical esta ansiedad suele convertirse en un elemento facilitador de la

. El factor “dependencia-independencia de campo” , facror muy estudiado por Cernuda se refiere al grado en que una persona se basa a no en elementos externos a él para organizar su experiencia y percepción de las cosas. Siendo un factor que es un buen indicador de la capacidad de rendimiento de un músico de alto nivel que suele tener una marcada independencia de campo.

• El perfeccionismo, por una parte inherente y necesario para la interpretación musical, pero que en el caso de los músicos genera una presión excesiva cara a la interpretación, la sensación de que siempre se está jugando mucho y una baja tolerancia a los errores.

El individualismo. El músico suele ser individualista sea cual sea la labor que desempeñe. No por ello son seres solitarios y aislados o que tengan problemas sociales o de relaciones personales, sino que la relación que tienen con el instrumento es tal que se forma “un todo” entre los dos, se teje un pequeño caparazón aislante de todo lo demás.

• La competitividad. Existe un fuerte sentimiento de competitividad entre los músicos. Entre ellos se perciben simultáneamente como colegas y como rivales. Existe un afán de progresar, de avanzar (en principio muy positivo), pero que en ocasiones se ve perjudicado por la necesidad de “hacerlo ver” a los demás, de dejar constancia de lo alcanzado. Y no sólo entre colegas, el músico en ocasiones también compite con uno mismo, cultivando un nivel de exigencia por hacerlo bien que puede resultar excesiva.

•El pensamiento dicotómico. Una de las ideas irracionales que más pronto aparece en los estudiantes de música, y que luego va a continuar existiendo en el músico, es el pensamiento dicotómico, es decir, el ver una parte de la realidad en dos extremos: o el blanco o el negro, o el concierto ha salido bien o mal, o soy buen músico o malo. Este tipo de pensamiento provoca que la persona sea incapaz de relativizar, de apreciar el continuo que existe entre dos extremos. Es muy frecuente que este tipo de pensamientos aparezca cuando se evalúa un concierto o una audición ya concluídos, o ante el futuro profesional que se espera. La forma en que este pensamiento dicotómico se manifiesta suele ser: “el concierto ha sido un desastre”, “todo ha salido mal”, “seguro que meto la pata”, “todos verán lo nervioso que estoy”, etc.

•La crítica y la autocrítica. Los músicos son muy críticos con todo lo relacionado con su quehacer. El músico tiene instaurado un mecanismo automático que le lleva a realizar una evaluación constante que se activa siempre ante cualquier interpretación. Este proceso se vuelve hacia ellos mismos a través de la autocrítica, que va más allá de la evaluación necesaria para progresar y mejorar.

• El divismo. Si las características anteriores son fácilmente detectables en uno mismo, seguramente esta característica no lo sea tanto. El divismo, que se caracteriza por conductas extravagantes, es el reflejo de una actitud de sentirse especial, de alguna manera superior por interpretar o por tener un puesto de trabajo es esta o aquella orquesta.

Las características arriba mencionadas confluyen en lo que quizás sea la cualidad más llamativa del músico que aglutina o resume todas ellas: el músico suele ser una persona perfeccionista, y en ocasiones este perfeccionismo sobrepasa el ámbito musical y se manifiesta en ámbitos personales

 M. C. Ely(13), profesor asistente en el departamento de música de la Universidad de Utah en Salt Lake City (EEUU) ha analizado las estrategias que los docentes pueden utilizar para ayudar a los estudiantes de música a superar la ansiedad escénica.

Para ello descompone la ansiedad escénica en cuatro componentes principales: fisiológico, cognitivo, conductual y psicológico. Basándose en la creencia de que la ansiedad escénica es una reacción aprendida, propone varias técnicas para combatirla (técnicas de relajación, visualizaciones, pensamiento positivo y una preparación adecuada) a la vez que desaconseja la utilización de beta bloqueantes. Papageorgi y otros (25). También se han preocupado extensamente del problema de la ansiedad en músicos coincidiendo en planteamientos Con lo expuesto por Ely.

Lehrer , un psiquiatra australiano que ha dedicado más de 20 años al estudio de

la ansiedad escénica en músicos . En sus múltiples artículos y libros (14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24) desarrolla con insistencia el aspecto multifacético de la ansiedad escénica.

Además de las manifestaciones somáticas, cognitivas y de conducta, el miedo escénico

parece incluir miedo al miedo, miedo a la desaprobación social, problemas de

concentración y una actitud de juicio.

Su idea es que cada forma de ansiedad escénica tiene que ser tratada de manera específica para poder mejorarla. Las terapias de relajación y las drogas son eficaces a la hora de mejorar los síntomas somáticos, pero en el caso de los tratamientos farmacológicos podrían tener gran cantidad de efectos secundarios, incluyendo algunos que son perjudiciales para el rendimiento musical. Lehrer menciona algunos estudios sobre estos efectos, pero hay poco conocimiento de los efectos a largo plazo de la medicación, o de las interacciones entre medicamentos y diversos enfoques psicológicos sobre la gestión de las manifestaciones somáticas de la ansiedad escénica. Por otra parte, en sus trabajos insiste en la necesidad de enseñar algunas estrategias para prevenir la ansiedad escénica como parte de la formación de músicos profesionales.

 

Por otra parte Lehrer también destaca la importancia de distinguir entre tensión y

ansiedad. Una cierta cantidad de tensión es necesaria para llevar a cabo la actividad

musical. La "ley de Yerkes-Dodson", afirma que las tareas moderadamente difíciles se

realizan mejor en condiciones de tensión emocional o fisiológica moderada. Demasiada

excitación o una excitación insuficiente impiden el desempeño de la tarea. Esta ley es

aplicable a la interpretación musical.

El tratamiento más eficaz para la ansiedad escéncia parece ser aquel que trata de manera más directa los síntomas particulares del individuo; tratamiento fisiológicos para los síntomas fisiológicos, terapias cognitivas para los síntomas cognitivos y los enfoques de

comportamiento para los síntomas conductuales. Para los músicos en formación, los

siguientes métodos puede ser utilizados en la etapa de prevención de miedo: (1)

estrategias en el manejo del estrés, (2) oportunidades para que los estudiantes puedan

tocar varias veces a la semana ante otros estudiantes; (3) cursos que les ayuden a

reconocer los problemas de la tensión y la ansiedad, y (4) la enseñanza de la relajación

En base a la numerosa bibliografía existente, y a nuestras observaciones hemos querido tener datos  de la situación de este colectivo de artistas en la actualidad.

Metodología :

Del archivo de datos, tratado confidencialmente,   del Centro de psicología Clínica y psicoterapia Para Artistas Escénicos y mediante un estudio realizado analizando a 750 bailarines profesionales de diferentes nacionalidades todos de compañías de prestigio internacional, 315 músicos de orquestas de alto nivel, 120 actores profesionales a los que se ha aplicado el 16PF-5 de Cattel, el MMPI-2 de Burcher, Graham, Williams y Ben-Porath (1990), el STAI de Spielberger y el GEFT De Witkin, Oltman, Raskin y Karp (1987) y el EDI2 de Garner (1988)

Y la utilización de un estudio realizado por Cernuda (2014) (7) sobre el proceso de jubilación de los artistas escénicos hemos podido obtener los resultados que se analizan en esta comunicación.

 Resultados:

Después de analizar esta importante cantidad de datos hemos detectado una serie de áreas de problemática coincidente relacionadas con el control del estrés, la gestión de la ansiedad y la ansiedad escénica , los problemas de sueño, los comportamientos alimentarios y la estabilidad emocional, la automedicación, la toma de sustancias tóxicas que hacen necesario que los profesionales sanitarios estén cerca de este colectivo y colaboren en la potenciación de su salud y rendimiento.

Discusión

El colectivo de artistas escénicos aunque en general presenta una buena estabilidad emocional necesita que se establezcan mecanismos de prevención, detección e información que eviten las complicaciones que algunos de sus miembros padecen

El mundo artístico tiene complejidades que afectan a sus miembros y les producen desequilibrios que necesitan ser considerados en medios sanitarios, con la peculiaridad de que los problemas aparecen en todos los niveles, los iniciales de formación , los de las primeras experiencias de exponerse al público en pleno desarrollo , en los momentos de especial plenitud y maduración artística y en el momento de la retirada, ampliamente estudiado por Cernuda (7), en el que se observa una variada problemática a nivel psicológico, social, y económico que plantea la necesidad de elaborar políticas específicas para este colectivo. Un 93% de los bailarines estudiados han afirmado que habría sido muy importante que hubiera existido algún tipo de proceso preparatorio para su jubilación que hubiera comenzado unos años antes del momento de jubilación. Que la presencia de un psicólogo y otros sanitarios habría sido fundamental, y que abordar este tema en los inicios de su carrera, en su etapa de formación habría sido el mejor factor preventivo de los problemas de adaptación y las complicaciones de dejar la escena. Un aspecto a resaltar de esta profesión es que el 90% de los bailarines estudiados, volverían a repetir el proceso, si tuvieran que volver a empezar volverían a ser bailarines, pese a las dificultades y malos momentos ha sido un proceso de autorrealización. Contradictoriamente un 65% preferirían que sus hijos no se dedicaran a esta actividad les recomendarían que se dedicaran a otras actividades económicamente más estables y rentables.

Un 70% refiere haber tenido problemas emocionales de diferente índole ( problemas de autoestima, problemas alimentarios, dificultades con el alcohol, y algunas drogas, síntomas depresivos, trastornos del sueño, problemas de relación, problemas de pareja, fobia a volver al teatro, aislamiento, falta de sentido, crisis de identidad, ansiedad…. ) Los problemas citados, necesitarían un estudio más profundo que incrementara la fiabilidad de los datos Los que dan las respuestas más satisfactorias de la profesión suelen tener una vida en el aspecto económico más consolidada. Los que tienen una residencia propia, bien por haberla podido adquirir, o por herencia, son los que mejor se sienten y menos quejas plantean. Para muchos la presión económica y social que sufren en la actualidad es el factor que ensombrece sus recuerdos

Conclusiones:

Es necesario dar información y sistemas de prevención para canalizar la problemática psicopatológica que afecta a este importante colectivo de la sociedad que tiende a automedicarse, y que evita la exposición al mundo sanitario por discreción.

 Referencias:

(1)Marchant-Haycox, S. & Wilson, J.   Personality and stress in performing artists. Personality and Individual Differences, 13, 1061-1068. 1992

(2)Van Kemenade JF1, van Son MJ, van Heesch NC. Performance anxiety among professional musicians in symphonic orchestras: a self-report study. . Psychol Rep. Oct; 77(2):555-62, 1995

(3)Steptoe, A. , Malik, F. , Pay, C. , Pearson, P. , Price, C. , & Win, Z. . The impact of stage fright on student actors. British Journal of Psychology, 86, 27-39, 1995

(4)Cernuda, A Trastornos alimentarios y de la imagen corporal en alto rendimiento. comunicación presentada en VII Congreso Iberoamericano de psicología Oviedo España 2010 a

(5)Cernuda , A. incidencia de los trastornos alimentarios y de la imagen corporal en danza de alto nivel y en niveles básicos de formación. comunicación presentada en XXVII Congreso Mundial de la UNESCO de Investigación de la Danza. Córdoba . España 2010bC

(6) Cernuda, A. psicopatología de la danza en Investigación de danza en España. Edit Mahali. Valencia 2012

(7) Cernuda, A. Efectos psicológicos y sociales del proceso de jubilación del bailarín profesional. En Investigación de la danza en España. Mahali Edit. Valencia 2014

(8)Marinovic, M. La ansiedad escénica en interpretes musicales chilenos. Revista Musical Chilena, 205, 5-25, 2006

(9) Chneiweiss, L. Tanneau, E. Maîtriseur son trac. Paris Editions Odile Jacob. 2

(10) Marchant-Haycox & Wilson, J.   Personality and stress in performing artists. Personality and Individual Differences, 13, 1061-1068. 1992.

 (11)  Kerr, J. H. , Kawaguchi, C. , Oiwa, M. , Terayama, Y. & Zukawa , A. Stress, anxiety, and dance performance/South Pacific Journal of Psychology, 11(1) 1999

(12) Kemp, A. E. The musical temperament: Psicology annd personality of musicians. New York: OxfordUniversity Press, 1996

(13) Ely, M. C. Stop Performance Anxiety!. Music Educators Journal, 79 (2), 35-39, 1991.

(14)Leher, P. M. Finding a way to manage performance anxiety. The problems and promises of science”. Journal of the International Society for the Study of Tension in Performance, 1, 29-41, 1984.

(15)Lehrer, P. M. “Psychological approaches to the management of tension in performance”. En Proceedings of the 61st Annual Meeting. Reston, VA. : National Association of Schools of Music, (91-108), 1986.

(16)Lehrer, P. M. , Rosen, R. C. . , Kostis, J. B. . y Greenfield, D. “The use of beta blockers to treat stage fright in musicians”. New Jersey Medicine, 84(1), 27-32, 1987.

(17)Lehrer, P. M. “A review of the approaches to the management of tension and stage fright in music performance”. Journal of Research in Music Education, 35, 143-152, 1987.

(18)Lehrer, P. M. “Performance anxiety and how to control it: A psychologist's perspective” En C. Grindea (Ed), Tension in the Performance of Music(pp 134-154). New York: Alexander Broude, 1982.

(19)Lehrer, P. “Finding a way to manage perfrormance anxiety. The problems and  promises of science”. Journal of the International Society for the Study of Tension in Performance, 1, 29-41, 1984.

(20)Lehrer, P. M. “Psychological approaches to the management of tension in performance”. En Proceedings of the 61st Annual Meeting. Reston, VA. : National Association of Schools of Music, (91-108), 1986.

(21)Lehrer, P. M. , Rosen, R. C. , Kostis, J. B. y Greenfield, D. “The use of beta blockers to treat stage fright in musicians”. New Jersey Medicine, 84(1), 27-32, 1987.

(22)Lehrer, P. M. “A review of the approaches to the management of tension and stage fright in music performance”. Journal of Research in Music Education, 35, 143-152, 1987

(23)Lehrer, P. M. “The causes and cures of performance anxiety: A review of the psychological literature”. En F. L. Roehmann y F. R. Wilson (Eds), The biology of music making. St Louis: MMB Music, Inc. , 1989.

(24)Lehrer, P. M , Goldman, N. S. y Strommen, E. F. “A principal components assessment of performance anxiety among musicians”. Medical Problems of Performing Artists, 5, 12-18, 1990.

(25)Papageorgi et al. “A conceptual framework for understanding musical performance anxiety”. Research Studies in Music Education, 28, 83-107, 2007.

(26) Fishbein M. , Middlestadt S. , “Medical problemsa among ICSOM musicians: overview of a national survey”, Medical Problems of Performing Artists. 3, 1-8, 1988.

 

 

 

 

Preguntas:

Los músicos que tipo de fármacos utilizan con frecuencia para afrontar los problemas que tienen en escena
1.      Betabloqueantes

2.      Ansiolíticos

3.      Antihistaminicos

4.      Antidepresivos

 

 

 

2. ¿Los trastornos alimentarios que padecen algunos bailarines cuando ocurren más Frecuentemente?

1. En la plenitud de su carrera

2. En el momento de su retirada

3. En el periodo de formación

4. Cuando están sin trabajo

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar